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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

Para Ral Roa, maestro y maestro

Vctor Casaus
Segunda cita


Espero que la cursiva en el segundo maestro no se pierda en los avatares de la difusin ciberntica de esta crnica urgente escrita al borde del aniversario del nacimiento de Ral Roa, a quien se le quiere en el Centro Pablo como el padrecito nuestro que fue.

Lo podra haber sido solamente por la impresionante donacin de papeles y fotos inditas del cronista de Majadahonda que Roa me entreg, en prueba de confianza y cario que siempre agradecer, para que las conservara y las difundiera, como pabliano probado que yo haba demostrado ser.

Roa lo supo desde que lo asalt cuando formaba parte de una delegacin encabezada por Fidel que visitaba la comunidad de Jibacoa, ahora perteneciente a la provincia de Mayabeque, donde Alquimia Pea y yo realizamos durante casi dos aos un inolvidable trabajo cultural a principios de los aos 70. All le dije, aprovechando el paso de un edificio al otro, que yo quera trabajar en una pelcula y en un libro sobre Pablo de la Torriente Brau y que necesitaba su ayuda en cuanto a bibliografa, documentos, fotos y sobre todo vivencias y recuerdos personales. Llgate por el Ministerio y vemos esa matraca fue la respuesta sinttica, sbita y alentadora.

Esa accin ma fuera de protocolo (parecida remotamente a las que l realiz en tantas importantes ocasiones en los foros internacionales para defender a la Revolucin Cubana triunfante, hija de la revolucin ida bolina en los aos 30 en los que l haba sido participante y combatiente de primera fila) tuvo consecuencias muy importantes para mi trabajo, quiero decir: para mi vida.

Escucharlo durante horas en su oficina de la vicepresidencia de la Asamblea Nacional, tendido en el chase long desde donde enarbolaba en el aire incansablemente su mano al comps de la ancdotas que iban y venan, desde la dcada del 20 del siglo pasado hasta las ltimas peripecias de la aplicacin profundamente errtica de la poltica cultural cubana en aquellos aos anti-memorables.

Esa mano incansable qued inmortalizada, quin lo duda, en las extraordinarias caricaturas que le hizo su amigo entraable, el gran Juan David, y en las fotos que lo recuerdan en la ONU o en la OEA, defendiendo a talento y espada a la acosada Revolucin Cubana.

A esa mano escribi otro gran amigo suyo, Cintio Vitier, este soneto que vale la pena recordar en este nuevo aniversario del maestro Roa.

ARDIENDO PURA

Esa mano relmpago, ms viva

que la ardiente palabra en que restalla,

esa mano zig-zag de la batalla

a pecho limpio de la patria altiva:

esa mano vibrante, afirmativa,

disparando el strike que no le falla,

hiprbole la plvora en que estalla

y sale de s misma, rediviva:

esa mano de Roa que flamea

invicto airn sobre la dictadura

y en la cueva del yanqui centellea:

esa mano que increpa, rapta, jura,

garabato de luz, fulmnea idea,

es la estrella mamb, ardiendo pura.

Todo eso recordaba y mucho ms mientras escuchaba en vivo o vea sobre la pantalla el testimonio de Raulito Roa Kour, pletrico de dignidad y de humor, palabras que podran servir para delinear rpidamente la personalidad de aquel intelectual revolucionario sin orejeras, francotirador certero, marxista consistente que nos indica, todava hoy, desde sus libros, la importantsima funcin de pensar con cabeza propia los temas de la realidad que nos circundan. Los de entonces y los de ahora.

Por eso ediciones La Memoria del Centro Pablo llev a ese cnclave de gente amiga y cmplice, convocada por nuestra querida Nisia Agero en la Sala Martnez Villena de la UNEAC, ejemplares de algunos de los libros de Roa que hemos publicado en estos aos: su Bufa subversiva y su Viento sur que no haban vuelto a ser editados desde sus apariciones iniciales, la primera en 1935 y casi inmediatamente secuestrada por las huestes de Batista.

