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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2017

Superar la falsa disyuntiva: Macron o Le Pen

Gens Plana
Rebelin


Fue el pacifista socialista Jean Jaurs quien afirm aquello de que, si bien un poco de internacionalismo te separa de la patria, mucho a ella te devuelve. Precisamente porque el neoliberalismo desvanece las estructuras sociales al hacer saltar por los aires la consistencia antropolgica sobre las que se fundamentan, debemos entender que la necesidad de amparo en el seno de la comunidad recogida por el Front National, dndole una dimensin nacional es un efecto del mismo neoliberalismo. De manera que, no por simple que resulte sera equivocado afirmar, el neoliberalismo pospoltico de Macron y el conservadurismo nacionalista de Le Pen forman parte de una misma unidad y, por consiguiente, constituyen una falsa oposicin que oculta la verdadera confrontacin, a saber: aquella que se produce, por decirlo a la manera de Slavoj Zizek, entre el campo de oposicin oficial (la mundializacin de la economa y su reaccin nacionalista) y un tercera opcin (radicalmente democrtica) que, por cuanto se sita por fuera de la complementariedad de las dos anteriores, resulta excluida del plano meditico y del imaginario social.

Advirtiendo que el repunte nacionalista de los ltimos aos ha sido en gran medida impulsado por la crisis neoliberal, resulta lgico pensar que las polticas de Macron seguiran estimulando la alternativa que personifica Le Pen. Simultneamente, el miedo a que el Palais de llyse sea ocupado por Le Pen disculpara apoyar cualquier otra opcin por daina que sta fuera para los sectores mayoritarios de la nacin. Acabar con este urboros demencial pudiera pasar por que un gobierno del Front National fuese la ocasin para revelar como novelesca su escenificacin por garantizar la proteccin de las clases populares. Admitiendo la repercusin provocadora de un planteamiento as, necesario ser considerarlo, aun cuando el propsito de estas lneas no sea analizarlo, a la vista de las limitaciones de su programa neokeynesiano. De igual manera, est por ver si, de ser el caso que el Front National asumiera su propsito de gobernar, inters le pondra en desarrollar polticas econmicas redistributivas con las que revertir la concentracin de la riqueza nacional. A este respecto no podemos soslayar que, si bien su caladero de votos se encuentra entre los asalariados de rentas bajas y la pequea burguesa rural, la ascendencia del partido descubre sus lazos con los sectores ms chauvinistas del capital.

Sin aadir confusin aun cuando no se pretenda obviar dificultad, aquello que se quiere sealar es que el continuismo en lo sustancial de un eventual gobierno del Front National permitira desenmascarar la espuria antinomia con su adversario de extremo-centro y, al hacerlo, facilitara la apertura de un nuevo espacio poltico donde otros actores a los que antes me he referido como radicalmente democrticos impugnen la vigente polarizacin entre la desregularizacin neoliberal y el repliegue a la identidad nacional.

Pero se trata de un planteamiento al que perfectamente se le podra acusar de omitir el riesgo que entraa para la democracia la posicin de poder de una fuerza poltica originalmente vinculada al ultraderechismo de Ordre nouveau. Aunque Marine lo haya republicanizado, la prosapia petenista del partido ciertamente comporta que nunca sea demasiada la sospecha que genere. Sin embargo, las analogas con el fascismo obvian que la realidad de los aos de entreguerras no puede equipararse completamente a la actual. Para empezar, no hay motivo para desconfiar de la fortaleza republicana de la institucionalidad francesa (pensemos cmo la separacin de poderes impide que Trump lleve a cabo su programa electoral). Asimismo, si bien siguen siendo posibles delirios autoritarios, impensable resulta que la base social del Front National, aunque estuviese lo suficientemente movilizada, nutriese unas supuestas fuerzas paramilitares con las que atacar las libertades pblicas y los derechos fundamentales. Por ltimo, resulta poco convincente pensar que las mltiples estructuras supranacionales actuasen con la misma pasividad con que la inoperante Sociedad de Naciones reaccion ante las violaciones fascistas del derecho internacional.

Nada nos gusta el Front National, pero apartarlo indefinidamente del gobierno alegando su patriotismo insano acaba siendo la forma por la que avanzan unas polticas que expanden cada vez ms el mal que presuntamente quieren aislar: empieza a ser un rumor casi ensordecedor que si 2017 es Macron, 2022 ser Le Pen. Qu pasara si por el contrario el Front National empezase ya a gobernar. Su presumible irresolucin por amortiguar los efectos nocivos del capitalismo sobre las clases populares, independientemente de su pertenencia tnica o religiosa, contribuira a evidenciar que son las opciones verdaderamente descartadas del sistema poltico actual, posiciones polticas que apuestan decididamente por una democracia radical, aquellas que realmente son capaces de enfrentarse a los poderes econmicos que amenazan los derechos de la poblacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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