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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2017

Sobre mi viaje a la ciudad de la que huy la vida: Jan Sheijn

Karim Shahin
Rassef


Jan Sheijn parece una ciudad sin vida.

Es como si estuviera habitada por fantasmas desde que fuera bombardeada con gases venenosos la maana del martes de la semana pasada, entre los que es probable que se encuentre el gas sarn. Ms de ochenta personas perdieron la vida debido a ese salvaje bombardeo.

El ataque qumico, el ms atroz desde el inicio de la guerra en Siria solo por detrs del bombardeo qumico de la zona de Al-Ghouta en 2013, provoc un cambio en la poltica estadounidense hacia Siria, despus de que la administracin de Donald Trump hubiera dicho que no vea la necesidad de que Bashar al-Asad se marchara.

Visit la ciudad de Jan Sheijn el jueves pasado, 48 horas despus del bombardeo qumico. Atraves 140 kilmetros desde Turqua hasta la ciudad devastada.

Ningn periodista de agencias extranjeras ha visitado la provincia de Idleb, bajo control de la oposicin, desde hace aos, debido al peligro de ser secuestrado, por los bombardeos del rgimen de Asad y por la expansin de Al-Qaeda, que, tras su unin con otras facciones armadas y el anuncio de la ruptura de sus relaciones con Al-Qaeda, ha pasado a llamarse Hayat Tahrir al-Sham.

La vida sigue no sin precaucin en las ciudades y municipios de Idleb, a pesar de la guerra y los bombardeos aleatorios. La zona rural de la provincia es en primavera una de las zonas ms bellas de la tierra: puro verdor se extiende ante los ojos, y los olivos, cerezos, almendros y nogales florecen.

No entr en Ariha o Idleb, pero vi rasgos de vida en otras ciudades, aunque tmidos por el miedo constante a los ataques areos. Sin embargo, los indicios de guerra en Idleb no se pueden equiparar a la belleza de su naturaleza, que los supera y grita en voz alta para anunciar su presencia. Las alarmas desde las torres de vigilancia avisan de la entrada de aviones de guerra en el cielo de la provincia apenas cesan durante la maana.

Un humo siempre visible se eleva hacia el cielo tras los ataques, siempre que miras hacia los municipios de la ruta hacia el campo, lo que invita a pensar en el infierno diario que viven los habitantes de los municipios alcanzados.

Despus, desaparecen los pequeos indicios de vida al llegar a Jan Sheijn. Es una ciudad prcticamente abandonada tras la huida de numerosas familias, muchas de las cuales se haban refugiado ah tras huir de los frentes de la vecina provincia de Hama, y a cuyas casas decidieron volver para enterrar a las vctimas del bombardeo qumico.

Primero me dirig al punto donde se produjo el bombardeo qumico, teniendo cuidado de no pasar demasiado tiempo en la ciudad ante la constante vigilancia area, lo que aumentaba las posibilidades de que la ciudad fuera bombardeada.

Quise cerciorarme de las declaraciones del Ministerio de Defensa ruso, despus de que el rgimen sirio afirmase que se haba bombardeado un almacn de armas qumicas en la ciudad de Khan Sheikhun, lo que haba provocado la filtracin de los gases y la muerte de las vctimas. El punto donde haba cado el proyectil segua visible. Era un agujero negro en medio de la calle, en el que haba metralla verde. A uno de los lados haba edificios de viviendas y en el otro, un almacn y varios silos que se haban usado previamente para la elaboracin y almacenamiento de cereales.

Entr al almacn, que segua estando en pie cuando fui. No encontr nada en su interior ms que escombros, y una red para jugar al voleibol, que se vea que no se haba usado en mucho tiempo. En los silos no encontr nada ms que algo de paja, estircol y olor a heces de animales. Uno de los voluntarios de la Defensa Civil (Cascos Blancos) de la ciudad, y otros testigos me describieron cmo se desarrollaron las cosas el da del bombardeo: los aviones de guerra lanzaron cuatro ataques contra la ciudad entre las 6:30 y las 7:00 de la maana. La Defensa Civil y los vecinos pensaron al principio que eran ataques comunes.

