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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2017

La bases impusieron la huelga a las centrales sindicales, no lo contrario

Gabriel Brito
Correio da Cidadania


Cuarenta y cuatro das despus de los masivos actos de protesta y huelgas del 15 de marzo, y tambin de la fuerte movilizacin de las mujeres, Brasil tuvo una gran huelga general, al anticipar el fin de semana largo del 1 de mayo. Al menos 35 millones se cruzaron de brazos y el optimismo para barrer las reformas del gobierno Temer creci.

Fue ciertamente la mayor huelga general en la historia del pas. Es obvio que el sector de transportes fue determinante, pero alcanz fbricas, bancos, comercios, todos los estados. Fue secuencia de lo que vena ocurriendo, las bases sindicales tenan claridad total de las reformas laborales y previsionales. Ellas impusieron a las centrales la dinmica de la huelga, no fueron las centrales las responsables de la paralizacin, dice Paulo Pasin, presidente de la Federacin Nacional de Metroviarios, a Correio da Cidadania.

De esa forma, es preciso ms all de las celebraciones y cantos de victorias de las viejas direcciones de los organismos de la clase trabajadora y vislumbrar el tablero que se juega. Al final, estamos hablando de centrales que dieron toda su anuencia a la invencin de la figura de Michel Temer como fiador de la gobernabilidad lulista, adecuado a la frmula presidencial que ganara dos elecciones junto a Dilma.

El da 28 de abril de 2017 entra en la historia de la lucha de clases en Brasil. Fue una de las ms expresivas y abarcadoras huelgas generales del pas, constituyndose como una respuesta al desmonte de los derechos sociales y laborales llevado a cabo por el golpismo. Millones de personas cruzaron los brazos, centenas de millares participaron de manifestaciones y la gran mayora del pueblo brasilero apoy la realizacin de la huelga. Nos colocamos en otro nivel de enfrentamiento al gran capital, a su gobierno y al conjunto de los poderes de la Repblica que estn unidos en torno al desmonte de la Constitucin Federal, concord Edson Carneiro, el Indio de la Inter-sindical.

Desconfiados de las intenciones de tales centrales en imprimir su propio sentido a la huelga, muchos se preguntarn si el llamado del 28 de abril no fue demorado, dado el xito y el vigor de las protestas de marzo. De acuerdo con nuestros entrevistados, tambin refleja las desconexiones entre direcciones y bases, aunque sea un aspecto menos relevante en este momento de ofensiva reformista de un capitalismo que no sabe eludir su propia crisis, que ya hace 10 paraliza a todo el mundo, no slo a Brasil.

No s si daba para hacerla antes. La ofensiva publicitaria y meditica del gobierno es muy fuerte en el sentido de vender la idea de que no hay prdida de derechos. El tiempo entre el 15 de marzo y la huelga permiti informar a un sector ms amplio. En tanto, lo ms preocupante es en relacin a las centrales: el propio da de la huelga la Fuerza Sindical ya haca propaganda, acordando con los puntos de la reforma previsional, con la edad mnima, pero no a los 65 aos, y hablaba de un regla de transicin prxima a la sugerida por el gobierno, afirm Pasin.

Brasil es inmenso y comporta realidades muy distintas. Para algunos sectores ms organizados u otros que pararon el 15 de marzo, le pareci que a finales de abril sera tarde. Pero para otros sectores ese tiempo fue importante para comprender el tamao del ataque y preparar la resistencia. Ni todas las personas haban asimilado lo que Temer y los medios llaman reformas. Con el debate qued claro que sera el fin de la jubilacin. El tema de la reforma laboral no haba llegado con fuerza en las preocupaciones del pueblo complement Indio.

Lula all?

Dos das despus de la paralizacin, sali la encuesta de DataFolha a informar que el ex presidente Lula contina siendo el gran nombre del imaginario popular como posible solucin. Mientras la burguesa y sus dispositivos hacen de todo para inviabilizarlo, su nombre contina siendo sinnimo de un pas que dio resultado, por lo menos de un punto de vista menos blanco y neoliberal, como tanto se publicita.

La sombra de su enorme figura es ineluctable a cualquier debate de coyuntura, guste o no de convivir con tal realidad.

La anticipacin de las encuestas para 2018 es un equvoco para nosotros. El crecimiento de Lula representa un repudio al gobierno Temer, a quien la clase trabajadora identifica como agresor de derechos laborales y sindicales. Pero en ninguna hiptesis se puede mirar la disputa electoral ahora, observ Pasin.

Por su parte, Indio ofrece un punto de vista ms pragmtico, tal por ver de cerca las sensaciones que el nombre del ex presidente causa en el trabajador comn.

Brasil atraviesa uno de los momentos ms graves de su historia reciente. El golpe instal en la presidencia de la Repblica un gobierno dispuesto a llevar a cabo todo aquello que el gran capital no consigui hacer desde la promulgacin de la Constitucin. Mi opinin es que el lulismo opt por polticas que no armaron a la clase trabajadora para el enfrentamiento poltico fundamental y la orientacin general por el aumento del acceso al consumo despolitiz el proceso. Ya la opcin de la presidenta Dilma por el ajuste fiscal facilit el movimiento golpista de la derecha. En suma, hicieron un gobierno distante de nuestras aspiraciones. Pero a su manera y sus contradicciones, fueron un freno a los avances de esas tres pautas fundamentales: desarticulacin de la jubilacin, fin de la CLT (Consolidacin de las Leyes de Trabajo) y legalizacin de la tercerizacin irrestricta, analiz.

