Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2017

Aproximaciones a El siglo sovitico, de Moshe Lewin
Ms notas aproximativas sobre el estalinismo. La libertad ni es de derechas ni se puede despreciar (VIII)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El esfuerzo ha atravesado la vida de mi padre e incluso me ha permitido reconocerle en su nueva identidad como Lenin. "Esforzarse" fue la palabra que ms o durante mi niez, se escuchaba cada da y ante el menor contratiempo, era la piedra angular de nuestros vocabularios. Cuando las ideas o los objetos se estropeaban nadie pensaba en repararlos, todos apelbamos al esfuerzo para explicar por qu haban dejado de funcionar. Cuando desconoca el trmino "precariedad" nos encomendbamos diariamente al sacrificio y a sus empeos, en lugar de una conciencia poltica tenamos mltiples y disparatadas formas de empecinarnos.

Valentn Roma, La enfermedad de Lenin, 2017

Me sigo alejando por el momento del libro de Moshe Lewin. Prosigo con la intervencin de Manuel Sacristn (23 de febrero de 1978) en una mesa redonda celebrada en el saln de actos del convento de los padres Capuchinos de Sarri, donde aos atrs de haba fundado el SDEUB, una mesa redonda en la que estuvo acompaado por Manuel Vzquez Montalbn (de Sacristn hablara Montalbn con fuerte irona en Asesinato en el comit Central [1]).

Proseguimos con las ideas principales del autor de Sobre Marx y marxismo. Estbamos en el punto de la actualidad del estalinismo:

1. Actualidad del estalinismo: "Por ltimo [...] se suele decir tambin -igual que se suele creer que el estalinismo es un fenmeno muy delimitado en el tiempo- que eso es cosa del pasado y que hoy [1978] no hay estalinismo. Yo no creo lo mismo y querra sugerir un par de lneas de anlisis, simplemente, sin profundizar en ellas, acerca del estalinismo contemporneo. Una se debe a un poltico, socilogo y politiclogo francs muy capaz, Martinet, que haba sido miembro de la III Internacional, y de los pocos que vieron muy pronto que aquellas historias de los aos treinta tenan que ser mentira. Martinet ha hecho un anlisis sociolgico de mucho inters: el estalinismo, el de Stalin quiere decir, el que existi en la Unin Sovitica, se parece mucho a estos regmenes en los que se est produciendo hoy da [1978] en el Tercer Mundo, una cierta industrializacin, una cierta acumulacin de capital, no dominada por la vieja clase dominante, que era una clase colonial, que era un imperio -por ejemplo, Argelia; por ejemplo Somalia en estos das-, sino dominada por una nueva lite, una nueva vanguardia, un nuevo equipo de tcnicos y polticos, que, sin toda la ortodoxia estaliniana, estn recogiendo algunos elementos de esa tradicin estaliniana: industrializar sobre la base de un rgimen muy autoritario, apelando a lo que llaman, muy ideolgicamente, el socialismo cientfico. El socialismo cientfico del seor Barre, o de Nasser, cuando viva Nasser, o de los argelinos, es tan pretenciosamente ideolgico como lo fue el de Stalin y se parece bastante socialmente. El punto quiz algo dbil de este anlisis de Martinet para considerar todo esto estalinismo contemporneo es tal vez que la estatalizacin no suele ser en estos estados tan intensa como en el caso del estado sovitico, pero desde luego s que es tan intensa como en algunas democracias populares, al menos en sus fases iniciales.

2. Persistencia tambin en Occidente: "En Occidente, en los mismos pases de metrpoli, creo que tambin se puede hablar de persistencia del estalinismo. Lo est por una parte en el dogmatismo alucinado de algunas personas, alucinado y poco capaz de comprender la realidad, pero lo esta tambin en el otro lado, lo est tambin en el pragmatismo de muchos partidos obreros, porque, por decirlo brevemente y ahorrando tiempo, a m me resulta tan pseudoteora pragmtica para falsificar una prctica del da lo de que se puede hacer el comunismo en un slo pas o que el pan va a dejar de ser mercanca, como llevaban los soldados soviticos muertos en el bolsillo (una octavilla que deca eso durante la guerra mundial fue capturada por los alemanes y exhibida por todo el mundo), me parece tan pragmatismo pseudoterico decir que es posible establecer el comunismo en un slo pas como decir que es posible el comunismo o el socialismo sin choque revolucionario violento con la clase dominante actual. Tan ideolgico me parece una cosa como la otra, tan pragmatista y, en cierto sentido, tan estalinista, en el sentido de usar la pseudoteora para justificar la prctica. En un caso puede ser una prctica muy violenta, en otro caso puede ser una prctica parlamentaria. En los dos casos es una prctica muy poco revolucionaria, dicho sea de paso. Stalin siempre tuvo mucho cuidado de presentarse como el centro, nunca quiso jugar a izquierda".

