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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

Lo social, lo nacional y la globalizacin

Iosu Perales
Rebelin


Es recurrente que voces desde las izquierdas afirmen que la llamada cuestin nacional de Catalunya y Euskadi, debe quedar en un segundo plano ante la prioridad de las luchas y reivindicaciones sociales pendientes. Estas voces, en general, no niegan el derecho democrtico a decidir, pero tuercen el gesto cuando se trata de optar o no por la independencia de Catalunya y Euskadi. Bastantes de estas voces acuden a la globalizacin para defender la idea de que estos nos son tiempos de formar nuevos estados, ya que las soberanas ceden terreno a la interdependencia. Creo, sinceramente, que se trata de posturas equivocadas. Puedo entender que haya opciones diferentes a la de independencia nacional de Catalunya y Euskadi, pero estos argumentos no me parecen slidos ni adecuados.

Permtanme que empiece informando que no soy nacionalista, pero defiendo que mi identidad nacional es la vasca. Y punto. Y lo soy por razones democrticas. Siempre he pensado que en las organizaciones polticas pequeas, no solamente hay desventajas, sino que tambin hay variables muy favorables en orden a la fiscalizacin de los gobiernos, la mayor cercana entre instituciones y ciudadana, y como consecuencia mejores condiciones para influir en favor de los derechos sociales de la gente. No hay derechos sociales sin ciudadana democrtica, y no hay ciudadana sin comunidad y autogobierno, como muy bien afirma la profesora Mara Eugenia R. Palop. Derechos sociales y derechos polticos son indivisibles. Como ya reconoca Thomas Humphrey Marshall en su Ciudadana y clase social, los derechos sociales tienen un carcter comunitario que solo puede realizarse en el ejercicio de una democracia amplia e incluyente y eso, en el terreno que nos ocupa, se llama, cuando menos, derecho a decidir y, consecuentemente, la independencia como opcin.

Es desde mi punto de vista bastante extrao que desde posiciones autodenominadas socialistas o alternativas se siga analizando la construccin de una sociedad desde un enfoque economicista que no tiene en cuenta que los vnculos que cultivan la libertad y la democracia tienen que ver con la capacidad de una comunidad a decidir qu quiere ser y cmo quiere ser. De lo contrario la vida humana empieza y acaba en trabajar, comer y dormir, obviando los anhelos individuales y colectivos que tambin pasan por crear y reproducir, mediante la participacin, una organizacin poltica espacialmente adecuada en una comunidad que se reconoce a s misma como distinta a otras. Y esto incluye formar un Estado propio si es esa la decisin democrtica.

Si se afirman los derechos sociales y al mismo tiempo se niegan los derechos polticos se est atentando contra la viabilidad de los primeros, pues solamente pueden implementarse desde una comunidad poltica que se organiza democrticamente, que es lo mismo que decir de manera soberana pues la democracia no se mutila a s misma. Planteo todo esto desde una posicin republicana, de rex pblica, no desde un patriotismo sentimental, de consagracin de la historia, y mucho menos etnicista. El derecho a decidir, lo nacional, como identidad de una realidad social plural que cuidando lo colectivo coloca en la centralidad a cada ciudadano y ciudadana con toda su individualidad. En este sentido, Mara Eugenia R. Palop me recuerda a Martin Buber cuando dice: La propia libertad individual, la autoconsciencia y la autoestima, solo pueden realizarse en una vida social que inspire un compromiso con el bien comn. De otro modo, nuestra vida sera solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta.

En resumen, la radicalizacin democrtica que debe ser necesariamente pacfica, exige tomarse en serio el hecho diferencial de cada comunidad de acuerdo con su propia conciencia mayoritaria. Ciertamente la diversidad siempre estar presente y, en consecuencia, los derechos de las minoras siempre debern quedar garantizados. La izquierda que niega el derecho poltico a decidir y/o a la independencia debe superar ese olor a viejo de una unidad estatal impuesta y que puede llegar a ser una crcel de pueblos incluso sin pretenderlo.

He dicho que voto por la independencia por razones democrticas. A ello me anima, desde luego, mi conviccin de que poco hay que hacer permaneciendo en una Espaa, rancia, muchos de cuyos polticos son habitantes de la caverna, y bastantes de los cuales beben de las fuentes del franquismo, an hoy. Una Espaa corrupta no es mi hogar. S que en Euskadi tambin hay corrupcin, pero de ello ya nos encargaremos la ciudadana vasca. Lo que es inmanejable es lo que ocurre en Espaa, cuyas instituciones, empezando por la Justicia estn taladradas por tramas corruptas.

Por fin, anteponer lo social a lo nacional es un modo de perpetuar el actual estatus quo, ya que bajo el capitalismo siempre habr desigualdades sociales, ms an en el marco de un neoliberalismo galopante, de lo que se deduce que la agenda de los derechos sociales es poco ms o menos que eterna. Realmente esa idea de que nos ocuparemos de lo nacional cuando se resuelva lo social lo veo y lo vivo como una trampa. Pero es que adems es un enfoque poco solvente pues ignora que lo social para avanzar en el sentido de la igualdad necesita de un marco poltico alternativo al actual, y el Estado cataln o vasco puede serlo.

Pero, como he citado, muchas voces indican que la globalizacin va en sentido contrario de la independencia de los pueblos, lase Catalunya o Euskadi, por ejemplo. Es verdad que l a globalizacin es un proceso histrico, no es el resultado de un acto como encender el motor de un automvil o la luz de una habitacin. Podemos decir que en el ao 2025 estaremos mucho ms globalizados y en el 2050 an ms. Se trata de una transformacin permanente que no sabemos cundo podr llegar a completarse, sobre todo por cuanto su esencia es la de extender actividades a travs de un planeta diverso geogrfica, climtica e histricamente. Pero dicho esto convendremos en decir que la actual es una globalizacin desgraciada al servicio del dinero. En realidad debemos aspirar a transformarla radicalmente, haciendo de ella una oportunidad para la solidaridad y la democracia planetaria.

Como dice el profesor Gurutz Juregui la tentacin de aferrarnos a viejas certidumbres, frente a lo nuevo, no es lo ms apropiado. Por contra, aceptar el riesgo de actuar ante los procesos de cambio desde una actitud crtica, es mucho ms apasionante. De modo que si aceptamos el punto de partida de que la actual globalizacin no encarna los valores de un ideal emancipatorio, parece una necesidad la asuncin de un proyecto alternativo humanista de globalizacin que implica la construccin de un sistema poltico que no est al servicio del mercado global, sino de las personas. As por ejemplo yo quiero ms Europa, pero otra Europa.

Hacer ya unos aos escrib sobre la necesidad de una contra-hegemona como respuesta.   Es en este escenario que la palabra glocalizacin resume bien esa tensin dialctica que consiste en pensar globalmente y actuar en el mbito local. Se trata de un modo de respuesta con dos componentes: uno de resistencia y otro de alternativa al despliegue de un mercado darwinista y sin rostro democrtico. Planteado de una manera prctica, yo no evalo la idea de independencia sometindola al arbitraje de la actual globalizacin, pero en cambio propugno que es la hora de los pueblos. Es por eso que defiendo una Euskadi independiente volcada junto con otros pueblos a la construccin de otros marcos internacionales institucionales y de la sociedad civil as como inter-gubernamentales.

Defiendo el espacio local, comunitario (municipio, territorio, la nacin), como campo idneo para la participacin ciudadana en la toma de decisiones y el uso eficiente de los escasos recursos para el cumplimiento de un programa social. Los ataques a este enfoque de lo local no son poco importantes. Pero como bien afirma el profesor Francisco Alburquerque las potencialidades del desarrollo endgeno son extraordinarias, ms all de preferencias subjetivas por espacios polticos ms prximos al ciudadano. Construir una contra-hegemona? Se trata sin duda de un paradigma con idealismo que, en cualquier caso, debe tener como punto de partida la realidad tal y como es, eso no lo niego. La teora de redes ofrece, sin embargo, una oportunidad para generar sinergias y procesos sociales, econmicos y polticos, abiertos al intercambio y a la elaboracin de una agenda comn de escala global. Los movimientos centrfugos, los vasos comunicantes, pueden contribuir a generar nuevos valores y una nueva cultura de la accin social, atentas a nuevas posibilidades enfrentadas a la resignacin, y con disposicin a desplegar por toda Europa poderes mltiples, expansivos y creativos.

Sin duda la batalla entre una globalizacin al servicio de pocos y manejada por poderes opacos, ocultos a la ciudadana, y la soberana de los pueblos (que pueden organizarse o no en Estado) est lejos de haber terminado, a pesar de la propaganda que trata de convencernos que no tenemos nada que hacer. Pasa lo mismo con la tensin entre Estado y democracia.

La idealizada "aldea global" lo es tan slo para elites, pero no para las mayoras del planeta. En este marco no me apunto a la independencia como una huida de la realidad sino como una forma de cuartear una globalizacin que traiciona a la gente y, por otro lado, como impulso constructor de una comunidad independiente, con Estado propio y siempre atenta a la solidaridad con todos los pueblos del estado espaol.

Reitero que escribo este texto desde una posicin no nacionalista. Nacionalismo es lo que est dispuesto a hacer el PNV, facilitando los presupuestos del PP, a cambio de algunas ventajas, aunque ello suponga perjudicar gravemente al conjunto de la sociedad estatal. Lo nuestro por encima de todo es su lema. Por mi parte, llevo ms de 40 aos de internacionalista, trabajando con comunidades campesinas e indgenas de diferentes pases desde el sector de la Cooperacin al Desarrollo. Como yo, cada vez ms gente se incorpora por razones democrticas a la idea de independencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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