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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2017

Macron o Le Pen: la banca siempre gana

Armando B. Gins
Rebelin


El dilema para la vuelta definitiva de las presidenciales francesas es votar por dos alternativas nefastas, ambas a la derecha del espectro poltico: el candidato de diseo de las elites y las multinacionales, Macron, y Le Pen, la lideresa fascista del Frente Nacional nacido al calor de la crisis aguda provocada por el neoliberalismo.

Macron es corresponsable de la grave situacin actual, de la desigualdad creciente y del robo perpetrado contra las clases populares. Antiguo socio de la potente entidad bancaria privada Rothschild, su trayectoria profesional no deja lugar a dudas: es pura elite o casta, protector de los intereses de las clases propietarias y defensor a ultranza de la privatizacin a mansalva de los servicios pblicos. En suma, un genuino representante de la derecha travestido en centrista para captar sufragios en diferentes caladeros.

Por su parte, Le Pen es lo que es, una tautologa fascista que hunde sus races en el desencanto de la clase trabajadora y en la ausencia de una izquierda real hurfana de ideas tanto en la vertiente poltica como sindical. Muchos de sus lderes han cortado sus races de origen para venderse al mejor postor institucional o han eviscerado su ideologa de clase para acomodarse al tran tran del capitalismo social del estado del bienestar.

Los insumisos de Mlenchon han intentado conectar con la Francia que ha zozobrado en los ltimos aos, pero el esfuerzo ha sido insuficiente frente a la pujanza infantil de la ultraderecha y el poder casi omnmodo de los mass media alineados con la gente de bien, la clase media sociolgica y los intereses de Bruselas. En la segunda vuelta buscan, con su calculada indefinicin que no es tal, un resultado ideal: que suba mucho la abstencin (si es por encima del 50 por ciento mejor) y que gane por los pelos Macron, el mal menor entre dos enfermedades de sustancia muy parecida.

Si la abstencin es muy alta, el porcentaje de participacin ciudadana deslegitimara tanto a Macron como a Le Pen porque habra una mayora aplastante que no les habra dado su respaldo expreso. El sistema quedara muy tocado en esta hipottica situacin y la nueva izquierda podra sentir el peso de su decisin. Nadie podra gobernar en este escenario con las manos sueltas y, adems, sera un toque de atencin especial de cara a la consulta general legislativa del prximo verano.

La abstencin, pues, siempre que fuera significativa dara alas y argumentos a la izquierdista y hetergenea Francia Insumisa. Ese es el temor de las elites, Bruselas y Berln, que el nuevo inquilino de la Presidencia de la Repblica Francesa llegara a la mxima magistratura del pas en una alarmante minora social y electoral. El tablero a estrenar podra remover las fuerzas polticas hacia espacios demasiado a la izquierda y crticos con el orden establecido. Ese peligro hay que conjurarlo demonizando a Le Pen hasta la nusea, elevando a Macron a los altares de lo divino y declarando personas non gratas y rebeldes sin causa a los seguidores de Mlenchon.

Ms all de las proyecciones de largo recorrido y las tcticas partidistas, lo cierto es que con Macron o Le Pen, la banca siempre ganara. El casino neoliberal continuar dando beneficios a las multinacionales y a los especuladores financieros ms avispados.

Mlenchon sabe que su apuesta es arriesgada, pero a la vez confa en que el miedo al fascismo y la memoria histrica impidan un triunfo improbable de Le Pen. Lo que intenta es una jugada maestra: que una gran parte de sus militantes insumisos no voten, que los votantes de Le Pen no se desplacen en masa a las urnas ante la derrota cantada por las encuestas de su candidata y que los adeptos a Macron como mal menor lo hagan minoritariamente a la defensiva y con la nariz tapada por el hedor que desprende su lder artificial. Es decir, minimizar lo ms posible la victoria de Macron.

Si la abstencin subiera de manera ostensible, el triunfo autntico sera para las huestes de Mlenchon. Ahora bien, si de tanta matemtica demoscpica saliera Le Pen triunfadora, aunque su victoria fuera prrica, el teln de lo impredecible se instalara en Francia. O no tanto, quiz ese cuanto mejor peor del viejo marxismo sirviera para quitar la venda de mucha gente y las izquierdas pudieran hallar un lugar comn o plataforma de entendimiento hacia las inminentes elecciones generales antes citadas.

Gane quien gane el 7 de mayo, muchos movimientos son de esperar en Francia durante las prximas semanas. Cruciales para Europa y, por contagio, para el resto del mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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