Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2017

A dnde va Francia?

Antonio Antn
Rebelin


En Francia algo est cambiando, pero no poseemos marcos interpretativos adecuados. Empiezo por algunos problemas de enfoque para explicar luego la estrategia y el discurso de Macron y los dilemas y perspectivas de los cambios en Francia.

Una interpretacin realista

Ya hace cuatro dcadas, E. Laclau hablaba de un populismo de clases dominantes y otro populismo de clases dominadas. Ch. Mouffe avanza y distingue entre un populismo de derechas (o reaccionario) y otro de izquierdas (o democrtico-progresista). En todo caso, el significante populismo (al igual que izquierda) es polismico y equvoco, especialmente en Europa con un potente populismo derechista, xenfobo y reaccionario. Es difcil resignificar ese significante; adems, se manipula mediticamente para adjudicar a fuerzas alternativas caractersticas antidemocrticas, ultranacionalistas o extremistas que sirvan para aislarlas de la mayora de la sociedad. Confunde ms que aclara la interpretacin y la posicin normativa de las distintas tendencias polticas. No es muy conveniente su uso para identificar dinmicas de progreso. Hay que explicar e interrelacionar los hechos, su interpretacin y su nominacin, que debe precisar su significado. No vale el determinismo economicista ni el idealismo discursivo. Veamos la experiencia francesa.

El ms claro ejemplo de populismo como antagonismo nosotros/ellos es el del ultraderechista Frente Nacional, no solo a desechar desde una ptica democrtica e igualitaria, junto con otros fenmenos similares en otros pases del norte europeo, sino a combatir abiertamente.

Por otro lado, Mlenchon, de tradicin republicana-socialista y de izquierdas, ha ampliado su discurso ecologista y un elemento nacional-popular, ms bien gramsciano y algo bolivariano. Pero es difcil catalogarlo como populista de izquierda; en todo caso, de izquierda (insumisa) con componentes populistas.

Sobre todo, no tiene sentido nombrar a ambas corrientes polticas, una de derecha extrema y autoritaria y otra democrtica y de progreso (como Podemos, Syriza o Bloco portugus), es decir antagnicas en lo sustantivo, con la misma palabra de populismo.

Lo secundario para el anlisis es si hay un momento populista, sumando hechos de dos sentidos contrarios, aunque tengan (al igual que con otras formaciones) alguna caracterstica parcial comn. Lo fundamental a dilucidar es si en la actual crisis poltica, aparte de su profundidad e intensificacin, la tendencia dominante es hacia una tendencia reaccionaria-regresiva-autoritaria (a contrarrestar) u otra dinmica igualitaria-progresiva-democrtica (a promover). La diferenciacin y la pugna entre ambas son decisivas y hay que nombrarlas de forma distinta. La descripcin y las palabras compuestas son inevitables hasta conseguir un consenso social sobre su significado.

Macron, que no es un simple tecncrata financiero sino que tambin ha sido discpulo aventajado del filsofo (interpretativo y discursivo) P. Ricoeur, ha renovado su lenguaje con grandes palabras vacas (pueblo, reformas, modernizacin) que ocultan ms que desvelan su proyecto poltico real. Su discurso est incrustado con las estructuras reales de poder fctico y cumple una funcin de enmascaramiento. As, se ha definido como ni de izquierdas ni de derechas o recogiendo lo mejor de la derecha y lo mejor de la izquierda. Ha utilizado una transversalidad poltico-ideolgica de extremo centro, continuadora de la Tercera va o el Nuevo centro del laborismo y la socialdemocracia de los aos noventa. Pero tambin hay que precisar el significado de transversal segn que contexto para ser til a un cambio de progreso. Tampoco es un ejemplo a imitar su populismo centrista.