La primera cosa para hacer es discutir un proyecto para la sociedad brasilera, y no reeditar la vieja salida de conciliacin de clase, representada por el PT en el poder. Enfrentar la contraofensiva del gobierno es la primera tarea. Y en el mediano plazo preparar un proyecto alternativo de sociedad, un programa poltico y econmico de clase, reforz Pasin, consciente de que el electoralismo petista ya est en el orden del da por ms que se intente reforzar el carcter amplio y plural de la huelga, con el imperativo de resistir a una brutal rodada de eliminacin de derechos laborales y sociales.

Si la fuerza y la debilidad de las resistencias al gobierno Temer giran en torno del ex presidente, el tiempo lo dir. De toda forma, ambos concuerdan que en el corto plazo la izquierda no dispondr de una opcin ms combativa y musculosa. Restara la preparacin de un programa poltico que mire a mediano plazo, cuya ausencia en la escena cuatro aos despus de las manifestaciones de junio de 2013, es el record histrico de huelgas registrado entre 2009-2012, plantea otro debate.

La izquierda socialista no fue todava capaz de constituirse como polo organizador, capaz de barrer el neoliberalismo radical pretendido por el capital para superar la crisis econmica internacional, sintetiz Indio.

Medios, manipulacin y represin

Otro aspecto que no agotado en esta materia es el de la cobertura meditica. En lneas generales, un grosero y en ocasiones nauseabundo esfuerzo de convencer al telespectador a discordar con la huelga. Ya en la maana del viernes, el reportaje de la Globo estaba en Francisco Morato, tpico reducto de pobres que solo parece en la desgastada cobertura de balazos entre polica y bandidos. Esta vez, la noticia mostraba un ciudad donde sus habitantes no conseguan usar la lnea del tren para avanzar rumbo a sus lugares de trabajo.

Primero los medios intentaron no informar la existencia de la huelga, creyendo que as la clase trabajadora no ira a saber, ni participar. Pero existen medios alternativos y estn las bases sindicales. Despus, en el da de la huelga, mostraron la huelga del transporte, sin la participacin del resto de la clase. Por fin, intentaron invertir disfrazarla con la imagen de vandalismo, actos supuestamente violentos, etc. Ya en el da siguiente, intentaron esconder el tamao de la paralizacin y la diversidad de sectores que adhirieron, enumer Pasin.

Y este da 2 de mayo no deja al metroviario mentir. En la Globo, nueva incursin hacia la delincuencia en regiones perifricas, esta vez en Duque de Caxias (Ro de Janeiro), donde apareci un mnibus incendiado y una operacin policial contra el narcotrfico que arrest a 26 personas. Nuevamente, el capricho semntico se hizo presente: a pesar de no saber que prendi el fuego y ni de como empezaron los disturbios (que perjudicaron el acceso de sus habitantes al trabajo); la palabra enmascarados fue reiteradamente utilizada en la especulacin -nunca una afirmacin firme e chequeada- sobre cmo habrn comenzado los disturbios. Una especie de contrabando ideolgico para futuros vidrios quebrados de bancos, evidentemente.

En Folha de So Paulo de este martes 2 de mayo, se repite lo del 30 de abril. No hay ninguna referencia a las manifestaciones del da 1 de mayo. Pero s una columna llena de tonteras de Hlio Schwartsmann en defensa de la reforma laboral, sugiriendo la libre negociacin entre patrn y empleado como uno de los ms sagrados valores de la democracia.

Reitero mi temor con la cpula de las centrales sindicales, a pesar de que todos reconocieron el xito de la huelga, en utilizar su fuerza para nuevos y hasta ms contundentes enfrentamiento, sino por el contrario, entrar en la lgica de negociar enmiendas puntuales en tales reformas. Finalmente, la clase trabajadora debe repudiar la represin ordena por el gobierno Temer, sea en la prisin preventiva de militantes del MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo), la violencia de la Polica Militar de Gois y la violencia policial en Ro de Janeiro. Pero la huelga fue tan fuerte que ellos fueron obligados a admitir. Otro punto fundamental es: no existe sociedad democrtica con tamao monopolio de los medios de comunicacin, como es el caso brasilero, puntualiz Pasin.

De todas maneras, ninguna victoria efectiva de la clase trabajadora est garantizada, por ms que tales manifestaciones y apoyo popular animen a todas las organizaciones y grupos participantes de los actos. La batalla es larga y refleja la tentativa de redefinir un pacto social duramente establecido y mismo as jams cumplido.

Creo que ni toda la izquierda ni el conjunto de la clase todava se dieron cuentas del significado del desmonte de la CLT, la legalizacin de la tercerizacin irrestricta y las consecuencias que tendrn sobre la organizacin social y poltica de la clase trabajadora. Su aprobacin, adems del desmonte de la jubilacin, sera un tiro de muerte en las conquistas del siglo 20, con capacidad de colocar a nuestra clase y a la economa brasilera en condiciones mucho ms difciles en Amrica Latina, concluy Indio.

Traduccin: Ernesto Herrera
Fuente: http://correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/12524-as-bases-impuseram-a-greve-as-centrais-sindicais-nao-o-contrario


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