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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2017

Rentismo, luchas sociales y rgimen poltico en Venezuela

Jos Honorio Martnez
Rebelin


A lo que es, all donde se gobierna, hay que atender para Gobernar bien; y el buen gobernante en Amrica no es el que sabe cmo se gobierna el alemn o el francs, sino el que sabe con qu elementos est hecho su pas, y cmo puede ir guindolos en junto, para llegar, por mtodos e instituciones nacidas del pas mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del pas. El espritu del gobierno ha de ser el del pas. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitucin propia del pas. El gobierno no es ms que el equilibrio de los elementos naturales del pas.

Jos Mart, Nuestra Amrica (1871).  

 

En el presente artculo se analiza de qu forma diversos factores como la cada de la renta petrolera (2014), con los subsecuentes impactos fiscales y sus repercusiones sobre el gasto pblico y en particular en materia de poltica social, sumados a las derrotas del progresismo suramericano en elecciones en Argentina (2015) y mediante un golpe de Estado institucional en Brasil (2016), vienen definiendo el contexto y poniendo las condiciones para la intensificacin de las luchas sociales en Venezuela e incidiendo en la profundizacin del encuadre revolucionario del rgimen poltico.

 

Los horizontes de la Quinta Repblica

El rgimen de la Quinta Repblica comenz a instituirse en 1999 bajo tres propsitos fundamentalmente: la defensa del Estado-nacin, la recuperacin y distribucin progresiva de la renta petrolera y el latinoamericanismo en la poltica exterior. Desde el primer momento en que el gobierno trat de llevar adelante iniciativas dirigidas al logro de estos objetivos fue duramente enfrentado por parte de un bloque en el que confluyeron los residuos orgnicos del anterior rgimen de la Cuarta Repblica (Accin Democrtica-COPEI) enquistado en el aparato burocrtico estatal y sindical de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV); la burguesa, histrica usufructuaria de la renta; y el Estado-imperio [1] norteamericano, defensor de las ganancias de las transnacionales del petrleo y de sus intereses geopolticos en la regin. De modo tal que durante los 18 aos transcurridos del rgimen de la Quinta Repblica las confrontaciones sociales, con obvios altibajos, han sido el pan de cada da, estas se han escenificado no solamente en las urnas, el parlamento y las cortes de justicia, sino en las calles, los cuarteles, los mercados, los medios de comunicacin, las instituciones educativas, los hogares, las iglesias y los foros regionales y mundiales.

La agenda de la Quinta Repblica, devenida organizativamente desde 2006 en el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), ha sorteado numerosos escollos que van, desde la resistencia de las Cortes y el parlamento a la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente en 1999, hasta los recientes ataques por parte del Secretario de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro. La necesidad de responder a los diversos frentes en los que se despliega la oposicin al proceso bolivariano ha entorpecido lo que debera ser el normal desenvolvimiento de la plataforma nacional-popular y latinoamericanista. Respecto a los alcances y limitaciones en el logro de la misma se puede decir que la prioridad en la defensa del Estado-nacin se ha expresado fundamentalmente en tres dimensiones: la energtica, la militar y la productiva. La primera, expresada en el rescate de la renta petrolera (va regala e impuestos) y la reafirmacin de la propiedad nacional sobre los recursos naturales, la recuperacin del carcter estatal de Petrleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y su papel de accionista mayoritario en la explotacin hidrocarburfera; la segunda, manifestada en la reforma militar soberana que incluye la centralizacin orgnica de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la organizacin de las milicias, la modernizacin del equipamiento de defensa y la unificacin ideolgica en torno al pensamiento bolivariano; y la tercera, expresada en el conjunto de nacionalizaciones operadas en materia de empresas agroalimentarias, mineras, tursticas, financieras, de telecomunicaciones y servicios pblicos, entre otras.

La distribucin progresiva de la renta se ha manifestado en el desenvolvimiento de una poltica social afincada en las misiones. Estas han focalizado su incidencia entre los sectores populares urbanos, principalmente. La poltica social de la Quinta Repblica, aunque muy bien intencionada en el sentido de pretender una especie de redencin de los pobres, ha estado ensombrecida por el asistencialismo, el instrumentalismo electoral y el burocratismo (viejo y nuevo) [2] . En el contexto de la cada de la renta petrolera y por ende de la disponibilidad de recursos financieros la poltica social tiende a resentirse, limitndose su potencialidad como instrumento de legitimacin electoral. Es decir, el rgimen pasa a enfrentar el imperativo de mantenerse sin la fuerte mediacin (de economa moral [3] ) introducida por la poltica social.

