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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

Entrevista a Carlos Fernndez Liria, Olga Garca Fernndez y Enrique Galindo, autores de Escuela o barbarie
Hemos pasado de considerar la educacin como un derecho a considerarla como una inversin para un negocio vital que va a durar toda la vida

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Carlos Fernndez Liria es profesor de filosofa en la UCM. Entre sus numerosos libros cabe citar En defensa del populismo (2015), Para qu servimos los filsofos (2012) y El orden de El Capital (2010, con Luis Alegre Zahonero. Olga Garca Fernndez es profesora de enseanza secundaria. Milita en las Marea por la Educacin Pblica de Toledo. Enrique Galindo Fernndez es tambin profesor de enseanza secundaria. Activista de la Marea Verde.

Nos centramos, en esta conversacin, en algunas de las temticas desarrolladas en su libro Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda, publicado por Akal, Madrid, 2017.

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 Antes de entrar en el contenido de vuestro libro permitidme situarme en los alrededores. Escuela o barbarie es el ttulo de vuestro libro. Un homenaje, un recuerdo a la disyuntiva excluyente de Rosa Luxemburgo sobre socialismo o barbarie?

Carlos.- S, por supuesto. No hemos tenido socialismo y cada vez tenemos ms barbarie, eso nadie lo puede poner en duda. En doscientos aos de capitalismo, nos hemos cargado el planeta. No s si nos hacemos una idea de esto. Doscientos aos es apenas un pestaeo en el curso de 50.000 aos que lleva el homo sapiens sobre el planeta. El capitalismo, un sistema de produccin que no puede descansar, que necesita crecer a un ritmo creciente en un planeta que no crece a su vez, que es redondo y muy limitado, es un sistema suicida, que avanza vertiginosamente hacia el abismo. Con respecto a la escuela pblica la nueva ola neoliberal est siendo demoledora. Y es algo muy doloroso, porque la escuela pblica es probablemente la ms bella de las creaciones humanas de todos los tiempos.

Sois tres autores, cmo os ponis de acuerdo para el libro?

Carlos.- Ya son quince aos de lucha en comn. Conoc a Olga y Enrique en la lucha contra el Informe Bricall, lo que fue la antesala de la lucha contra Bolonia. Entonces eran alumnos mos. Lo que ellos hicieron, lo que hicieron los estudiantes de esa generacin por salvar la Universidad pblica de los planes neoliberales fue impresionante. Estas generaciones de estudiantes han plantado cara a todos los libros blancos, a todos los informes ministeriales, con una competencia que dejaba boquiabiertas a las autoridades acadmicas. Precisamente por eso jams se les dej discutir pblicamente en los medios de comunicacin. Porque la documentacin que manejaban los luchadores antiBricall y los antibolonia (al menos en la Facultad de Filosofa) era abrumadora. En las pocas ocasiones en las que alguna autoridad acadmica se atrevi a discutir con ellos, en los encierros que tuvieron lugar en la Facultad, por ejemplo (hay que decir a su favor que s lo hicieron el rector Carlos Berzosa y el que luego fue ministro de educacin, ngel Gabilondo), creo que qued muy claro que sus argumentos eran incontestables y que slo se les discuta con lugares comunes, tpicos manidos y apelaciones a la esperanza europea. De la lucha contra el Informe Bricall surgieron muchos de los que hoy son profesores de enseanza secundaria de Filosofa. La lucha contra Bolonia, por otra parte, fue toda una escuela de pensamiento, en la que se form toda una generacin. De ah surgi luego Juventud sin Futuro, el 15M y, sin duda, gran parte de Podemos.

De qu escuela hablis en vuestro libro? Cmo debemos entender barbarie en el ttulo?

Olga.- Hablamos de la escuela republicana, heredera de los planteamientos de autores como el francs Condorcet y de los espaoles Marcelino Domingo y Lorenzo Luzuriaga. Una escuela que, por republicana, est al servicio de la construccin de lo comn, de lo pblico y que, por este motivo, tiene como base la formacin de ciudadanos crticos a travs del conocimiento; crticos, fundamentalmente, con la sociedad y las instituciones que la alberga. Debemos entender la barbarie como la pretensin de hacer de la escuela el lugar en el que, ms que instruir para la emancipacin, se eduque para la formacin de la conducta a travs de dinmicas como el coaching, el "pensamiento positivo", la "iniciativa emprendedora" y toda esta suerte de tcnicas para la creacin de segn qu tipo de sujeto acorde a los intereses corporativos que demande el sistema productivo.

