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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2017

Urge una gigantesca manifestacin contra la corrupcin

Agustn Moreno
Cuarto Poder


Cada vez que dos tipos con traje coinciden en los lavabos de una institucin se produce un delito grave. Esa es la percepcin que tienen muchos ciudadanos ante la corrupcin a raudales que se est viviendo en Espaa. Segn la ltima encuesta del CIS, la preocupacin por la corrupcin se situaba en segundo lugar detrs del paro, con un 44.8%, y en tendencia fuertemente ascendente. Metroscopia refleja que el 96% de los ciudadanos estn seguros de que quedan mucha corrupcin por destapar. Lo de alarma social es poco, hay hasto, nausea, encabronamiento. Y lo ms indignante es la conciencia ciudadana de que su latrocinio son nuestros recortes.

Y no es para menos. Solo la semana pasada hemos visto cmo el Tribunal Supremo citaba al Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, por la delictiva financiacin de su partido; como compareca la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por el caso Grtel; y como encarcelaban a otro expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Gonzlez, acusado de media docena de delitos. Y seguro que las cosas no acabarn ah. Los jueces andan sobre la pista de otros expresidentes y exministros. Aguirre, que se crea inmortal en poltica y que no es nada de dimitir, se ha visto obligada a hacerlo. Van cayendo uno a uno con un suspense que cada vez recuerda ms a la novela los Diez negritos, de Agatha Christie. Miren tambin el balance de poner la lupa sobre el gobierno de Jos Mara Aznar, en el que 11 de 14 ministros estn imputados, cobraron sobresueldos o duermen en prisin.

Se repite la misma secuencia de la trama mafiosa: empresarios que donan importantes comisiones a cambio de concesiones pblicas, financiacin ilegal del partido y enriquecimiento personal de dirigentes polticos, negacin de los hechos por el partido y no asuncin de responsabilidades, filibusterismo jurdico y presiones desde el poder sobre fiscales y jueces dciles para asegurarse la impunidad.

Tan grave como la corrupcin es la obstaculizacin a la accin de la justicia. Hay imputados que alternan con algn juez; el ministro de Justicia realiza nombramientos con el afn de instrumentalizar a la fiscala; hay decisiones de la fiscala que hacen sospechar sobre para quin acta. Jueces que intentan hacer bien su trabajo se quejan de las dificultades y falta de medios para ello; el propio juez Velasco, que ha impulsado la Operacin Lezo y que tambin dirige la investigacin de la Pnica, anuncia su intencin de cambiar de destino.

Esto ya no hay quien lo soporte. Corrupcin, irresponsabilidad e impunidad poltica. Hace aos escrib un artculo titulado Muchos relojes de oro y poca decencia poltica en el que estableca un paralelismo entre la situacin actual y la que se vivi en la Segunda Repblica cuando el escndalo del estraperlo y los relojes regalados a polticos y al hijastro de Alejandro Lerroux, junto a otras causas, llev a Alcal Zamora a convocar elecciones. Hoy las tragaderas parecen ser mayores.

La radiografa de la corrupcin es impresionante. El nmero de imputados segn el Consejo General del Poder Judicial es de 1.378 procesados/acusados en el periodo de julio de 2015 a septiembre de 2016. La corrupcin cuesta a los espaoles 90.000 millones de euros al ao, segn la Comisin Nacional de los Mercado y la Competencia (CNMC). Es insostenible reducirlo a casos particulares, cuando se han visto afectados mximos dirigentes polticos e institucionales de comunidades como la valenciana, Madrid, Baleares, Murcia, de importantes ayuntamientos, empresas y organismos pblicos, y casi todos los tesoreros del PP. Mas parece un funcionamiento propio de una organizacin criminal que de un partido poltico.

El Gobierno no quiere ni puede afrontar el tema, se limita a capear el temporal esperando a que pase. La degradacin de las instituciones es cada vez mayor, as como la desafeccin de la ciudadana y su desmoralizacin por el estado de podredumbre que nos rodea y enfanga. La vergenza internacional es inmensa con un presidente citado ante La Audiencia Nacional y que se limitar a negarlo todo. As las cosas, Rajoy no est capacitado para dirigir el pas ni nos merecemos un presidente de gobierno escudado en el yo no saba nada cuando las evidencias son abrumadoras.

El otro da puse un tuit preguntndome A qu esperan las fuerzas polticas y sociales para convocar una gigantesca manifestacin de toda Espaa en Madrid?. Lo debi ver Julio Anguita y me llam para decirme que justamente eso haba propuesto el Frente Cvico-Somos Mayora el 31 de marzo en un manifiesto donde llaman, adems, a organizarse desde la ciudadana por la Justicia y contra la corrupcin. Urge una movilizacin popular para la construccin de un proyecto, de impulso tico, legal y orgnico capaz de erradicar la gangrena que pudre los fundamentos del llamado Estado de Derecho.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/2017/04/27/urge-una-gigantesca-manifestacion-la-corrupcion/1924

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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