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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2017

Liberar del capitalismo a la Madre Tierra y poner las ciudades al servicio de las poblaciones

Eric Toussaint
Rebelin

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Bogot, 2.600 metros de altitud, 7,5 millones de habitantes. Domingo 30 de abril. Daniel Libreros, impulsor del Movimiento Ecosocialista, Camila C. (23 aos) y John F. (24 aos), miembros del CADTM en Colombia, acaban de venir a buscarme a las 8,30 h al hotel del centro de la ciudad para reunirnos en un barrio popular colgado en la montaa a 2.800 metros de altitud. Tras 45 minutos de automvil por la zona urbana llegamos a un barrio que se encuentra en el lmite entre la ciudad y la reserva natural donde nace el ro Fucha, con cerros de ms de 3.500 metros.

En esa localidad de Bogot, llamada San Cristbal, 5.250 familias repartidas en 7 barrios viven en terrenos donde han construido casas sin permisos de construccin y sin ttulos de propiedad durante los 30 ltimos aos. Tenemos una cita en una sala del barrio La Cecilia. La sala se llama lluvia de ideas y la construy el comit del barrio. Nos unimos a 30 personas que ya han comenzado la reunin. 24 de ellas aparentan entre 18 y 30 aos como mximo. Las personas que animan la reunin viven en este barrio. Han invitado a los lderes indgenas del pueblo nasa   (alrededor de 200.000 personas) que vienen del norte del valle del Cauca (1.350 km de longitud); a los militantes sindicalistas de una empresa elctrica, CODENSA, perteneciente a la multinacional italiana ENEL; a los miembros del CADTM Colombia; al grupo ecosocialista; a m mismo y a jvenes activistas de Bogot y alrededores.

Los cuatro jvenes animadores de la reunin, dos mujeres y dos hombres de los barrios populares, explican la lucha que se lleva a cabo en los siete barrios de San Cristbal. Las ocupaciones de tierras para construir las casas se remontan a 1985. A partir de 2006 los habitantes obtuvieron el acceso al agua potable, a la electricidad y despus al gas ciudad. A partir de 2015 las autoridades de Bogot anunciaron a los habitantes que iban a regularizar la situacin. En principio pareca una victoria pero despus los habitantes supieron que la regularizacin solo concerna al 50 %. Los dems deban aceptar marcharse y que los realojaran en otros lugares de la ciudad. La regularizacin de unos estaba condicionada a la marcha de los dems, la comunidad se opuso a esta perspectiva y la situacin de momento est bloqueada.

Regularmente en Bogot se llevan a cabo operaciones de demolicin de construcciones precarias. El 25 de abril, en otro barrio, las autoridades ordenaron la expulsin de cientos de familias de sus casas y mientras la polica ejecutaba la operacin un incendio destruy la mayor parte de ellas. Varios habitantes sufrieron quemaduras.

En el barrio La Cecilia la poblacin es solidaria y la sala de reunin es un lugar activo de coordinacin de actividades locales. El armazn es de bamb y la fachada una plancha de zinc decorada con un hermoso fresco mural. El resto se compone de grandes placas translcidas que convierten la sala de reuniones en un lugar muy luminoso. A 500 metros de aqu el barrio Los Laureles tiene un huerto colectivo llamado Huertopa. La defensa de la Tierra Madre frente al capitalismo depredador ocupa el centro de las preocupaciones.

Despus de escuchar la narracin de las luchas y las iniciativas tomadas en el barrio salimos todos para ir a pie por un camino de tierra hacia la densa naturaleza a la entrada de la reserva natural. Un autntico placer, una naturaleza exuberante a pesar de que est marcada por las seales evidentes del capitalismo verde. Una gran parte de los rboles son eucaliptos plantados debido a su rpido crecimiento y por lo tanto por su rentabilidad econmica. Los eucaliptos reducen fuertemente la biodiversidad. Afortunadamente cuando se avanza por la reserva natural los eucliptos acaban dejando paso a la vegetacin normal de los bosques de altura.

Al descubrir esta naturaleza esplndida se empieza a comprender por qu los habitantes establecidos en San Cristbal quieren permanecer aqu, en el lugar de donde son: todos tienen la posibilidad de cultivar un trozo de tierra. La contaminacin atmosfrica es dbil. El agua del ro que atraviesa el barrio es pura, viene directamente de la montaa y es abundante. Hay una autntica vida de barrio y la colaboracin funciona bien. El centro de la ciudad est apenas a 30 minutos de autobs.

Por su parte, las autoridades de la ciudad quieren desarrollar un proyecto de urbanizacin para los ricos y para la industria turstica. Quieren crear un corredor ecoturstico en la reserva natural. A los lados de dicho corredor se construiran hoteles de lujo y urbanizaciones residenciales para la lite de Bogot. Para hacerlo es necesario desalojar a una gran parte de los habitantes de los barrios populares. La sala de reunin est condenada a la destruccin.

Para convencer a los habitantes de los beneficios del proyecto de renovacin urbana, las autoridades anunciaron que se construira un telefrico. Hay que decir que en ciudades como Medelln o Caracas los telefricos de buena calidad sirven de transporte pblico. Esto, de entrada, interes a los habitantes pero despus comprendieron que el telefrico no conectar su barrio con la ciudad. Se construir al final de la reserva natural y llevar a los turistas a las cumbres montaosas... en resumen, no facilitar el transporte pblico entre el centro de la ciudad y este barrio popular.

Despus de pasear durante una hora por la reserva natural y haber podido admirar el ro que desciende de la montaa, escuchar los trinos de los pjaros y observar la vegetacin, volvemos a la sala de reunin. Los militantes del barrio explican que se ha intentado presentar a los habitante como invasores, destructores del medio ambiente, personas peligrosas, cuando en en realidad respetan y protegen la naturaleza.

Un poco despus me explican que la situacin en el barrio es peligrosa. En Colombia los sectores de la clase dominante apoyan a las bandas armadas, las milicias, e intentan de manera permanente controlar los distintos barrios. Es lo que se llama en Colombia el paramilitarismo. En muchos barrios existen pequeas redes de trfico de drogas, incluso de trfico de armas y de prostitucin. Los grupos paramilitares vinculados a los sectores de la clase dominante combaten a las bandas locales con el fin de someterlas u ocupar su lugar. Ejercen una funcin de represin del movimiento popular amenazando o asesinando a los lderes populares. Muy a menudo la polica est en connivencia con esas bandas y saca comisiones de diversos chantajes.

En el vecindario de San Cristbal, hace tres aos, una lucha armada enfrent a la banda de delincuentes locales con una banda externa vinculada a la alta burguesa. La banda local gan la batalla causando varios muertos en la banda invasora. Los habitantes de San Cristbal no quieren a la banda local pero consideran que es un mal menor que la llegada de una banda externa vinculada a los sectores del poder. La banda local no roba en las casas de barrio, se limita al microtrfico de drogas. Despus la polica intervino para someter a la banda local: arrestos, condenas de dos aos de prisin a algunos dirigentes. A su salida los expresidiarios reunieron a la banda pero el mes pasado dos de ellos fueron asesinados por personas desconocidas. Los militantes del barrio piensan que esto podra anunciar una vuelta ms fuerte de la banda invasora, quiz en complicidad con la polica.

Son conjeturas pero eso indica la dificultad de llevar a cabo la lucha de emancipacin porque la poca en que los militantes sociales urbanos fueron eliminados en masa no est muy lejos, una docena de aos como mucho. Y los organizadores de los asesinatos siguen vivos y libres, empezando por uno de los princiaples comanditarios, el expresidente lvaro Uribe , que piensa presentarse a las elecciones presidenciales de 2018. Uribe es uno de los principales responsables de las masacres de dirigentes populares que tuvieron lugar durante sus dos mandatos entre 2002 y 2010. Est directamente relacionado con las milicias paramilitates. Combati el acuerdo de paz firmado entre las FARC y el Gobierno en 2016.

