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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2017

Ayn Rand, la virgen atea de la derecha, renace gracias a Trump y Silicon Valley

Jonathan Freedland
The Guardian / El Diario (Espaa)

La ideologa de Rand censura el altruismo, eleva el individualismo a la categora de fe religiosa y concede licencia moral al egosmo ms crudo.Rand fue durante mucho tiempo la autora preferida de la derecha libertaria estadounidense, y ahora varios de sus devotos seguidores estn en el Gobierno de Trump.


Fotografa tomada a Ayn Rand en 1962 en Nueva York. AP

Ayn Rand en 1962 en Nueva York. AP

Los alumnos britnicos que estn de exmenes y quieran hacer ciencias polticas se pueden consolar con esta perspectiva: cuando llegue septiembre, estudiarn a una pensadora que no slo no est guardada en los polvorientos archivos de la vieja teora poltica, sino que est terriblemente de moda. Me refiero a Ayn Rand (1905-1982), incluida hace poco en el plan de estudios britnico.

La inclusin de Rand (tan venerada como ridiculizada en vida), no podra ser ms oportuna. Durante mucho tiempo, fue herona y abogada de una filosofa particularmente dura del fundamentalismo capitalista, que ella llamaba "la virtud del egosmo", y siempre tuvo seguidores entre las lites polticas conservadoras de EEUU.

Paul Ryan, presidente republicano de la Cmara de Representantes, es un 'randista' tan entregado que regal ejemplares de su colosal novela La rebelin de Atlas a todos los miembros de su equipo (regalo que combin con Camino de servidumbre , de Friedrich Hayek). La historia de que uno de sus colegas en el Senado, Rand Paul, debe el primero de sus nombres a la adoracin que su padre senta por Ayn result ser apcrifa , pero Paul se confiesa fan de la escritora de todas formas.

 

Los partidarios de un Estado lo ms pequeo posible en Reino Unido han desarrollado sus propias formas de adorar a Ayn. Sajid Javid, ministro de Comunidades y Ayuntamientos, lee la escena del tribunal de El manantial dos veces al ao desde que es adulto. Cuando era estudiante, se la ley en voz alta a la mujer que luego se convirti en su esposa, aunque el asunto pudo terminar mal: como confes recientemente a the Spectator , ella le dijo que, si lo volva a leer, le abandonara. Y e l eurodiputado conservador Daniel Hannan, al que muchos consideran padre intelectual del Brexit, tiene una fotografa de Rand en su despacho de Bruselas.

Como se ve, la devocin randista de los conservadores britnicos y estadounidenses no es nueva, pero el tajante individualismo de Rand, crtica al mismo tiempo con el Estado y con el perezoso y conformista mundo de las grandes corporaciones, tiene ahora un seguidor en la Casa Blanca. De hecho, tiene una legin nueva de devotos y con ms influencia en la vida de la gente que la mayora de los polticos: los titanes de las empresas tecnolgicas.

Quin es la autora que acaban de incorporar al plan de estudios, la mujer que uno de sus bigrafos defini como 'la diosa del mercado'? Nacida con el nombre Alisa Zinovyevna Rosenbaum en San Petesburgo en 1905, desarroll un odio visceral por el bien comn y, muy particularmente, por el Estado como garante de la igualdad despus de que la Revolucin Sovitica confiscara los bienes de su padre y empobreciera a su familia, que pas hambre.

Amante obsesiva del cine [estudi escritura de guiones en el Instituto Estatal de Artes Cinematogrficas], se march a EEUU en 1926 y se abri camino en Hollywood con una serie de trabajos extraos, como la temporada que estuvo en el departamento de vestuario de RKO Pictures y su papel de extra en Rey de reyes, de Cecil B. DeMille. Pero escribir era su pasin y se dedic a los guiones y las obras de teatro hasta que obtuvo xito con una novela: El manantial.

El egosmo, una virtud moral

Publicada en 1943, El manantial cuenta la historia de Howard Roark, un arquitecto visionario que prefiere que dinamiten sus edificios antes que poner en peligro la perfeccin de sus diseos; todas las personas que lo rodean son mediocres y todas son burcratas que sirven a un supuesto bien comn o parsitos empresariales ("segundones") que se benefician del trabajo y el talento de otros.

Ms tarde, en 1957, public La rebelin de Atlas, cuya edicin de Penguin Classic tiene 1.184 pginas; el protagonista es esta vez John Galt, otro genio capitalista, que organiza una huelga de "hombres de talento" que deja a la sociedad sin "el motor del mundo".

