Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2017

Uruguay
Siempre mentiroso

Jorge Zabalza
Rebelin


Libro serio, afirmaciones documentadas. Nada nuevo. Todo lo que recoge Mara Urruzola es pblico y conocido desde hace diez aos, desde que el Fito Garc public Donde hubo fuego (2006). El libro es mucho ms que su captulo Meter el cao. Por qu en aqul momento no hubo cacera de brujas o, ms bien de brujos? Por qu no hubo sensacionalismo ni amarillismo? por qu no acosaron al politlogo con la misma dureza que lo hacen con la periodista? Antes de leer la primer frase algunos ya estaban peleando por un pedacito de carroa. Hay que leerlo primero y opinar despus.

El libro destaca varios aspectos muy interesantes que contribuyen a una historia no oficial de los tupamaros y, por consiguiente, despert la irritacin de los adscriptos a la historia oficial. A esta altura de mi vida, luego de dar a la revolucin lo ms valioso que tuve, no puedo dejarme amedrentar porque algunos viejos leones hagan muecas y muestren sus desgastados dientes amarillentos. Ya no atemorizan los ataques de los desdentados, el escudar la culpabilidad negando estpidamente los hechos. Todo lo miden en votos: digo la verdad pierdo tantos votos, miento y mantengo los que ya tengo. Son unos sacanalgas.

EL PERFIL

Ms que una biografa, el libro presenta una semblanza de la personalidad de Eleuterio Fernndez Huidobro (EFH). Hay varios atos en la historia del ato, escribi Samuel Blixen, pero Mara los ensambla a todos ellos para darnos la globalidad: el ato de todos los atos. Y nos ayuda a entender que el tipo fue un gran mentiroso. Escribiendo y hablando con brillante estilo, pero nos menta en los 60 y nos minti en el 2000. Siempre mintiendo, puro verso. Mentiroso es su obituario. ste gusano fue aquella mariposa que todas y todos los tupamaros reconocamos como segundo jefe?, este mentiroso contumaz fue el que tantas y tantos seguimos ciegamente? Y...bueno, s, esa es la triste realidad.

No podemos pedirle a nadie que sea un hroe en la tortura, me escribi Perico desde Barcelona. Es una verdad a medias sin embargo, pues haba a quienes debamos exigir no entregarse al torturador, enfrentarlo con el coraje de Rufo y del Ch, del gauchito Marn, el Caudillo Lerena, Jessie Macchi o Frutos Berreta, de tantas y tantos. Comportarse como un hroe en la tortura fue la responsabilidad asumida por quienes convocaron a la lucha armada, en especial los primeros en llamar a dar la vida por la revolucin, la punta del ovillo como dijo alguna vez el ato.

Ya sabamos que se entreg sin pelea cuando Calcagno y Castiglioni asesinaron a Ivette y Luis Martirena. Ya lo sospechbamos, pero ver ah, en las pginas escritas por Mara, que EFH, Mauricio Rosencof y Luca Topolansky colaboraron con el enemigo, provoca escalofros, espanto y horror. La cobarda de la calle Amazonas estuvo conectada con la colaboracin, una realidad redondita, inocultable, contundente. Con toda seguridad hay otros viejos guerrilleros cuya colaboracin qued en la penumbra, en esos archivos que no acaban de hacerse pblicos.

Callar la boca es consentir. El silencio de algunos ya es complicidad. En lo personal, no me deja nada tranquilo que Graciela Jorge, compaera de EFH durante medio siglo, haya estado a cargo del cuidado y clasificacin de los archivos incautados por la Dra. Azucena Berruti. La verdad siempre es revolucionaria pero...cunto cuesta llegar ella cuando los custodios estn interesados en tapar la mierda!

DE GUERRILLERO A MILICO

En el tramo final de su vida el ato se desdijo de muchas cosas que haba sostenido en los 60 pero, entre ellas, hay una muy sugerente. EFH ayud a nacer la guerrilla tupamara reafirmando la tesis de que es posible tomar el poder contra las FFAA, derrotndolas como haban hecho los barbudos cubanos. Sin remordimiento alguno pas a la tesis contraria, al dogma de la III Internacional: slo se puede hacer una insurreccin contando con las fuerzas armadas. En 1971 concibi su propia versin: haba que apostar a convertir el ejrcito en el partido poltico del desarrollo nacional y, por consiguiente, es preciso convencer polticamente a sus oficiales. Para lograr ese objetivo, en el Batalln Florida (1972) propuso la rendicin incondicional de los que continuaban luchando. Despus que fracasara su tentativa el ato, muy criticado en la interna, dijo haberse equivocado, era una ilusin su estrategia de volcar hacia el pueblo sectores importantes de las fuerzas armadas. stas estn concebidas y concebidas de tal modo que la rosca dominante nunca va a perder su control, escribi en La Tregua Armada.

Pese a todo, impulsado vaya a saber por qu secreta aspiracin, termin en el 2003 convertido en un militar, irregular, pero militar al fin, en abogado de la inocencia de los criminales del terrorismo y obstculo a quienes pretendan llegar a la

Verdad y la Justicia. Bien poda haberse afiliado al partido comunista en lugar de instalar un foco guerrillero en el Uruguay de 1965. Cunta sangre compaera se habra ahorrado!. Cmo no compartir el sentimiento de haber sido traicionados que abruma a la mayora de las y los tupamaros irredentos?

LAS EXPROPIACIONES

No es cierto que roban cada da a los asalariados? Que instalar un banco es la manera legal de robar? No es cierto que las corporaciones como UPM rapian los recursos patrios? No habr democracia mientras sean unos pocos los que toman las decisiones econmicas, los que deciden para quin se produce, adnde van a parar las riquezas producidas. Es bueno refrescar los viejos conceptos bsicos en estos tiempos de la apologa a la democracia desprendida de las clases sociales, elevada al Olimpo de las verdades abstractas.

En nombre de qu democracia condenan a los revolucionarios que expropian a los expropiadores? De esos edificios jurdicos construidos por los explotadores nuestros de cada da? De las formalidades de un Estado de Derecho que protege a los poquitos que expropian legalmente a los muchsimos? De los principios ticos que amparan la masacre de los rebeldes por la violencia institucionalizada?

La flagrante inmoralidad de este mundo indigna, llena de bronca los espritus, los insurrecciona y los impulsa a luchar por su emancipacin desafiando a los aparatos policaco-militares. La revolucin ser, en definitiva, una gigantesca y masiva expropiacin a los dueos del mundo. El pueblo insurrecto expropiando a los violentos defensores de su propiedad abusiva de la tierra y del capital.

No me horroriza pues que haya quienes se adelanten a ese da glorioso de la gran expropiacin. Es un acto de justicia, un derecho individual y colectivo, el del pobre que va por pan. En particular el de aquellos que se organizan para acumular las fuerzas sociales que harn la revolucin. Comparto totalmente en lo ideolgico la expropiacin de los poderosos para financiar insurgencias. Ideas que se entendieron muy vlidas en los 70 y en 1985, pero hoy negadas tres veces por los apstatas del arrepentimiento.

No s de nadie que lo haya hecho y no haya pagado en aos de crcel o de exilio su actitud irreverente hacia las leyes y las instituciones de la clase dominante. Los comprendo y no los condeno ni tica ni moralmente. No conden nunca a Ricardo Perdomo cuando, segn contaba a quin quisiera escucharlo, en el ao 1991 tom su decisin de expropiar a los expropiadores en acuerdo con Jos Mujica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter