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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2017

Comunicacin, derechos y desarrollo sostenible

Jos Ramn Vidal Valdez
IPS

El modelo comunicativo imperante en el pas necesita transformarse para que est a la altura de las demandas actuales de la sociedad cubana


Ese modelo comunicativo se concreta, tanto en lo poltico como en lo jurdico, en el concepto del derecho a la comunicacin, entendido este como el derecho a informar y ser informado, a hablar y ser escuchado, imprescindible para poder participar en las decisiones que conciernen a la colectividad.

Frecuentemente se escuchan, en escenarios diversos, quejas e insatisfacciones sobre el sistema de comunicacin pblica en Cuba. A veces se suscitan enconados debates sobre el tema desde imaginarios de prensa contrapuestos, pero existen tambin reflexiones ms sosegadas, rigurosas e integrales,que se gestan, sobre todo, en el campo acadmico de la comunicacin y la informacin y en el sector periodstico.

Estas reflexiones tratan de ubicar en contexto el sistema comunicativo y no solo de encontrar los orgenes histricos de sus rasgos peculiares, incluyendo sus fortalezas y sus debilidades, sino que intentan identificar, adems, los retos que tiene ante s, para el presente y futuro inmediato, y los posibles caminos para su mejoramiento.

El presente artculo pretende sintetizar algunas de las conclusiones ms compartidasen el espacio acadmico de la informacin y la comunicacin en Cuba aunque, por supuesto, no unnimemente aceptadas, acerca del sistema y el modelo comunicativo imperante en el pas y las transformaciones que sera necesario realizar para que estn a la altura de las demandas actuales de la sociedad cubana.

Antecedentes

Las profundas transformaciones polticas, econmicas y sociales desatadas por la Revolucin Cubana impactaron tambin en la conformacin del sistema de medios de comunicacin que, en poco tiempo, pasaron a ser de medios comerciales a medios pblicos.

Desde los primeros aos de la pasada dcada del sesenta, la poltica editorial de los medios se subordin por entero a la confrontacin Revolucincontrarrevolucin que, en el caso cubano, como se sabe, tiene un profundo matiz nacionalista, al ser ante todo la disputa entre Cuba y los Estados Unidos.

Cuba fue bloqueada econmicamente (an lo est), agredida por bandas terroristas y amenazada de intervencin militar directa. Se desat una inmensa campaa diplomtica y meditica con el propsito de aislarla del resto del mundo.

En ese contexto aparecen dos rasgos esenciales en el sistema comunicacional cubano: la propaganda en defensa de la Revolucin, como funcin primera y esencial de los medios; y el secretismo, como mecanismo de defensa ante situaciones realmente excepcionales.

No obstante ello, durante la primera mitad de esa dcada la prensa fue escenario de debates de sumo inters pblico acerca del proyecto socialista y acogi no pocos trabajos periodsticos crticos.

En la segunda mitad de los sesenta se produjo la integracin de los diarios Hoy y Revolucin, que eran los medios vinculados al Partido Socialista Popular y al Movimiento 26 de julio, como expresin en la prensa del proceso de unidad de las fuerzas polticas de la Revolucin. Surgi as Granma como rgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Semanas ms tarde nacera Juventud Rebelde, con el subttulo de rgano de la juventud cubana, bajo la supervisin de la Unin de Jvenes Comunistas.

Segn la apreciacin del ya fallecido Julio Garca Lus, Premio Nacional de Periodismo, la reestructuracin de la prensa diaria en 1965 no se revirti de inmediato ni despus, en un periodismo de mayor calidad al que ya se vena realizando [1]. Varios factores incidieron sobre este resultado, desde la experiencia profesional de los nuevos periodistas y directivos, muchos de ellos improvisados, hasta un mayor control sobre los medios desde el sistema poltico.

Pero no fue hasta la dcada del setenta que se entronizaron en el sistema de medios mecanismos de control directo a imagen y semejanza con el modelo sovitico, como parte de un proceso mucho ms general de acercamiento a la URSS y al campo socialista europeo.

