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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2017

Presidenciales francesas
Las fuerzas del establishment europeo siguen controlando la situacin

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas no ha arrojado grandes sorpresas. Tal vez el nico dato un poco sorprendente sea el buen resultado obtenido por Jean Luc Mlenchon, pero incluso ste tambin era bastante previsible.

Los dos fenmenos que trastocaron el panorama tuvieron con ver con la situacin novedosa resultante de estas elecciones, que las dos grandes familias polticas francesas de los ltimos decenios, socialistas y gaullistas, hayan quedado eliminados para la segunda vuelta. Efectivamente, del lado socialista la victoria en las primarias de su candidato Benot Hamon y su repudio por el aparato del PS pronosticaba la debacle sufrida por los socialistas franceses y su ingreso en el terreno de la pasokizacin de la socialdemocracia europea, sumndose a los socialistas griegos, espaoles y holandeses, y seguramente no siendo los ltimos de la serie. De lado de la derecha, tras la derrota de Nicolas Sarkozy y Alain Jupp en las primarias, y los casos destapados de corrupcin de su candidato oficial, Franois Fillon, su derrota tambin era ms que previsible.

As que las posibilidades para pasar a la segunda vuelta estaban situadas en tres candidatos, Marine Le Pen casi sin dudas, Emmanuel Macron tambin porque tanto los socialistas como la derecha le haban designado como su candidato salvacin, y Mlenchon, que deba, como as ha ocurrido, recoger parte del malestar que expresaron las huelgas sindicales y el movimiento de los "indignados", y parte del voto socialista que vea como el aparato del PS haca pia con la derecha para apoyar a Macron y hundan, as, las posibilidades de Hamon.

Poda haber pasado a la segunda vuelta Mlenchon para disputarla a Macron o Le Pen? Posiblemente, con una condicin, que el candidato socialista, Hamon, hubiese denunciado al aparato de su partido por traicin al apoyar a Macron y hubiese alcanzado un acuerdo con Mlenchon para apoyarle en la primera vuelta retirando su candidatura. Pero no ocurri. Ha sido una repeticin de lo ocurrido en Espaa unos meses antes cuando Pedro Snchez, el secretario y candidato del PSOE, rechaz la posibilidad de buscar un gobierno con Podemos y, en su lugar, permiti que primero le dieran un golpe de Estado interno y, luego, la gestora del PSOE terminase apoyando un nuevo gobierno de Rajoy mediante la abstencin.

Los aparatos socialistas estn totalmente compenetrados con el establishment y son su ltima trinchera de defensa frente al asalto del poder por fuerzas contestatarias. Tambin el Pasok form gobierno con la derecha griega para impedir la victoria de Syriza. Los Benot Hamon o Pedro Snchez son figuras patticas que intentan aparentar la existencia de una izquierda en el seno de los partidos socialdemcratas pero que, al igual que los aparatos que los ningunean y combaten, son unos peones indispensables del establishment.

Existe de facto una alianza no escrita entre socialdemcratas y liberal-conservadores en Europa para derrotar los asaltos provenientes tanto por la izquierda como por la derecha, y hasta la fecha est funcionando satisfactoriamente. Ha sido el caso en Grecia, en Austria, en Holanda, en Espaa y, ahora, en Francia. Seguramente tambin ser el caso en las prximas elecciones britnicas de junio cuando los conservadores recuperen los votos del UKIP y se hagan cargo de su programa xenfobo, mientras que el aparato laborista acabe con Corbyn negndole el apoyo para llevarle a la derrota electoral como paso previo a su defenestracin. La excepcin a esta regla no escrita est en Portugal, donde la socialdemocracia consigue mantener un gobierno progresista apoyado por el bloque y los comunistas.

En Francia, la estrategia del establishment est funcionando segn lo previsto. En la primera vuelta se trataba de neutralizar a Mlenchon y, como hemos apuntado, el papel jugado por Benot Hamon ha sido indispensable. En la segunda vuelta la tarea de derrotar a Le Pen parece an ms fcil. El Frente Nacional es, por su carcter ultraderechista, un partido aislado polticamente, ya los socialistas y la derecha se han apresurado a pedir el voto para Macron en la segunda vuelta, y Mlenchon est tambin obligado a ello para impedir el triunfo de Le Pen, repitiendo as la situacin de la izquierda en las presidenciales de 2002, cuando ante el enfrentamiento entre Jean Marie Le Pen y Chirac, envuelto ste en procesos de corrupcin, la izquierda levant la consiga de "votar a un corrupto antes que a un fascista".

El gran malestar social europeo generado durante la crisis se ha canalizado a veces a travs de formaciones polticas de extrema derecha y otras de izquierda. Hasta ahora las fuerzas del establishment han sido capaces de maniobrar para neutralizar ambos tipos de asaltos al poder. Solo en un caso concreto, Syriza en Grecia, una fuerza de izquierdas con programa rupturista alcanz el gobierno para terminar claudicando y socialdemocratizarse. El otro caso, el portugus, es el nico caso de gobierno progresista mediante una alianza de la socialdemocracia con la izquierda.

Hasta ahora, afortunadamente, los esfuerzos de la extrema derecha no han sido capaces de alcanzar el poder, pero ello no ha sido debido tanto al peso de la izquierda como a la fortaleza del establishment.

La izquierda en Europa se encuentra en una difcil coyuntura. No siendo previsible la repeticin de unos resultados como los de Syriza cuando alcanz el poder, y an as tuvo que pactar con un pequeo partido de derecha nacionalista, su nica posibilidad de lograr posiciones de poder requiere alianzas que no existen en la prctica con la lnea poltica actual de la socialdemocracia europea. Por otro lado, para evitar victorias de la extrema derecha debe apoyar tcticamente los frentes polticos que se oponen a estas fuerzas, frentes que encabezan las fuerzas del establishment, como fue el caso de Austria o ahora en Francia.

Las nuevas fuerzas de izquierda o progresistas (Syriza, Podemos, La Izquierda alemana, las coaliciones o movimientos alrededor de Mlenchon, etc.) que en los ltimos aos han intentado superar con otros discursos y proyectos a las viejas fuerzas de izquierda ancladas en resultados electorales reducidos, han conseguido ciertamente en algunos caso mejorar de forma notable dichos resultados, pero su situacin estratgica, por el contrario, no ha variado, siguen encontrndose como las fuerzas de la vieja izquierda aisladas polticamente y, por lo tanto, neutralizadas, mientras observan preocupadas como el malestar de las clases populares que deberan haber encontrado un cauce natural de expresin en estas nuevas fuerzas es tambin canalizado por fuerzas xenfobas y de extrema derecha.


Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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