Estrategia y discurso de Macron

Pero, cul es la estrategia poltica o el modelo social y econmico de Macron? Si en el tema de la inmigracin es algo ambiguo, su proyecto socioeconmico est claro, el continuismo neoliberal regresivo, ya ejercido como Ministro de Economa: disminuir el gasto social por habitante, menores derechos sociales y laborales, privatizaciones, privilegios fiscales para las grandes empresas Su plan modernizador, a consensuar con los conservadores y el ala derecha socialista y embellecido como europesta, se basa en la estrategia liberal-conservadora dominante. Su intento es fortalecer las ventajas comparativas de su alto grupo financiero y productivo, estabilizar el poder poltico hegemnico y renegociar con Merkel un estatus ms equilibrado, haciendo valer (todava ms tras el Brexit) su potencia militar y nuclear. Su objetivo es recomponer una nueva lite institucional (compartida y negociada con las dos fuerzas afines a derecha e izquierda), que frene el desgaste de legitimidad que ha sufrido el poder establecido (econmico y poltico) en este periodo. Las oposiciones a ese ambicioso proyecto son dobles y las aspiran a representar las dos dinmicas contrapuestas, por un lado la derecha extrema autoritaria-reaccionaria-etnicista y, por otro lado, la izquierda insumisa, democrtica y popular-solidaria.

Por tanto, el anti-elitismo o el anti-establishment de su discurso son leves, as como es retrico su llamamiento al pueblo. Su posicin se reduce, prcticamente, a modificar la situacin preponderante, ya desgastada, de algunos altos representantes de las dos lites polticas tradicionales. Es una operacin de recambio representativo para consensuar y fortalecer la hegemona de fondo del mismo poder establecido y reforzar similar estrategia de austeridad y dominacin a las clases subalternas. Su discurso renovador (transversal en lo poltico-ideolgico pero dependiente del poder establecido y parcialmente populista) est al servicio de la consolidacin del grupo de poder oligrquico, asegurando la subordinacin popular. Ha sido eficaz para desplazar y absorber al aparato institucional socialista con su desgastado discurso y su torpe gestin. Pero no ofrece un cambio sustancial de polticas, quiz a peor, y tampoco de gestores y representantes intermedios que necesita recuperar.

Significa que, a pesar de la fuerte deslegitimacin cvica de las dos fuerzas tradicionales y el amplio malestar social frente a la austeridad, todava la mayora de la poblacin no ha llegado a un cuestionamiento profundo del bloque de poder liberal-conservador ni de la permanencia en el euro (la apoyan el 68%) o la UE. No hay crisis, en su sentido fuerte, del Rgimen, del Estado o del capitalismo; no hay una perspectiva revolucionaria inmediata. Falta todava ms erosin de la legitimidad social y la credibilidad ciudadana de la clase dominante y, sobre todo, mayor articulacin cvica y apoyo popular a una opcin de progreso. Otra dinmica se producira en el caso de ganar Le Pen, cosa improbable (aunque no totalmente descartable).

Con los datos actuales, prolongados para las legislativas de junio y al margen de los efectos del sistema mayoritario a dos vueltas (que puede variar mucho el acceso a la Asamblea Nacional), se configuran tres grandes tendencias: La ms homognea, la reaccionaria y xenfoba de la ultraderecha, con entre el 25% y el 30% del electorado; la ms fragmentada y pendiente de recomponer sus pesos relativos y el grado de acuerdo, la continuista liberal-centrista (En Marcha! con participacin y dura negociacin con la derecha y parte del Partido Socialista para construir el extremo centro), entre el 45% y el 50%; y la izquierda crtica (pendiente de la divisin socialista y la convergencia de Hamon y Mlenchon), entre el 25% y el 30%.

Eso significa que dadas las peculiaridades del sistema electoral francs, si funciona el renovado pacto liberal-republicano, en forma de gran coalicin tripartita y asimtrica, Macron contara con una mayora parlamentaria y una gran estabilidad gubernamental para emprender, de momento, su ambicioso proyecto reformador regresivo. Se frenara, de momento, la inestabilidad poltica y se avanzara hacia la salida liberal-conservadora de la crisis, deseada por el poder establecido: hegemona de los poderosos, subordinacin popular con marginacin de lo social, neutralizacin de las izquierdas, fuerzas alternativas y movimientos populares, democracia dbil y mnima cohesin social, nacional y europea. se es el objetivo de la Troika, de Berln, Bruselas y los mercados. Claro, que no es descartable la lucha cainita de las tres fracciones, con Los Republicanos parcialmente recompuestos y un Partido Socialista luchando por su supervivencia; llevara a cierta ingobernabilidad y un escenario impredecible.

El cambio ms relevante de esta recomposicin de la lite poltica dominante es la prctica irrelevancia del Partido Socialista, cuyo aparato institucional, mayoritariamente, quiz se encuentre cmodo bajo el manto y el poder del centrismo neoliberal de Macron. Una parte de su electorado les puede seguir, como ha ocurrido ahora. Y otra parte de su base social y sus representantes inmediatos tiene la posibilidad de reenganche en la Francia insumisa de Mlenchon, que debera ser abierto, flexible y acordado. En todo caso, se encaminan hacia una desarticulacin de su proyecto autnomo socioliberal, ya en decadencia y abandono.

