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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2017

Afganistn
La vuelta del Perro Rabioso

Guadi Calvo
Rebelin


Apenas 12 das despus de lanzar la madre de todas las bombas, la GBU-43/B, o para sus ntimos MOAB (massive ordnance air blast), el jefe del Pentgono, el general James Mattis, mejor conocido por sus hombres como el Perro Rabioso, viaj sorpresivamente a Afganistn, lo que significa la primera llegada de un alto representante de la administracin Trump.

Junto a la llegada de Mattis, se conocieron las renuncias del ministro de Defensa Abdulah Habibi, y el jefe de estado mayor afgano, Qadam Shah Shahim, tras la incursin del Talibn a la base Balj, sede del 209 Cuerpo del ejrcito, en proximidades de ciudad de Mazar-i-Sharif en la nortea provincia de Balkh, el viernes 21 que dej un total de 135 muertos, aunque el vocero de los talibanes Zabihullah Mujahid, habl de 500 militares muertos, adems de informar que el ataque fue venganza por el asesinato de varios lderes talibanes en el norte del pas entre ellos los comandantes, el Mullah Basir en la provincia de Uruzgan, y los Mullah Toryali y Ahmad en la provincia de Helmand.

El cuerpo 209, es responsable de la seguridad de gran parte del norte de afgano, incluyendo la estratgica provincia de Khunduz, donde el accionar Talibn ha desbordado las fuerza gubernamentales, alcanzando a tomar la ciudad capital, Khunduz, a 250 de kilmetros de Kabul, en octubre de 2016 y septiembre de 2015.

En su mayora, los muertos eran jvenes reclutas sin entrenamiento, provenientes de diferentes lugares del nordeste afgano como Badakhshan y Takhar.

La visita del general Mattis, un veterano de Afganistn, abre la expectativa de que los Estados Unidos, reforzarn, una vez ms, su presencia en el pas centro asitico.

En la actualidad en el marco de la operacin  Resolute Support (Apoyo Decidido) de la OTAN junto a los Estados Unidos, que cuenta con unos 9800 efectivos, adems de 5 mil efectivos europeos y un nmero desconocidos de consejeros, lase mercenarios, de distintas empresas de seguridad occidentales.

Mientras el avin de Mattis, aterrizaba, como si alguien lo hubiera sabido y quisiera alentar la intervencin de Washington, dndole material a la prensa y a los senadores que debern votar la nueva intervencin, un coche bomba estall en la entrada de la base norteamericana Camp Chapman , donde adems se encuentran un gran nmero de mercenarios estadounidenses en la provincia de Jost, en el este del pas. El portavoz militar Willian Salvin inform que solo haba diez muertos de nacionalidad afgana, sin que ningn norteamericano se viera afectado.

En plena campaa de primavera, como era previsible, el Talibn, se presenta ms virulento, el ataque del viernes pasado fue una demostracin de su preparacin.

La semana anterior a la incursin a la base de Balj, en dos atentados suicidas coordinados, contra edificios de los servicios de seguridad en Kabul, haba asesinado a 16 personas.

Los insurgentes iniciaron el ataque del viernes, el da sagrado del Islam, cuando un comando compuesto de 10 hombres, adems varios insurgentes que se encontraban infiltrados en las filas del ejrcito, ingresaron a la base conduciendo vehculos militares y vistiendo uniforme del ejrcito afgano militar. Sorprendiendo a la dotacin de la base en la mezquita durante oracin. Atacando con granadas propulsadas por cohetes, rifles, ametralladoras y chalecos explosivos.

El ltimo ataque de envergadura por parte del Talibn, que podramos considerar como el inici de la Campaa de Primavera, se haba ejecutado el 8 de marzo pasado contra el hospital militar ms grande del pas Sardar Daud Khan, en pleno centro de Kabul que dur ms de siete horas y dej 42 muertos y ms de 120 heridos.

Las operaciones cada vez ms virulentas y espectaculares por parte del Talibn, podran apuntar bien fortalecer sus posiciones en una mesa de negociaciones, a la que llam el gobierno del presidente Ashraf Ghani en enero de 2016, junto a diversos lderes polticos y seores de la guerra, que hasta ahora los hombres del Mullah Haibatullah Akhundzada, no ha logrado un punto de entendimiento. O bien a forzar un intervencin norteamericana, obligando a Washington al juego del gato y el rato, con el desgaste poltico que eso significa, tras ms de 16 aos de intervencin norteamericana en el pas, sin ningn logro realmente destacable, ms all del formalismo de una democracia tan endeble, como absurda para un pas milenariamente tribal como Afganistn.

