Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

Peaky Blinders
Felices las perdices

Guillermo Paniagua
Hala Bedi/ SerialK


rase una vez una ciudad donde llovan cenizas. Decan que este extrao suceso meteorolgico se deba al hechizo con el que un monstruo -por nadie nunca visto pero por todos padecido- haba querido castigar a una comunidad propensa, segn l, a la holgazanera y al golfero. Los conocedores afirmaban que en los libros doctos la bestia era definida como Revolucin Industrial; otros, ms diletantes, decan haber odo que se haca llamar Capitalismo. Fuera cual fuese su nombre, lo cierto es que todas las noches, a caballo o motorizado, un joven y elegante prncipe, progenie de la bestia, se habra paso por la calles atiborradas y pestilentes de la urbe para recordar a la plebe que el monstruo segua enfadado y que adems haba venido para quedarse. Cumpliendo con la liturgia de rigor, se adentraba en la taberna consagrada y brindaba, fumaba y lo que hiciera falta para ejercer su papel de mensajero y predicador de las tinieblas. All, si algn comensal se atreva a cuestionar su cometido, con un gesto diestro se desprenda de su gorra y, de un ataque fulgurante, las cuchillas escondidas y cosidas en la visera de su txapela se encargaban de rajar los globulitos frontales y mirones con los que el inconsciente haba osado desafiarle. As todo, ms all de los percances de turno, el mayor problema de este truculento personaje era que un forneo reivindicaba tambin la misma estirpe bestial y, por tanto, cuestionaba la legitimidad de su paseos nocturnos y trifulcas varias. Aquel intruso, un hombre de la ley y la guerra, sostena que el hijo de la bestia era l y, por consiguiente, que era el nico encargado de asegurar su veneracin. As fue como, en el nombre del padre y de quin era el hijo, la guerra se haba adueado de la ciudad. Desde aquel entonces se poda escuchar a lo lejos a la bestia regocijndose ante un escenario en el que las nicas criaturas que vivan felices, jugueteando entre copos de cenizas, eran las perdices ya que la plebe demasiada absorbida en intentar sobrevivir entre fuegos cruzados no encontraba tiempo ni para comrselas.

Este pequeo relato introductorio improvisado, guio cmplice a la intertextualidad tan caracterstica de la narrativa serial contempornea- es decir, este jugueteo e intercambio de cromos o cromosomas entre textos y relatos diversos que terminan fusionndose en el abrazo que da cuerpo a toda obra- podra haber sido el cuento a travs del cual la dura realidad de la ciudad obrera de Birmingham y de su famoso gang mafioso- los temidos Peaky Blinders- era reinterpretada para los odos del nio que alguna vez fue Steven Knight, el creador de la serie britnica que aqu nos ocupa, Peaky Blinders (2013). En una entrevista concedida a un semanario francs afirmaba que Peaky Blinders es una suerte de cuento de hadas. Su trama naci de las historias que mis padres me contaban cuando era pequeo. Vista desde la perspectiva de un nio, esta realidad criminal y pica se tie de un velo mitolgico. Todo se hace ms grande ms impresionante, ms bello. El caso es que, fruto de un hechizo benigno o no, no queda duda alguna de que Steven Knight ha conseguido crear una obra a la altura de su fantasa infantil. Peaky Blinders es grande por su capacidad de abarcar y articular eficazmente diferentes gneros narrativos; es bella por su irreverencia formal y es impresionante por sus personajes que imprimen profundas huellas tanto en el celuloide como en el populoso mundo de los seres ficcionales.

Grande, decamos, porque no contenta de integrarse con brillo y fantasa a la concurrida lista de grandes relatos seriales mafiosos (Los Soprano, Boardwalk Empire, Gomorra), Peaky Blinders coquetea a su vez con la crnica socio-histrica en una Inglaterra deprimida de entre guerras donde los supervivientes desquiciados de las trincheras conviven con los combatientes de una Irlanda en guerra de liberacin, con militantes comunistas perseguidos o con contrarrevolucionarios rusos en exilio conspirativo. Por si fuera poco, este hbrido serial o cuento mafioso de poca no duda en recurrir a otro gnero, el del western con sus calles inquietantes donde los villanos de siempre se enfrentan en duelo bajo los ojos atentos de un implacable sheriff flanqueado por un sacerdote poco ortodoxo, con sus saloons jocosos donde borrachos y prostitutas cohabitan ante una misteriosa camarera, testigo privilegiada de unos jolgorios irremediablemente interrumpidos por silencios y miradas que anuncian una inminente irrupcin violenta.

Bella, remarcbamos, porque esta narracin hbrida no cuajara sin el esmero fotogrfico y la atrevida banda sonora que atraviesa con oscuro lirismo esta gran obra. Como lo hiciera magistralmente la iconoclasta serie de Steven Soderbergh, The Knick (2014), apostando por la msica electrnica como improbable hilo director de un relato de poca ambientado en un hospital neoyorquino de principios del siglo XX, aqu les toca a PJ Harvey, The White Stripes y a Nick Cave musicalizar con un rock spero las picas y fantasmagricas escenas, cuidadosamente filmadas y texturizadas, de esta gran serie. Si cada captulo de la serie italiana Gomorra finalizaba, como apuntbamos en otro artculo, con un mismo envolvente y areo tema electro rock, en Peaky Blinders es el inicio de cada episodio el que recoge ritualmente un portentoso tema de Nick Cave & The Bad Seeds, Red Right Hand. Una composicin que, contrariamente a su prima etrea italiana, apuesta por lo terrenal, lo polvoriento, suerte de prolegmeno pico y tarantinesco, toque de corneta que anuncia los excesos que estamos por presenciar.

Impresionante, finalmente, porque son personajes y actores de preocupante humanidad los que encarnan brillantemente esta trama novelesca. Los Peaky Blinders son ante todo, como todo gngster que se precie, una familia: los Shelby. Por un lado, tres hermanos visceralmente unidos y enfrentados: John, el joven frvolo e indisciplinado; Arthur, el mayor, irascible, tosco y deprimido y Thomas, el mediano, cuyos afilados pmulos y estratagemas le han valido el papel de lder de la manada. A estos tres secuaces se le aade la hermana distante y comprometida, Ada, nica forma de cauterizar la sangrienta herida socio-afectiva en medio de tanta violencia patriarcal y, finalmente, la ta Polly, lcida regidora que trata a duras penas de superar una maternidad truncada a la vez que los derrapes de la economa familiar. Unos personajes, todos ellos, de gran espesor psicolgico y en el caso del protagonista, Thomas Shelby, de aplomo cinematogrfico rara vez visto. Interpretado por Cillian Murphy, actor irlands que se hiciera famoso por su papel en Batman Begins (2005) y que consagrara su trayectoria con su trabajo en la pelcula de Ken Loach El viento que agita la cebada (2006), el inmenso Thomas Shelby dialoga inevitablemente con otro gran personaje, l tambin autoritario, brillante y oscuro, fumador empedernido, de voz cavernosa y belleza insultante, icono indiscutible de la ficciones seriales contemporneas: Don Draper de Mad Men (2007). Actores o personajes- difcil pronunciarse- de carisma centrpeta que engullen insaciablemente planos y miradas como si de agujeros negros se tratase. Actores o personajes que quedarn para la posteridad como artefactos culturales tan ideolgicamente preocupantes como narrativamente fascinantes.

En suma, con Thomas Shelby Peaky Blinders confecciona un nuevo superantihroe y se lo ofrece generosamente al universo de la ficcin serial, aquel mundo paralelo en el que, como en la vida real, viven felices slo las perdices.

Fuente: http://halabedi.eus/2017/04/26/serialk-felices-las-perdices-peaky-blinders-guillermo-paniagua/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter