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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
El mundo no fue nunca igual tras esas grandes luchas, tras esas revoluciones, an a pesar de ser derrotadas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

 

***

Nos habamos quedado en las derrotas. Hablas de las terribles derrotas que hemos sufrido. Cules han sido, en tu opinin, las terribles derrotas sufridas por los explotados y subalternos?

Podra comenzar a responderte con alguna frase hermosa y melanclica; por ejemplo, con Walter Benjamin, quien nos dice que hasta el presente, el enemigo no ha dejado de vencer. Etctera. Pero estamos hablando de poltica, de luchas sociales, de historia. Prefiero a Manuel Sacristn.

No est nada mal la eleccin! 

Me explico. Sin las grandes derrotas que podamos enumerar de inmediato, esto es, sin las grandes y heroicas luchas que afrontaron las clases explotadas, y que fueron derrotadas, no estaramos aqu t y yo, no estaran aqu los lectores; Rebelin no existira, no habra existido Marx. Y esto es fundamentalsimo, y es fundamentalsimo que sea tenido en cuenta por todos nosotros.

Lo remarco, lo destaco. A veces habita el olvido en nudos tan esenciales. 

Gran derrota es, ante todo, la de aquella batalla que no se ha dado, la lucha poltica que no se encar. Hay combates, y aqu tomo pie, de nuevo, en Manuel Sacristn, como los de los apaches, combates como los encabezados testarudamente, una y otra vez, por sus dirigentes, los de Gernimo, los de Victorio, los de Natchez, Mangas Coloradas o Cochise, el jefe apache con cuyo levantamiento comienzan las guerras apaches, que fueron "derrotas admirables", y que posibilitaron que hoy existan los indios de cultura apache, y no otras etnias mucho ms civilizadas y refinadas.

Tambin nosotros estamos aqu; t, el lector, yo. Y estamos aqu porque antes de nosotros, las masas campesinas, los trabajadores manuales, se sublevaron, rechazaron el poder existente, el orden existente, y mostraron que la organizacin de los explotados es un poder colosal. Dirigentes honestos, asumiendo el proyecto emergente de la propia lucha, encabezaron las grandes luchas. Elaboraron pensamiento a partir de las experiencias revolucionarias, criticaron a los enemigos de la revolucin. El mundo no fue nunca igual tras esas grandes luchas, tras esas revoluciones, an a pesar de ser derrotadas. Ni tras cualquier contumaz acto de resistencia, de sublevacin, de rechazo de la continuidad de la explotacin y de la dominacin, generado en la vida cotidiana, en algn micromundo social por algn luchador annimo, ayer, hoy, ahora, maana. Lo prueba nuestra conversacin, lo prueba el que se publique, y se pueda publicar. Nosotros mismos, ahora mismo, somos testimonio vivo de la importancia, de la eficiencia moral, formativa, de esas grandes luchas.

Por eso mismo, hasta el recuerdo de esas luchas tiene que ser borrado por el enemigo; los nombres de sus dirigentes, satanizados; sus acontecimientos, convertidos en "El Mal". El "Mal" de la Revolucin Francesa, el "Mal" de la Revolucin Rusa. Ambas, ejemplos matriciales, en continuidad entre s, que abrieron tradiciones y nuevos procesos de luchas nuevas y nuevas revoluciones, a su vez, tambin derrotadas pero con ese mismo efecto creador de futuro, sin las que nosotros no existiramos, ni los lectores, ni las magras libertades de que an disponemos. No hagamos ni caso a los canallas cuya interpretacin sobre estas y otras revoluciones, sobre la revolucin, vayan por otro derrotero. Esas gentes escriben y hablan ferozmente contra la Revolucin Rusa -o la Francesa-, no porque les preocupe la revolucin rusa, se saben las bibliografas muy, muy, muy a medias, y eso es la prueba del algodn, pueden ignorar a historiadores caudales cuyos trabajos datan de los aos 80, a Teodor Shanin, a Moshe Lewin, etc. Se preocupan de la Revolucin Rusa porque les preocupa, les inquieta que nosotros existamos, aqu, ahora, tal como somos, irremediablemente de ahora, pero existentes, ahora, precisamente gracias a la revolucin; y porque a sus seores les preocupamos nosotros. Les preocupa el ejemplo revolucionario en su operatividad actual, los revolucionarios vivos ahora. De dejar de existir nosotros, no escribiran, ni diran una sola palabra al respecto. Dejaran que el Olvido, ese que dicen que se extiende ya sobre la revolucin, hiciera, entonces s, su trabajo, sin difamaciones ni alharacas.

Derrota fue -y ahora s respondo, en concreto, a tu pregunta

Antes tambin respondiste; si pudiera, enmarcara tu respuesta. Me has emocionado. No es fcil decirlo como lo acabas de decir. Gracias. Oigo muchas voces de amigos que, desgraciadamente, ya no estn entre nosotros que tambin te lo agradecen. 

