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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2017

Masculinidad & Privilegios
Desmasculinizar

Jos ngel Lozoya Gmez
gizonduz.blog.

El autor nos comparte la tesis que para deconstruirnos socialmente y cuestionar la masculinidad hegemnica existente hay que generar procesos de desmasculinizar todos los mbitos de vida.


Si admitimos que el machismo es violencia y expresin relacional de la masculinidad, si aceptamos que la masculinidad se est convirtiendo en referente universal de la igualdad entre los sexos, si convenimos en que hombres y mujeres coinciden en el rechazo a la feminidadtendremos que reconocerque los llamamientos a feminizarno incluyen la necesidad dedesmasculinizar la cultura, la poltica, las conductas de hombres y mujeres, la socializacin de los nios y las nias



A principios de siglo hablaba en una entrevista de la necesidad de feminizar el referente universal con el que educar a las generaciones futuras, porque la igualdad entre los sexos se estaba dando en torno a los modelos masculinos tradicionales. Las mujeres se estaban masculinizando para sobrevivir en un mundo hecho a la medida de los hombres; se incorporaban al espacio pblico sin que nosotros llenramos los huecos que ellas dejaban en el espacio privado, huecos que seguimos sin llenar.

Se trat de cubrir estos huecoscon polticas de igualdad, con apoyo a la dependencia y con la contratacin de mujeres inmigrantes y ahora, con los recortes, se habla mucho ms de feminizar la poltica que de feminizar a los hombres o hacer polticas feministas, como si fueracrebleque los polticos puedan feminizar nada sin antes desmasculinizarse. Gnero es una de esas palabras que se estn desgastadode tanto adulterarlas.

Aunque el concepto parta de una diferenciacin binaria cada vez ms cuestionada, el gnero nos permiti hablar de las expectativas y los mandatos sociales a los que se someta a nios y nias en funcin de sus genitales para naturalizar y reproducir relaciones de poder asimtricas entre hombres y mujeres. Durante un tiempo se us gnerocomo sinnimo de mujer, hasta que se admiti que la masculinidad es otra forma de gnero que ayuda a comprender lo que la sociedad espera de los hombres. Pero esa confusin entre lo biolgico y lo cultural (social) perdur y oamos hablar indistintamente de hombres/mujeres o de gnero masculino/femenino.

Esta confusin propici que se reivindicara la igualdad de gnero, olvidndonos de que la razn de ser delos gneros son unas relaciones de poder que dictan una forma particular de tener que ser en funcin de los genitales, de que no hay igualdad posible sin la desaparicin de los gneros,y de que la alternativa pasa por erradicarlos y consensuar unos valores universales que permitan a cada persona la libertad de intentar inventarse a s misma en la singularidad.

La confusin est tan naturalizada que hay quien dice estar a favor de la igualdad entre los sexos sin que los hombres dejen de ser masculinos y las mujeres femeninas, como si fuera posible separar los gneros de sus consecuencias. Hay incluso quien sostiene que esas diferencias son necesarias para que surja el deseo sexual, aunque sospecho que sobre todo hablan del deseo heterosexual.Pero justificar los gneros, una socializacin masculina y femenina diferenciada,requiere aclarar qu sentimientos o conductas se consideran positivas en los hombres y negativas en las mujeres y viceversa, sin privilegios, desigualdades o violencias que atenten contra la diversidad sexual y de gnero. Crea que haba acuerdo en el movimiento de hombres por la igualdad en torno a la necesidad de deconstruir la masculinidad y de erradicarla. Desde ese compromiso he combatido los discursos sobre nuevas masculinidades o masculinidades alternativas.

El post-machismo y el neo-machismo demuestran que lo nuevo no siempre es mejor: son dos ejemplos de la capacidad de adaptacin del Patriarcado para que parezca que todo cambia aunque no lo haga; pero aunque solo sean los mismos perros con distinto collar, son las nicas masculinidades alternativasque pugnan por la hegemona. Por eso, cuando oigo a algunos miembros del movimiento de hombres por la igualdad, a los que respeto, hablar de deconstruirnos para reconstruir nuestras masculinidades, o de promover masculinidades contrahegemnicas, la necesidad de desmasculinizar me parece ms necesaria que nunca.

No s de donde les sale esa necesidad de buscar una masculinidad alternativa, qu partes de la tradicional quieren conservar, qu les ata a la palabra masculinidad,ni si cuando hablan de deconstruirla lo que quieren es demolerla o reformarla.

Quienes hemos hecho una parte del camino de la deconstruccin de la masculinidad tenemos la responsabilidad de explicar cmo nos oprime la socializacin de los hombres en el Patriarcado, el precio que pagamos por ir de machos por la vida o lo que nos cuestanlos privilegios.

Tenemos que convencer a otros hombres de la necesidad del cambio y mostrar a las mujeres que no les conviene confundir empoderamientocon la interiorizacin del modelo masculino, sin darse cuenta de que su relacin con la masculinidad va ms all de sufrir los privilegios de los hombres: Indira Gandhi, Golda Meir, Margaret Thatcher, Condoleezza Rice o Angela Merkel nos muestran que ser mujeres no las vacun contra el Patriarcado o el machismo.

Feminizar y desmasculinizar son dos caras de la misma moneda. La primera nos habla de lo que debemos incorporar: cuidados, empata; la segunda de lo que tenemos que abandonar: privilegios, agresividad, competitividad



Sobre el Autor: Jos ngel Lozoya Gmez .Miembro del Foro y de la Red de hombres por la igualdad.

Fuente: http://gizonduz.blog.euskadi.eus/blog/desmasculinizar/


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