No obstante, la gravedad de los problemas de fondo, los efectos limitados de la renovacin discursiva y el pequeo y cosmtico recambio dirigente, as como la ausencia de cambios socioeconmicos y polticos sustantivos que respondan a las demandas populares de progreso, prolongar la deslegitimacin de la nueva lite poltica (atravesada por lo viejo). Adems, segn la evolucin del conflicto social, se puede ampliar el descontento cvico frente al entramado econmico-institucional liberal-conservador y europeo. Aun as, la pugna seguir con la bifurcacin entre las presiones (oligrquicas) autoritarias, segregadoras y ultranacionalistas y las dinmicas (populares) democrticas, igualitarias y solidarias. Esta ltima es la tarea para las fuerzas alternativas. Persiste la oportunidad para ensanchar sus apoyos sociales y defender los intereses y demandas de la mayora popular.

Dilemas y perspectivas

Existe un dilema de fondo entre cambio democrtico y de progreso y continuismo neoliberal autoritario: quin y cmo reconstruye un nuevo contrato social, favorable para las mayoras sociales, democrtico-igualitario desde una cultura nacional popular integradora y una actitud solidaria en el marco europeo; o bien, cmo el poder dominante francs (sus principales fracciones) articula su hegemona interna y su insercin en la conformacin de la clase dominante europea (y mundial), al decir de la colega de sociologa, Marina Subirats; y si es capaz de evitar una posicin real y simblica (ms o menos) subordinada al bloque de poder liberal-conservador centroeuropeo representado por Merkel.

Es decir, cmo queda Francia (sus lites dominantes y/o sus capas populares) en una UE entre dos campos fragmentados que se prefiguran: la hegemona alemana con sus aliados centroeuropeos de Holanda y Austria -acreedores y con supervit comercial-, y la subordinacin del Sur europeo deudores y con dficit diversos-. O sea, existe una relacin entre hegemona del bloque de poder liberal-conservador (con la subordinacin de las capas populares europeas, especialmente del Sur y el Este) y jerarquizacin u ordenacin nacional-estatal de la clase dominante (francesa y europea) que controla los recursos financieros, productivos e institucionales, as como los valores simblicos. Y las recetas son distintas entre las tres opciones fundamentales.

Para la segunda vuelta las encuestas dan ganador a Macron, por el 60%, y perdedora a Le Pen, con el 40%, es decir, con veinte puntos de diferencia. Al primero se le sumara gran parte del voto conservador, el voto socialista y la mayora del insumiso. En el caso del electorado que ha apoyado a Mlenchon, y segn un sondeo, la gran mayora del 62% votara a Macron, el 29% se abstendra y el 9% votara a Le Pen (es un porcentaje pequeo, pero indica la desorientacin de algunos sectores populares); todo ello antes de los resultados de la consulta popular que estn realizando y que va a definir la posicin oficial de esa formacin que pasa por evitar la victoria de Le Pen sin conciliar con el proyecto de Macron. Al Frente Nacional se le aadira el voto recibido por el ultraderechista Dupont de Francia Levntate (4,7% y 1,7 millones), y a ese 26% se sumara una parte (hasta la mitad) del voto conservador a Fillon; es decir, segn esos sondeos, sin el cerco republicano total de 2002 a Le Pen (padre), podra arrancar todava, adicionalmente, ms de diez puntos.

Por tanto, aparte del apoyo electoral de la lite gobernante anterior (Fillon y Valls-Hollande) a Macron en la segunda vuelta, la cuestin es en qu medida debe negociar con esas dos fuerzas su proyecto europesta. Es decir, como implementa su continuismo estratgico con la orientacin liberal-conservadora dominante en Bruselas y Berln (incluido el SPD), que ya han mostrado su alta satisfaccin. Lo que se ventila en las elecciones legislativas es la estabilidad, cohabitacin o el equilibrio relativo de la presidencia y el grupo parlamentario de En Marcha!, necesitado de la colaboracin de los otros dos viejos grupos gobernantes de la derecha y (parte de) los socialistas.

Ah, es cuando se conforman (como en Espaa) dos dinmicas paralelas: la consolidacin del giro centrista y neoliberal del ncleo Hollande-Valls, con el apoyo (incluso participacin) al Gobierno Macron, bajo amenaza de escisin del PSF; as como la neutralizacin de la posibilidad de acercamiento de Hamon a la Francia Insumisa de Mlenchon, con el refuerzo de opciones alternativas y de izquierda. Esa apuesta del ncleo dominante en el aparato institucional del PSF no solo impide una deseable unidad popular sino que, dada la particularidad del sistema electoral mayoritario y a dos vueltas, prefigura la tensin entre las dos opciones socialistas y la minoracin de la representacin de ambas izquierdas.

Por otro lado, Le Pen representa una opcin de fracciones oligrquicas (al igual que Trump aunque l si cont con el conjunto de la derecha, el Partido Republicano) que, instrumentalizando el malestar popular para aumentar su legitimidad, pretende asegurar por la va del nacionalismo excluyente su objetivo de incrementar su dominio interno mediante el autoritarismo, el ultra-conservadurismo y la divisin popular con la segregacin o exclusin de personas de origen inmigrante. Ante su proceso de declive econmico relativo, su diversidad social y cultural y su subordinacin al ncleo de poder centroeuropeo esperan recuperar la grandeur representada por una lite dominante reaccionaria, xenfoba y competidora con otros pueblos que margina a las capas populares ms vulnerables.

En Francia siempre ha habido dos almas, dos identidades nacionales con amplias bases populares. Por un lado, la reaccionaria: conservadora, nacional-catlica o etnicista (colaboracionista con los nazis), imperialista o militarista agresiva (1 Guerra Mundial), colonialista (Argelia). Por otro lado, la progresista: democrtico-republicana, ilustrada, laica, resistente, social e integradora de la diversidad tnica y cultural. Siempre ha tenido un bloque de poder fuerte, econmico-empresarial e institucional, una clase dominante representada por la derecha con tendencias autoritarias, fuerte control social y subordinacin de las clases subalternas; y tambin ha habido una importante oposicin sociocultural y resistencia popular con fuerte identidad democrtica y de izquierdas, desde la gran Revolucin, con muchas fases defensivas y fragmentadas, pero con una cultura solidaria.

En ese marco impacta la crisis socioeconmica y las polticas de austeridad, sus graves consecuencias y las nuevas dicotomas que agudizan la divisin social. Las tendencias de fondo son contradictorias y es difcil interpretar la profundidad y, sobre todo, el sentido del cambio o, ms bien, la ambivalencia de los distintos cambios. A la dificultad por la existencia de hechos contrapuestos, con fracasos y xitos relativos, se aade el sesgo interpretativo condicionado por los intereses y la perspectiva de cada actor poltico y su reflejo en Espaa. Habr que esperar a su evolucin. Pero la interpretacin adecuada de la compleja realidad actual todava es ms necesaria para facilitar una posicin transformadora.

Hace falta profundizar en un proyecto de pas democrtico y socialmente avanzado que resuelva su modernizacin econmica y productiva y su insercin en una Unin Europea ms justa y solidaria; que sea capaz de regular los embates ms negativos de la financiarizacin globalizada y expresar un horizonte de salida de los distintos bloqueos econmicos, institucionales y nacionales. Pero no existe un consenso social amplio. Existe una fuerte pugna en el propio diagnstico de las prioridades y el desarrollo de las propuestas o estrategias de solucin. Y, sobre todo, ante la legitimacin de los discursos y la recomposicin de las nuevas lites dirigentes o bien el reforzamiento de la participacin y articulacin popular. La alternativa, convenientemente renovada, sigue siendo, como en los dos ltimos siglos, desde la gran Revolucin francesa, entre las opciones liberal-conservadoras, ms o menos autoritarias, regresivas y segregadoras (lo cual no es indiferente), y las dinmicas de progreso, democrticas, igualitarias y solidarias.

En definitiva, el carcter y el ritmo de los reajustes econmicos, la continuidad de la eurozona, la reforma institucional de la UE y la misma convivencia ciudadana e intercultural, dependen de la evolucin de la pugna por una dinmica u otra. O hacia una Europa ms justa o hacia mayor disgregacin social y nacional. El camino que escoja Francia va acondicionar fuertemente al conjunto europeo, particularmente al Sur.

Antonio Antn. Profesor Honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter