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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

La falacia de los 20 millones de ocupados

Rafael Silva
Rebelin


"El trabajo es la principal actividad de nuestra vida. Nos preparamos para l desde pequeos. Nuestra escolarizacin est vinculada a l. Pasamos toda nuestra vida activa implicados en l. Sobre el trabajo reposa toda la sociedad. Sin l no habra comida, ni ropas, ni un techo, ni escuelas, ni cultura, ni arte ni ciencia. Realmente el trabajo es vida. Negar a alguien el derecho al trabajo no es slo negarle el derecho a un mnimo nivel de vida; es privarle de la dignidad humana, separarle de la sociedad civilizada, hacer su vida intil y sin sentido. El desempleo es un crimen contra la humanidad"
(Alan Woods y Ted Grant, "Razn y Revolucin")


Acabamos de celebrar la fiesta del Primero de Mayo, es decir, la Fiesta del Trabajo, y por toda Espaa los sindicatos y organizaciones afines han denunciado, sobre todo, la tremenda precariedad laboral que nos invade. Mejores salarios, seguridad y dignidad han sido tambin reivindicaciones coreadas en las diferentes manifestaciones. Y es que hoy da, las condiciones laborales de una inmensa mayora de trabajadores y trabajadoras (y de desempleados y desempleadas) son de autntica miseria, esclavitud y explotacin, despus de las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos bipartidistas (PP y PSOE), todas ellas encaminadas a reducir la fuerza sindical, y a precarizar las condiciones del trabajo, empobreciendo a la inmensa mayora social que ha de vivir vendiendo su fuerza de trabajo. Mientras, la supuesta "recuperacin" slo ha llegado a las cifras macroeconmicas, al PIB y a los beneficios empresariales. Esa recuperacin que nos venden no llega a los parados, ni a las mujeres, ni a los pensionistas, ni a los inmigrantes, ni a las familias monoparentales. Los salarios no crecen, se estancan o disminuyen (es lo que llaman bajo el eufemismo de "moderacin salarial"), mientras los precios suben. Las prestaciones por desempleo slo cubren a la mitad de las personas desempleadas, ya que en vez de aprobar una prestacin indefinida, se han elaborado absurdos itinerarios de prestaciones, con determinados requisitos y temporalidad.

El panorama es pues ciertamente desolador. Las pensiones tienen cuantas miserables, mientras el Gobierno contina con su indecente proclama de que "las pensiones estn garantizadas" (faltara ms!), y de que con sus Gobiernos, "las pensiones subirn siempre"...lo que no dicen es cunto...cunta miseria moral y cunta hipocresa hay que dejar caer para sostener tan viles argumentos. Necesitamos un Salario Mnimo Interprofesional, una Pensin Mnima y un Renta Bsica Universal equiparadas en una cuanta suficiente y digna para garantizar un mnimo proyecto de vida. Hay que acabar tambin con la brecha salarial entre hombres y mujeres, recuperar la fuerza vinculante de los Convenios Colectivos, acabar con las Empresas de Trabajo Temporal (que se enriquecen mercantilizando la fuerza laboral de terceros), y dignificar el trabajo en todas sus dimensiones. Como ya enuncibamos en otro artculo de nuestro Blog: "No quiero un empleo, quiero un puesto de trabajo". Hemos de derogar la Reforma Laboral y la Reforma del Sistema Pblico de Pensiones (que tratamos a fondo en esta serie de artculos). Los datos son ms que elocuentes e ilustrativos: el ltimo informe de Oxfam Intermn sobre "Crisis, desigualdad y pobreza" advierte que "de continuar los recortes sociales, la pobreza en Espaa podra llegar a afectar al 40% de la poblacin en el horizonte de la prxima dcada", y segn dicha ONG, la tasa de pobreza se situara en el 24% de la poblacin y afectara a cerca de 11 millones de personas. Y segn Critas, tres millones de personas en nuestro pas viviran ya en situacin de pobreza severa (esto es, percibiendo ingresos inferiores a 307 euros al mes), mientras el nmero de millonarios en Espaa habra aumentado un 13% en el ltimo ao, segn datos de Eurostat.

