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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2017

Del neoliberalismo despiadado a la renta bsica paliativa
La gobernanza de la pobreza

Alfredo Apilnez
Rebelin


Entendemos por paternalismo neoliberal aquella estructura social emergente en la que el Estado desempea un papel paradjico. Se encarga, por un lado, de estructurar con determinacin la mayora de los aspectos de la sociedad al servicio de los arrendatarios del laissez-faire, mientras que al mismo tiempo ejerce el papel de facilitador de la gobernanza de la pobreza. (Joe Soss, Richard Fording y Sanford Schram, Disciplinando la pobreza, 2011)

 

 

Al final de su extraordinaria diseccin del tortuoso camino recorrido por la economa desde los clsicos (Smith, Ricardo y Marx) hasta la hegemona actual del dogma neoclsico-marginalista, Maurice Dobb describe de esta desalentada manera el velo ideolgico que, bajo el ropaje de cientificidad caracterstico de las construcciones matemticas de la disciplina, encubre sus verdaderas motivaciones de legitimacin del orden vigente: ste parece un ejemplo ms, si an hiciera falta alguno, dado a nuestra materia, de los prejuicios transmitidos al pensamiento por el marco conceptual heredado o adquirido, el cual, como desde el comienzo hemos sugerido, est permeado por la ideologa, cuando no directamente impulsado e inspirado por ella.

Y no hay cuestin ms permeada por la ideologa que la sistemtica ocultacin cuando su funcin principal debera ser iluminarlas- de las leyes que rigen la distribucin de la riqueza social y del verdadero origen de la ganancia del capital llevada a cabo por la teologa econmica.

Hedonismo despiadado

No hay almuerzo gratis (Milton Friedman)

En un prestigioso manual universitario de microeconoma se puede leer lo siguiente:Basndose en el supuesto de la utilidad marginal decreciente (la satisfaccin producida por el consumo de cantidades mayores de un bien es decreciente), algunas personas llegaban a deducir que la utilidad marginal de un dlar deba ser menor para una persona rica que para un pobre. De hecho, esto puede ser cierto en la mayora de los casos ya que las personas ricas gastan sus billetes casi de la misma manera que los pobres gastan sus monedas (sic). Sin embargo, existen casos en los que este tipo de comparacin no se cumple. Por ejemplo, algunas veces los vagabundos gastan sus dlares cuando los tienen- ms prdigamente que los ricos. Dado que una buena teora debe cumplirse en todas las circunstancias, las comparaciones interpersonales de satisfaccin (utilidad) se consideran altamente cuestionables. Que en un texto acadmico se pretendan hacer pasar por conocimiento cientfico semejantes paparruchas impele a indagar sobre los prejuicios transmitidos por el marco conceptual heredado o adquirido que animan una cosmovisin con tan aquilatadas sensibilidadespoliticas. Elevmonos pues a las alturas de la ciencia seria y tratemos de explorar las bases tericas de tan sui generis fundamentos tico-morales.

El principio la negacin delas comparaciones interpersonales de utilidad-, tan burdamente expresado en el fragmento previo, es el corolario esencial de la aplicacin a la economa del bienestar de la teora de la utilidad ordinal . Se trata de la cumbre de la teora marginalistade la demanda del y la base para la determinacin del precio de equilibrio en los librrimos mercados. La ordenacin de las preferencias subjetivas entre los bienes es el fundamento cientfico para la satisfaccin ptima de las necesidades del consumidor soberano. Todo el anlisis gravita pues sobre un individuo-mnada que expresa sus gustos y goza de una dotacin dada de recursos, cuyo origen queda en la ms absoluta penumbra: el hedonista idiota de la refinada antropologa liberal es un Robinson Crusoe que slo disfruta consumiendo privadamente.