Derrota, deca, fue la Revolucin Francesa, que termina con el sometimiento de las masas explotadas por parte de una emergente, nueva clase social. Y tras la cual nace el Cuarto Estado. La lucha de clases consciente, los levantamientos de 1830, de 1848, la Comuna de Pars... Y derrota fue la Revolucin Rusa, que termina, igualmente, con el sometimiento, ms en diferido, de las masas subalternas por parte de una nueva, emergente clase social.

Ahora s he respondido a tu pregunta. Pero, repito, fueron derrotas admirables que han permitido que el ideal revolucionario, emancipatorio, est aqu. Creo que la pelcula de los hermanos Taviani, Allonsanfan es una adecuada reflexin al respecto.

Para mi vergenza, no la he visto. Me pongo en ello. Por cierto, la expresin "subalternos", t mismo te consideras parte de ellos, de dnde viene? No es un peln peyorativa? 

Pero es lo que somos, sometidos. No nos debe asustar la terminologa, sino la realidad de lo que hacen con nosotros. Formamos parte, y creamos y recreamos con nuestra actividad el mundo que nos explota. El capitalismo es nuestro hacer, "no lo sabemos, pero lo hacemos". Subalterno es trmino que tiene un padre dignsimo, Antonio Gramsci, y es por tanto patrimonio nuestro

Por lo dems, permteme un comentario sobre vocabularios.

Te lo permito desde luego. 

A menudo se ataca, con una contundencia sospechosa, sospechosa por el nfasis, por la cantidad de energa que se invierte en tales cosas, determinados vocablos de la tradicin de la izquierda. Estoy pensando ahora, sin ir ms lejos, en los feroces ataques vertidos contra la palabra "internacionalismo", en los desprecios que se hace a quienes la usamos. Frente a ella se opone la de "cosmopolitismo".

Y no es lo mismo. 

No es lo mismo. La acusacin contra la primera es que pone por delante las naciones sean estas lo que sean- y luego la relacin "inter", mientras que "cosmopolita" se refiere a algo ya unificadoy que, bueno, los que usamos el trmino "internacionalismo", somos palurdos, que ni nos duchamos ni conocemos el papel higinico, vaya. Pero, mira, miles de personas vinieron a la "Guerra de Espaa" de todas las partes del mundo. Y se autodenominaban a s mismos "internacionalistas". Multitud de veces, en multitud de ocasiones, personas de izquierdas, comunistas, libertarios, demcratas radicales, hicieron el acto de generosidad radical de ir a luchar, o de ir a trabajar, a pases que no eran los suyos, y a hacerlo por nada, sin que ello pudiese constar luego en su currculum acadmico y sin ganar sueldo alguno, y s corriendo con el grave peligro de perder la vida o de ser encarcelados o satanizados y excomulgados a la vuelta a su pas. Y estas gentes, que son las mas, las nuestras, se autodenominaban a s mismos "internacionalistas". Por otro lado, cosmopolitas palabra grata a Ortega y Gasset, palabra, no, "de honor", sino palabra "de liberal"- se la auto atribuyen como calificativo para "marcar la diferencia" personas que se consideran "minora selecta", para referirse a su capacidad de apreciar "las cosas buenas, nuevas, del mundo", para indicar que ellos no son "provincianos", y que s saben que nada como el MOMA de New York. Y que la filmografa de tal y de cual, eso s que s. Vamos, lo de Ortega que deca que por fin, en la cadena de hoteles Ritz de Madrid o Barcelona, se poda desayunar tomando el mismo desayuno europeo que se poda tomar en Paris o en Berln, y escuchar, mientras, la misma msica de la misma orquesta zngara que se poda escuchar all. El cosmopolitismo es, pues, palabra elitista, aristocraticista. Y tambin los nazis se presentaban a s mismos lo eran- como cosmopolitas, esto es, como "connaisseurs" de "las cosas buenas", del diseo de ltima moda, del Vanguardismo, y de las buenas pinturas y obras de arte, que "afanaban" puntual y religiosamente, precisamente porque saban apreciarlas. Bueno, yo, como los nuestros, soy internacionalista, no cosmopolitista, "a riesgo de" no saber utilizar la paleta del pescado, y precisamente por no saberlo, ni tener tal tipo de preocupaciones. Precisamente comenzar ya a dejar de ser "subalternos" exige, entre otras cosas, generar nuestro propio lenguaje y no acoquinarnos ante quienes nos traten de perdonar la vida desde su condescendencia superior...de clase.

Muy bien vista la diferencia. Hablas del fascismo como una forma aberrante del protagonismo de las masas. Qu masas fueron las protagonistas del fascismo? Qu tipo de protagonismo tuvieron? 

