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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2017

La comedia de Chile: Un recado a la (posible) renovacin del pacto oligrquico

Rodrigo Karmy
El Desconcierto


Cualquier proyecto que intente asumir un proyecto transformador tiene que desmontar la fbula de Chile. Pero desmontarla no se reduce simplemete a criticar a sus actores, sino a una crtica de su racionalidad. Menos an, tal proyecto pueda permitirse reproducir dicha fbula dudando de si acaso se debe o no condonar las deudas a los estudiantes. Tal proyecto tiene que afirmar dicha condonacin como una posibilidad histricamente realizable.

La transicin poltica no fue una simple poca histrica, sino una razn de Estado. Como tal, no fue otra cosa que una precisa forma de gobierno sobre los cuerpos. Domesticacin, docilizacin, conduccin de los cuerpos en la nueva trama neoliberal fueron las frmulas del Chile (post)-dictatorial.

La transitologa fue una razn de Estado articulada en base a la narrativa de la fbula cuya leccin dice as: hubo una vez unas ovejas que fueron conducidas por un pastor malo (Allende) que hizo que viniera el lobo feroz (los militares). Moraleja: obedezca, djese guiar por aquellos que saben y que trabajan para ud. La historia es vista como una fuente de lecciones morales que termina por culpar a la Unidad Popular y no a la accin imperialista de los EEUU agenciada por militares y empresarios chilenos, consumada por el golpe de Estado de 1973 y la posterior transicin. La fbula termin por culpar a las vctimas antes que a los victimarios, a los que se jugaron por un proyecto ms all del pacto oligrquico de la poca y no a los defensores de ese mismo pacto.

Ahora bien, la fbula que fue el pivote narrativo de la razn de Estado transitolgica se articul en base a tres funciones: la oveja, que es la multitud capturada y domesticada en la forma de poblacin; el pastor que implica un modo de ejercicio del poder en clave econmica y el lobo feroz que funciona como el espectro de una violencia soberana ejercida por los militares que amenazaban con volver: conservemos sus privilegios con el cobre, la salud y sus jubilaciones y hagamos lo imposible para que no retorne el marxismo para que no vuelvan; o los empresarios que amenazaban con huir: conservemos las miserables condiciones sociales para que no huyan los pobres empresarios que, por medio del esfuerzo, nos dan trabajo y nos proveen del mgico crecimiento.

Con ello, el ejercicio de gobernar significar concebir la poltica de modo cupular y consensual para impedir rebasar los lmites histricos y polticos cuya transgresin (durante la Unidad Popular) habran propiciado la llegada del lobo feroz. Conclusin: la multitud debe quedar neutralizada, jams podr subjetivarse en la agencia pueblo, sino tan slo articularse como simple poblacin (figura demogrfica de la oveja pastoral).

La transicin poltica fue una razn de Estado que gobern bajo la matriz del poder pastoral cristiano. Propici la reconciliacin, el perdn y, a su vez, el consenso tcnico-procedimental orientado a la despolitizacin radical de la vida civil. Como razn de Estado la fbula de Chile, produjo tres efectos:

1.- La final convergencia entre dos coaliciones polticas en una misma concepcin pastoral que termin por constituir a un solo Partido Neoliberal. No existe un duopolio sino un verdadero monopolio poltico-electoral que, aceitada por la institucionalidad autoritaria legalizada en la Consttucin de 1980, conserva tres tendencias diferentes: una derecha, un centro y una izquierda. No obstante sus diferencias internas pervive un consenso fundamental que consiste en la idea de que el neoliberalismo (sea pinochetista, cristiano o bien progresista) es el nico horizonte poltico posible, la nica frmula para la vida comn, el dispositivo exclusivo de toda racionalidad. No hay duopolio sino un solo Partido Neoliberal que, con sus diferencias internas, no ha dejado de renovar el pacto oligrquico que trans con la dictadura. Habr que medir esta convergencia en relacin al actual gesto de la DC de ir a primera vuelta y ver hasta qu punto se mantendr la unidad en la NM. Ello resulta clave porque es la primera vez despus de mucho tiempo que se resquebraja explcitamente el pacto transicional que actu como pivote del Partido Neoliberal de Chile: la alianza entre el PS y la DC. Habr que seguir ese naufragio y ver dnde llegan los sobrevivientes.

2.- La culpabilizacin (endeudamiento) extremo de la vida social. En el plano penal se proyecta la obsesin por la seguridad, en el biomdico en la idea de que cada paciente es culpable de su enfermedad (los matinales y sus doctores han hecho visible esa verdad a la que tiende el sistema), en el mbito de pensiones en el discurso de que cada uno es culpable de no haber ahorrado suficientemente para su jubilacin; en el mbito de gnero, que la violencia sufrida por las miles de mujeres a lo largo y ancho del pas, sera en ltimo trmino culpa de ellas; en el mbito econmico, la produccin incondicionada de deudas y as, vivimos en un pas que, tal como advirti Walter Benjamin en torno al funcionamiento del capitalismo; sus mltiples dispositivos capturan a los cuerpos en virtud de su incesante culpabilizacin-endeudamiento (como Nietzsche, Benjamin usaba el trmino alemn schld que indistingue ambos trminos utilizados en castellano). La culpabilizacin hizo de la alegra una enorme tristeza (cmo leer los altos ndices de depresin en Chile?), del proyecto popular que prometa la derrota electoral de Pinochet a la renovacin del pacto oligrquico para los nuevos tiempos. Qu es la culpa (o deuda) sino una de las formas ms originarias con las que el poder captura a los cuerpos? Qu fue lo que la potencia popular impugn en las revueltas del 2011 cuando dirigi sus fuerzas contra el CAE, sino a tal forma de captura? Precisamente porque se conoci como una doctrina del emprendimiento, el neoliberalismo fue una verdadera doctrina sobre la deuda (culpa) y, con ello, una renovacin del pacto oligrquico de Chile.

3.- La divisin gnstica entre lo social y lo poltico. Como los antiguos gnsticos pretendan dividir el alma del mundo, as tambin, el discurso neoliberal divide a lo social de lo poltico. Como todo gnosticismo, el neoliberalismo considera a la poltica la fuente del mal y a la economa el exclusivo lugar del bien. El neoliberalismo es un gnosticismo cristiano en el que la esfera social aparece como un mbito -poltico manejado exclusivamente por el discurso experto y la esfera poltica como aquella que debe quedar supeditada a la primera puesto que, como un mal necesario, debe ejercer un gobierno tal que permita generar las condiciones para la buena circulacin de la economa. Nada debe interferir su labor puramente tcnico-procedimental, ninguna fuerza puede desviar su funcin exclusivamente econmica. As, lo social queda reducido a un conjunto de funciones econmicas y lo poltico a una simple administracin que debe velar para el desempeo de lo social. La circularidad de la mquina es perfecta en este sentido. Por eso, diremos que, en este sentido, el neoliberalismo es un estatismo: se apropia del Estado para remodelar su funcin, subsumindolo a un rol corporativo-financiero. En el lxico de Hayek la divisin entre lo social y lo poltico se traduce en la diferencia entre la libertad y la razn: esta ltima debe generar las condiciones econmicas de la libertad. Pero generar las condiciones no significa jams regularla. En Chile ha sido el Partido Neoliberal el que ha garantizado la continuidad de polticas rentistas que favorecen al flujo de capital de las grandes corporaciones financieras y la progresiva precarizacin y privatizacin (la precarizacin como privatizacin) de la totalidad de la vida social.

Cualquier proyecto que intente asumir un proyecto transformador tiene que desmontar la fbula de Chile. Pero desmontarla no se reduce simplemete a criticar a sus actores, sino a una crtica de su racionalidad. Menos an, tal proyecto pueda permitirse reproducir dicha fbula dudando de si acaso se debe o no condonar las deudas a los estudiantes. Tal proyecto tiene que afirmar dicha condonacin como una posibilidad histricamente realizable. No puede dejar dicha decisin en manos de expertos que, en algn momento, tendrn que estudiar y dictaminar a partir de su supuesto saber la viabilidad o no de dicha resolucin. Tal resolucin no cabe en comisin de expertos, sino en proyectos colectivos en que se ponga en juego un proceso de deliberacin.

Antes bien, imaginemos un pas sin militares, con una economa socialista y una vida comn en donde se privilegie el uso antes que la propiedad. Si eso se llama comunismo entonces defendamos esa posibilidad, antes de regirse por lo que una supuesta ciudadana subjetivada por el dispositivo encuesta supuestamente querra escuchar. Tal ciudadana no escuchar nada si un determinado proyecto poltico no es capaz de abrir sus odos. Ejerzamos el coraje a defender otro lxico, otro discurso que desafe la raz del lxico neoliberal y que permita imaginar otro pas. No se trata de cumplir burocrticamente con un reclutamiento de militantes repitiendo la misma fbula de Chile. Transformar el pacto oligrquico significa unir fuerzas sin duda, pero no para entregarse a una estrategia electoralista que acabar en un formalismo vacuo de sumar y restar candidatos. No repetir ha de ser la consigna: construccin popular habr de ser su pivote.

Politizar lo social y desinstitucionalizar la poltica son la apuesta de una potencia popular en contra del pacto oligrquico. Sin una base social politizada y sin una poltica formal socializada no habr impugnacin de dicho pacto sino tmidas aproximaciones a reemplazar a la vieja oligarqua por la nueva. Destituir al Partido Neoliberal, fomentar la redencin alegre de las culpas (por medio de la condonacin por ejemplo) as como desactivar la divisin gnstica entre lo social y lo poltico constituyen diferentes planos de una misma potencia popular cuya fuerza no reside ni en la milicia, ni en el capital, sino en que est premunida de una imaginacin poltica capaz de romper con la fbula de Chile.

Si ya no necesitamos fbula quizs nos sea imprescindible la comedia: la cada de las mscaras, la insustancialidad respecto de los cuerpos que las portan, la comedia se muestra como una interrupcin de la fbula de Chile cuyo efecto inmediato es exhibir que tras aqul que nos daba lecciones morales no haba nadie ni nada, detrs de aqul sujeto supuesto saber, no haba mas que un vaco (ni un experto, ni un pastor). Ese vaco no ofrece nada ms que risa. La amenaza que nos aterrorizaba se muestra ahora como inofensiva. Las mscaras flotan y muestran el vaco sobre el que se articula el poder, dejan atrs la sacralidad que las haca imbatibles y abren las condiciones para una nueva poca histrica. Esa comedia ya ha comenzado. El 2011 fue su fecha decisiva. Aferremos ese pasado en el presente y asignmosle la violencia de un comunismo en la que la potencia popular desate sus ltimas carcajadas.

http://www.eldesconcierto.cl/author/rodrigo-karmy/



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