La autorregulacin por conviccin, sentido de responsabilidad y profesionalidad por parte de los periodistas y directivos de los medios no se consider garanta suficiente para las estructuras del Partido y se intensific la intromisin de su aparato auxiliar en la conduccin cotidiana de la prensa.

Por supuesto, esto conspir contra la profesionalidad y,fundamentalmente, contra el cumplimiento de las funciones diversas y complementarias de los medios en la sociedad. Se produjo entonces una hipertrofia de la funcin propagandstica, con tintes apologticos de la obra de la Revolucin, en detrimento de la funcin informativa, de la crtica oportuna y necesaria para cualquier proyecto poltico y socioeconmico y del uso de los medios como plataformas de participacin democrtica de la ciudadana en los asuntos pblicos.

Estos rasgos se mantienen en lo esencial como caractersticas del sistema de los medios en Cuba, pese al tiempo transcurrido y las transformaciones de la realidad nacional y del entorno internacional, incluido el comunicacional, que a todas luces est pidiendo un cambio.

El proceso de esos cambios se sabe ser difcil porque debe sobreponerse a una cultura verticalista, que tiende ms al control que a la autonoma, a la trasmisin ms que a la participacin y el dilogo.

La insatisfaccin con la labor de los medios

El funcionamiento del sistema de medios en Cuba deja insatisfecho tanto a gran parte de la ciudadana, como a las propias instituciones pblicas.

Desde la ciudadana se pueden constatar esas insatisfacciones tanto en las opiniones que se expresan acerca de los medios de comunicacin, como por la proliferacin y credibilidad de rumores. Desde las instituciones se han realizado crticas y demandas a los medios y a los profesionales de la comunicacin en mltiples espacios y momentos.

En particular, los congresos de la Unin de Periodistas de Cuba (UPEC) han sido momentos para el anlisis crtico de los medios, especialmente en sus dos ltimas ediciones.

Algunos de los problemas que provocan esas insatisfacciones son:

Todo lo anterior ha impactado en una lenta e insuficiente apropiacin de las transformaciones que han ocurrido a escala global en los sistemas comunicativos caracterizados por la irrupcin de redes y soportes digitales diversos, que crean la posibilidad de democratizar la produccin y el acceso a la informacin y a la produccin cultural.

Esta apropiacin no se limita solo a lograr la conectividad y el acceso a la tecnologa informtica, lo cual tiene un notable retraso en Cuba, sino tambin la necesaria restructuracin del sistema de gestin editorial y las culturas profesionales que se derivan de su asimilacin.

A partir de estas insatisfacciones se ha intentado realizar algunos cambios regularizando las informaciones sobre el desempeo y los acuerdos de las instancias de gobierno, alentando trabajos periodsticos de corte crtico y la mayor presencia de voces de diferentes sectores sociales en la prensa. Las secciones de intercambio con los lectores se han fortalecido y constituyen una va de participacin y queja de la ciudadana. Aparecen trabajos de opinin ms diversos y plurales.Hay un incipiente desarrollo de la prensa digital. Se exige a los organismos del Estado una mejor organizacin de su gestin comunicativa.

Pero estos cambios no son suficientes. En realidad,desde hace dcadas las mximas instancias de direccin del Partido han intentado ampliar la funcin crtica de la prensa y mejorar su labor informativa. Pero una y otra resolucin termina por evaluarse como no cumplida porque, en realidad, en ningn caso se ha hecho una reflexin profunda y radical sobre el modelo comunicativo y las relaciones entre las instituciones del sistema poltico y los medios de comunicacin, lo que ha implicado tratar de obtener nuevos resultados con viejos mtodos y se sabe que eso no es posible.

Diversos documentos y pronunciamientos realizados en los ltimos aos establecen el propsito de perfeccionar los mecanismos de participacin ciudadana en los asuntos pblicos, pero como ha expresado en su tesis doctoral la destacada periodista Rosa Mirian Elizalde:

No hay participacin sin comunicacin, por ms que se declaren ambas como objetivos estratgicos. Las fallas del Sistema comunicacional pueden comprometer el ejercicio colegiado del poder poltico e impedir formas permanentes de control social que favorezcan la participacin popular y tengan un papel activo en la lucha por la defensa de los derechos culturales de la nacin [2].

Los grandes retos actuales del sistema comunicativo cubano

La sociedad cubana est en momentos de dinamizacin de cambios y de crecimiento de su diversidad, lo que plantea nuevos y ms complejos retos al sistema comunicacional.

Algunos de estos retos se derivan de la aparicin de un sector no estatal de la economa y la ampliacin del cooperativismo en diversos sectores. Esta diversidad de formas de propiedad hace emerger nuevos actores sociales que requieren tanto acceso a los medios como el control de estos sobre sus actuaciones.

Tambin se han venido produciendo cambios institucionales, en los rganos de gobierno y en el sector empresarial, dirigidos a diferenciar adecuadamente las funciones de unos y otros, que incluyen una mayor autonoma a las empresas de propiedad social; el fortalecimiento de las regulaciones jurdicas y del derecho; y nuevas formas de planificar y dirigir la economa con procedimientos y polticas econmicas y no solo con regulaciones administrativas. Estas transformaciones en el modelo de gestin econmica requieren tratamientos diferenciados a las instituciones, desde lo comunicacional, y de informaciones amplias y de profundidad que contribuyan a crear conocimientos que favorezcan la comprensin y el apoyo a estos cambios.

Tambin los medios y la ciudadana a travs de estosdeben tener la posibilidad de observar crticamente sus impactos en la sociedad y,en particular, en la vida cotidiana de las personas, para alertar sobre posibles deformaciones en su aplicacin o la necesidad de producir ajustes a tiempo para que se reviertan francamente en beneficio de la economa y la sociedad cubanas.

Otros elementos insoslayables que requieren tratamiento permanente e inteligente en los medios de comunicacin son las consecuencias que genera la imposibilidad de la economa de remontar, definitivamente, las secuelas materiales de la profunda crisis de los aos noventay, por supuesto, algo mucho ms complicado, sus efectos subjetivos motivados por el proceso de empobrecimiento que se ha vivido y el consecuente deterioro de la credibilidad de las instituciones.

Los efectos de la crisis no estn motivados solo por los duros aos de aguda escases de productos de todo tipo y la disminucin del salario real, sino por la ruptura brutal de la visin de futuro y los planes de vida de las personas y las familias. La sensacin de que las reglas del juego cambiaron, que ahora todo est lleno de incertidumbres luego de haber vivido un periodo de seguridad y, sobre todo, de promesas que parecan alcanzables, deteriora el compromiso con el proyecto social y altera el cumplimiento de las normas sociales de civilidad y convivencia.

Estos asuntos tienen algn reflejo en la agenda meditica, pero ms desde un discurso moralizante que desde el anlisis de causa ms profundo de estas conductas, que permita generar una reflexin colectiva que contribuya a corregir sus efectos perniciosos.

Otro componente de los cambios que se han originado en la sociedad cubana es la emergencia pblica de expresiones culturales y espirituales generadas desde identidades diversas, de gnero, creencias religiosas, orientacin sexual, color de la piel o generacionales que, como nunca antes, pugnan por su presencia y reconocimiento en el espacio comunicacional. La poltica cultural y la relacionada con las creencias religiosas, abiertas y garantes de los derechos culturales, han contribuido en mucho a diversificar en los medios las miradas sobre esta diversidad creciente, pero no dejan de ser un reto permanente a la sensibilidad, creatividad y profundidad del trabajo periodstico

El sistema comunicativo cubano tiene ante s, adems, los desafos que entraa para lo comunicativo el restablecimiento de relaciones diplomticas con Estados Unidos, que no diluye sino que transforma las disputas histricas entre ambos pases y produce un trnsito del enfrentamiento frontal en los escenarios econmicos y polticos hacia una confrontacin,fundamentalmente en el orden simblico y cultural. Ello sita la actualizacin y perfeccionamiento de las polticas comunicacionales como una prioridad insoslayable

Hay, adems, demandas que se derivan del proceso de relevo de la generacin histrica que hizo la Revolucin, hacia una nueva generacin de dirigentes que tiene que basarse ms en la legitimidad de las instituciones y las leyes y la capacidad para generar consensos. Es decir, una nueva forma de gobernar que, inevitablemente, tiene que implicar una manera diferente de comunicarse con la ciudadana.

Afrontar con xito estos retos requerir de cambios conceptuales y prcticos de profundidad en lo relacionado con todo el sistema de comunicacin social y su relacin con el sistema poltico

Referentes necesarios

Hay desarrollo terico y propuestas provenientes de las luchas populares sobre la democratizacin de la comunicacin que pueden ayudar a repensar las polticas y las regulaciones del sistema comunicativo en Cuba, lo que excede al sistema de medios e incluye a todos los actores involucrados en los procesos de comunicacin a escala social e institucional.

Uno de los conceptos que debe constituir punto de partida en esas reflexiones es el de derecho a la comunicacin.

La idea de que era necesario formular un nuevo derecho humano a la comunicacin fue esbozada por primera ocasin por Jean DArcy [3], en el seno de la UNESCO. Este autor consideraba que el derecho a la comunicacin tendra que ser, necesariamente, ms amplio que los derechos de opinin, expresin e informacin, que fueron reconocidos en la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948, la cual resultaba insuficiente como paraguas normativo para orientar la regulacin del fenmeno de la comunicacin en un contexto de acelerado desarrollo de las tecnologas de la informacin y comunicacin (TIC) y de una creciente concentracin a nivel mundial de los medios de comunicacin masiva en empresas transnacionales de la informacin y la industria cultural.

En 1973, los pases No Alineados plantearon en el seno de la UNESCO la idea de establecer un Nuevo Orden Mundial de la Informacin y la Comunicacin (NOMIC) como correlato en el campo cultural de las propuestas en favor de un Nuevo Orden Econmico Internacional

En particular, la propuesta del NOMIC provoc fuertes confrontaciones en los escenarios internacionales entre los pases que denunciaban la profunda asimetra que exista en los flujos internacionales de informacin y comunicacin, y los pases industrializados de Occidente, que argumentaban que las pretensiones de establecer polticas y legislaciones que regularan esas relaciones eran un atentado al libre flujo de informacin y a la libertad de expresin, lo que era violatorio de diferentes cartas y acuerdos internacionales.

Como parte de esas disputas se constituy por la UNESCO una comisin de expertos que evaluara el ordenamiento internacional de la informacin y la comunicacin; esa comisin fue identificada por el nombre de su presidente Sean MacBride. Como resultado de su trabajo se present un informe resumen que tiene como ttulo Un solo mundo, voces mltiples.

Su aporte al debate internacional sobre la comunicacin fue trascendental, en tanto describa y denunciaba los desequilibrios en la produccin y circulacin de informacin y abordaba el tratamiento del derecho a la comunicacin como una necesidad poltica, aunque an sin forma jurdica precisa.En efecto, a manera de recomendaciones, se formularon orientaciones jurdicas para que los Estados regulen las nuevas relaciones provenientes de la actividad comunicacional y,especialmente, meditica.

En sntesis, segn estas recomendaciones, eran necesarias disposiciones para consolidar el ejercicio de los derechos tradicionalmente relacionados con la comunicacin (opinin, expresin e informacin), as como de los dems derechos humanos relacionados con estos. Pero tambin se propona a los Estados intervenir para asegurar el acceso democrtico a la informacin y a los medios de comunicacin por parte de los individuos y de los colectivos sociales; evitar la concentracin de la propiedad de los medios, as como el monopolio de la produccin de informacin; y asegurar la posibilidad de libre eleccin de los individuos frente a la amplia gama de informacin ofertada.