Coherente con esta visin autista del homo oeconomicus, el axioma bsico de la economa del bienestar afirma pues que no hay ninguna razn cientfica que justifique la transferencia de rentas (o de riqueza acumulada) de los ricos a los pobres. Es ms, tampoco es en absoluto apropiado afirmar que ello podra aumentar el bienestar general. Se trata de una aseveracin totalmente ilegtima bajo los parmetros de la ciencia seria. No puede afirmarse que el rico sufra menos que el pobre con cualquier prdida de riqueza o ingreso. Como expresa, con fina irona, el ilustre heterodoxo John Kenneth Galbraith en uno de sus excelentes trabajos histrico-divulgativos: los sentimientos de diversas personas no son comparables; establecer semejantes comparaciones equivaldra a negar la profundidad y complejidad de las emociones humanas y ello representa una negacin de las modalidades de razonamiento a las que aspiratodo economista cabal y de buena reputacin. Por esotrico que todo ello pudiera parecer, las consecuencias prcticas de semejante postulado fueron colosales: en trminos econmicos estrictos no hay ninguna razn que justifique la intervencin fiscal redistributiva del estado. La teora econmica ortodoxa no es partidaria de la contaminacin de la pureza del mercado con polticas correctoras. Como aade, irnicamente,Galbraith: para los ricos, sta volva a ser una muy adecuada conclusin.

El profesor Lionel Robbins (autor de la cannica definicin de la economa como la ciencia que analiza el comportamiento humano como la relacin entre unos fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos; conceptualizacin que, dicho sea de paso, podra aplicarse a cualquier ciencia de la conducta en general) fue el ms entusiasta profeta de la nueva verdad revelada. El autor del pomposo Ensayo sobre la naturaleza y la significacin de la ciencia econmica y miembro de la sociedad Mont Pelerin -dirigida por el fantico antisocialista y padre del neoliberalismo Friedrich Hayek (al que Robbins nombr profesor en la London School of Economics que diriga)- llamaba al perentorio abandono de consideraciones distributivas al no ser posible sostenerlas cientficamente: Sostuve que la agregacin o comparacin de las satisfacciones de distintos individuos entraan juicios de valor y no de hechos, y que tales juicios rebasan los lmites de la ciencia positiva. MisterRobbins, con inusual franqueza en un cientfico riguroso, sella de forma hermtica el campo de la Ciencia Econmica conminando a sus devotos cultivadores a no contaminarse con adherencias tico-polticas:la parte de la teora de las finanzas pblicas que se refiere a la utilidad social debe tener una significacin diferente. No puede deducirse de los supuestos positivos de la teora pura, por muy importante que sea como desarrollo de un postulado tico. Y tanto los postulados utilitarios de los que se deriva como la economa analtica con la que ha sido asociada sern ms convincentes si esto se reconoce con claridad.

Ni que decir tiene que quien no reconozca semejante marco terico, excluyente de cualquier intervencin perturbadora del libre juego de las fuerzas del mercado, ser automticamente apartado del grupo de los cientficos serios que no se dejan influir por los prejuicios transmitidos al pensamiento por el marco conceptual adquirido. Cientficos serios y con ciertas veleidades poticas, como puede comprobarse- como uno de los maestros del profesor Robbins: uno de los tres (junto con Menger y Walras) padres fundadores de la escuela marginalista, Stanley Jevons . Su definicin del ncleo epistemolgico de la teora econmica no tiene desperdicio: El placer y la pena son sin duda alguna los objetivos ltimos del clculo de la economa () satisfacer nuestras necesidades al mximo y con el mnimo esfuerzo o, en otras palabras, lograr la mxima satisfaccin y placer es el problema de la economa. Quin podra resistirse a una concepcin de tamaa profundidad intelectual! No deja de resultar curioso que los adeptos a este descubrimiento epocal del clculo individual hedonista como riguroso basamento del problema de la economa fueran al mismo tiempo implacables fustigadores de cualquier medida paliativadel sufrimiento de los que, careciendo de dotacin inicial de recursos, no podan alcanzar la mxima satisfaccin y placer con sus frustradas preferencias de consumo.

Sin embargo, faltaba un principio rector que coronara la majestuosa construccin del nuevo paradigma de la ciencia social por excelencia. Una vez excluidas las consideraciones redistributivas del campo de estudio, haba queproceder a entronizar los armoniosos equilibrios maximizadores como virtudes teologales del artefacto marginalista. El llamado ptimo de Pareto (obra del economista italiano Wilfredo Pareto, gran admirador del muy liberal Duce Benito Mussolini) es la mxima expresin de esa elegante construccin lgico-matemtica, cumbre del aseado positivismo de una ciencia commeilfaut : En anlisis econmico se denomina ptimo de Pareto a aquel punto de equilibrio en el que ninguno de los agentes afectados puede mejorar su situacin sin reducir el bienestar de cualquier otro agente. Como anota, con cierto poso de amargura, AmartyaSen: Si la suerte de los pobres no puede mejorarse sin reducir la opulencia de los ricos, la situacin ser un ptimo de Pareto a pesar de la disparidad entre ricos y pobres.