3. La crisis del estalinismo: "No querra terminar tampoco sobre una nota de poco optimismo, porque lo que resulta esperanzador es que la crisis del estalinismo, la crisis un poco definitiva, el que muchos, despus de toda la larga experiencia, sin haber olvidado lo que ha sido la realidad de consciencia de clase del estalinismo, consciencia de clase ideolgica sin duda, sin duda falsa consciencia, sin duda autoengao involuntario, pero tremenda consciencia de clase, que despus de haber pasado por ello podamos decir estas cosas hoy tal vez signifique que la crisis en serio del estalinismo puede ser el comienzo de una recuperacin del pensamiento revolucionario no ideolgico, no autoengaado ni por ilusiones pseudorrevolucionarias, alucinadas como he dicho antes, ni por ilusiones de tipo parlamentarista, reformista, que son en Occidente, en este momento, las dominantes.

4. Reacciones autnticas: "Ese pasado de consciencia de clase que estaba presente en la clase obrera estalinista -esto los que no ha sido estalinistas ni han estado en partidos estalinistas tendrn que creerlo bajo palabra, pero los que s han estado saben que es verdad- se traduca en reacciones seguramente muy primarias, y como he reconocido y subrayado, reacciones ideolgicamente falsas, de falsa consciencia, pero muy autnticas. Por ejemplo, son historia las alusiones, las exclamaciones, el folklore obrero por el cual ante una injusticia, en algn pas mediterrneo, en el sur de Italia concretamente, el hombre oprimido reaccionaba con la frase: "Ya vendr el bigotudo!", como expresin de su furia, su odio, su reaccin de clase ante la injusticia sufrida [2]. Hasta qu punto el estalinismo fue portador, con falsa consciencia, de la consciencia de clase, lo sabemos todos los que hemos tenido que explicar a militantes comunistas que era verdad, [que] finalmente resultaba verdad lo que los burgueses haban dicho durante mucho tiempo, a saber, que el gobierno estalinista haba asesinado a la vieja guardia bolchevique. Los que hemos tenido que encajar eso y contarlo, y hemos visto a los militantes llorar al orlo, cuando no tenan ms remedio que crerselo porque les dbamos los datos y les decamos esto viene de aqu, esto pas as y esto otro pas as [3], sabemos muy bien que bajo aquella falsa consciencia hubo autntica consciencia de clase, lucha de clases. Lo que hay que precaverse es que el resto ideolgico, parlamentarista reformista, de pragmatismo, de estalinismo de extrema derecha por as decirlo, bajo el que ahora vive una gran parte del movimiento obrero, no pierda, adems de la consciencia real, como perdi el viejo estalinismo, incluso la ilusoria -pero al menos existente- consciencia de clase".

Con estas palabras cerr la conferencia. Recojo algunas preguntas y respuestas del coloquio, un coloquio vivo, interesante, polmico, nada o poco acadmico, con intervenciones comprometidas y muy sentidas:

1. "W. Solano, el entonces secretario general del POUM, dirigindose al "compaero Sacristn" [resumo]: despus de dar detalles biogrficos, observa un fallo en la intervencin de Sacristn que es fundamental: el estalinismo no es Stalin, el estalinismo no slo se ha producido en la URSS, y no slo en pases de escaso desarrollo econmico, como, por ejemplo, Checoslovaquia. La pregunta concreta, la sugerencia es que no es posible hacer un anlisis del estalinismo sin hacer tambin un anlisis del estalinismo en Espaa con todas sus trgicas consecuencias".

