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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2017

Intentando encontrar sentido al debate sobre la deportacin
De cmo Bill Clinton y Barack Obama sentaron las bases de las polticas antiinmigratorias de Trump

Aviva Chomsky
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Desde que en junio de 2015 ascendi por una escalera mecnica de la Torre Trump camino de la carrera presidencial y jur construir su gran muralla e impedir que los violadores mexicanos entraran en el pas, los inmigrantes indocumentados han sido el centro de las iras de Donald Trump. Ahora que est ya en la Oficina Oval, las noticias no son menos sombras. Toda una batera de titulares escalofriantes y mensajes de pnico en las redes sociales han puesto de relieve su incendiario lenguaje , sus planes y rdenes ejecutivas en lo que a los inmigrantes se refiere y los primeros actos de la Patrulla Fronteriza y de los agentes del Departamento de Aduanas e Inmigracin (ICE, por sus siglas en ingls) en materia de deportaciones. La temperatura ha subido en los debates sobre la deportacin, por eso si estn pensando en que estamos en un momento totalmente sin precedentes respecto a la inmigracin y a los inmigrantes, no son los nicos.

Trump ha afirmado repetidamente que los inmigrantes, en especial los indocumentados, estn inundando los EEUU, causando oleadas de delitos y agotando los presupuestos de los servicios sociales. No importa que la cifra de esos inmigrantes haya ido descendiendo velozmente desde 2008, que las tasas de delincuencia entre los inmigrantes sean ms bajas que entre los ciudadanos estadounidenses, que los indocumentados no tengan acceso a la mayor parte de los programas de bienestar social y que las cifras de delitos en general hayan disminuido en los ltimos aos.

Los medios han jugado un papel especial a la hora de atizar las llamas. Desde que Donald Trump entr en la Oficina Oval, no han dejado de proliferar las informaciones sobre asaltos, arrestos, detenciones y deportaciones al alza. Esto sugiere que algo nuevo, aterrador y claramente trumpiano algo nunca visto antes- est en marcha, incluyendo redadas masivas para deportar a personas que, con la anterior administracin, habran estado protegidas.

Pero las cifras nos cuentan una historia diferente. En un tremendo titular, para no perder la costumbre, del Washington Post se lea : ICE Immigration Arrests of Noncriminals Double Under Trump [Los arrestos de no delincuentes por parte del ICE se duplican con Trump]. Aunque era exacto, resultaba, no obstante, engaoso. Los arrestos de inmigrantes no delincuentes saltaron en efecto de 2.500 en los tres primeros meses de 2016 a 5.500 durante el mismo perodo de 2017, a la vez que tambin crecan los arrestos de delincuentes, hasta un total de 21.000. Durante esos mismos meses de 2016, se haba arrestado a 16.000. Sin embargo, el artculo ignora el hecho de que 2016 transcurri bajo la administracin del presidente Obama. Por ejemplo, en los primeros tres meses de 2014, hubo 29.000 arrestos, cifra muy superior al record de los tres meses de Trump.

Y aunque se haya incrementado la cifra de arrestos durante los primeros tres meses de Trump, en realidad las deportaciones descendieron , debido sobre todo al hecho de que la cifra de inmigrantes que cruzaron la frontera ha disminuido.

Para quienes han estado siguiendo las polticas de deportaciones en este pas, las polticas de Trump, segn se estn ahora desarrollando, tienen una inquietante repercusin porque dichas deportaciones parecen estar directamente al alza a partir de las polticas instituidas en su da durante las presidencias de Bill Clinton y Barack Obama. Al presidente Obama le gustaba hablar sobre nuestra tradicin de acoger a los inmigrantes, mientras que nuestro nuevo presidente ha lanzado esa retrica humanitaria liberal al cubo de la basura, echando mano en cambio de un nativismo duro.

No obstante, fue el presidente Clinton quien supervis la draconiana Acta de Reforma de la Inmigracin Ilegal y de la Responsabilidad Inmigratoria de 1996. Esta ley aument drsticamente todos los niveles de control de la inmigracin, ampliando la Patrulla Fronteriza, criminalizando numerosos tipos de violaciones de inmigracin de bajo nivel y facilitando y ampliando los procedimientos de deportacin. (Se puso un nfasis similar en culpar a los inmigrantes de los problemas sistmicos y estructurales que existentes en el corazn de la reforma de la asistencia social de Clinton de ese mismo ao.)