En esas novelas, as como en las conferencias y los ensayos a los que se dedic con posterioridad, Rand expuso extensa y reiteradamente su filosofa, que pronto se ensear junto a las ideas de Hobbes y Burke: el "objetivismo", como lo llamaba, su creencia de que "el hombre vive para s mismo, de que la bsqueda de su felicidad es el ms alto de los objetivos morales y de que no debe ni sacrificarse por otros ni sacrificar a otros por l".

Rand tena opiniones sobre todo. Despreciaba cualquier conocimiento que no partiera de la experiencia directa y no soportaba los conceptos de instinto e intuicin ni ninguna forma de "saber porque s".

El manantial fue rechazada por varias editoriales y, tras su publicacin, recibi crticas de todo tipo, pero fue un xito del boca a boca. Con el paso de los aos, su autora se convirti en sujeto de culto (que se extendi a su crculo ntimo, al que llamaban sin duda, irnicamente el Colectivo).

Su obra atrae poderosamente a un tipo muy particular de lector: adolescente, masculino y sediento de una ideologa cargada de certidumbre tica. Como dijo the New Yorker en 2009, "casi todos sus lectores hacen su primer y ltimo viaje a la Comarca de Galt el paraso escondido de los capitalistas de La rebelin de Atlas, cuya bandera es el signo del dlar en algn momento entre la Tierra Media [de El seor de los anillos] y el momento de hacer las maletas para ir a la universidad".

Ayn Rand, la escritora de la derecha, vive un nuevo renacimiento gracias a Trump y Silicon Valley

Ayn Rand y Alan Greenspan.

Algunos no abandonan el objetivismo. Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de los EEUU durante 19 aos, fue uno de sus primeros y ms importantes seguidores. Adems de ser miembro del Colectivo en la dcada de 1950 y de asistir en 1982 al entierro de Rand (una de cuyas coronas de flores tena la forma que se ha convertido en el logotipo del randismo, el signo del dlar), lleg a ser el nexo entre el culto original a la autora y lo que se podra llamar "la segunda poca" del randismo: los aos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que transformaron la ideologa neoliberal, una obsesin de los economistas de derechas, en credo del capitalismo anglosajn.

Greenspan, al que Reagan hizo presidente del banco central en 1987, crea firmemente que las fuerzas de un mercado sin regular eran el mejor mecanismo para dirigir y distribuir los recursos sociales. Esa opinin, que tuvo que replantearse tras la crisis de los aos 2008 y 2009, se apoyaba en la presuncin de que los empresarios se comportan de forma racional porque actan siempre en funcin de sus propios intereses. La supremaca del inters propio, y no del altruismo o de otros motivos desinteresados, es, por supuesto, un elemento central del pensamiento randista.

Dicho sin rodeos, los republicanos estadounidenses y los conservadores britnicos se empezaron a regalar ejemplares de La rebelin de Atlas porque daba un aire docto a los valores dominantes de la poca. La insistencia de Rand en la "moralidad del inters racional" y "la virtud del egosmo" sonaba como una versin refinada de una consigna salida del Wall Street de Oliver Stone: la avaricia es buena. Rand era un Gordon Gekko con buenas notas.

La tercera ola: el miedo a Barack Obama

La tercera edad de oro de Ayn Rand lleg con la crisis financiera y la presidencia de Barack Obama. Espoleados por el temor a que el entonces presidente aumentara el poder del Estado, el Tea Party y otras fuerzas se enrocaron en su antigua religin. Como dijo Jennifer Burns bigrafa de Rand a la revista Quartz, "cuando la hegemona es progresista, hay gente que se vuelve hacia ella porque ven La rebelin de Atlas como una profeca de lo que va a ocurrir si el Gobierno tiene demasiado poder".

En ese contexto, era lgico que una de las grandes historias de la campaa presidencial del ao 2012 fuera la candidatura en las primarias republicanas de un admirador de Rand: el ultralibertario Ron Paul, padre del senador Rand Paul, cuyo movimiento insurgente adelantaba gran parte de lo que iba a ocurrir en 2016. Paul ofreca una reduccin drstica del Gobierno federal. Como la autora de San Petesburgo, crea que el Estado se deba limitar a proporcionar un Ejrcito, unas fuerzas policiales y un sistema de Justicia, pero poco ms.

Sin embargo, Rand tena un problema para los republicanos de Estados Unidos: era fervorosamente atea, y despreciaba el misticismo irracional de las religiones. S, dentro del Partido Republicano, esa organizacin donde los libertarios slo han conseguido llegar a compaeros de viaje de los conservadores y, especficamente, de los cristianos evanglicos blancos. El dilema se encarn en Paul Ryan, al que Mitt Romney nombr candidato a vicepresidente en la campaa de 2012. Ryan se movi rpido para restar importancia a la influencia de Rand y prefiri decir que su filosofa se inspiraba en Santo Toms de Aquino.

