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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

80 aniversario de su muerte
Nuestro Gramsci

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Omaggio a Gramsci (2011), de Gabriele Cancedda. / lavoroculturale.org

Qu es lo que me ha salvado de convertirme en un pingo
almidonado?
El instinto de rebelin, que desde el primer
momento se dirigi contra los ricos
porque yo, que haba
conseguido 10 en todas las
materias de la escuela elemental,
no poda seguir estudiando mientras que s podan hacerlo el
hijo del carnicero,
el del farmacutico, el del negociante en tejidos.

Antonio Gramsci

Para muchos de nosotros Antonio Gramsci (1891-1937) se ha convertido en una figura entraable, ms que un referente intelectual y moral, ms que un referente poltico. Se ha ido transformando en algo nuestro, personal, en un acompaante de nuestra vida poltica. Es el consejero al que peridicamente acudimos para aprender a pensar, para enfrentarnos a los retos dramticos de nuestras vidas (la biografa de Fiori es imprescindible), para sacar fuerzas de flaqueza ante tantas derrotas, ante tantos desengaos personales y polticos. Sus Cartas de la crcel, sus Cuadernos, pulcramente traducidos, lo convierten en un clsico que nos sigue hablando, que nos comunica inteligencia y voluntad, que nos sigue diciendo que la verdad es revolucionaria y que hay que seguir odiando a los indiferentes. Su derrota personal, la catstrofe psquica y moral de la que fue vctima, nos lo hace ms prximo y, a la vez, ms lcido para ver lo que no se ve, para desvelar una realidad que nos confunde y anula.

Gramsci es seguramente el autor ms ledo, comentado, discutido y vivido de la tradicin marxista del movimiento obrero. Desde luego, el ms universal que, paradjicamente, ha superado ms que ningn otro las connotaciones eurocntricas de su tradicin que se lee y se estudia con provecho en todos los mundos de nuestro mundo, por lo dems, cada vez ms ancho y ajeno. El misterio sigue sin aclararse del todo. Por qu Gramsci? Quizs por su persona, por su vida, por un compromiso poltico llevado hasta el final, una lucidez inmensa unida a una enorme capacidad de sufrimiento. Una mente que fue condenada para impedirle pensar produjo de forma fragmentaria y asistemtica una obra imponente que nos sigue hablando, de la que, peridicamente, sacamos nuevas cosas y que siempre, siempre, nos interpela a aquellos que seguimos pensando en la necesidad de superar el capitalismo y construir una sociedad emancipada del mal social de la explotacin y del dominio.

Gramsci fue, seguramente, el discpulo ms competente que tuvo Lenin y, en muchos sentidos, fue su continuador principal. Gramsci pens con Lenin y su propia tarea le oblig a ir ms all de l. En esto est seguramente su grandeza: alguien tan alejado de las races culturales y polticas del revolucionario ruso, termin, no solo por comprenderlo, sino traducirlo e ir ms all. El joven dirigente comunista sardo tuvo que vrselas, desde los aos 20, con el retroceso del movimiento revolucionario en occidente, con la reaccin fascista y con la derrota de una perspectiva socialista que se fue convirtiendo en el dato fundamental de una poca histrica en la que seguimos. Explicar y explicarse el por qu del fracaso de la revolucin en Occidente fue el tema central que oblig a Gramsci a usar el instrumental analtico disponible (bsicamente Lenin) e ir ms all. Aqu aparece toda la caja de herramientas que el fundador del Partido Comunista Italiano nos leg: Oriente y Occidente, en sus complejas relaciones entre el Estado y la sociedad civil; el papel ampliado del Estado y de sus aparatos de hegemona; los intelectuales y sus complejas relaciones con las clases trabajadoras y las diversas formas de organizacin del partido obrero; las dificultades y dilemas de una estrategia de guerra de posiciones que se ira organizando en un cerco mutuo, ms all y ms ac de un simple conflicto electoral; la hegemona entendida, no solo como alianza histrica de la clase obrera con otras capas sociales, con otras clases, sino como direccin moral e intelectual que, de pronto, nos situaba en una nueva idea del socialismo superadora de la experiencia sovitica. En definitiva, pensar la transicin como proceso que tendencialmente superaba la divisin entre gobernantes y gobernados en una larga marcha que anudaba socializacin de la economa con democratizacin de la sociedad y la superacin de la divisin del trabajo.

Manolo Sacristn seal una paradoja que conviene siempre tener en cuenta cuando se intenta estudiar a fondo a Gramsci; me refiero al hecho de que los fundamentos idealistas presentes en el joven revolucionario sardo que empieza a relacionarse orgnicamente con el movimiento obrero turins y el Partido Socialista italiano, le cualifica de una singular forma para entender la revolucin bolchevique y, especficamente, el pensamiento de Lenin. Dira algo ms, Gramsci rompe con las bases hegelianas de su pensamiento pero conserva, a la vez, su temtica, los problemas no resueltos. El leninismo de Gramsci le ayuda a depurar sus claves idealistas hasta ir ms all de l. Los Cuadernos, de ah su inmensa fuerza, nos ensean, nos muestran de primera mano el cmo se forja un pensamiento, cmo se entrecruzan las ideas y cmo se fundamentan. Algo as como el laboratorio Gramsci, todo ello, es obligado sealarlo, en la crcel, sufriendo enfermedades, tenindose que ocultar de sus censores y en una soledad creciente.

Gramsci sigue siendo objeto de mltiples controversias. Como todo clsico de la emancipacin, su obra est y estar siempre en disputa. Ocurri con Marx y, en parte, ahora ocurre con l; se pueden valorar positivamente ideas, hiptesis tericas y formulaciones sin, necesariamente, estar por la revolucin o por el socialismo. En Gramsci, en su vida y en su obra, esta desarticulacin entre lo terico y lo poltico es ms difcil, ms complicada, hasta un punto que la hace casi imposible. Claro, todo se puede sostener; ahora bien, desligar al Gramsci revolucionario del Gramsci terico y del Gramsci filsofo no parece posible. Leer los Cuadernos de la crcel junto con sus cartas desde el penal nos dice como su vida era una y solo una que se anudaba en una persona libre, lcida, comprometida con la transformacin social que, por serlo, estaba en la crcel y que se neg hasta el final a pedir perdn a sus verdugos.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/cartaalamauta/2017/05/02/nuestro-gramsci/642



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