En el curso de la reunin, los dirigentes indgenas de la nacin Nasa presentaron su lucha. Explicaron que quieren liberar a la Madre Tierra (Uma Kiwe en su lengua) de la explotacin capitalista. En su regin, situada a varios cientos de kilmetros de Bogot hacia el nordeste en direccin a Ecuador, su organizacin se enfrenta a grandes propietarios que han desarrollado el monocultivo de la caa de azcar. Estos pequeos campesinos han conseguido, explican, recuperar el control de miles de hectreas que cultivan para producir alimentos (maz, yuca, alubias, bananas...) respetando la naturaleza. Quieren justicia social y combaten el capitalismo. Segn sus palabras se oponen al Estado colombiano, que est al servicio de los ricos. Los enfrentamientos con las milicias paramilitares de los grandes propietarios son habituales. Uno de sus compaeros fue asesinado el 22 de marzo de 2017 y a mediados de abril mataron a un gobernador indgena del Cauca. Saben que sus cabezas est puesta a precio, valen entre 30 y 50 millones de pesos (entre 10.000 y 17.000 euros) cada uno. En la parte del Cauca donde su movimiento es activo declaran haber liberado a la Tierra Madre en nueve lugares.

Invitan a los jvenes de la ciudad a unirse a ellos para participar en los cursos de formacin. Quieren desarrollar puesta en marcha con el movimiento ecosocialista desde hace algunos aos. Por eso vinieron especialmente de Bogot donde hn participado en todas las actividades pblicas del CADTM desde hace seis das. Tienen una web: https://liberaciondelamadretierra.org/ Su movimiento forma parte de una coordinadora regional de pueblos indgenas, el CRIC (la Coordinadora Regional Indgena del Cauca) y estn organizando en el municipio de Corinto, https://es.wikipedia.org/wiki/Corinto_(Cauca) un encuentro internacional para la liberacin de la Tierra, que se celebrar del 4 al 6 de agosto de 2017.

A continuacin tomaron la palabra tres militantes sindicalistas de la empresa de produccin y distribucin CODENSA, perteneciente a la multinacional italiana ENEL. Explicaron que libran un difcil combate contra el patrono de la empresa que quiere precarizar todava un poco ms los contratos y las condiciones de trabajo. Es una estrategia de conjunto que se desarrolla en todo el mundo por el capital contra el trabajo. Los sindicalistas estn ah para facilitar las convergencias entre los diversos sectores en lucha.

A continuacin los organizadores de la reunin me pidieron que tomase la palabra. Expliqu qu es la Red Internacional para la Abolicin de las Deudas Ilegtimas (CADTM) y cules son sus principales objetivos. Desde hace 30 aos he venido una docena de veces a Colombia para reunirme con los movimientos sociales y las organizaciones polticas de izquierda. Compruebo que en la ciudad se desarrollan nuevas formas de lucha, como la que se desarrolla en el vecindario de San Cristbal. Esas nuevas formas de luchas en las que se comprometen las generaciones jvenes se unen a las otras luchas, las los pueblos indgenas, las de los sindicalistas y otras. Forman un todo.

Tambin he observado que en Colombia se ha puesto en prctica una estrategia perversa de desposesin. El Estado ofrece a los habitantes de construcciones precarias la posibilidad de regularizar su situacin. En la zona rural concede ttulos de propiedad a familias campesinas en diferentes regiones del pas. Esto aparece como un enfoque positivo. Sin embargo las personas que se benefician de ese proceso de concesin de ttulos de propiedad se ven empujadas a endeudarse para finalizar la construccin del alojamiento o para poner en valor las tierras. A menudo no consiguen hacer frente al reembolso de la deuda y acaban despojados. Un Estado al servicio del pueblo debera garantizar el acceso a la tierra y la vivienda poniendo a disposicin de la poblacin los medios necesarios sin que el ciudadano tuviera necesidad de endeudarse con el sector privado.

Despues de la intervencin final de Daniel Libreros, uno de los impulsores del Movimiento Ecosocialista y del CADTM, todo el grupo acudi al Huertopa para compartir una comida preparada por la asociacin del barrio y continuar los debates, en particular para preparar la participacin en la manifestacin del 1 de Mayo.

Eric Toussaint es matre de confrence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Cientfico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Procs dun homme exemplaire , Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orgenes hasta la actualidad , Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global , El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos , Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique , Le Seuil, Pars, 2012. Este ltimo libro ha recibido el premio Prix du livre politique, otorgado por la Feria del libro poltico de Lieja. Ultimo libro: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015. Es coordinador de las publicaciones Comisin de la Verdad Sobre la Deuda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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