En muchos sentidos, Donald Trump slo est reiterando, aunque con ms grandilocuencia, las ideas y polticas iniciadas con Clinton, que despus se convirtieron en una parte bsica del enfoque de Barack Obama sobre la inmigracin. Esas polticas se inspiraban directamente en tcticas policiales racistas de mano dura contra el delito y en una serie de medidas antiterroristas que ayudaron tambin a fomentar los temores raciales de los blancos.

Casusticamente hablando, ha habido ya numerosos casos de detencin y deportacin que parecen ir mucho ms lejos de lo sucedido en los aos de Obama. Pero un anlisis ms detallado de esos casos y de las cifras sugiere, sorprendentemente, que ha habido ms continuidad que cambio. Tanto los medios dominantes como las redes sociales han subrayado lo que parecen ser casos extremos de arrestos de jvenes DACA (siglas en ingls de accin diferida en llegadas de nios, tambin conocidos como soadores), as como de individuos que aparecen en los controles rutinarios de los agentes del ICE estadounidense, y otras detenciones y deportaciones arbitrarias. Sin embargo, en la mayor parte de estos casos se ha estado mucho ms en lnea con las polticas de la era Obama de lo que los lectores de esas noticias pudieran imaginar. Adems, paradgicamente con mayor frecuencia, tambin se atrapaba a inmigrantes de perfil bajo en lo que el New York Times denominaba en 2014 la red de la deportacin.

El legado de Obama: un sistema en tres partes

A primera vista, el legado del presidente Obama en el control de la inmigracin parece contradictorio. Afirmaba ser una persona humanitaria que trataba de deportar slo a malhechores, no a familias , a la vez que evitaba la deportacin de cientos de miles de inmigrantes indocumentados. Sin embargo, al mismo tiempo y por algn motivo, se le tildaba de deportador-en-jefe . Porque registr aumentos histricos en las tasas de deportacin.

Para comprender la naturaleza contradictoria de sus polticas, es necesario explorar tres mbitos polticos geogrficamente diferentes en lo que se refiere a los indocumentados: la aplicacin de leyes internas, la aplicacin de leyes fronterizas y el Programa de la Frontera Sur Mexicana. En el rea de la aplicacin de leyes internas, Obama cre varios programas de proteccin y prioridad para los inmigrantes indocumentados que se encontraban ya en el pas que sirvieron de hecho para proteger de la deportacin a grupos enteros de personas. Los defensores de los derechos de los inmigrantes que subrayan la naturaleza humanitaria de lo que Obama hizo se centran en esas protecciones, aunque minimizan los dos aspectos fronterizos de sus polticas. Sin embargo, aunque no se prest mucha atencin, incluso los programas humanitarios incorporaban un lado ms oscuro, criminalizando y apuntando a quienes no iban dedicados.

En lo que se refiere a los controles internos, el presidente Obama pidi al ICE que ejerciera una discrecin procesal suspendiendo la deportacin de los inmigrantes que fueran padres, estudiantes, personas que estuvieran realizando trabajos duros, que tuvieran vnculos comunitarios y familiares estrechos, o sirvieran en el ejrcito.

Sin embargo, en el proceso ech mano de un lenguaje de inocencia versus delincuencia y el engao de que, en lo que se refera a los inmigrantes, la nocin de criminalidad era obvia y universalmente reconocida. Al dividirles en malhechores versus familias, contribua realmente a la criminalizacin de grandes grupos de inmigrantes, alimentando directamente de esa forma la retrica futura de Trump. Tambin se bas en las polticas duras contra el crimen de Bill Clinton de un modo que vinculaba la criminalizacin de la gente de color con la deportacin de los inmigrantes delincuentes (que eran tambin, de forma abrumadora, gente de color).

Como los expertos en inmigracin Alan Aja y Alejandra Marchevsky explican :

La criminalizacin de los inmigrantes se debi en parte a la represin ms agresiva hacia las comunidades de color. En las dcadas de 1980 y 1990, las agencias para el cumplimiento de la ley de toda la nacin pusieron en marcha estrategias de tolerancia cero, detencin y registro, afirmando que los arrestos masivos en casos de delitos de poca gravedad evitaran otros ms graves. Como los inmigrantes que vivan en esas comunidades fueron vctimas de polticas racializadas y encarcelaciones masivas, los listados del gobierno federal sobre inmigrantes delincuentes reventaron.

Una vez criminalizados, cayeron despus en un sistema separado y desigual de aplicacin de las leyes de inmigracin del que se elimin el proceso debido, y la deportacin, la pena ltima draconiana, poda implementarse con independencia de la gravedad del delito. Peor an, la represin policial de las comunidades de color y la expansin de las encarcelaciones masivas produjeron, sealan Aja y Marchevsky, una reserva de inmigrantes con antecedentes delictivos, auspiciando una cadena sin fin de detenciones y deportaciones.