El economista Stuart Medina, en un reciente artculo para el medio InfoLibre, lo explica en los siguientes trminos: "Las consecuencias de esta larga crisis han sido letales para las familias. Nuestra tasa de desempleo, ms propia de un Estado fallido de frica que de un pas de la OCDE, sigue siendo de las ms altas del mundo occidental. La tasa de desempleo juvenil, el colectivo ms perjudicado por la crisis, sigue siendo superior al 42%, la ms alta de Europa. Hemos perdido a una generacin entera. Se han publicado abundantes datos que demuestran que muchas familias han descendido de clase social. Otro legado de la crisis es la tasa de desempleo de larga duracin ms elevada de Europa. Este fenmeno afecta sobre todo a ciudadanos mayores de 50 aos. Entre ellos dos tercios llevan ms de un ao sin trabajar. Muchos no volvern a encontrar un empleo y por ello vern su nivel de vida reducido para siempre. A la prdida permanente e irreversible de renta se aadir la injuria de que se les reconocer una pensin menor a la que habran disfrutado de haber podido seguir trabajando. No es admisible ninguna complacencia ante la magnitud de la tragedia". De hecho, muchas personas an jvenes para realizar sus trabajos u ocupaciones estn ya prcticamente fuera del mercado laboral, porque ste los relega por edad, por actitud o por reciclaje, y adems los condena sin prestacin econmica alternativa. Simplemente, el tren de la crisis los ha arrollado por completo, y se ven obligadas a subsistir de empleos bajo economa sumergida, o bien a depender de la familia y los amigos. Ello ha disparado tambin el nmero de personas indigentes, as como la tasa de suicidios en nuestro pas.

El caso de los jvenes es an ms sangrante. Muchos de ellos han perdido toda esperanza de encontrar una oportunidad laboral mnimamente digna en su pas, que les permita emanciparse y emprender un proyecto de vida autnomo. Se ven obligados a continuar dependiendo de sus padres, o bien a exiliarse laboralmente (algo que alababa de forma grosera e indecente el Ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis), desconectando por la fuerza de su tierra, de su familia y de su gente. Todo ello implica adems en muchos casos que nunca podrn hacer realidad ninguna aspiracin personal legtima: desarrollar una carrera, mantener una relacin de pareja estable, emanciparse y establecer su propio hogar, tener hijos, llevar un nivel de vida materialmente digno, etc. Y mientras todo ello ocurre, los principales ejecutivos de las multinacionales que cotizan en el IBEX-35 ganan 116 veces ms que el salario medio de sus propios empleados. Las estadsticas tambin indican que 600.000 hogares no cuentan actualmente con ningn ingreso regular. Hacienda considera que los beneficios empresariales crecern un 10% de media durante el presente ao 2017, aumento que no se trasladar a la clase trabajadora. Por su parte, estimaciones de las organizaciones empresariales consideran que el 77% de las empresas obtendr beneficios a final de ao, lo cual es el mejor dato desde el ao 2009. Y frente a estos datos, la patronal espaola propone un aumento salarial del 1 o 2%. Hacienda tambin nos cuenta que hay cerca de 200.000 contribuyentes que declaran un patrimonio superior al milln de euros.

As, las cosas, uno de los balances de esta era Rajoy es no haber conseguido ni un slo empleo fijo neto (desde el ao 2011), tal como nos relata Vicente Clavero en este artculo para el medio Publico. Clavero nos ofrece datos reflejados en la ltima Encuesta de Poblacin Activa (EPA), que confirman hasta qu punto la creacin de empleo de la que tanto presumen se est sustentando en la precariedad laboral. De hecho, nuestro pas aade parados, destruye empleos y rebaja la actividad a su tasa ms baja desde el ao 2006, y los/as nuevos/as trabajadores/as cobran un 24% menos que los ya empleados. Bien, pues ante todos estos argumentos, a nuestro Presidente del Gobierno parece que slo le preocupa una meta. Ante una realidad social tan amarga, Rajoy se olvida de la corrupcin, de los recortes sociales, de las privatizaciones, etc., y se centra en la economa para afirmar sin despeinarse y con el ms absoluto descaro que "Hay que perseverar en la poltica econmica que tan buenos resultados est dando", y que "Si seguimos haciendo las cosas bien (sic), en el ao 2020 podemos llegar a los 20 millones de ocupados". La falacia es absoluta, total, completa, redonda. La deformacin de la realidad es tan sutil que nos vende como un logro algo que no slo ser complicado de alcanzar, sino que incluso aunque se alcanzara, no representara ninguna mejora para la clase trabajadora, sino todo lo contrario. Qu quiere decir Rajoy con esta afirmacin? Que existirn 20 millones de personas en algn registro de empleo en algn momento que figuren como que estn "contratados" por una determinada empresa? Y qu? Y dos meses despus? Tambin ser esa la estadstica? Tendremos de verdad 20 millones de personas con sus problemas resueltos?