El ptimo paretiano ofrece as la posibilidad de confinarse en los problemas de la pura eficiencia econmica sin preocuparse por la utilidad socialmediante un criterio supuestamente objetivo de optimalidad social independiente de la distribucin de la renta. Este estado de la sociedad es conocido tcnicamente como superioridad de Pareto  y se presupone en cualquier equilibrio general competitivo. Ello enlaza subrepticiamente la existencia matemtico-positiva del equilibrio con un criterio normativo basado en su deseabilidad frente a cualquier situacin alternativa.

Como inquiere irnicamente Dobb: Qu mejor cosa poda esperarse como objetivo poltico, definible en trminos econmicos puramente objetivos e independientes de la distribucin y, por lo tanto, susceptible de utilizarse como un criterio objetivo de la eficiencia econmica?.

Empero, tal vez cegados por el deslumbrante brillo de la imponente construccin, las egregias eminencias de la ortodoxia tuvieron un instante de ofuscacin en el que, como relata Dobb, aparecieron la falacia y la confusin. Olvidando la prohibicin de comparar utilidades individuales y la consiguiente imposibilidad de realizar agregaciones de bienestar de los individuos, los entusiastas devotos del ptimo paretiano lo convirtieron cayendo en una flagrante falacia de composicin-en el criterio por antonomasia de maximizacin del bienestar social.

Ante la incredulidad que tal patinazo pueda provocar en los devotos creyentes en la infalibilidad de la ciencia econmica, Dobb propone el siguiente ejemplo, extrado del texto cannico de dos de los grandes popes de la ortodoxia neoclsica: Paul Samuelson y Robert Solow. En l se afirma con toda solemnidad que cada equilibrio competitivo es un ptimo de Pareto y viceversa, describiendo tales axiomas como la columna vertebral de la economa del bienestar y extrayendo la muy apropiada conclusin de que un equilibrio competitivo es siempre superior a uno no competitivo.

Por arte de birlibirloque, la prohibicin tajante de agregar funciones de utilidad individuales en pos de un ptimo de bienestar social se soslaya graciosamente para blandir ad hoc el dogma teologal de que el modelo abstracto e irreal de la competencia perfecta es el non plus ultra de la felicidad humana. Como concluye Dobb, parece que en este intento de hacer que el ptimo de Pareto implique mucho ms de lo que lgicamente puede hacrsele soportar entran, de la manera ms obvia, cuestiones ideolgicas.

As pues, la mxima normativa implcita en la imponente construccin terica neoclsica prescribe que las consideraciones distributivas no pertenecen al reino de la ciencia econmica porque el libre juego de las fuerzas del mercado dejado a su albur asigna a cada uno lo que le corresponde. Lo cual libera de paso a los cientficos cabales y de buena reputacin de preocupaciones tico-morales para que puedan centrarse en propiciar el sacrosanto crecimiento econmico del PIB que derramar sus dones sobre el cuerpo social. El mismo principio que opera, mutatis mutandis , en la machacona justificacin de las polticas de expansin cuantitativa de los bancos centrales, que iban a beneficiar al conjunto de la economa (el llamado efecto goteo o trickledown ) en lugar de extremar como de hecho ha sucedido- hasta el paroxismo los niveles de desigualdad.

En esta visinautorreguladora y autnoma de la economa, el papel asignado a la poltica por la rama integrista formada por neoclsicos y austracos- de los telogos de la disciplina se asemejara al de un mero lubricante del correcto funcionamiento de los sagrados mercados.