Sin embargo, cuando lleg el primer equipo de Cascos Blancos, en la sede se sorprendieron ante las peticiones de auxilio que reciban por parte de los propios equipos de salvamento, que informaron de que estaban empezando a desfallecer y perder la consciencia. El resto entendi que se trataba de gases venenosos.

Un hombre que vive cerca del punto bombardeado, que dijo llamarse Abu al-Baraa, dijo que cuando sali a la calle se encontr con escenas terrorficas. Las vctimas yacan en el suelo, con los labios azulados, respirando con dificultad y con espuma saliendo de su boca.

Los equipos de salvamento describen lo que vieron como si se tratara del Apocalipsis: nios asfixiados en sus camas, familias que se desplomaron y perdieron la consciencia sobre las escaleras de las casas, en las azoteas y en los stanos.

Los afectados que seguan vivos fueron atendidos en el hospital de la ciudad, y cuando se llen y no qued sitio para recibir a los cientos de afectados por situaciones de asfixia, los que no caban fueron llevados a hospitales de Idleb y Turqua.

Unas pocas horas despus, el hospital de Jan Sheijn y los centros de la Defensa Civil colindantes fueron bombardeados violentamente, lo que los dej inutilizados, a pesar de haber sido construidos en el interior de un monte de piedra.

Cuando llegu al lugar donde se encontraban el hospital y la Defensa Civil, la entrada no eran ms que escombros.

Entr y me encontr un lugar oscuro debido a la falta de electricidad y la destruccin. No encontr armas dentro del hospital, sino aparatos mdicos destrozados, medicinas esparcidas como resultado de los bombardeos, un quirfano inutilizable, e inyecciones de atropina para contrarrestar los efectos del sarn y que los mdicos no haban podido utilizar debido a los bombardeos y la necesidad de evacuar el lugar.

Tras la visita al hospital fui a casa de la familia Al-Yusuf, que haba perdido ms de veinte miembros. Me encontr con Abd al-Hamid al-Yusuf en el umbral del desconsuelo. Es el padre cuya imagen abrazando a sus gemelos, Ahmad y Aya, se hizo viral en las redes sociales. Ambos haban muerto asfixiados tras el ataque qumico, con tan solo nueve meses de edad. Tambin su mujer, su hermano, otros familiares y los hijos de sus hermanos. Abd al-Hamid y su hermano Jaled intentaron ayudar a las vctimas, mientras su mujer e hijos se escondan en uno de los refugios. Sin embargo, el gas venenoso se filtr al stano, lo que provoc la asfixia de la familia en un lugar que pensaron que sera ms seguro. Tuvo una crisis nerviosa cuando descubri lo que haba sucedido.

Cuando lo visit, segua preso del shock. Llevaba un chndal de color oscuro, que perfilaba su rostro delgado y su barba ligera: en ocasiones se le perda la mirada lejos, y despus volva para repetir los nombres de sus hijos. Los familiares le recordaban que era importante darse tiempo para asimilar, mientras las lgrimas caan.

Su hermano Jaled sigue enfermo y solo puede llorar cuando recuerda a sus familiares muertos en el bombardeo.

Su primo Alaa Yusuf, que tom la famosa imagen del padre con los hijos, recuerda el shock de Abd al-Hamid, el sufrimiento de la familia y el momento en que se enterr a los gemelos. Recuerda cmo el padre insisti en abrazarlos hasta que llegaron a las tumbas. Cuando vio a su primo retratando la escena le dijo: Hazme una foto con estos gorriones.

Fuente: http://raseef22.com/life/2017/04/13/%D8%B9%D9%86-%D8%B1%D8%AD%D9%84%D8%AA%D9%8A-%D8%A5%D9%84%D9%89-%D9%85%D8%AF%D9%8A%D9%86%D8%A9-%D9%87%D8%AC%D8%B1%D8%AA%D9%87%D8%A7-%D8%A7%D9%84%D8%AD%D9%8A%D8%A7%D8%A9-%D8%AE%D8%A7%D9%86-%D8%B4/

Traducciones de la revolucin siria


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