La cuarta era: La Administracin de Trump

Pero qu ocurre ahora en la que puede ser la cuarta era de Rand? Los polticos randistas siguen ah. La estrella de Ryan est al alza, empujada por un Gobierno lleno de objetivistas. Rex Tillerson, secretario de Estado, afirma que La rebelin de Atlas es su libro preferido y Andy Puzder (la primera opcin de Trump para la cartera de Trabajo, aunque luego renunci) es el presidente de una cadena de restaurantes que pertenece a Roark Capital Group, un fondo de inversiones que se llama as por el protagonista de El manantial. El director de la CIA, Mike Pompeo, es otro conservador que dice que La rebelin de Atlas le dej "profundamente marcado".

Por supuesto, su jefe es igual que ellos. Todo el mundo sabe que Trump no es un lector empedernido. Slo ha dicho que le han gustado tres libros, e inevitablemente El manantial es uno ellos. "Habla de los negocios, de la belleza, de la vida y de las emociones dijo el ao pasado. Habla de todo".

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Howard Roark, el protagonista de 'El manantial', en la versin cinematogrfica del libro.

Los expertos acadmicos en Rand estn sorprendidos con Trump. A fin de cuentas, su oferta electoral no pasaba precisamente por la desregulacin, sino por la promesa de un Estado que intervendra en los mercados, negociara acuerdos y creara puestos de trabajo. Cuando Trump presiona a las grandes empresas para que mantengan sus fbricas en territorio estadounidense (como hizo con Ford y con Carrier, fabricante de aparatos de aire acondicionado) hace gala de la intrusin gubernamental en los ritmos naturales del capitalismo que tanto disgustaba a Rand.

Entonces, por qu dice que se inspira en ella? Quiz porque Rand adoraba a los emprendedores capitalistas, a los machos alfa y hombres de accin que se alzan entre los seres pequeos y los burcratas y hacen lo que hay que hacer. En palabras de Jennifer Burns, "Rand fue durante mucho tiempo la herona de los rupturistas, de los emprendedores, de los inversores de riesgo, de los que se ven a s mismos como personas que dan un paso adelante, moldean el futuro, confan en sus instintos y sus conocimientos y van a contracorriente".

La nueva ola: los prncipes de Silicon Valley

Eso nos lleva a la nueva ola de los randistas, al margen del mundo poltico y del conservadurismo convencional: los prncipes de Silicon Valley, los maestros de las empresas emergentes, un ejrcito de jvenes como Roark y Galt que estn decididos a cambiar el mundo con su talento, sin preocuparse por las consecuencias.

No es extrao que, cuando Vanity Fair public un reportaje sobre estos magnates de la era digital, muchos de ellos se confesaran admiradores de Rand. De hecho, la revista lleg a insinuar que la difunta autora es "la figura ms influyente del sector". Cuando Travis Kalanick (consejero delegado de Uber) tuvo que elegir un avatar para su cuenta de Twitter, opt por la portada de El manantial. Peter Thiel, el primer gran inversor en Facebook y una de las pocas personas que vive entre Silicon Valley y el mundo de Trump, es randista. Y, segn dice Steve Wozniak, cofundador de Apple, Steve Jobs coment en cierta ocasin que La rebelin de Atlas era uno de sus "libros de cabecera".

Ahora bien, la influencia de Rand entre los nuevos amos del universo no se refiere tanto al ultraliberalismo poltico como a la decisin obsesiva de atenerse a una visin personal, sin sopesar el impacto que pueda tener. No es extrao que a sus compaas tecnolgicas no les importe destruir, por ejemplo, el negocio del taxi o los medios de comunicacin tradicionales. Los jvenes y poderosos hombres que las dirigen no se preocupan por cosas as, porque traicionara la pureza de su visin y rompera la regla de oro de Rand, que dice que los visionarios no deben sacrificarse por otros.

Rand, fallecida hace 35 aos, vuelve a estar viva. Su mano dirige el destino de nuestra poca en Washington y San Francisco con una ideologa que censura el altruismo, eleva el individualismo a la categora de fe religiosa y concede licencia moral al egosmo ms crudo. Pero no es extrao que est de moda. Sus ideas tendrn eco mientras haya seres humanos que deseen sucumbir a la avaricia y al poder desmedido sin sentirse culpables. Es decir, para siempre.

Traducido por Jess Gmez

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Ayn-Rand-Trump-Silicon-Valley_0_635536742.html



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