El mundo actual, su organizacin, hace que las medidas adoptadas por la clase dominante, que organizan la actividad econmica, tengan repercusiones inmediatas en las vidas cotidianas de todo ser humano. No es como el mundo del siglo XVll, por poner un ejemplo, en el que salvo que hubiese una guerra, te aumentasen los impuestos y se te llevasen a la carnicera, la vida en las comunidades locales no estaba determinada por las decisiones inmediatas del poder. Las decisiones de los poderosos no afectaban con la inmediatez que nos afectan a nosotros. Esta es la caracterstica que hace que el mundo moderno haya sido "asaltado" por nosotros, los plebeyos. Esta es la condicin histrica que hace que vivamos en un "mundo de la democracia". Y que todo rgimen econmico poltico que trate de perdurar, deba crearse un consenso de masas. Y que ningn rgimen pueda sostenerse sin un apoyo mayoritario, sin alternativas organizadoras de consenso, que para ello, deben ser capaces de dar respuestas a los problemas ms candentes de las masas sociales, los que genera precisamente en nuestra vida cotidiana, de forma inmediata, el orden socioeconmico capitalista. De no haber consenso, no hay estabilidad. Y se abre el periodo de las movilizaciones de masas, de las luchas democrticas protagonizadas por los subalternos organizados, o las aventuras, los bonapartismos, los cesarismos Marx estudi bien esto y Antonio Gramsci parti de estos estudios

A partir de esto, que todos los marxistas conocemos, quiero recordar la idea de Gramsci respecto del fascismo.

Nadie mejor que t para ello. 

El fascismo, si alcanza el poder es porque la izquierda ha sido derrotada. Debido a lo que sea, a no haber cumplido su papel, principalmente, y no haber ayudado a las clases subalternas a organizarse.

Qu presupone conscientemente esta evaluacin? Presupone que hay periodos histricos, durante el capitalismo, en que la sociedad queda sometida a crisis colosales como consecuencia de la lgica del capitalismo. pocas en que se producen crisis orgnicas, desagregaciones masivas de las masas sociales, no respecto a tal o cual partido, ni, solamente, respecto de este o aquel rgimen poltico, sino respecto del ordenamiento social, todo ello como consecuencia de la crisis y del sufrimiento que ella genera. Si la izquierda no ha sido capaz de ayudar a organizarse en la sociedad civil a la gente, si no ha sido capaz de ayudarla a desarrollar su lucha, fracasar en su intento de crear una alternativa. Pero el mundo antes existente, el que ha entrado en crisis, tampoco es, ese no es, desde luego, alternativa, y todos lo experimentamos as. As que las masas populares buscarn nuevas alternativas y se adherirn a las mismas. El fascismo, el nazismo, nos lo recuerda Polanyi, ofrecan una salida, una alternativa, al menos en el corto y medio plazo. Y grandes masas sociales populares se adhirieron a esos proyectos. Por supuesto el triunfo del fascismo estuvo sostenido por una enrome red de micro instituciones organizadoras de actividad y generadoras de ideologa, existentes en la Sociedad Civil. Toda la red de beneficencia organizada por los intelectuales orgnicos de la burguesa, por la iglesia, etc, y que difundan ideologa y todos los grupos armados terroristas que desencadenaron la represin, y que apoyaron al fascismo, se integraron en l e indujeron a las masas a que se incorporaran. Los fascismos fueron fuerzas de masas. Se da pues, un nuevo bonapartismo que no alcanza el poder, sin embargo, simplemente por la desorganizacin total de la sociedad, por la carencia completa de alternativa socio poltica organizada, tal como ocurri en 1848 en Francia, cuando la clase obrera es barrida por las armas -40 mil muertos en tres das de julio, solo en Paris- la clase burguesa, no ha sido capaz de salir de un estadio econmico corporativo y de crear un proyecto social de masas, y adems, y por su parte, el campesinado, la mayora de la poblacin, defraudado, ha descubierto que se lo abandona en manos de los usureros y que va a ser, encima quien pague el grueso de los impuestos sobre los que se sostenga el nuevo rgimen que se trata de crear, la segunda repblica, y se mantiene al margen, atomizado, desorganizado, cada familia como una patata en un saco de patatas: sociedad civil gelatinosa.

Te copiar la expresin 

En el nuevo periodo, el que analiza Gramsci, la nueva Sociedad Civil est organizada, y bajo el temblor que recorre las instituciones polticas en crisis de rgimen cito de memoria- se adivina el grosor y solidez de una red de trincheras y casamatas que organizan la sociedad y que en ese momento, apoyan, como base de masas, el fascismo. Frente a ello, solo el trabajo organizativo que impulse la creacin microfundamentada de una red de organizaciones que estructuren la cotidianidad y generen un nuevo Sujeto Bloque, una eticidad, -eticit- en ciernes, puede ser alternativa, claro, y esa es la conclusin de Gramsci.

Por lo dems que los fascismos fueron regmenes de masas es algo que la historia oficial no reconoce y que la Guerra Fra, que en occidente impuls regmenes polticos de confianza basados, para ello, masivamente, en polticos fascistas, ocult. Algo que podemos ver sin embargo, bien retratado en pelculas policacas nrdicas, y en novelas nrdicas de serie negra -Henning Mankell-.

Me alegra que cites al autor sueco fallecido. Hablemos ahora de la revolucin francesa (de la que ya s que hemos hablado).

 Buen tema. Cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 


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