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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2017

Uruguay
Democratizar la estrategia poltica

Emilio Cafassi
Editorial La Repblica


En apenas 6 das sesionar el Congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) culminando la redaccin colectiva del documento de principios y valores compartidos, pendiente a travs de un cuarto intermedio. Se cerrar una etapa que, adems de alumbrar un documento, debiera arrojar luz sobre el futuro de las decisiones colectivas frentistas. Pero no es -ni debiera ser- el nico motivo de atencin de la militancia porque exactamente 3 semanas despus, se rene el Plenario Nacional (PN) de esa fuerza poltica para adoptar dos decisiones relevantes. Por un lado el impulso o no de una reforma constitucional y -en caso afirmativo- a travs de qu vas constitucionalmente previstas. Mientras por otro, profundizar la discusin y conclusiones de un escueto pero muy sugerente borrador de documento sobre estrategia poltica hacia el 2020. Si bien el lanzamiento de un nuevo documento de debate es sin duda distractivo de las energas y concentracin sobre el de resolucin del an pendiente, tal vez estimule cierta reanimacin de los debates e intercambios. En la columna del domingo pasado alud al despertar que conllevaba el levantamiento del cuarto intermedio luego de ms de 5 meses de virtual hibernacin, aunque el despertador haya sonado antes de que aclare mientras, para colmo, las bombillas de iluminacin estn quemadas. Buena parte de los delegados se vestirn a tientas.

Se trata de dos documentos diferentes y especficos, tanto como las instancias de debate que los escrutarn y enriquecern, pero creo muy probable -y a la vez deseable- que se interpenetren y complementen. Existen importantes vasos comunicantes entre ambos. Porque hay valores muy slidos que sostienen tcitamente el borrador sobre estrategia, tanto como insinuaciones estratgicas en el primero, adems de tocar algunos temas en comn, sobre todo en lo que al contexto internacional y a la agenda de derechos refiere. Se diferencian sin embargo en la extensin y en la precisin y caudal crtico de varios de sus asertos, retomando en el caso del ltimo, aspectos ya expuestos en su antecesor, el documento de estrategia 2011- 2015 . Entre las causas de la imposibilidad de agotar las discusiones y enmiendas del documento en noviembre, que el cierre del Congreso acometer ahora, adems de la avidez participativa de los congresales, no puede excluirse la debilidad del original remitido que motiv centenares de propuestas modificatorias. Con menos remilgos y redundancias, el que se eleva al PN se adentra en definiciones ms hondas a pesar de la concisin. Creo que, si profundiza en la direccin que el texto insina, con l se abre el verdadero debate que el FA se debe, no slo sobre su estrategia poltica, sino sobre su funcionamiento y estructura organizativa. La experiencia en el Congreso, debiera contribuir a la reflexin sobre esta ltima preocupacin.

An en el reconocimiento de la imposibilidad, e inclusive de ausencia de voluntad poltica del FA para transitar hacia el socialismo (adems, agrego, de la imprecisin de este paradigma, luego de tantas experiencias histricas no exentas de frustracin) resulta implacable en su caracterizacin del capitalismo como forma de degradacin econmico-social, moral, cultural y ambiental, destacando particularmente el rol que ocupa el complejo militar-industrial en la lgica de la acumulacin de capital. Lo percibo inscripto en la huella de las tradiciones de izquierdas anticapitalistas, an con algunas ambigedades como la elusin de una desembocadura superadora de las relaciones de produccin, cosa no exclusiva del FA sino recurrente en referencias que suelen denominarse antisistema.

Tiene adems el enorme mrito de no sobredimensionar el rol del imperialismo y las derechas vernculas en la cada de buena parte de los gobiernos del giro progresista sudamericano, mirando prioritariamente las limitaciones y debilidades intrnsecas que motivaron el dramtico ascenso de la restauracin neoliberal y la dinmica poltica. Elude la unicausalidad economicista para darle relevancia a las crisis polticas y -algo que considero de fundamental prioridad- la corrupcin. Resulta insostenible para cualquier proyecto alternativo algn tipo de resquebrajamiento en la inextricable relacin de principios entre izquierda y honestidad.

Pero como el documento no se propone analizar el mundo ni el resto de las experiencias del giro progresista, sino slo contextualizar la propia experiencia frentista y sus perspectivas, la posible reverberacin en el Congreso depende mucho ms de la mirada autocrtica que esboza que de las definiciones exgenas. Incluyendo una recomendacin que fue motivo de tratamiento en el Congreso como fue la reforma constitucional con el fin de expandir las libertades ciudadanas y los derechos sociales, algo que, como ya sostuve, el Congreso deleg en el PN.