El tercer eje central del rgimen poltico ha sido la reactualizacin del proyecto de unidad e integracin latinoamericana y caribea, este aspecto ha tenido materializaciones concretas en iniciativas como el ALBA (2004), la UNASUR (2004), PetroCaribe (2005), TeleSur (2005) y la CELAC (2010), entre otras. Estas iniciativas, en pos de la solidaridad, los derechos humanos, la soberana y la autodeterminacin latinoamericana, han sido insistentemente repudiadas y combatidas por el Estado imperio y sus aliados en el continente. En el contexto actual, de prdida de terreno del progresismo en Suramrica, gobiernos como el de Macri [4] (Argentina) y Temer (Brasil) vienen encabezando una fiera ofensiva diplomtica contra la revolucin bolivariana.

El relativo cambio en las coordenadas geopolticas suramericanas y la exacerbada agresividad de la poltica exterior norteamericana, que lleg al extremo de declarar a Venezuela como amenaza para su seguridad nacional (2015), marcan una decisiva diferencia contextual que est incidiendo de forma contradictoria sobre el rgimen poltico de la Quinta Repblica, de un lado, amenazando su estabilidad, de otro, obligndolo a desplegar sus potencialidades revolucionarias.

 

La trama coyuntural

La derecha venezolana ha encontrado en la trama coyuntural antes expuesta las condiciones ptimas para adelantar una sostenida ofensiva contra el actual gobierno de Nicols Maduro. Dicha arremetida viene combinando diversos frentes entre ellos: el electoral, el parlamentario y judicial, el meditico, el de la protesta callejera, el sabotaje y la sedicin, el de la presin diplomtica internacional y el de la injerencia militar imperialista. Las acciones en estos diversos frentes han cobrado sincrona y hoy se despliegan con total amplitud y pleno respaldo por parte del Estado imperio. En respuesta a esta acometida, la revolucin bolivariana ha endurecido su carcter aplicando diversas medidas, entre ellas, la suspensin del legislativo (Asamblea Nacional), la renovacin de partidos [5] , la inhabilitacin jurdica-electoral de determinados liderazgos opositores, y el despliegue de las milicias bolivarianas en las movilizaciones callejeras y los planes de defensa nacional.

Estas decisiones institucionales estn remodelando el rgimen de la Quinta Repblica para adecuarlo a las condiciones que ostenta hoy la lucha de clases en el pas. En otros trminos, el rgimen poltico viene constatando en la praxis que si lo que se propone sacar adelante es una revolucin est abocado a prescindir de las estructuras polticas coloniales de la democracia liberal.

Una revolucin, como lo sealar Engels en 1873, es, indudablemente, la cosa ms autoritaria que existe; es el acto por medio del cual una parte de la poblacin impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y caones, medios autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por medio del terror que sus armas inspiran a los reaccionarios. La Comuna de Pars habra durado acaso un solo da, de no haber empleado esta autoridad de pueblo armado frente a los burgueses?.

La intensidad de las luchas sociales en Venezuela est poniendo al rgimen frente a la disyuntiva de guardar las formalidades de la democracia liberal para la complacencia de Washington o acentuar con todas sus implicaciones el carcter revolucionario del proceso emprendido con la llegada de Hugo Chvez -y el Polo Patritico- al gobierno en 1999.

 

Las perspectivas del proceso poltico

En el ao 2002, despus de expedidas algunas leyes estratgicas para el nuevo ordenamiento del Estado venezolano, el rgimen de la Quinta Repblica sufri un duro ataque mediante el golpe de Estado de abril. La oposicin a las transformaciones se mantuvo en todo el transcurso del ao 2003 y solamente amain despus del referendo revocatorio de 2004. Al ver derrotada la estrategia conspirativa, la oposicin no tuvo ms remedio que recurrir a los mecanismos de lucha poltica ofrecidos por la Constitucin que repudiaba desde su entrada en vigor.