Sacristn: No he mencionado eso como no he mencionado muchas otras cosas. Aparte del gran inters que tiene para la historia de Espaa lo que este compaero acaba de decir, hay, adems, una cosa de bastante inters terico en todo esto. En la difusin del estalinismo, sobre todo a Checoslovaquia [4], que adems es donde los ejemplos resultan mejor historiables y de ms ilustracin con el proceso de Slnsky, por ejemplo, pues no son cosas que ignore. No las he dicho pero no porque me parezcan sin importancia. Tienen incluso importancia, creo yo, terica. En la difusin del estalinismo el factor poltico ha sido infinitamente superior; a partir seguramente del VI Congreso de la Internacional, ha tenido una importancia superior a lo que podan permitir los datos de tipo bsico, de tipo econmico-social. Estoy de acuerdo, s. No lo he mencionado simplemente porque aun con lo mucho que me he dejado en el tintero he rebasado algo el tiempo de que dispona. Y el caso espaol es muy destacado desde ese punto de vista claro.

2. Se le pregunta en torno a los cambios de poltica cultural, que el interlocutor cree que son notables, entre la poca de Lenin y de Stalin, mucho ms represiva en caso de este ltimo.

Sacristn: "(...) llegar a tener una poltica cultural trabajada? No estoy nada seguro. Que l, al final de su vida, tena una preocupacin de no haberla tenido suficientemente eso est claro porque lo ha dejado dicho, que no haba habido un intento de revolucin cultural serio, coherente. Lo que s ha habido ha sido bastante posibilidad de iniciativas. Dicho sea de paso, si yo no he tratado el tema, y supongo que Manolo Vzquez igual, es precisamente porque los temas del oficio son los que uno no quiere tratar cuando est fuera de la mesa de trabajo.

En cambio, en el caso de Stalin, s que me parece comprensible la poltica cultural tan restrictiva. Fue una poltica cultural, por un lado, restrictiva, es decir, muy coactiva, con mucha censura, pero tambin vale la pena ver los contenidos. Los contenidos eran adems muy tradicionales. Por ejemplo, en los planes de estudio, no slo se produce una gran rigidez del estudio de acuerdo con el esquema tradicional alemn de enseanza media y enseanza superior, candidaturas, etc., todas las cosas de la vieja universidad alemana aunque con la gran novedad del elemento politcnico, del elemento ingenieril introducido en todas partes, pero en sustancia el esquema es el esquema ese muy conservador, sino que los contenidos mismos de la enseanza incluso dan marcha atrs. Hay campos en los cuales se cambian hasta los programas para ensear la misma disciplina en trminos mucho ms tradicionales, en trminos que en un pas de Occidente europeo como es ste llamaramos bastante de la ltima escolstica. Se ensea, por ejemplo, en materias humansticas y filosficas, se ensea con criterios sorbidos de la tradicin aristotlica.

Por qu esa enseanza conservadora de contenidos y muy rgida en las formas? Me parece que es bastante coherente con la percepcin por el equipo de gobierno estaliniano de que lo que ellos tienen que hacer es una acumulacin de capital, que tienen que hacer algo que est muy atrasado, que ya est pasado. Para lo que ellos tienen que hacer, dar pie a una produccin de acero, a una produccin de cemento, a una produccin de carbn, pues es muy coherente una cultura burguesa del siglo XIX, que es la que ellos han puesto en los sistemas de enseanza, en todos los aos veinte, treinta y hasta la II Guerra Mundial".

Lo anterior no quera decir, en todo caso, que no hubiera excepciones

"(...) que estaban camufladas con una caracterstica mala fe, con esa caracterstica falsedad ideolgica del perodo estaliniano. Haban disciplinas modernas que se condenaban en la cultura pblica como ciencia burguesa degenerada, pero que se practicaban bajo otro nombre y bajo el amparo de institutos de otra especialidad. No s, por ejemplo, la lgica simblica moderna no exista y era condenada como un vicio burgus, pero en cuanto que muri Stalin result que haba un verdadero ramillete de grandes lgicos, que hacan lgica simblica en la Unin Sovitica, entre ellos uno de los principales de la segunda mitad del siglo, con toda una nueva teora, y estos estaban camuflados en departamentos de fsica, en departamentos de qumica. Pero eran excepciones y adems era el secreto digamos. La cultura oficial era una cultura atrasada como atrasada era la tarea econmica-cultural que estaba realizando el pas. Lo que no quita que fuera grandiosa. Coger a los kierguises y pasarlos de la prehistoria a la vacuna contra la difteria pues es un paso verdaderamente grandioso. Slo que para dar ese paso no hay por qu tener una cultura del siglo XX, basta con cultura de finales del XIX. Y esto caracteriza mucho la cultura superior sovitica de la poca.