Tendremos de verdad 20 millones de personas trabajando, en el pleno sentido de la palabra? Habr en efecto 20 millones de espaoles y espaolas con un contrato de trabajo digno, estable y con derechos? O ms bien habr 20 millones de personas, en un mes determinado (a veces incluso menos, semanas o das), cotizando ridculamente a nuestro sistema pblico de Seguridad Social, sin tener previsiones en cuanto a su futuro, sin poder salir de la pobreza, sin disfrutar de la debida proteccin social? Qu significa en realidad que "habr 20 millones de ocupados"? Pues la verdad es que no significa nada, o si se quiere, que se vende humo, que se envan falaces mensajes a la ciudadana, y que se juega con la ilusin de la gente, con la vida de las personas. Enunciar un objetivo de ese calado con las caractersticas y la evolucin de nuestro mercado laboral es absolutamente indecente. Una estrategia al servicio de la manipulacin meditica y electoral, para que los ms ingenuos sigan depositando su confianza en la formacin poltica ms criminal y corrupta. Para qu diablos queremos tener 20 millones de ocupados en un momento dado, cuando lo que se crea es empleo basura, inestable, sin derechos, sin salarios dignos, estacionales, de baja calidad y productividad? Es ello de verdad una buena noticia? De qu nos sirve que la estadstica de un mes determinado nos diga que tenemos 20 millones de ocupados, si estamos ante toda una estrategia calculada de destruccin de empleo estable y con derechos, para transformarlo en empleo precario, inestable y esclavo?

La falacia consiste pues en que, debido a la baja calidad de los empleos creados, a la volatilidad, inestabilidad y falta de proteccin social de los mismos, la estadstica creada y mantenida al efecto no es una estadstica real. En tiempos anteriores, cuando los contratos de duracin indefinida eran mayoritarios en nuestro pas (y se hablaba de "trabajo" en vez de "empleo"), si los puestos de trabajo crecan tenamos la seguridad de que la foto iba a ser fija, es decir, de que eran puestos de trabajo mnimamente estables, y que por tanto, las personas que estaban detrs de ellos iban a poder gozar de una vida mnimamente digna, desde el punto de vista econmico (que se traduce en muchos otros puntos de vista). Ahora, debido a la falta de perspectiva laboral, y a la creciente inestabilidad de los empleos creados, el hecho de hablar de 20, de 30 o de 15 millones de ocupados no nos remite a ninguna realidad social concreta, pues anula el concepto de vidas dignas que debieran estar detrs de dichos millones de ocupados. La foto estadstica de ahora es absolutamente voltil, de tal manera que no existe tendencia creciente, sino una interminable sucesin de subidas y bajadas del nmero de ocupados, sin proyeccin alguna de futuro. Y esto s que marca una tendencia: la tendencia de la precariedad y de la desigualdad, donde 20 millones de ocupados no significan nada.

Se trata, por tanto, de la consolidacin paulatina de un nuevo modelo de sociedad basado en la sucesiva y constante precarizacin de la vida laboral, de la propia fuerza de trabajo, devaluando permanentemente tanto los salarios como el resto de las condiciones laborales, lo que se traduce en la acentuacin de las diferencias y desigualdades sociales, y en la instauracin y permanencia de modelos de vida precarios a todos los niveles. Porque no slo la vida laboral es precaria, sino que esta precariedad se traslada al resto de los derechos sociales, y a la propia vida cotidiana de la clase trabajadora, que contempla con estupor, indignacin e impotencia cmo se dificulta su acceso y cobertura de sus necesidades bsicas, de sus derechos fundamentales y servicios pblicos, todo lo cual contribuye a la instalacin de un miedo sociolgico en torno a la preservacin de los puestos de trabajo, que incide adems, lgicamente, en un incremento del podero y de la hegemona empresarial a la hora de continuar devaluando y precarizando las condiciones laborales. Las leyes han marcado el camino, un camino perfectamente definido bajo los objetivos del neoliberalismo, donde ya no existen derechos, proteccin, felicidad, seguridad o estabilidad, sino simplemente "20 millones de ocupados".

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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