Enrique.- Hablamos, en efecto, de la escuela pblica, que es una conquista de las clases populares despus de muchas luchas y mucho sufrimiento. No hay que olvidar que escolarizar a los nios y nias de las clases trabajadoras fue la manera de poder sacarlos del trabajo en las fbricas y en el campo y cost mucho conseguirlo. Que se consiga arrancar una institucin como la escuela pblica al curso de la historia, a los intereses de los patronos y terratenientes, debe ser considerado una victoria, todo lo precaria que se quiera, de los principios ilustrados y que merece la pena defender a toda costa. Desde luego la lucha no acaba ah, despus hay que defenderla de los intentos de pervertir esa institucin y convertirla en otra cosa. Como dice Olga, es precisamente a esos intentos a lo que llamamos barbarie, a la pretensin de convertir la escuela en una mera fbrica de mano de obra, en un gimnasio laboral, olvidando que pertenece a su propia constitucin esencial ser, en parte al menos, lo otro del trabajo, el lugar donde cabe siquiera asomarse a eso que Marx llam "el reino de la libertad", y que la propia palabra "escuela", que deriva de skhol, ocio, recuerda.

Carlos.- Sin darnos cuenta, hemos pasado de considerar la educacin como un derecho a considerarla como una inversin para un negocio vital que va a durar toda la vida. Esta jugada se viste siempre con palabras bonitas (prestadas, por cierto, de discursos izquierdistas), pero es una barbaridad. Y nuestro libro intenta diagnosticar hasta qu punto.

Por qu es tan salvaje ese neoliberalismo al que apellidis como salvaje?

Enrique.- Para m el salvajismo neoliberal consiste fundamentalmente en el ataque sistemtico a todas las instituciones que podran proteger mnimamente a la poblacin de los excesos del mercado desregulado y, complementariamente, en la pretensin insensata de crear un "hombre nuevo" adaptado nica y exclusivamente a los parmetros mercantiles: el emprendedor. Si te fijas en el tipo humano que se pretende implantar con esa figura te encuentras con individuos atomizados compitiendo todos contra todos en la jungla del mercado, en una especie de estado natural hobbesiano, artificialmente creado, donde impera el darwinismo social. Eso es de un salvajismo sin precedentes.

Olga.- Porque no deja lugar libre de explotacin, literalmente. No existe espacio pblico no colonizado por sus intereses corporativos. La sanidad, primero, y la escuela pblica, despus: el lugar de produccin de los futuros trabajadores bajo el paradigma de la flexibilidad, del reciclaje permanente (aprendizaje a lo largo de toda la vida) y de la automotivacin, de la mentalidad proactiva que se retroalimenta a s misma para aguantar en una agnica carrera hasta el infinito en la bsqueda de realizacin personal. Todo ello bajo la condicin principal de que, fundamentalmente, este trabajador debe ser consumidor, para mantener infinitamente el margen de beneficios de las diferentes corporaciones internacionales y de los organismos que las defienden (FMI, OMC, OCDE).

Carlos.- Es algo peor que salvaje, es suicida y criminal al mismo tiempo. Es ridculo y estpido pensar que el capitalismo va a respetar las instituciones republicanas, el estado de derecho, la democracia o la escuela pblica cuando ni siquiera es compatible con el equilibrio ecolgico ms elemental de este planeta. Yo siempre recuerdo las palabras de Dennis Meadows, del que fue, como se sabe, el coordinador del informe del Club de Roma sobre "Los lmites del crecimiento", el estudio que en 1972 dara el pistoletazo de salida al movimiento del ecologismo poltico. Mucho tiempo despus, en una entrevista de 1989, al ser preguntado si aceptara realizar hoy un estudio semejante, responda: "Durante bastante tiempo he tratado ya de ser un evangelista global, y he tenido que aprender que no puedo cambiar el mundo. Adems, la humanidad se comporta como un suicida, y ya no tiene sentido argumentar con un suicida una vez que ha saltado por la ventana". No es muy esperanzador, desde luego. Un suicida que ya ha saltado por la ventana no tiene ni tiempo ni ganas para reflexionar sobre cosas tales como el sentido de la escuela pblica.

Al delirio de qu izquierda hacis referencia? Qu tipo de delirio por cierto?

Carlos.- Comenzamos el libro criticando el concepto althusseriano de Aparato Ideolgico de Estado (AIE). Sobre el tema de la escuela, la izquierda de los aos sesenta-setenta comenz implantando un delirio que luego, adems, iba a resultar de lo ms funcional al salvajismo neoliberal que se iba a encargar de triturar la escuela pblica. Es la idea de que la escuela pblica -la ms grandiosa de las conquistas que la clase obrera aport a la humanidad- sera un aparato ideolgico al servicio de la clase dominante, una institucin disciplinaria del gnero de las crceles y los reformatorios, que debera ser superada y sustituida por algo mejor, ms imaginativo, ms ldico, ms creativo, ms libre y participativo, etc. Pero eso es lo malo, que esas utopas heredadas de mayor del 68 finalmente se han hecho realidad. Y el espectculo es desolador. La izquierda, s, ha colaborado mucho en la tarea de difamacin orquestada contra la escuela pblica. Su discurso antiautoritario y siempre pretendidamente innovador ha encajado a la perfeccin con los planes neoliberales que vean en la escuela pblica un lujo social que haca a la poblacin "vivir por encima de sus posibilidades". Al final, tanta innovacin ha "hecho migas" la escuela (la expresin es de Michel Eliard, el autor que mejor ha diagnosticado el problema en Francia). Nuestro diagnstico se podra resumir as: la izquierda, pretendiendo combatir el autoritarismo estatal al servicio del capitalismo, lo que hizo, invariablemente, fue combatir lo poco de Ilustracin y de Repblica que habamos logrado incrustar en la sociedad capitalista. Y as, la izquierda colabor en la instauracin de una Nueva Edad Media, que es lo que tenemos actualmente, un nuevo reino de lo privado, en el que los seores feudales son ahora grandes corporaciones econmicas que operan y negocian en parasos legales (y fiscales), al margen de cualquier control poltico parlamentario. El delirio izquierdista ha sido siempre una obsesin por la innovacin. No se quera advertir que en este mundo hay muchas cosas sobre las que no conviene innovar (es un tontera intentar reformar imaginativamente el teorema de Pitgoras, por ejemplo) y muchas cosas que conviene incluso conservar a cualquier precio: para empezar, la ms importante de ellas, la dignidad, que es lo ms importante que hay en la vida, porque sin dignidad ni siquiera merece la pena vivir. Con toda esa obsesin por la perpetua innovacin, la izquierda ha cuidado muy poco de la dignidad de las instituciones escolares. No se adverta que en eso de innovar era imposible competir con el turbocapitalismo neoliberal. Al final, el capitalismo ha innovado mucho ms y mucho ms rpido. Y no ha dejado ttere con cabeza.

Olga.- Nos referimos al delirio de una izquierda que ha dejado de lado a su clase, que no se siente clase obrera o no entiende cules son los intereses de la misma cuando, en lugar de defender la instruccin, la imparticin de contenidos, pone por encima de la misma la inclusin contemplativa y afectiva de las diferencias sociales, adjudicando a la escuela la labor de resolverlas en lugar de armar al alumnado con los conocimientos, con la preparacin que, al convertirse en ciudadanos, le permitiran combatir esas diferencias sociales que no van a dejar de existir por mucho que nos creamos el discurso del emprendimiento individual, de que todos podemos llegar a ser clase media, a base de ser "empresarios de s mismos". Como en su momento afirm Salustiano Martn en La comprensividad como estratagema (la lucha de clases en la educacin) , justo cuando la clase obrera (all por los 80) tuvo la posibilidad de acceder al conocimiento, a la formacin que les dara acceso a la igualdad real (isonoma), vio como la progresa, las cpulas de izquierda, ya, de facto, clase media, decidieron que era mejor que se contentaran con algo ms ldico, no tan pesado como el conocimiento que aportan los contenidos. Un delirio traidor a la clase, alineado con los intereses neoliberales, en el caso de la progresa del PSOE y creyente acrticamente en el poder de la pedagoga, del acompaamiento afectivo, por encima del conocimiento, en el caso de IU y Podemos.