Sin embargo, encuentro una debilidad comn a ambos documentos (en particular en el captulo V del documento de valores) que sobre todo induce a confusin y posiblemente atempere algunos puntos lgidos del debate en torno a una posible reforma constitucional: el uso acrtico, desadjetivado y polivalente del significante democracia. En efecto, no slo en los documentos sujetos a debate sino tambin en varios artculos de colegas los trminos democratizar o democratizacin se utilizan indistintamente para referirse tanto a la distribucin de la riqueza, cuanto del poder. En ocasiones, adems apunta a los derechos sociales. Por supuesto comprendo la intensin expresiva y en modo alguno me opongo a distribucionismo alguno, pero me parece indispensable evitar la imprecisin a fin de darle mayor contenido crtico a los problemas institucionales.

Cuando se alude en trminos polticos a la democracia, se refiere a la democracia representativa, liberal y fiduciaria, que sin duda es superadora de las diversas formas de la tirana, pero no constituye la nica opcin de regulacin del poder poltico. Refiere a la democracia actual pero al no acotarla conceptualmente, ni adjetivarla, queda identificada con la democracia en cuanto tal, como modelo ideal y nico posible. Ms an, el documento sobre estrategia llama adecuadamente la atencin sobre la declinacin de la credibilidad en la poltica, aunque sin extraer correlacin alguna entre sta y la arquitectura poltica burguesa tradicional.

El recuerdo histrico de los Estados terroristas o de los diversos regmenes autoritarios, que contena inevitablemente una feroz crtica de las instituciones representativas existentes, puede resultar disuasorio de la concepcin de modelos alternativos o de profundizacin de la distribucin del poder. Acotar la crtica a las instituciones existentes, cindola exclusivamente a una contraposicin entre democracia y autoritarismo obstruye la inventiva y la posibilidad de sealar los elementos negadores de la soberana popular y el empoderamiento ciudadano que van adhirindose a la democracia existente. De este modo, de manera involuntaria, se cae en aquello de lo cual se pretende huir: asimilando toda crtica de la democracia representativa a la vocacin por suprimir la democracia en cuanto tal, se pueden perder de vista los procedimientos de la democracia representativa existente que niegan la propia democracia. Confundiendo la redistribucin de la riqueza con la del poder, no slo es hipotticamente concebible una sociedad con rasgos materialmente igualitarios pero con altsimo nivel de concentracin del poder, sino que es en general la experiencia histrica de los socialismos reales, a los que difcilmente pueda calificarse como democrcticos. Aunque sin casos empricos contundentes, tambin es pensable una oposicin inversa. La alternativa es pensar institutos concretos que mensuren la democraticidad.

Los problemas que encara el documento de estrategia no son ajenos al debate en el congreso. Por el contrario, la definicin de valores y principios fue concebida como sustento de la decisin respecto a la reforma constitucional que, en sus mltiples aspectos y facetas, no puede eludir la problemtica de la representacin y de la participacin de los afectados en las decisiones, es decir la dimensin institucional. Tampoco es ajeno al propio FA en su dinmica pluralista y unitaria que lejos de descartarse o sustituirse, debe profundizarse.

El procedimiento que el propio borrador de documento prev para su confeccin definitiva, comienza con la deliberacin a nivel de toda la estructura del Frente Amplio (comit de base, coordinadoras, departamentales, sectores, asambleas) as como facilitar a travs de otros canales de comunicacin el aporte de elementos para la deliberacin (foros, chats, etc.). Luego, en el Secretariado, se sintetizan los aportes y se presenta un documento consolidado al PN que a su vez designa una comisin redactora para darle forma a esos (sic) acuerdos para una posterior aprobacin en el PN.

No faltan all mecanismos concretos para la elevacin de los aportes o conclusiones, de todas las deliberaciones en todos esos mbitos, incluidos los mencionados chats? Se hara en FAro o en cuartointermedio.org o en los mltiples foros virtuales existentes? Cmo lograra el Secretariado sintetizar algo que no est claro cmo recolectar? Entre quines se lograran esos acuerdos?

En el artculo del domingo pasado cit textualmente una oracin del documento de estrategia que me permitir reiterar aqu. Probablemente para lograr los desafos que la etapa nos impone, tengamos que repensar integralmente la organizacin interna de nuestra fuerza poltica.

Ms que probable, pareciera indispensable.  

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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