Reformismo paliativo 

Los defensores del ingreso universal proponen a las multitudes dar marcha atrs, instaurando una renta monetaria e individualizada, y esta perspectiva sustituye de hecho a la movilizacin por una reduccin radical del tiempo de trabajo mediante la transformacin de las relaciones de produccin en un sentido socialista. A estas aproximaciones tericas se aade una orientacin estratgica cuyo efecto es dejar de dar cuenta de la centralidad de las relaciones de explotacin. (Michel Husson)

Contra este utilitarismo despiadadoque recuerda a la ciencia lgubre ricardiana- del ncleo duro de la ortodoxia neoliberal se manifiestan los representantes de la heterodoxia liberal-progresista dentro del mainstream . Amartya Sen , destacado economista del bienestar y uno de los creadores del ndice de desarrollo humano , podra servir de paradigma de la posicin redistribuidora-reformista. Su postulado bsico se basa en colar consideraciones tico-humanitarias por la puerta trasera de la ortodoxia sin perturbar la solemne magnificencia del saln principal. En su discurso en la entrega del Nobel, el expresidente honorario de OXFAM y gur econmico del PSOE de Zapatero realiza una crtica del modelo ortodoxo-paretianoabriendo una grieta en el teorema de la imposibilidad de Arrow (segn su plyade de turiferarios, el economista ms influyente del siglo pasado). Los resultados de imposibilidad han sido interpretados como una sentencia de muerte para la posibilidad de una eleccin social razonada y democrtica, principalmente en el rea de la economa del bienestar. El teorema niega que sea posible hallar una regla de eleccin no-dictatorial que maximice el bienestar socialsi se excluyen comparaciones interpersonales de utilidad. En las rendidas palabras de Sen: Si bien Arrow (tomando como postulado fundamental la eficiencia de Pareto) situ la disciplina de la eleccin social dentro de un marco estructurado y axiomtico, conduciendo as al nacimiento de la teora de la eleccin social en su encarnacin moderna, tambin profundiz la penumbra existente al establecer un sorprendente y aparentemente pesimista resultado de alcance universal. Pareca que las evaluaciones sociales y los clculos del bienestar social no podan evitar ser arbitrarios o irremediablemente despticos.

La enmienda parcial de Sen que en ningn aspecto pone en cuestin el individualismo antropolgico ni la estructura socio-institucional insertos en tales modelos- al hegemon neoclsico consiste en la posibilidad de introducir comparaciones interpersonales que justifiquen la adopcin de polticas redistributivas basadas en criterios de eleccin social no maniatados por el cors de la imposibilidad. Sus correcciones ticas a la implacable lgica del clculo egosta tienen la misericorde ptina de las homilas eclesisticas: el indigente desesperado que slo desea seguir vivo, el jornalero sin tierra que concentra toda su energa en conseguir su prxima comida, el criado que busca algunas horas de respiro, el ama de casa sometida que lucha por un poco de individualidad; todos pueden haber aprendido a tener los deseos que corresponden a sus apuros pero sus privaciones estn amordazadas y veladas por la mtrica impersonal de la satisfaccin del deseo. En algunas vidas, las cosas pequeas cuentan mucho. As pues, todo se reduce a constatar que el concepto de bienestar del clculo utilitarista no capta la privacin de las personas que sufren grandes carencias o estn en condiciones de pobreza absoluta careciendo de preferencias observables de consumo.Marta Pedrajas , experta en polticas de desarrollo y directora del Plan Director de la Cooperacin Espaola, resume la esencia del reformismo paliativo: En nuestros das, la propuesta de economa tica de AmartyaSen pensamos que es de primera magnitud. Una economa que no entiende slo de crecimiento del PIB sino de desarrollo humano, donde la libertad, para poder llevar el tipo de vida que todos y cada uno de los seres humanos tienen razones para valorar, debe ser real, posible y debe estar garantizada. Una economa donde a los ms desfavorecidos de la sociedad, se les debe empoderar y dar las oportunidades y los recursos necesarios para poder alcanzar una vida de libertad y de dignidad.

