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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2017

Conversando con Arturo Arango
Todas las voces e intereses posibles

Omar Valio
La Jiribilla


Considero a Arturo, al igual que a Norberto Codina, como hermanos mayores. Desde mis aos en La Gaceta, hace ya dos dcadas, pasamos del trabajo a la ms slida amistad, a la familia que no cree en la sangre. Comenzamos hablando de todo y esa conversacin se ha vuelto interminable. Tal cercana no es precisamente ventaja, ni tampoco la constriccin que impone el objetivo, para cumplir este encargo de La Jiribilla por los 55 aos de la publicacin que marca las coordenadas del revistero cubano desde fines de los 80. Sin embargo, las respuestas de Arango explican muy bien, y de manera sinttica, la solidez de La Gaceta de Cuba y los imperativos del universo revistero en la isla.

Desde la atalaya que es toda revista, cmo se observa un panorama cultural?

El deber sera mirarlo todo, comprenderlo todo, pero ya sabemos que es imposible. Esto mismo, sin embargo, condiciona una manera de observar: para mantenerse al da, para no convertirse en objeto arqueolgico, cualquier revista necesita estar muy atenta a cuanto ocurre en ese vasto espacio del que se ocupa. Lo ms til es descubrir enlaces, generalidades, tendencias nuevas, tpicos que se van enquistando en esta o aquella rama del arte y la literatura.

Cmo lo hacen desde La Gaceta de Cuba y de qu te ha servido a ti?

No hay una sola forma. La primera est en la propia interaccin con los colaboradores, los de siempre y los que nos envan por primera vez un texto. Qu dice el conjunto de esos trabajos cuyos autores quieren darlos a conocer en la revista? Cmo dialogan entre s, qu seales nos envan? Luego, por supuesto, est nuestra propia vida en la cultura. En este punto es importante algo a lo que t mismo alguna vez te has referido: aunque Norberto y yo tenemos muchos aos en La Gaceta (l ms que yo), tratamos de que el resto del equipo est formado por personas de otras edades, y relacionadas con distintas ramas del arte. Al inicio ocurri de manera espontnea, pero ya es una decisin muy meditada. Por ejemplo, en los ltimos meses han estado con nosotros la crtico de arte y curadora Nahela Hechavarra, quien sigue atendiendo la seccin de Crtica; la escritora Jamila Medina, quien no solo es una excelente poeta y ensayista, sino una editora rigurossima; se acaba de incorporar la periodista y editora Mabel Machado, y se consolida en el equipo la diseadora Marla Cruz, quien trabaja, adems, en la Fbrica de Arte. Te imaginars que todas ellas van dando miradas distintas, que provienen desde formaciones, perspectivas, experiencias e intereses muy diversos.

A m, por supuesto, me ha servido para comprender un poco mejor el contexto en que vivo y trabajo (como escritor, quiero decir).

Qu le devuelve la revista a tal panorama en forma de flechas o provocaciones?

Eso, querido Omar, deberan responderlo los lectores. De alguna manera ya lo han hecho. En nuestro nmero 2 de este ao publicamos un extenso dosier, coordinado por Mabel Machado, en el que unas cuarenta personas recuerdan un nmero, un trabajo, un momento de la revista que les haya resultado particularmente atractivo o til.

La nota a ese dosier se titula Modestia, aprtate, que es una frase tomada al poeta colombiano Juan Manuel Roca.

Siguiendo esa pauta, no nos faltan elogios. Pero los elogios no deben ser nunca tomados muy en serio, porque pueden ser paralizantes.

Alguna vez nuestra mentora, la inigualable Graziella Pogolotti, nos cont que cuando ella trabajaba en la Biblioteca Nacional a inicios de los 60, la directora, Mara Teresa Freyre de Andrade, sola reunir cada seis meses a los trabajadores y comenzaba con una frase tremebunda: La Biblioteca est en crisis. Era un modo de incomodarlos, de repensar los retos que toda profesin debe redisear constantemente. Y nosotros, de vez en cuando, la seguimos: La Gaceta est en crisis, y a renovarse.

Cmo se cruza la mirada de La Gaceta con la del resto de publicaciones peridicas cubanas del mbito de la cultura?

