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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

El valor de las heronas de lo cotidiano ante la agresin exterior
De Arls a Gernika

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


El viaje del ser humano en el tiempo est vinculado, sine qua non, a la simbologa y a la mitificacin de lugares y situaciones que nos acercan mentalmente a lo que nosotros consideramos correcto. Lo cotidiano pierde valor y lo extraordinario y lo simblico nos acerca a lo mstico.

Cuando hablamos de lucha ideolgica, los sacros lugares que desde la lectura histrica de la izquierda tienen una dimensin simblica, ocultan en ocasiones a quienes desde su labor diaria permiten el mantenimiento y la supervivencia de las personas en condiciones infrahumanas y adems lo hacen compatibilizndolo con la lucha cuerpo a cuerpo. A lo largo de la historia casi todos estos hroes annimos de lo cotidiano han sido mujeres.

Paul Gauguin pintaba las Lavanderas en Arls en 1888. En el cuadro el autor pretenda, segn los expertos, dar mayor preponderancia a la expresin sobre la representacin formal. Esta representacin, que huye de la copia del medio natural, hace que en la silueta, la figura de las lavanderas, cuyos colores se separan por una lnea oscura, toma una actitud central donde ellas pueden adoptar el rostro de cualquier persona. Mejor dicho, de cualquier mujer.

Arls adems de centro histrico y cultural durante diversas pocas, polticamente qued bajo el mando de la Francia de Vichy durante el falso armisticio de la Segunda Guerra Mundial entre Francia y Alemania. Deca Andr Malraux en 1975 que aquellos que quisieron confinar a la mujer a simple papel auxiliar de la Resistencia francesa, se equivocaron de guerra. Ya en 1941, cuando las autoridades francesas trataron de trasladar el campamento de brigadistas y refugiados de Argels al norte de frica fueron ellas quienes tomaron la iniciativa y lo impidieron.

Si bien similares en el nombre pero geogrficamente diferentes, Arls y Argels permanecieron bajo la dictadura fascista del mariscal Petain y tendrn una vinculacin reconocida y reconocible con los refugiados provenientes del Estado espaol, a travs del maquis y a travs del socorro y auxilio que diariamente reciban. Lavar en el rio segua siendo entonces sinnimo de higiene, pero tambin de ocultar manchas de sangre, ropa de lucha reciclada, comunicaciones en clave y sobre todo silencio, miedo y soledad ante una labor nada reconocida aunque si reconocible al menos desde Gauguin.

Un poquito antes ya el fascismo haba ensayado en Gernika la guerra moderna basada en el aplastamiento total y letal de inocentes. Gernika era un pueblo pequeo, smbolo de las libertades vascas pero apenas conocido ms all de las viejas fronteras del reino de Navarra. Picasso lo inmortaliz y lo sac del anonimato con su cuadro viajero. Otro pinto, convirti en mtico un lugar y a unas imgenes sin rostro definido en completamente humanas. En terriblemente cercanas. Lo que aos ms tarde se definira como daos colaterales, el cubismo ya las haba vaciado, dejado sin nombre para acentuar an ms el sufrimiento y la expresin.

La figura de la madre con hijo muerte del cuadro del malagueo ha sembrado dudas en su interpretacin pero no en su cotidianidad. Despus de la guerra viene el llanto. Despus de los lloros vuelve el da a da. Recuerdo a mi abuela cuando despus de la muerte de su madre me dijo bueno voy a poner unas vainitas. Lo cotidiano se impona a lo simblico en medio de una crisis de sentimientos sin parangn.

A ellas, a estas lavanderas del siglo pasado, a estas luchadoras de la resistencia francesa, a estas madres "gernikesas" que adems de llorar siguieron bajando al ro Lea para reconstruir su mundo de lo imperceptible, a estas cocineras de sentimientos en tiempos adversos, a estas mujeres hechas de roca viva les debemos el tiempo que vivimos.

El sbado 29 de abril miles de personas se reunirn para tratar de pedir polticas solidarias a Europa sobre refugiados. Ese da y tambin en los posteriores, acordmonos de las silenciosas heronas que siguen desde un recatado papel aportando en la resolucin de conflictos. Acordmonos de quienes en algunos lugares siguen yendo al ro. Convirtamos lo cotidiano en simblico y sern ellas quienes ocupen un lugar destacado en nuestras crnicas. Y si de paso encontramos a algn artista que quiera retratarlas que lo hagan como siempre, abrindonos los ojos y mostrndonos toda su belleza moral y esplendor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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