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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Qu dios detrs de Dios

Arturo Arango
OnCuba


Fue por estos das, hace cuatro aos. Estimulados por una carta abierta que el realizador Kiki lvarez envi a sus colegas a raz del fallecimiento de Alfredo Guevara y, sobre todo, por la noticia de que se haba constituido una comisin para transformar el ICAIC en la que era exigua la presencia de artistas, un nutrido grupo de cineastas se reuni el sbado 4 de mayo en el Centro Cultural Fresa y Chocolate para evaluar la situacin del cine cubano y pensar en su futuro. Para ello, se eligi un grupo que estara encargado de organizar los trabajos necesarios, dialogar con las instituciones estatales, elaborar documentos, ser el rostro pblico.

He escrito el prrafo anterior en tercera persona porque no estuve en esa asamblea inicial. Pocas semanas despus fui convocado para sumarme a lo que comenz a llamarse g-20 (la ge siempre en minsculas), y a partir de ese instante y durante tres aos labor sin descanso en un proyecto que me sigue pareciendo el ms revolucionario surgido en la cultura cubana (y quizs en toda la sociedad) en los lustros ms cercanos. Queramos unirnos desde todas las generaciones de cineastas y desde las ms diversas experiencias profesionales y trabajar, con todas las voces, para el futuro del cine que soamos (Acta de nacimiento).

Los integrantes del g-20 fuimos muchos, y siempre tuvimos la conciencia de que no ramos ms que representantes del gremio y que nos debamos, ante todo, a las decisiones de las asambleas. Nuestro primer, y quizs nico, logro en el dilogo con las instituciones fue que aquella comisin que propondra las modificaciones para la estructura de una entidad estatal pasara a llamarse Grupo de Trabajo Temporal para las Transformaciones del cine cubano y del ICAIC. Junto a dirigentes de ese organismo trabajamos durante muchos meses en la redaccin de un sustancial informe donde se establece tanto el diagnstico sobre el estado actual del audiovisual en Cuba como las polticas necesarias para renovarlo. All se trata tanto de las formas para fomentar la produccin audiovisual como los dems eslabones de la cadena: la distribucin, la exhibicin y la conservacin del acervo cinematogrfico de la nacin, entre los principales.

Toda versin de ese texto fue llevada a las asambleas, discutida por los asistentes y modificada de acuerdo con las necesidades reales de quienes hacen cine en el pas.

Nos trazamos, desde el inicio, propsitos a corto y mediano plazo. Los ms inmediatos, la aprobacin de resoluciones que otorguen personalidad jurdica a las productoras independientes (a veces preferimos llamarlas no institucionales) y la creacin del registro imprescindible para esa legalizacin. Con funcionarios del ICAIC y del Ministerio de Cultura, concebimos y redactamos resoluciones y reglamentos que todava esperan para ser aprobados.

A mediano plazo, pensamos que tendra que aprobarse una Ley de Cine que ordenara todo el sistema, y creara nuevas entidades como el Fondo de Fomento (imprescindible para la transparencia y justeza en la entrega de recursos a los creadores no institucionales) y la Comisin Flmica, que tendra a su cargo promover la realizacin en la Isla de obras de otros pases, con el fin ltimo de recaudar dineros que pudieran reinvertirse en nuestra cinematografa.

Aunque durante algn tiempo nuestras relaciones con los dirigentes del ICAIC fueron sostenidas y esperanzadoras, jams dejamos de sentir la presin de las desconfianzas. Supimos que los mtodos que emplebamos contradecan la verticalidad que caracteriza, y deteriora, el sistema poltico cubano. Aspirbamos a una participacin activa y fecunda de los cineastas, y a que todo cambio atendiera sus expectativas reales, concretas. Adems, respetamos el principio de ser transparentes con toda informacin que pasara por nuestras manos. Sobamos con cambiar el modo (y el lenguaje) con que instituciones culturales se relacionan con los creadores.

Como respuesta, fuimos sistemticamente difamados. La primera de las acusaciones que recay sobre nosotros fue la de pretender minar la autoridad del ICAIC, y lesionar las relaciones de ese organismo con los artistas. El Acta de nacimiento del g-20, dada a conocer das despus del 4 de mayo de 2013, dice en su punto 1: Reconocemos al Instituto Cubano del Cine y la Industria Cinematogrficos (ICAIC) como el organismo estatal rector de la actividad cinematogrfica cubana; naci con la Revolucin y su larga trayectoria es un legado que pertenece a todos los cineastas.

En otro texto generado por el g-20 (que, junto al Acta, se public en el n. 4 de 2013 de La Gaceta de Cuba), se anuncia que Este Grupo de Cineastas nace no solo de la coyuntura presente, sino como respuesta a aos de arduo trabajo y de propuestas no escuchadas. Cuatro aos despus, estas lneas pueden repetirse, palabra a palabra.

A inicios de 2016 el g-20 decidi disolverse: habamos terminado los documentos principales, carecamos de respuestas sobre el destino que esos textos deban seguir, y estbamos tan ocupados como agotados por la ausencia de respuestas y soluciones. Algunos cremos tambin que, sin nuestra presencia, los organismos estatales se sentiran ms cmodos para cambiar todo lo que debe ser cambiado. Nos equivocamos y lo sucedido de entonces a ac no es para nada alentador.

En la pasada Muestra Joven del ICAIC se anunci que se haba establecido un mtodo para otorgar financiamiento a los realizadores independientes (de cualquier rama del arte). En el audiovisual, sustituye lo que deber ser el Fondo de Fomento, pero nace con serias limitaciones porque las productoras no institucionales siguen flotando en el limbo de la alegalidad.

En la cara oscura de la moneda, los desmanes coloniales promovidos durante el rodaje de unos minutos de la saga Rpido y furioso en La Habana demostraron el desamparo en que nos deja carecer de una Ley de Cine y, en este caso, de una Comisin Flmica. Y la torpe censura ejercida contra algunas pelculas ha hecho evidente que el ICAIC y el Ministerio de Cultura desoyen una y otra vez el criterio de la mayora de los artistas, y que es preciso sustituir las prohibiciones por el ejercicio real del dilogo. La aplicacin de una poltica cultural debe ser un ejercicio de poltica, no de poder. Como ha escrito recientemente Graziella Pogolotti, La controversia sobre poltica cultural sobrepasa en mucho el tema de la censura [] Se centra en el vnculo entre individuo y sociedad, tanto como en la participacin ciudadana consciente en la formulacin de premisas para el replanteo de una concepcin del mundo (La Gaceta de Cuba, n. 1 de 2017).

A lo largo de aquellos tres aos en que pertenec al g-20, con frecuencia advertamos que quienes que se sentaban con nosotros en salones de reuniones no eran nuestros interlocutores. A lo sumo, conversamos con intermediarios que trasmitan rdenes y decisiones de otros. Yo, una y otra vez, traa a la tosca realidad unos versos sublimes de Jorge Luis Borges: Qu dios detrs de Dios la trama empieza?

Si nosotros no tuvimos interlocutor, la extincin del g-20 dej sin interlocutor a los organismos que deben ocuparse del cine: ya no tienen forma efectiva, real, de relacionarse con los artistas del audiovisual. El desamparo se ha hecho ms profundo. La efervescencia generada por aquellas esperanzas ha dado paso al ms duro escepticismo. Y, en tiempos en que la cultura nacional se ve asediada por nuevos modos coloniales, la crisis del sistema del cine cubano se prolonga, quin sabe hasta cundo, sin que el sentido comn pueda imponerse a desconfianzas y desidias.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/que-dios-detras-de-dios/



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