De ese apasionante manojo de artculos y crnicas tomo este delicioso fragmento de su prlogo, el Trago inicial escrito por su hermano en tantas lides, el periodista Pablo de la Torriente Brau, en el que comienza describiendo un collage fotogrfico realizado por Roa, que se conserva hoy, celosamente, en la casa familiar:

Pero en el cuarto, lo que ms se parece a Ral es una composicin fotogrfica: por paradoja, l, que lo destrozaba todo, le gustaba componer algunas veces.

Es una composicin tumultuosa: Aureliano en pose de arenga; Gabriel Barcel muerto; el Directorio de 1930, preso; la tumba de Mella, en Mxico; tnganas estudiantiles; Arsenio Ortiz; Sylvia y Georgina Shelton; la polica frente a la Universidad; Mella de remero; Mongo Miyar y yo; y Tet Casuso y Ramiro Valds Dauss y un perro de Isla de Pinos; tnganas estudiantiles; hombres asesinados en Santiago; heridos en Emergencias; Trejo herido; Benito Fernndez; tnganas estudiantiles Es una composicin loca y agradable: lo ms parecido a su biografa que hay en el cuarto.

()

Algunas veces en este cuarto ocurrieron cosas tremendas: la composicin fotogrfica se anim vertiginosamente en el insomnio: Trejo Y Gabriel resonaron a gritos; la voz de Mella era un estampido del mar; las manifestaciones de estudiantes se estremecieron aullando el lema de Muera Machado: Ral Roa se puso a escribir Tiene la palabra el camarada muser Pepe Tallet anim su cara de fauno y recit La rumba: Ral Roa le dijo mentiras a varias mujeres anteriores y les dedic verdades fisiolgicas; Rubn Martnez Villena tena los ojos claros como su dialctica maravillosa y en la noche de insomnio Ral Roa hizo un artculo de estructura marxista irreprochable.

()

Pero el libro no servir para el bigrafo: Ah, si yo contara episodios de La Cabaa, del Prncipe, el Presidio y la Universidad! Pero en esta poca de gases y petardos debo guardar silencio. Qu museo guardar su lengua? Y su melena?

Y el propio Pablo se encarga de situar en el sitio que le corresponda a quien se autodefini, errneamente, aos despus: Ni escritor ni escribano respondi Roa a un entrevistador: simplemente un soldador flamgero de palabras en puro afn de servicio.

Ah, carajo, olvidaba decirte que he ledo tu libro, que me parece estupendo y que es una lstima que no se pueda leer en Cuba. Lo mejor del libro es que se parece a ti, desordenado, brillante, inquieto. Tiene cosas magnficas y cosas maravillosas. La instantnea campesina, aunque no lo hicieras con ese nimo, en realidad es un cuento estupendo. Las pginas universitarias, un gran recordatorio. Y Agis el Espartano y la Intervi proftica dos de los mejores captulos. Me gusta todo. Leonardo piensa que t eres el primer escritor de Cuba. Yo pienso lo mismo.

El propio Roa, coloquial y risueo, le haba adelantado a un poeta amigo su opinin sobre aquel libro que estaba terminando: Tiene esta Bufa tremebundos aspectos y contingencias aladas. Es de culo, viejito. (Carta a Manuel Navarro Luna, 1 de agosto de 1934).

POTICA DE SIEMPRE

Para Ral Roa, maestro y maestro

Unos dicen que en estos poemas

se ha abolido la imaginacin

y los llaman extremistas-sectarios-

Ah esos pobres enredados en sus flores de papel

Otros dicen que en estos poemas

se piensa demasiado

y los llaman liberales-confundidos-

Ah esos pobres encerrados en su propia cuadrcula

Menos mal

ningn mal

mucho bien

que ustedes han estado siempre aqu

alborotando estos papeles

enredadas en los conflictos que hacen vida la vida

libres del tonto de las cuadrculas

libres de esas mariposas en sus flores de papel

y que aqu seguirn

para siempre

poesa

Revolucin

Fuente: http://segundacita.blogspot.com/2017/04/para-raul-roa-maestro-y-maestro.html



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