Luego de adoptarse por mayora las resoluciones para hacer avanzar el Nuevo Orden Mundial de la Informacin y la Comunicacin en correspondencia con las conclusiones del informe Mac Bride, los Estados Unidos y el Reino Unido comunicaron su decisin de retirarse de esta organizacin, argumentando que el NOMIC constitua un atentado a la libertad de informacin. Le atribuyeron un sesgo estatista y acusaron a las autoridades de la UNESCO de propiciar en los pases del Sur la creacin de estructuras comunicacionales de inspiracin socialista.

En la confluencia de las pasadas dcadas de los ochenta y noventa, el predominio casi absoluto de la ideologa neoliberal como discurso e imaginario nicos hizo retroceder muchas de las conquistas logradas tras aos y dcadas de lucha. La propuesta de un nuevo orden mundial de la informacin y la comunicacin fue una de esas conquistas postergadas.

Las polticas neoliberales aceleraron los procesos de concentracin de la propiedad y desataron una ola de privatizaciones que debilit en grado sumo los servicios pblicos de informacin y comunicacin y de las telecomunicaciones. Se agudizaron aquellos rasgos del orden mundial de la informacin y la comunicacin que la comisin MacBride haba definido como inaceptables [4].

Comenz a prevalecer otro paradigma en el anlisis de los problemas internacionales vinculados a la informacin y la comunicacin. Un ejemplo de este nuevo paradigma lo constituye la Convocatoria de la ONU a la Cumbre Mundial de la Informacin (Ginebra 2003-Tnez 2005), cuya organizacin se encarg a la Unin Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y no a la UNESCO, como hubiese sido razonable, lo que llev a omitir el debate en trminos de derechos por un enfoque centrado en la forma de regular las relaciones comerciales y tecnolgicas que generan el uso de las TIC en la globalizacin del mercado.

En contraposicin a esas tendencias, los movimientos sociales y fuerzas progresistas resaltaron la relacin que existe entre el derecho a comunicar y aquellos que garantizan la participacin pblica y el conocimiento y defensa de todos los derechos humanos.

La comunicacin es concebida como un derecho de todos y todas, que implica el acceso y la participacin en procesos individuales y colectivos de construccin del conocimiento; pero, tambin, de participacin de los ciudadanos en los procesos de toma de decisin relacionados con los asuntos concernientes a sus vidas.

Se retoma la idea de establecer polticas de comunicacin e informacin y las legislaciones correspondientes que den garantas al pleno ejercicio del derecho a la comunicacin.

Los empeos por democratizar la comunicacin durante dcadas han dejado un sedimento de ideas, conceptos y prcticas que hoy da, tras un largo y accidentado derrotero, conforman un modelo alternativo, tanto al imaginario liberal de prensa, como al modelo imperante en las experiencias socialistas del siglo XX. Esto tiene una gran importancia para Cuba, que decidida a perfeccionar su modelo de desarrollo econmico y social de orientacin socialista debe actualizar su propio modelo comunicativo y las polticas y el marco jurdico que lo organice y regule.

Otro referente insoslayable est relacionado con la centralidad que tiene la comunicacin en los planes de desarrollo econmico y social. La jerarqua de la informacin y el conocimiento como factores en el desarrollo ha ido creciendo. Se evidencia en la actualidad un uso intensivo de la informacin y un valor creciente del conocimiento como factores diferenciadores y condicionantes del desarrollo.

No es que el capital no sea importante,pero no basta, hay que saber seleccionar, procesar y emplear eficazmente los altos volmenes de informacin; generarlos conocimientos indispensables que garanticen la produccin de bienes y servicios con la calidad requerida en las nuevas condiciones sociotcnicas y asimilar las nuevas reas de desarrollo cientfico y tecnolgico que han emergido a partir de la llamada revolucin digital y su confluencia con diversas demandas sociales.