Si bien desde una posicin ms liberal anglosajona, el Principio de Diferencia de John Rawls prueba una vez ms las limitaciones insolubles de aceptar el marco conceptual del enemigo. Tratando, como Sen, de escapar de las lgubres implicaciones del teorema de Arrow, su propuesta pugna por establecer bases objetivas para las comparaciones interpersonales que permitan, en tanto podamos identificar al representante menos aventajado, evaluar la ventaja individual en trminos del control basada en la maximizacin de la cantidad de bienes primarios. El utopismo de cariz idealista-kantiano implcito en tan crpticas propuestas se condensa en la siguiente caracterizacin del concepto nodal del egregio filsofo analtico: los bienes primarios, [] son las cosas que se supone que un hombre racional quiere tener, adems de todas las dems que pudiera querer (sic). Cualesquiera que sean en detalle los planes racionales de un individuo, se supone que existen varias cosas de las que preferira tener ms que menos (sic). [] Los bienes sociales primarios son, grosso modo , la libertad poltica (el derecho a votar y a ser elegido en cargos pblicos) as como la libertad de expresin y de reunin; la libertad de conciencia y la libertad de pensamiento; la libertad de la persona as como el derecho de tener propiedad (personal).

Uno de los mximos adalides de la renta bsica la propuesta estrella de las fuerzasreformista-redistribuidoras-, el economista y poltico libertario Philippe van Parijs , destaca la ntima conexin entre los distintos enfoques mencionados y su defensa de una renta incondicional, eptome del liberalismo igualitario: La maximizacin del ndice medio de bienes primarios asociado a la peor posicin social (Rawls), la igualacin de las capacidades bsicas (Sen), la igualacin de los recursos internos y externos (Dworkin) y la maximizacin del valor de lo que reciben (en un sentido muy amplio) aquellos que menos reciben ( Real FreedomforAll ) son cuatro formas de tratar de combinar con cierta precisin el anhelo (liberal) de respetar la diversidad de las concepciones de la vida buena y el anhelo (igualitarista) de respetar los intereses de todos.

La metafsica idealistay la completa evacuacin de las condiciones materiales de produccin y de las relaciones de propiedadimplcitas en tales invocaciones a los anhelos de vida buena quedan sustanciadas en la sorprendente proclama de Daniel Revents , profesor de Economa y uno de los mayores expertos espaoles en renta bsica: Lo escribir de forma lapidaria y ms adelante lo argumentar con algn detalle: la RB no es una propuesta ni de izquierdas ni de derechas () La propuesta de la RB tiene vocacin ecumnica. Que la RB puede ser justificada desde idearios normativos de derechas o de izquierdas me parece algo ya tan demostrado que casi resulta tedioso volver a insistir.

La pasmosa puerilidad de estas propuestas ni de izquierdas ni de derechassupone, como dice la cita de Husson , dar marcha atrs al reloj de la historia social dejando de dar cuenta de las relaciones de explotacin, abandonando a sus actuales dueos la esfera del trabajo asalariado y asignando al Estado un papel neutral que soslaya su funcin de garante de la maquinaria de generacin y reparto de los frutos de la produccin social.Con el agravante de la extensin del campo de la mercanca que implica proponer una renta en forma monetaria.

Las palabras de Eric Toussaint , al final de su esplndido anlisis del celebrrimo texto de Pyketty , sirven para ilustrar el carcter contraproducente de la adopcin de tales soluciones mgico-redistribuidoras de vocacin ecumnica: La crtica fundamental que se le puede hacer a Thomas Piketty es que piensa que su solucin puede funcionar aunque se mantenga el sistema actual. Propone un impuesto progresivo sobre el capital para redistribuir las riquezas y salvaguardar la democracia, pero no se cuestiona las condiciones en las que estas riquezas se originan ni las consecuencias que resultan de ese proceso. Su respuesta slo remedia uno de los efectos del funcionamiento del sistema econmico actual, sin atacar la verdadera causa del problema. Pero sobre todo no nos puede satisfacer un reparto ms equitativo de las riquezas, si stas son producidas por un sistema depredador que no respeta ni las personas ni los bienes comunes , y acelera la destruccin de los ecosistemas.

Si en el culmen de la inusitada violencia que el capitalismo depredador ejerce sobre el ser humano y su crucificado planeta, las propuestas motoras del cambio social delos movimientos progresistas giran nicamente alrededor de la gobernanza de la pobreza implcita en tales medidas redistributivo-asistenciales, habr que resignarse a emitir desconsoladamente la clsica exhortacin: que el cielo nos asista.

Blog del autor: https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2017/04/17/la-teologia-economica-iii/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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