Desde finales de 2014, en que la administracin Obama, retir la mayora de las fuerzas de Estados Unidos, seguida rpidamente por el resto de la OTAN, el talibn ha vuelto a posicionarse, abrumado en un sinfn de operaciones al ejrcito local, que lo han hecho replegar de innumerables posiciones, a pesar de la asistencia tanto de asesores, como de ataques areos occidentales.

Prcticamente la mitad del territorio afgano, 15 de las 34 provincias, estn bajo control del talibn o mnimamente en disputa con Kabul.

El ensayo norteamericano con la MOAB no le ha puesto mejor las cosas al endeble presidente Ghani, que ha debido soportar una andanada de crticas del establishment afgano, encabezado por su competidor ms inmediata en el ejecutivo, algo as como un vicepresidente con ms atribuciones el pashtu Abdullah-Abdullah y el ex presidente Hamid Karzai, por permitir que el pas sea usado como campo de pruebas norteamericano.

Guerra sin cuartel entre el Daesh y el Talibn.

La sorpresiva visita del secretario de Defensa, un hombre conocedor del territorio, fue jefe de las tropas especiales tras la invasin norteamericano de 2001, estaran enmarcadas en las nuevas polticas internacionales de la administracin Trump.

El nuevo presidente estadounidense, estara obligado a desplegar no solo en Afganistn, sino como ya lo hemos visto en Medio Oriente, Somalia y en el mar de la China, un rol ms intenso presionado por los personeros del aparato militar-industrial dentro de las fuerzas armadas norteamericanas.

Por otra parte el comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistn, general John Nicholson, declar en febrero ante el Comit de Servicios Armados del Senado de Estados Unidos en Washington que necesita unos cuantos miles ms de soldados para apoyar al ejrcito afgano. Al tiempo que el Consejero Nacional de Seguridad el general H.R. McMaster, quien estuvo en Afganistn dos semanas atrs, se inform in situ, del importante crecimiento del Talibn.

Tambin Jefes de las fuerzas especiales alemanas las Kommando Spezialkrfte , e l general de brigada Dag Baehr en Afganistn, que han tenido la responsabilidad de vigilar el norte del pas, inform a Berln, que La situacin demuestra que no podemos dejar de apoyar, entrenar y asesorar a nuestros socios afganos.

Las referencias de los jefes de las distintas fuerzas que operan en el pas coinciden que la situacin es cada vez ms compleja ya no solo por el resurgimiento del Talibn, sino tambin la cada vez ms fuerte presencia del Daesh o Wilayat Khorasan, como se conoce la fuerza del Abu-Bark al-Bagdad, que operan en Asa Central.

La guerra con el Talibn, ya ha dejado de ser espordica, sino que se producen operaciones casi a diario, pocos das despus del ataque a la base Balj, se supo que fuerzas de seguridad afgana lograron aniquilar a sesenta militantes del Daesh, que opera junto a la frontera con Pakistn, en las localidades de Deh Bala y Achin en la provincia de Nangarhar, en cercanas de donde el Pentgono lanz la MOAB.

Tambin se intensifican los enfrentamientos entra ambas fuerzas wahabitas (Talibn y Daesh) que desde hace dos aos vienen protagonizado una guerra cada vez ms cruenta, fundamentalmente por el control del trfico de opio, clave para la sustentacin de su guerra. Que se articula con varios carteles de los pases del mar Caspio y especialmente Turqua de donde sigue camino a Europa. Tanto el opio, como su subproducto: la herona, son junto a la miel, los nicos productos de exportacin afganos, siendo en el caso de opio el mayor productor mundial. Los sembrados de la adormidera (variante de la amapola) de donde se extraer la goma para la fabricacin del opio, particular en la provincia de Helmand, son el centro de la disputa.

Segn fuentes rusas en el norte de Afganistn, un enfrentamiento entre ambas organizaciones fundamentalistas dej casi cien muertos el ltimo martes en el distrito de Darzab y segn las ltimas informaciones los combates, entre las dos formaciones radicales, continuaban hasta la noche del mircoles.

La inestabilidad poltica y la guerra declarada entre el ejrcito afgano, el Talibn, Daesh y algunas otras organizaciones armadas, vinculadas al trfico de drogas y el contrabando, convierte al pas en una caldera inmanejable, por lo que muchos lderes tribales esperan que Mattis y Ghani lleguen a un acuerdo sobre el envo y aumento de tropas norteamericanas y el Perro Rabioso vuelva otra vez al ataque.

  Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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