El factor que realmente establece la diferencia es la posibilidad de contar con una masa crtica de personas altamente calificadas en el manejo de la informacin, en la generacin de conocimientos y en su capacidad innovadora para aplicarlos eficazmente en la actividad productiva o de servicios correspondiente.

Pero la calificacin de las personas no se logra hoy solo con excelentes centros educacionales. Estos, claro, son indispensables; pero si los profesores, los estudiantes y los egresados no estn conectados a los flujos mundiales de informacin, se descalifican rpidamente. La velocidad de generacin de nuevos conocimientos es enorme y se realiza no solo en los grandes centros de investigacin, sino que se construye, valida y socializa a travs de las redes digitales.

Las nuevas tecnologas invaden la vida cotidiana y son utilizadas por miles de millones de personas. Desde las computadoras personales hasta el telfono mvil, las tarjetas digitales, los comandos del televisor o de otros electrodomsticos, para poner solo algunos ejemplos de la cotidianidad, requieren conocimientos nuevos que deben ser aprehendidos masivamente.

Este factor nos indica la necesidad de contar con polticas y legislaciones en comunicacin actualizadas, que contribuyan a aprovechar al mximo posible las oportunidades que surgen tanto en los procesos de desarrollo socioeconmico, como en el perfeccionamiento de los mecanismos de participacin ciudadana.

Las relaciones entre la poltica y la comunicacin exceden hoy da la antigua lgica de ver a la comunicacin social, y en particular a los medios,como meros instrumentos. La comunicacin es hoy un eje esencial en cualquier proyecto poltico, como lo es tambin con respecto a cualquier proyecto de desarrollo socio-econmico. Por lo que las relaciones entre ambos sistemas solo pueden ser comprendidas en una lgica de mediacin recproca que obliga a garantizar la autonoma de ambos sistemas y no la subordinacin del comunicativo ante el poltico a ultranza.

Las nuevas circunstancias tecnolgicas y culturales amplan, adems, los contenidos tradicionales de las polticas de comunicacin que ahora deben incluir, de manera coherente e integrada, las polticas relacionadas con la instalacin y apropiacin de las tecnologas de informacin y comunicacin digitales y las transformaciones culturales indispensables para poder hacer un uso provechoso de estas.

La llamada poltica de informatizacin de la sociedad tiene que estar integrada a una poltica pblica de comunicacin, de tal forma que se vea en toda su integralidad las trasformaciones en curso a nivel global y sus implicaciones para el pas.

Para ello es necesario situar a este proceso en un marco que rebase, aunque por supuesto incluya, la ptica de la seguridad nacional y se abra a las perspectivas de entender las redes digitales y su uso como infraestructuras bsicas para el desarrollo, como un asunto vinculado al derecho a la comunicacin, al funcionamiento democrtico y transparente de las instituciones pblicas y como un proceso generador de bienestar y mejoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, an no se observan con claridad los lazos entre esa poltica y las transformaciones indispensables en el sistema de comunicacin social.

Como se observa, hoy da las polticas de comunicacin deben hablar tanto de poltica e ideologa como de economa y desarrollo. La manera de concebir el modelo y el sistema comunicativo y sus regulaciones sern condicionantes importantes en el funcionamiento del sistema poltico y en la consecucin de los planes de desarrollo econmico y social.

Posibles caminos

La solucin a las demandas sociales al sistema comunicativo cubano no puede salir de un modelo comunicativo centrado en el control y la informacin vertical, que resulte omiso en temas de alto inters social y escaso en espacios pblicos de anlisis y debate.

Lo ms conveniente parece ser lograr un modelo comunicativo que favorezca el dilogo fluido a escala social, institucional y comunitaria.

Ese modelo comunicativo se concreta, tanto en lo poltico como en lo jurdico,en el concepto del derecho a la comunicacin, entendido este como el derecho a informar y ser informado, a hablar y ser escuchado, imprescindible para poder participar en las decisiones que conciernen a la colectividad.