Los revisteros (como nos llamamos, al menos en Cuba, quienes hacemos revistas) tenemos una palabra que define los propsitos de una publicacin peridica: el perfil. Hay revistas que nacen con un editorial donde se define ese perfil. En otras se va construyendo. El de La Gaceta se ha ido transformando. El actual se consolid, a mi juicio, a fines de los 90, y no est escrito, se expresa en el da a da. Lo ms estable es la pertenencia, y los deberes que esa pertenencia aconseja. Somos una publicacin de la UNEAC y nos debemos, ante todo, no solo a los escritores y artistas cubanos (donde quiera vivan), sino tambin a los lectores del archipilago.

Asimismo, hemos intentado respetar la cultura del dilogo, y que el lector tenga en su mano el haz y el envs de toda polmica que acogemos.

Lo dems puede ser variable, dialctico. Durante un tiempo (segundo lustro de los 90) la novedad de La Gaceta... era dar a conocer parte de la cultura cubana que se realizaba en la dispora. Ese gesto, con los aos, se ha naturalizado, y por fortuna no solo en nuestras pginas.

Atendemos lo contemporneo del arte y la literatura cubanos, pero no somos un rgano noticioso, menos an en tiempos en que la informacin llega de inmediato desde cualquier lado. Y jerarquizamos el rescate de procesos, figuras, obras injustamente olvidadas, es decir, enlazamos lo actual con un poco de historia.

Sobre todo para Norberto y para m, ya es un acto natural leer una colaboracin y darnos cuenta de si se aviene o no a ese estatuto que llamamos el perfil. Son esos perfiles los que van creando los espacios propios y tambin los cruces, los bordes donde se tocan las revistas.

En qu estado se encuentra el universo revistero nacional, tanto en lo conceptual como en lo prctico?

Lamentablemente, somos una excepcin. No por la calidad de la revista, sino por cmo hemos podido enfrentar los retos de la poligrafa y los financiamientos. Me preocupa que los lectores celebren que La Gaceta sea la nica publicacin cultural cubana que circula en el tiempo previsto. S lo duro que es para un revistero disear, concebir un nmero que no sabe en qu mes o en qu ao llegar a sus lectores. Es algo que daa toda la cadena. Un libro se escribe, casi siempre, para un tiempo impreciso. Una revista se hace para el aqu y ahora. Nada de lo que respond en las dos preguntas iniciales de esta entrevista tendra demasiado valor si La Gaceta no pudiera respetar su periodicidad bimestral.

Es una fatalidad a la que, adems de nosotros, escapan las revistas digitales. Aunque estoy hecho a la letra impresa, me atraen mucho las revistas digitales, que, para el lector cubano, tienen la enorme desventaja de la mala y escasa conectividad de Internet. No imagino que alguien pague para ir a un parque con zona Wifi a leer una revista digital cultural.

Pero, volviendo al principio, a mi juicio lo que ms lastra ese universo revistero nacional son los problemas poligrficos. Y no voy a hablar de la distribucin, que ya es casi inexistente. Cuesta entender por qu en Cuba no hay estanquillos que vendan publicaciones peridicas, y que sean vivos, funcionales.

Puesto a soar, cmo proyectara Arturo Arango esa funcin de las revistas, culturales o no (si es que podemos dividirlas), en la Cuba de pasado maana?

Aspirara a que existiera la mayor diversidad posible, y a que las revistas no sean solo patrimonio de las instituciones. Una vez colocamos en la puerta de La Gaceta un prrafo en que Pedro Henrquez Urea afirma que toda gran revista cultural se gesta en un grupo que vive en alta intensidad intelectual.

Ya sabemos que la cultura cubana (en su ms amplia acepcin) se desarrolla en medio de enormes, a veces peligrosas, tensiones que ponen en riesgo la existencia misma de la nacin. Pero esos peligros no pueden seguir frenando la necesidad de democratizar el proyecto revolucionario cubano, de cumplir el desafo de que, bajo la unidad de la nacin, quepan todas las voces e intereses posibles. Y repito posibles.

Habra que establecer las reglas del juego. Y luego que entren en el terreno los equipos a dialogar, a enriquecer el pensamiento y la espiritualidad de todos.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/todas-las-voces-e-intereses-posibles



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