Como Michelle Alexander, autora de The New Jim Crow , ha dejado palmariamente claro, todo esto la redefinicin de delitos menores como delitos graves, la creciente presin sobre los acusados para que aceptaran una sentencia de conformidad y las medidas que despus les excluan de la vivienda pblica, empleo, pagos de bienestar social, cabinas de votacin y otros aspectos de la sociedad- relegaron a un nmero importante de hombres negros a una subclase permanente. Los inmigrantes indocumentados se vieron tambin atrapados en esta red, con algunas variantes especiales.

A partir de la ley de inmigracin de Clinton de 1996, por ejemplo, condenas de cualquier tipo, incluyendo los delitos ms insignificantes, se convirtieron en motivo de deportacin, incluso con carcter retroactivo. Por tanto, una infraccin que con anterioridad acababa en libertad condicional y servicio comunitario, o una pequea multa, ahora de converta en prueba del estatus criminal de un inmigrante e iba seguida , por sistema, de la deportacin.

Y haba tambin otra nueva categora de crculo vicioso: los llamados delitos de la inmigracin. Aquellos que tenan antecedentes de reentradas ilegales y quienes haban participado en lo que se denomin fraudes de la inmigracin fueron automticamente categorizados como delincuentes bajo la poltica de cumplimiento de prioridades del presidente Obama. La reentrada ilegal es, de hecho, el ms curioso de los delitos, ya que distingue entre quienes consiguen entrar en el pas sin ser detectados en su primer intento y quienes son atrapados y slo lo consiguen en un posterior intento. Los fraudes de la inmigracin, una amplia categora, incluyen prcticas comunes como utilizar un nmero falso de la seguridad social para poder trabajar.

El esquema de deportacin interior de Obama se basaba en gran medida en esta amplia nocin de la criminalidad de los indocumentados, que de otra forma se habran calificado como personas que trataban de aparselas como mejor podan. En la actualidad, el presidente Trump est ampliando an ms esa criminalizacin al dictaminar que cualquiera que sea condenado, acusado o incluso sospechoso de algn delito, constituye una prioridad de la deportacin. Y al mismo tiempo, ha ampliado el concepto de lo criminal que ha construido directamente a partir del legado Clinton-Obama.

En la frontera y ms all

Sin embargo, lo que hizo que el presidente Obama se ganara el apodo de deportador-en-jefe fue su poltica para reforzar el control fronterizo, ya que fue all donde el nmero de deportados aument con mayor rapidez. Esto se debi en parte a que prioriz para la deportacin a quienes haban cruzado los ltimos la frontera; es decir, todo el que hubiera cruzado sin autorizacin, lo que esencialmente significa que cualquiera que fuera aprehendido en la regin fronteriza era ahora criminalizado. Bajo las anteriores administraciones, a la mayora de los que eran atrapados se les garantizaba lo que se denominaba salida voluntaria. En otras palabras, que eran devueltos al lado mexicano de la frontera sin sancin legal. Durante las administraciones de Bush y Clinton, ms de un milln de personas al ao fueron devueltas a Mxico de esa forma sin ser transformados en criminales y, por lo tanto, no estaban incluidos en las cifras habituales de la deportacin.

En los aos de Obama, aquellos a los que se detena en la frontera empezaron a ser acusados formalmente, tomndoseles las huellas dactilares antes de emitir una orden de deportacin. De esta forma, se les redefina como delincuentes y, si eran pillados intentando un segundo cruce de fronteras, como delincuentes reincidentes de la inmigracin. Tambin implic que las deportaciones formales empezaran a dispararse , aunque las cifras de quienes cruzaban la frontera, de los detenidos en la frontera y de los devueltos a Mxico comenzaron todas a caer.

Los delitos de inmigracin se convirtieron enseguida en delitos rivales de la droga en el sistema de los tribunales federales. Obama se convirti en el deportador-en-jefe no porque deportara a ms personas que las anteriores administraciones, sino porque criminalizaba a ms de los que deportaba. As fue como protega a muchos de la deportacin al mismo tiempo que acumulaba estadsticas de deportacin mucho ms elevadas que las de sus predecesores. De hecho, las situaciones de muchos de los atrapados en la frontera eran notablemente parecidas a quienes se les conceda discrecin de procesamiento en el interior. Tenan familia, incluidos nios, en EEUU, o trabajos y fuertes vnculos comunitarios, o llevaban aos viviendo en el pas. Sin embargo, debido a que se haban marchado e intentado volver, aparecan redefinidos como delincuentes.

Finalmente, un aspecto del control de la inmigracin bajo la administracin Obama que por lo general no se menciona: el papel del presidente presionando a Mxico para que colaborara arrestando y deportando a los centroamericanos que se dirigan al norte (incluyendo familias y nios no acompaados) antes de que alcanzaran la frontera con EEUU. En 2014, bajo las crecientes presiones de Washington, el gobierno mexicano puso en marcha el Programa de la Frontera Sur. Aunque la ley estadounidense se actualizaba repetidamente para proporcionar un trato humanitario a las familias y a los nios atrapados en la frontera, si los mexicanos les cogan primero, sencillamente les deportaban.

En 2014, slo el 3% de los menores detenidos en EEUU fueron deportados; en Mxico, la cifra fue del 77%, o 18.269 . Como se resuma la situacin en un informe: EEUU est subcontratando el control fronterizo en Mxico. Al igual que en EEUU, la creciente militarizacin y represin de Mxico en su frontera sur no sirvi para frenar realmente el flujo de emigrantes. Simplemente hizo que el viaje fuera ms peligroso, a la vez que daba an ms poder a los contrabandistas y bandas que se estn aprovechando ahora de los migrantes centroamericanos que intentan desesperadamente evadir los controles fronterizos de Mxico.

Inmigrantes, criminalizacin y mercado de trabajo

Mucho antes de que Donald Trump entrara en la Oficina Oval, este enfoque duro con el delito de la inmigracin se integr en un modelo ms amplio de criminalizacin de la gente de color alimentando el complejo industrial-carcelario, lo que ha hecho de EEUU el principal carcelero del planeta y fomentado la proliferacin de prisiones privadas. Ha ayudado a justificar la creciente militarizacin de la polica en esos aos y la sobrevigilancia de las comunidades de color. Tambin aliment un sentido nacional de inseguridad que contribuy a la pasividad poltica, a la prdida de poder popular y al tipo de nativismo que le servido a Trump para prosperar.

La criminalizacin juega tambin un papel en la creciente desigualdad econmica del pas. Justifica tanto las altas tasas de desempleo como los bajos salarios entre la gente de color, mientras almacena a aquellos cuyo trabajo resulta ahora superfluo. Y juega un papel especial en lo que se refiere a los inmigrantes y el mercado laboral.

Los inmigrantes experimentan en realidad una participacin en la fuerza de trabajo significativamente mayor y tasas de desempleo ms bajas que los nativos, convirtindoles en una excepcin entre la gente de color. Sin embargo, ganan menos (681$ a la semana), que los trabajadores nativos (837$ a la semana), segn las cifras del Bur de Estadsticas Laborales de 2015. Para los empleadores, en estos ltimos aos, la criminalizacin del estatus ya inestable de los inmigrantes (y su incapacidad para acceder, por lo general, a los servicios sociales), les convierte en un fuerza laboral muy deseable y especialmente explotable. Se les suele contratar para trabajos tan deplorables, arduos o peligrosos que los trabajadores nativos no suelen aceptar. El antroplogo Nicholas de Genova ha sugerido que la gran posibilidad para ser sujeto de deportacin de los inmigrantes indocumentados les convierte en objetivo deseable de esos patronos explotadores.

Mientras tanto, la criminalizacin de la gente de color y de los inmigrantes en particular ha echado una mano a Donald Trump en su campaa para presidente, incluso ha ayudado al complejo industrial de prisiones y a la polica para justificar sus siempre crecientes presupuestos y necesidades de empleo.

El enfoque multifactico de la administracin Trump sobre la inmigracin se basa y promueve la criminalizacin de los inmigrantes. Ya sea impidiendo la entrada de refugiados o personas con visado procedentes de determinados pases, o contratando miles de nuevos agentes de las Patrullas de Fronteras y del ICE, o prometiendo construir un muro grande, grande , o negando el dinero federal a las ciudades-santuario o publicando listas de delitos cometidos por inmigrantes, las polticas inmigratorias de Trump siguen las huellas, intensificndolas, de sus predecesores y continan creando miedo, justificando la explotacin y racionalizando el autoritarismo.

 

Aviva Chomsky es profesora de historia y coordinadora de estudios latinoamericanos en la Salem State University de Massachusetts. Colabora habitualmente con TomDispatch. Su libro ms reciente es Undocumented: How Immigration Became Illegal.

 

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/176271/tomgram:_aviva_chomsky,_the_criminalization_of_immigrants_from_clinton_to_trump/

 

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la traduccin.

 



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