Me parece que adems esto interesa relativamente. Lo podamos dejar as: ha sido una poltica cultural restrictiva y sobre la base de contenidos anticuados".

3. Pregunta sobre lo que llama dogma de "la revolucin de la mayora" y sobre la lucha por las libertades y el parlamentarismo. Aun teniendo en cuenta lo que tiene de reaccin, de contrastacin contra el estalinismo, esta lucha por la ampliacin de las libertades parece aceptar el marco capitalista. No hay en ello un peligro de asimilacin del movimiento obrero? Es realmente una va de transformacin?

Sacristn: A m me parece que la pregunta lleva dos cuestiones dentro: la de aprovechamiento de legalidad y lucha por ampliacin de libertades, que es una cosa, y eso no es nada nuevo, eso es tradicional del movimiento obrero y ms en general de cualquier clase dominada que intenta ampliar, como es natural, las libertades de que pueda disfrutar, y la segunda cuestin es hasta qu punto por este camino se consigue una revolucin. Desde mi punto de vista, hasta ningn punto. No se consigue, sencillamente. Una revolucin es el acto ms autoritario que existe, segn la frase de Engels que repito ahora.

De todos modos, al margen de eso, aunque no estuviera explcita, una tercera cuestin me parece que queda coleando, que es que el desprecio a las libertades formales, creer que eso es una cosa de izquierda y revolucionaria, es una de tantas deformaciones ideolgicas estalinianas. Viene del perodo de Stalin. En el perodo de Stalin se han recortado las libertades individuales de los ciudadanos soviticos, no por izquierdismo sino por derechismo abierto".

La primera limitacin, todava visible en vida de Lenin, fue en 1921, en el X Congreso del Partido bolchevique, en marzo de 1921,

"() es una limitacin de libertades que sirve para tapar el aplastamiento de la insurreccin de Kronstadt y la introduccin de la NEP, es decir, sin juzgar ahora que fueron buenas o malas medidas, a lo mejor eran ptimas, yo no soy ningn economista competente, a lo mejor eran necesidades indiscutibles, pero dejando aparte su valor tcnico, desde el punto de vista poltico, eran un enorme bandazo a la derecha. Para dar un enorme bandazo a la derecha es para lo que ha recortado el poder sovitico las libertades entendmonos, porque cuando un poder es l de izquierda no va a recortar libertades de sus propios ciudadanos para seguir su camino, el camino previsto por su propia izquierda. Las recorta para irse a la derecha".

La identificacin de recorte de libertades con la izquierda, conclua Sacristn, era, para empezar, "una falsedad histrica en el movimiento comunista. Y la verdad el poso de ideologa estaliniana hasta donde tiene que haber calado para que sea posible hablar de la palabra "libertad" despectivamente, pues eso es monstruoso". Era ms o menos, "supongo que si yo fuera telogo, aunque me divierta estar con telogos no lo soy, pues dira que eso es uno de esos pecados contra el Espritu Santo [...], porque eso es llamar mal al bien, tratar despectivamente la libertad. La libertad ni es derechas ni se puede despreciar".

Nos queda la segunda parte del coloquio.

 

Notas:

1) Vase sobre este punto y sobre las relaciones entre ambos: S. Lpez Arnal, La observacin de Goethe, Madrid, La Linterna Sorda, 2015, tercer captulo.

2) Yo mismo viv esa reaccin con mi padre, un campesino-obrero derrotado en la guerra civil, con hermano muerto -Salvador Lpez Campo- en la batalla del Ebro.

3) Esteban Pinillas de las Heras recoge el testimonio de Sacristn en las notas complementarias de En menos de la libertad, Barcelona, Anthropos, 1911, un libro que sigue siendo imprescindible.

4) As se expresaba Sacristn pocos das despus de la invasin de Praga:

Xavier [Folch]:

Tengo que bajar a Barcelona el jueves da 29. Pasar por tu casa antes de que est cerrado el portal.

Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra "indignacin" me dice poco. El asunto me parece lo ms grave ocurrido en muchos aos, tanto por su significacin hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece sntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmacin de las peores hiptesis acerca de esa gentuza, confirmacin de las hiptesis que siempre me resist a considerar.

La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves. Manolo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter