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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2017

Guerra en Siria
Leila Nachawati y su novela Cuando la revolucin termine

Javier Cortines
Rebelin


La activista hispano siria Leila Nachawati, de 38 aos, nos narra en su libro Cuando la revolucin termine el movimiento de desobediencia civil que protagoniz una generacin de hombres y mujeres sirios para acabar con una vejatoria dictadura, y el aluvin de acontecimientos (todava no analizado con el rigor que se merece) que llevaron a la guerra civil.

Leila Nachawati Rego, profesora de periodismo en la universidad Carlos III de Madrid y experta en Oriente Medio, analiza a travs de personas que conoci y de relatos que llegaron a sus odos, el ambiente que se respiraba en Siria antes de estallar la primavera de 2011: cualquier ciudadano de a pie -describe- asuma la humillacin como un peaje vitalicio y soportaba en todas las etapas de su vida golpes, burlas, provocaciones y desprecios.

Nachawati, hija de padre sirio y madre gallega, es cofundadora del portal SyriaUntold, plataforma de pensamiento crtico que muestra la resistencia cotidiana de la poblacin siria y su produccin artstica y cultural. En una parte de la novela le dedica varios pasajes a las metforas de la represin que, en muchos aspectos, nos recuerdan al Chile de Pinochet o a la derrota de las fuerzas republicanas en la guerra civil espaola.

En ninguna manifestacin estaba ausente la voz de Ibrahim Kashoush, el cantante de Hama al que la sabiha (milicia armada especializada en palizas y torturas) le arranc las cuerdas vocales antes de arrojar su cuerpo a la cuneta, subraya Nachawati despertando inmediatamente en la conciencia el brutal asesinato de Vctor Jara el 16 de septiembre de 1973.

La activista, que creci entre Damasco y Santiago de Compostela (Galicia, Espaa), agrega que poco despus de ese suceso, el reconocido dibujante Ali Farzat fue encontrado en la autova del aeropuerto de Damasco con las manos rotas, en represalia por su ltima caricatura de Bashar al Asad haciendo autostop ante un coche conducido por Gadafi.

Nachawati subraya que la primavera siria est llena de metforas y ms metforas, como la que las fuerzas del rgimen lanzaron a un grupo de ciudadanos periodistas a los que arrancaron los ojos antes de devolver sus cuerpos a sus familias () No se permita -agrega- Ni mirar. Ni escuchar. Ni cantar. Ni rer. Ni dibujar.

Poco antes de que Siria se convirtiese en un infierno, cuando incluso Al Asad pareca dispuesto a escuchar las demandas de los revolucionarios, representantes de todos los grupos de la oposicin (entre los que haba ateos) redactaron una lista de nueve reformas con la esperanza de que el presidente se dignase a tenerlas en cuenta. Entre estas destacan cuatro:

Me gustara decirles a los espaoles que escuchen las voces de la sociedad civil siria. Que comprendan la legitimidad de nuestra resistencia, que no cometan con Siria el mismo error que cometi el mundo con Espaa en los aos treinta y cuarenta. La solidaridad espaola es especialmente valiosa para nosotros, porque la misma lucha contra el fascismo que libraba Espaa entonces, se libra en Siria hoy, recalca Nachawati.

Leila Nachawati (de la que ya escrib una crnica titulada La revolucin ha sido secuestrada y ensuciada), recuerda que ella y un amigo (scar) estuvieron entre los que acamparon en la Puerta del Sol durante el 15M. Sobre aquellos momentos histricos, dice: Estbamos sentados sobre unas esterillas, las piernas cubiertas con un saco de dormir () Se nos ve agotados y felices.

En los das siguientes se habl, se escribi y se opin sobre el recin nacido movimiento 15M (..) Quienes pretendieron analizarlo sin vivirlo no saben cunto se han perdido, porque el 15M no puede entenderse sin la emocin compartida que en esos das lo impregnaba todo, aade.

Y vuelve a cantar Quiquiriqu el Noble Gallo Beneventano para traer aqu una reflexin de su amiga, la abogada Raizan Zaitune, (secuestrada por el Ejrcito Islmico en diciembre de 2013), con la que Nachawati inicia su esplndida novela: Los expertos como nosotros en certificar muertos no lloran, les basta con ser testigos con la boca vaca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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