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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2017

El verdadero fantasma del concurso de frecuencias y la libertad de expresin

Andrs Groner
Kafena


En el mundo actual, la batalla por las ideas es muy importante, mucho ms para las clases dominantes. En esta lucha se traduce la ideologa y se configura la sociedad. En un mundo globalizado, lo que no se publica no existe; por lo tanto, si unos pocos grupos controlan la opinin pblica y otros no tienen voz, estos ltimos no existen, sus ideas no son tomadas en cuenta, y por ende son invisibles para la sociedad.

El concurso de frecuencias es un hecho histrico. Pone sobre la mesa la posibilidad de democratizar el uso del espectro radioelctrico y utilizarlo como un bien pblico, lo que, hasta el da de hoy, no ha sucedido. Este concurso puede ser una garanta para que, durante los prximos 15 aos, aquellos que han sido invisibles para la sociedad ya no lo sean. As tambin puede ser un paso importante en el resurgimiento de la comunicacin local y comunitaria, lo cual podra frenar de alguna manera la mercantilizacin de la informacin propia del mundo neoliberal. Sin embargo, al ser el primer concurso pblico de frecuencias que se pone en marcha de manera integral, este encuentra una serie de desafos que vale la pena analizar.

El ser humano aprehende el mundo desde lo visual y desde el uso del lenguaje. En ese sentido, la comprensin de la vida depende de la capacidad de conocimiento cognitivo que tengamos sobre lo que acontece a diario. Es por esto que los medios de comunicacin estn entre los principales recursos polticos y culturales que tenemos. Sin embargo, considerando que es legtimo que los eventos comunicativos se construyan desde una visin selectiva y que la mayora de veces reclamen la imposicin de un sentido sobre otro, informarse adecuadamente, en la poca actual, resulta ser un proceso de interaccin con mltiples interpretaciones, para lo cual es necesaria la existencia de una oferta comunicacional diversa. Esta es la dinmica que le da sentido a la existencia de la sociedad, que constantemente reclama la instauracin de perspectivas dominantes sobre otras alternativas.

En Ecuador, el espacio pblico nacional se forma con las opiniones de quienes, por medio de varios mecanismos, logran hacer circular sus planteamientos y posiciones en este terreno. No todas las noticias, aunque sean publicadas, logran entrar en este espacio. Lo mismo sucede con el entretenimiento y la cultura en general. Con la era digital, el avance de las tecnologas de la informacin y las diferencias en la cobertura de los medios, hay mucha informacin que se logra posicionar, en detrimento de otra; informacin con la que se configuran las ideas cotidianas de la nacin.

Entonces, si analizamos detenidamente qu es lo que nos conviene como sociedad, evidentemente ser que tengamos a disposicin una mayor oferta informativa, cultural y de entretenimiento. Esto, para poder construir nuestras ideas y posiciones, para poder ser lo ms diversos culturalmente hablando, en funcin de la confrontacin de una multiplicidad de ideas, el contraste, el conocimiento de expertos, las posiciones de grupos vulnerables, entre otros. En Ecuador esto no ha sido posible y la razn principal, se encuentra en la forma en la que est distribuida la propiedad de los medios de comunicacin, y no hablo aqu solo de frecuencias.

Desde la dcada de los 70s, con la consolidacin del sistema capitalista y la llegada de la globalizacin, los medios de comunicacin se concentraron primordialmente en manos de los grandes poderes econmicos y polticos del Ecuador. Esto implic que los contenidos se encontraran siempre condicionados por las opiniones e intereses de estos actores. El resto de la ciudadana se mantuvo amordazada, sin encontrar espacios para expresarse libremente y demandar informacin veraz, libre de intereses partidistas y una comunicacin ciudadana que permita escuchar y ser escuchados.

En aquella poca, la mayora de la informacin que circulaba en Ecuador era producida por unas pocas agencias internacionales de prensa, y era retransmitida por un selecto grupo de medios de comunicacin que gobernaban el espacio pblico nacional. Tal situacin gener que la produccin nacional fuera prcticamente inexistente, en sus propuestas educativas, informativas y culturales. Por varias dcadas, el pas consumi una serie de productos mediticos que reflejaron otras realidades, sin mencionar las implicaciones que esto gener en el desarrollo de la identidad nacional.

En la actualidad, casi cuarenta aos ms tarde, las disparidades an estn presentes en la comunicacin. Del total de medios existentes en el Ecuador, aproximadamente un 92% son privados, 4% pblicos y 4% medios comunitarios de colectivos sociales, pueblos y nacionalidades indgenas. La UNESCO considera, acertadamente, que esta realidad es la que histricamente ha limitado el pluralismo social, alejando a los medios de la sociedad y a esta de aquellos. Lo preocupante no es que un sector de la comunicacin sea privado, lo alarmante es el grado de predominio de dicho sector y la existencia de un desequilibrio con el resto de sectores (pblico comunitario). El exacerbado fin de lucro del sector privado ha minado a la comunicacin en Ecuador.

Por ejemplo, al analizar el porqu de la existencia de tantos contenidos basura en los medios de comunicacin, se hace evidente que, en la lgica comercial privada, la bsqueda del mayor rendimiento mercantil siempre es el factor con el que se jerarquiza la calidad de los contenidos. Es decir, a mayores ventas, mayor calidad. Para tomar esta decisin los medios se basan en el anlisis de los niveles de rating y sintona que, paradjicamente, son obtenidos en estudios realizados por otras empresas y monopolios privados, y cuyos resultados muy cuestionados-estn direccionados a captar el mejor nicho de mercado para los anunciantes publicitarios, que son el principal ingreso de los medios.

Como consecuencia de este crculo vicioso, el principal inters de los medios privados es transmitir formatos y contenidos para captar a la audiencia, mantenerla frente a las pantallas y finalmente promocionar las marcas o ideas de sus anunciantes. Lamentablemente, en Ecuador esto se hace con programas que abarcan contenidos discriminatorios explcitos, que despiertan el morbo y son, en general, muy pobres en la propuesta cognitiva y socio-afectiva, aspectos centrales que conforman la riqueza psicolgica de cualquier ser humano y de una sociedad en su conjunto.

Adicionalmente, no solo el mercado comercial ha usado los espacios de la comunicacin. La poltica y la banca, que estn directamente relacionadas, tambin lo han hecho. Vale la pena recordar brevemente la dcada de los aos 90s, que termin en aquel fatdico suceso denominado Feriado Bancario, y el papel que desempearon los medios ms grandes del Ecuador. Fueron cmplices de banqueros y polticos que tuvieron que huir del pas y que utilizaron sus medios para defenderse, negar y ocultar evidencias, atacar a sus rivales, mientras la ciudadana se encontraba manipulada, indefensa y desfalcada.

En aquel entonces tuvo un papel poltico meditico importante el grupo de medios de comunicacin en manos de los hermanos Isaas, William y Roberto, dueos del Filanbanco (La Razn y S Tv). Tambin los medios en manos de Fernando Aspiazu (El Telgrafo, Radio la Prensa, Telecentro) dueo del Banco El Progreso, el Grupo Egas Grijalba, del Banco del Pichincha, como propietario de Teleamazonas, la editora de revistas Dinediciones (Gestin, Mundo Diners), entre otros que en la actualidad siguen ejerciendo ese rol.

Bajo este contexto resulta incuestionable la tesis frankfurtiana que sostiene que la lgica del intercambio (en este caso informativo y simblico) explica no slo la estructura social del capitalismo, sino tambin los mecanismos a travs de los cuales se posicionan las formas dominantes de la cultura. Hoy los contenidos son producidos por unas pocas corporaciones privadas, se venden y consumen a nivel nacional como mercancas culturales que integran un sistema enorme que recicla una y otra vez ideas, sentimientos y percepciones; adems, los mensajes circulan en diversos soportes y formatos para maximizar la ganancia de los medios y anunciantes.

Estamos plagados desde hace tanto tiempo con estos males, que su presencia ya se encuentra naturalizada en nuestra vida cotidiana. Estos actores han jugado un papel poltico determinante al momento de posicionar o desterrar gobiernos, han enterrado en el basurero de la historia a quien han credo necesario, han enaltecido a quien se alinea con sus intereses y hasta nos han vendido productos, ideas o estereotipos, direccionando el contenido de los medios hacia la construccin de la sociedad segn sus necesidades.

No obstante, con la aprobacin de la Constitucin de la Repblica en 2008, se reconoce a la comunicacin como derecho humano y con esto, el Estado ecuatoriano adquiere la obligacin de defender un conjunto de derechos y libertades, que se tradujeron en instituciones, normativas y polticas pblicas hacia un nuevo paradigma de la comunicacin en el pas. Uno de los hitos ms importantes, en el mismo ao, fue la creacin de una Comisin que realice la auditora de las concesiones de frecuencias que hasta el momento se haban otorgado. Es decir analizar cmo, y bajo qu condiciones, se haba distribuido el espectro radioelctrico en el Ecuador, para finalmente plasmar los resultados en un documento, que sera de altsima importancia para el pas.

En un informe de casi 300 pginas que ha sido minimizado por el sector privado-, la comisin evidencia cmo, en dcadas pasadas, a travs de la participacin de los directorios vinculados con los medios de comunicacin y otros directivos gremiales, se trabaj incansablemente para impedir que el Estado ecuatoriano intervenga en la regulacin de la comunicacin, principalmente en lo concerniente a los contenidos (sexualmente explcitos, violencia y discriminacin). As tambin en lo relacionado con los lmites de participacin del capital extranjero, la constitucin societaria y el registro pblico de los medios de comunicacin.

La Comisin encontr mltiples irregularidades en el manejo de las frecuencias, principalmente desde 1995 hasta 2008. Hay evidencia de una ilegal consolidacin del Consejo Nacional de Radio y Televisin (CONARTEL), en inobservancia al principio de prelacin cronolgica en la atencin de solicitudes de frecuencias (favoritismos), ilegales transferencias directas de concesiones y transferencias va devolucin, ilegales cambios de repetidora a matriz y viceversa, ilegales prrrogas de plazos, ilegales renovaciones de las concesiones de frecuencias, concesiones sin informes tcnicos previos o con informes negativos, concesiones a medios radiales y televisivos clandestinos, auto asignacin de concesiones, discriminacin a los medios comunitarios, concesiones sin contrato, concentracin econmica y monopolizacin. Como consecuencia de esto, segn el informe, para el ao 2008, 118 banqueros estaban vinculados a 201 medios de comunicacin, mientras estaban arraigados grupos polticos y empresariales. El informe presenta una lista de licencias otorgadas a dirigentes de partidos polticos, as como a grupos familiares puntuales.

Con estos antecedentes, vale preguntarnos: En qu manos ha estado la responsabilidad de mantener informado al pueblo y de honrar a la libertad de expresin?

Por ms de medio siglo los ciudadanos ecuatorianos hemos delegado la responsabilidad de informar y entretener a los grandes medios privados y a las grandes empresas de la comunicacin. Hace rato hemos olvidado que democratizar la comunicacin implica devolverla a la ciudadana, como acto de justicia social, enmarcado en los derechos humanos fundamentales.

Parece, adems, que este obscuro pasado nos ha hecho concebir y naturalizar a la libertad de expresin como el simple derecho de unas empresas privadas a operar, impidindonos percibir que, en el sistema capitalista, el mercado de la comunicacin no est diseado para garantizar derechos. No hay ciudadanos, solo consumidores, con mayor o menor poder, segn sea su capacidad adquisitiva. En este panorama, todo contenido, que no sea negocio o de inters poltico partidista, queda fuera de los objetivos de los medios. Es decir, -y esto es muy grave- hemos delegado al mercado la responsabilidad de informar y de garantizar nuestra libertad de expresin.

Las pocas de desregularizacin de la comunicacin han sido muy bien aprovechadas por diversos grupos de poder. En Ecuador, el panorama es tal, que la influencia de algunos medios de comuncacin en los gobiernos de turno ha llegado hasta el punto de impactar profundamente en el flujo de la informacin si, en algn momento, se plantea tomar alguna medida que intente modificar esta realidad.

La red se vuelve mucho ms robusta si consideramos que el sector privado concentra medios de comunicacin en torno a un doble objetivo: ideolgico, en tanto transmite el discurso neoliberal transformndolo en social-hegemnico; y econmico, por su participacin cruzada con otros mercados. Este ltimo punto es importante, puesto que aqu tambin estn vinculados otros negocios millonarios como el espectculo, los deportes, la moda, las entidades financieras y bancarias, entre otros que, en su conjunto, forman parte de un mismo conglomerado de poder. Es decir, los mismos que le quitan la casa al ciudadano, o que le cobran la deuda, son los que promueven las crisis o critican los nuevos impuestos, y todo desde la comodidad de sus propios medios de comunicacin.

Entonces, democratizar la comunicacin es un desafo enorme, ya que implica romper con esta vieja estructura que ronda como FANTASMA, por todos los rincones desde donde se generan la comunicacin y la informacin. Implica impulsar una revolucin que permita que los ciudadanos recuperen lo que les fue arrebatado, revolucin que an est pendiente. No es coincidencia entonces que, cuando el Estado intenta democratizar la comunicacin, desde los grandes medios y grupos de poder se intente posicionar diversos discursos en el espacio pblico nacional, como por ejemplo, que se est atacando a la libertad de expresin, o que se est reprimiendo a la prensa.

Hoy en Ecuador la regulacin est presente gracias a Ley Orgnica de Comunicacin y, aunque es una normativa joven que requiere algunos cambios y reflexiones, ya plantea la redistribucin del espectro radioelctrico, el respeto a los derechos de los ciudadanos desde los contenidos de los medios, vela por las franjas horarias, por la accesibilidad para grupos vulnerables, por la circulacin de informacin veraz y por la interculturalidad, algo que va mucho ms all de simplemente cuidar el libre funcionamiento de las empresas privadas de la comunicacin.

Como hito histrico, esta Ley fue aprobada por mandato ciudadano, a travs de una consulta popular, lo que la convierte en propiedad y decisin de toda una sociedad y principalmente de quienes han luchado durante dcadas por la democratizacin de la palabra. Esta ley plantea una redistribucin del espectro radioelctrico en 33% para medios privados, 33% para pblicos y 34% para medios comunitarios, de colectivos sociales, pueblos y nacionalidades indgenas. Esto tambin representa una amenaza directa para los grupos de poder y, por ende, desde la aprobacin de la Ley hasta la actualidad no han parado de sostener que se ha aprobado una ley mordaza, contra la libertad de expresin.

En ese sentido, no es azaroso que en pleno concurso de frecuencias, polticos que defienden el libre mercado, fundaciones que en Ecuador cumplen agendas polticas de otros pases y dueos de medios de comunicacin, a quienes se les adjudic frecuencias durante la poca obscura, hablen tanto de la libertad de expresin. Vale reflexionar sobre la coherencia de esta defensa por estos grupos, y la razn de su repentino inters en el tema. Lo que s es evidente es que, en la actualidad, si un colectivo quiere defender en el espacio pblico su derecho a acceder a una frecuencia, no puede hacerlo, a menos que tenga vnculos con los selectos grupos que controlan el espacio comunicacional y con toda la red que se encuentra detrs. Hace falta estar alineado, generar audiencia o tener la misma lnea editorial/ideolgica de aquellos que actualmente acaparan el espacio pblico. Este es el verdadero FANTASMA que atormenta al concurso de frecuencias y a la libertad de expresin en Ecuador.

Estos grupos piensan que la libertad de expresin es su derecho a la censura y a la manipulacin de los temas de inters social. Es tan contradictoria la situacin que hasta ex funcionarios pblicos, que fueron tomadores de decisiones en el mbito de las telecomunicaciones durante la poca obscura, hoy aparecen como defensores de la libertad de expresin, incluso, presidiendo un observatorio, cuyos planteamientos tienen un objetivo claro, suspender el concurso de frecuencias y hasta derogar la Ley si es posible.

Es un mito creer que la desregularizacin permitir que la comunicacin sea devuelta a la sociedad, y la historia es evidencia de ello. Democratizar significa impactar contra este FANTASMA que, adems, est ubicado, verticalmente, muy por encima de los periodistas que elaboran la informacin. Con el concurso de frecuencias es la primera vez que en el Ecuador se considera a la comunicacin como un derecho fundamental y no simplemente como el patrimonio de muchos grupos de poder, hoy mal llamados medios tradicionales, que hasta el momento han salido victoriosos de la batalla de la democratizacin, con facturaciones enormes, incluso a nombre de la libertad de expresin.

Es hora de que el Ecuador despierte de esta pesadilla, de que se recupere lo que por ley pertenece a todos los ciudadanos. Hay que terminar con los latifundios mediticos, de propiedad y de ideas, que se forjaron en esa poca obscura, y que han dejado por fuera de la oferta informativa a toda la sociedad, mientras promueven una concepcin elitista de la comunicacin.

Link del informe definitivo de la Comisin de auditora de frecuencias: http://www.arcotel.gob.ec/ventanilla-del-usuario/informe-definitivo-de-la-comision-de-auditoria-de-frecuencias/

Fuente: http://www.kafeina.tv/concurso-de-frecuencias/



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