Enrique.- Es lo que podramos llamar el delirio del pedagogismo. Una izquierda que asume los parmetros capitalistas y que, ante su impotencia para introducir cambios polticos reales, reconduce sus pretensiones de transformacin social al mbito educativo, pretendiendo que la educacin resolver los problemas sociales, por lo que cualquier problema social que se presente tiene que ser tratado en la escuela. As, esta se va vaciando de contenidos sustantivos, va abandonando su misin de transmisin cultural crtica y sustituyndola por una suerte de tratamiento psicolgico que termina siendo puramente adaptativo. Una parte nada despreciable de la izquierda (incluso la que se autoconcibe como rupturista) ha abrazado este "buenismo" educativo que termina por producir resultados extraordinariamente reaccionarios; al encomendar al sistema educativo una misin imposible se termina por ponerlo permanentemente en cuestin y los ms perjudicados son precisamente los ms desfavorecidos socialmente, pues se les hurta el acceso a los contenidos culturales a partir de los cuales podran comprender y poner en cuestin las causas polticas y econmicas que los abocan a esa situacin desfavorecida.

Dedicis el libro a vuestros alumnos y a los compaeros y compaeras de Mareas por la Educacin Pblica. Qu papel han jugado estas mareas en los ltimos aos de ataque directo y sin contemplaciones a la escuela pblica?

Olga.- Un papel esencial, el de la denuncia, el de la exigencia de reflexin acerca de la importancia de defender y conservar lo pblico, lo comn, lo de todos. Las Mareas son, ante todo, un esfuerzo inagotable por resistir, por unir a alumnos, padres, profesores y la sociedad en general en la defensa de la escuela pblica. Las Mareas son, asimismo, un espacio heterogneo, lo que significa debate, crtica, encuentros y desencuentros y, ante todo, con Nietzsche, el rugir del len, la posibilidad de decir "no", de abrir el espacio de libertad necesario para, sabiendo que hay mucho destruido, que la nada avanza, poder construir poco a poco y duramente un cerco alrededor de la escuela pblica para conservarla como institucin frente a los diferentes intereses corporativistas que la amenazan.

Enrique.- En concreto, Mareas por la Educacin Pblica es un espacio para que las distintas asambleas de los territorios del Estado puedan coordinarse e intercambiar puntos de vista e iniciativas. Ese espacio cost mucho esfuerzo construirlo y darle estabilidad, y muchos compaeros y compaeras de Madrid, de Baleares, de Galicia, de Andaluca, etc., se han dejado la piel para ello. La dedicatoria es un pequeo reconocimiento a su inmenso trabajo. No ha sido nada fcil mantener la independencia frente a los intentos de instrumentalizacin por parte de partidos y sindicatos. Hay que estar todo el rato recordando que esto es un movimiento social bsicamente asambleario que no se vincula con ningn partido ni sindicato, aunque algunos militemos adems en partidos polticos y estemos afiliados a sindicatos y haya, evidentemente, mayor afinidad con unos que con otros. Tambin es cierto que la Marea Verde, como movimiento social, ha bajado de intensidad en los ltimos tiempos, pero es importante mantener viva la llama y tener una estructura que permita coordinarnos y estar preparados cuando, por decirlo as, "suba la marea" de nuevo. Adems van surgiendo causas concretas en diferentes lugares, los compaeros de Andaluca estn dando la batalla ahora mismo contra los intentos de Susana Daz de favorecer a la concertada, y han conseguido algunas cosas; en Madrid, ahora mismo, la lucha contra el cierre del Prez Galds en concreto y, en general, contra la privatizacin acelerada del sistema de enseanza madrileo que los sucesivos gobiernos del PP estn llevando a cabo. A partir de esas luchas se van creando y fortaleciendo redes de resistencia al salvajismo del que hablbamos antes. Es una labor necesaria e importantsima.

Hablis tambin de Daniel Noya, un ejemplo para la escuela pblica afirmis. Quin es Daniel Noya? Os pregunto ahora sobre l

De acuerdo cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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