Para ello sera necesario avanzar en:

Como no es posible una transparencia total, ciertas informaciones quedarn clasificadas. La ley debera regular cules requisitos debe cumplir una informacin para entrar en esa categora, quines son los funcionarios autorizados a clasificar, cmo pueden impugnarse sus decisiones y a quines rinden cuenta del uso de esta prerrogativa. Es decir, no puede quedar a la discrecin de cualquier funcionario la clasificacin como secreta, confidencial o restringida de una informacin pblica. Sera necesario, tambin, dejar establecido un sistema de sanciones para los funcionarios que violen lo establecido en dicha regulacin jurdica.

Trabajar desde el principio en la transparencia informativa entraa un cambio trascendental en el funcionamiento de las instituciones del Estado que, en todas partes del mundo,han trabajado regularmente con ms o menos espacios de opacidad.

Para ello hay que habilitar sistemas de comunicacin institucional y local y estrategias comunicacionales que incentiven la participacin y el dilogo, lo que repercutira en el aprovechamiento de la experiencia y los conocimientos colectivos e incrementara la motivacin y el sentido de pertenencia de las personas a esas instituciones y a los programas de desarrollo local.

Lo anterior supone que cada institucin tenga una estrategia que le permita aprovechar las tecnologas digitales al mximo, teniendo en cuenta los requerimientos de seguridad indispensables, pero poniendo el nfasis en los beneficios para no quedar inmovilizados por los riesgos.

Este es un elemento central en la proteccin y ampliacin de los conocimientos y la experticia de las y los profesionales cubanos que, salidos de las aulas universitarias con un nivel de actualidad aceptable en sus respectivos campos de actividad, quedan desconectados de los flujos mundiales de intercambio y socializacin de saberes porque las instituciones donde trabajan no han creado las condiciones ni tienen las polticas ms inteligentes para estimular el crecimiento continuo de sus conocimientos, que pasa hoy,entre otros factores, por la presencia activa en las redes digitales.

En resumen, hay un consenso acerca de que el modelo y el sistema comunicativo cubano deben ser modificados, pero an est pendiente lograr un consenso acerca de la naturaleza y alcance de ese cambio, que debe incluir el modelo de comunicacin que necesita el pas, las polticas y legislaciones necesarias, los medios de comunicacin (tradicionales o interactivos) que se deben ir conformando o transformando, el tipo de labor periodstica y la comunicacin institucional y,en los espacios locales y comunitarios que respondan adecuadamente, en las actuales circunstancias, a las finalidades del pas. Para lograr ese consenso se requiere de un amplio debate pblico.

No es este un asunto privativo de personas expertas y entendidas, sino que debe incluir a los ms variados sectores sociales para incorporar las necesidades y aspiraciones ms amplias posibles y, a la vez, generar conciencia y cultura sobre el derecho a la comunicacin y las maneras de ejercerlo, tanto entre los profesionales de la comunicacin y los directivos de las instituciones, como en la ciudadana. (2017).

Notas:

[1] Garca Luis, Julio: Revolucin, socialismo, periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, La Habana, Editorial Pablo, 2013, p.74.

[2] Elizalde Zorrilla, Rosa Miriam: Principios para una poltica de comunicacin social desde la perspectiva de los periodistas cubanos. Tesis doctoral, 2013, p.44.

[3] DArcy Jean: (S/F) El derecho a comunicar, UNESCO, Serie de Estudios y Documentos de Informacin, Documento N 36, pp.1. Citado por Jurado Vargas, Romel: Hechos y Derechos de la Comunicacin. Debate social y poltico sobre la resignificacin de la libertad de expresin, Editorial Acadmica Espaola, Quito, 2012.

[4] MacBride, Sean: Un solo Mundo, voces mltiples, Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1980.

Jos Ramn Vidal Valdez, Doctor en Ciencias de la Informacin

Fuente: http://www.ipscuba.net/sociedad/cuba-comunicacion-derechos-y-desarrollo-sostenible/


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