Desde 2006 hasta 2013, el rgimen disfrut de un singular auge rentista el cual aprovech para componer redes de legitimidad. En dicho perodo no solamente los sectores populares tuvieron un respiro en sus difciles condiciones de existencia, tambin la pequea burguesa se benefici extensamente de los planes estatales e incluso la burguesa venezolana residente en Miami canaliz grandes beneficios mediante la obtencin de ganancias extraordinarias gracias al control del comercio interno y externo. Como en oportunidades anteriores el auge rentista pareca instalarse para la eternidad. Sin embargo, en 2014 vino una drstica cada y entonces el rgimen constat que lo que haba secundado era un efmero potlatch al cabo del cual las contradicciones sociales de clase volvieron a desnudarse con toda intensidad.

Las luchas sociales de los dos ltimos aos retoman el hilo de la historia poltica inaugurada mediante el proceso constituyente del ao 1999. Para la oposicin de lo que trata es de frustrar los propsitos fundamentales en los que se inscribi el rgimen poltico en sus orgenes, para la revolucin bolivariana la forma de contener las apuestas del bloque oligrquico no pueden ser otras que la reactualizacin y profundizacin de su proyecto. Mientras la burguesa venezolana contine disponiendo a sus anchas de los medios de produccin, continuar regodendose con el juego de la democracia liberal y haciendo todo el trabajo sucio que exige el reposicionamiento de los intereses norteamericanos en Venezuela y el Caribe. Para el Estado imperio el asunto sustantivo es la apropiacin de las gigantescas reservas petroleras del pas, por las cuales estar dispuesta en ltima instancia a escalar militarmente la guerra que ya desarrolla.

En las circunstancias dadas, la Quinta Repblica no puede quedarse de brazos cruzados esperando un ocasional repunte de la renta petrolera: le corresponde impulsar y profundizar la consciencia y la organizacin popular para que est a tono con el crucial momento histrico que afronta la revolucionaria bolivariana.



[1] Sobre esta nocin ver: Panitch, Leo (2015) La construccin del capitalismo global, Akal, Madrid.

[2] La burocracia heredada de la Cuarta Repblica ha sido especialmente refractaria frente al desarrollo de los planes, programas, proyectos e iniciativas de la Quinta Repblica, ello ha dado lugar a la constitucin de una nueva burocracia, la cual tiene a su vez deficiencias en aspectos empricos o tcnicos. Estas dificultades han tratado de solventarse dando importantes responsabilidades pblicas a los cuadros provenientes de las instituciones militares.

[3] Ver: Thompson, Edward, Tradicin, revuelta y conciencia de clase, estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial, Crtica, Barcelona, 1979.

[4] Maurizio Macr es el primognito de un clan mafioso originario de Calabria, su abuelo Giorgio acumul una importante fortuna en la Italia mussoliniana como contratista del estado en obras pblicas (principalmente en la Abisinia ocupada por el ejrcito italiano), terminada la guerra fund una fuerza poltica neofascista, pero acosado por los nuevos tiempos democrticos emigr a la Argentina seguido luego por sus hijos en 1949. Su primognito Franco continuando la especialidad de su padre se convirti al poco tiempo en empresario del sector de la construccin haciendo grandes negocios como contratista del estado y contrajo matrimonio en los aos 1950 con Alicia Blanco Villegas perteneciente a una tradicional familia de terratenientes de la Provincia de Buenos Aires.

El gran salto se produjo durante la ltima dictadura militar en estrecha relacin con varios de sus jefes, fue el caso del Almirante Massera con quien comparti la pertenencia a la clebre logia mafiosa italiana P2. Siguiendo la lnea sucesoria clsica, su primognito Maurizio aparece, segn lo explican diversos autores, como el heredero y jefe natural del clan familiar, el capobastone de la ndrina (si empleamos la terminologa de la mafia calabresa: la ndrangheta . Es un caso sin precedentes en la historia argentina y muy rara a nivel global el que un personaje de este tipo ocupe la presidencia de un pas aunque esa aberracin puede ser comprendida a partir de la degradacin profunda de la burguesa argentina. Ya no se trata de polticos o militares vendidos a las mafias ni de oligarcas devenidos mafiosos sino de un mafioso convertido en Presidente. Argentina en contrarrevolucin (accidentada). La tentativa de construccin de una dictadura mafiosa. Beinstein, Jorge, La Haine, Abril 22 de 2017.

[5] Se trata de una medida que determina que los partidos polticos deben acreditar que cuentan con el reconocimiento pblico suficiente para conservar su status legal. Esta medida ha suscitado rechazo por partidos como la Marea Socialista, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el partido Patria Para Todos (PPT).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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