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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

El octavo presidente de la V Repblica es un producto sin anlogos en Francia. Qu supone para el pas?

Rafael Poch de Feliu
La Vanguardia


Es una irona que fuera precisamente Franois Bayrou, alcalde de Pau y el poltico centrista de Francia por excelencia, quien definiera a Emmanuel Macron como, "el intento de grandes intereses, financieros y otros, que ya no se contentan solo con tener el poder econmico". Fue hace ocho meses, y entre tanto Bayrou se ha convertido en uno de los principales aliados de Macron.

El octavo presidente de la V Repblica que los franceses elegirn hoy en las elecciones ms extraas que ha conocido el pas, es un producto nuevo, sin anlogos, precisamente porque es un producto. Nunca un presidente haba sido vendido a los franceses, "como quien vende un paquete de detergente", dice el filsofo Michel Onfray. Qu supone y anuncia para el pas esta novedad? Hay margen para la duda y la sorpresa?

"No hay que insultar al futuro", dice el veterano ex ministro socialista Jean-Pierre Chevnement a propsito de Macron, 39 aos, que ser el ms joven presidente de la historia de Francia.

"Como ningn otro, Macron encarna esa tendencia a exaltar la juventud, esa pasin de lo nuevo por lo nuevo, ese espritu de menearse que forma la estructura  de una economa en el seno de la cual la moda no tiene ms que una finalidad: hacer pasar de moda (a otras cosas) para comprar (lo nuevo)", dice el publicista Luc Ferry, ex ministro de juventud y educacin de gobiernos conservadores.

El nonagenario socilogo Edgar Morin, una de las voces ms venerables de Francia, recoge esa misma idea: "Macron", dice, "simboliza la renovacin y la revitalizacin ms all de un sistema carcomido".

Morin reconoce que los fundamentos del macronismo son frgiles: "el mito de Europa es dbil,  el de la mundializacin feliz es igual a cero, y la euforia del transhumanismo solo est presente entre los tecncratas". Lo ideal sera que el futuro presidente, "cuestionara los marcos clsicos en los que parece situarse naturalmente: la subordinacin de la poltica a la economa, la reduccin de la economa a la escuela neoliberal, el tumor del poder del dinero". Hay que reconocer, dice, que de momento Macron, "no ha propuesto nada parecido a una nueva va econmica, social y poltica". Sin embargo, nunca hay que insultar al futuro y Morin concede a Macron lo que se llama el beneficio de la duda.

"No es imposible que si es Presidente, aparezca un neo-Macron", dice. Al fin y al cabo, "Juan Carlos fue arropado por Franco para que reinara como franquista, y al revs, en cuanto tuvo el poder realiz la democracia. Gorbachov, puro producto del estalinismo, se convirti en el destructor del sistema del que sali. Qu saldr del Presidente Macron?", se pregunta el socilogo.

Soar es legtimo, responde enfrentado a ese beneficio de la duda el inclasificable historiador-antroplogo Emmanuel Todd, uno de los pensadores ms desconcertantes y que va ms de por libre en Francia.

"Se puede soar, pero cuando Macron habla de cosas concretas, de economa y tal, habla como un manual". Hasta ahora Francia tuvo presidentes que venan del mundo poltico. Los dos ltimos, Sarkozy y Hollande, envolvan sus propsitos en ciertos subterfugios. Con Macron llega un hombre que procede directamente de la cocina de las elites financieras. "Con l vamos a elegir al representante de Berln, no al Presidente de la Repblica", dice Todd. La diferencia de Macron es, "que es el primero que lo dice": Sarkozy hizo lo mismo, pero deca que la culpa era de los rabes, Hollande lleg diciendo, "soy un hombre de izquierdas", "mi enemigo es la finanza", "cambiar las cosas con Alemania". "Macron es el primero que dice: no har nada, vais a aceptar vuestra sumisin oficialmente, o cerris el pico o tendris el horror del lepenismo".

Ms que dudas, en Todd hay  un puro pesimismo. "Lo ms probable", dice, "es que con Macron tengamos una acentuacin de lo que se ha hecho con Manuel Valls, lo que crear tensiones y violencia".

Muy centrado en la demografa y en la antropologa histrica regional, Todd avanza dos claves para lo que llama el "conformismo macronista". Primera: entre 1992 (Maastricht) y 2015, la edad media en Francia ha aumentado entre 5 y 6 aos. "A los viejos se les dice: si queris mantener vuestras pensiones hay que mantener el euro". "No es que sean ms conservadores, es que les han secuestrado", dice. Segunda: en la actual sociedad la gente con estudios superiores forma una "oligarqua de masas" que se cuece en su propia salsa y se cree superior. "Es la gente que apoyaba a los Clinton en Estados Unidos, los universitarios partidarios del remain en el Reino Unido y los jongleurs que oscilan entre izquierda y derecha en Francia. "Esta gente con estudios superiores representaba el 12%, ahora son el 25%. Todo eso sumado, arroja una base para el conformismo macronista que se ha desarrollado enormemente mientras la situacin general de los de abajo se ha deteriorado notablemente".

"Se habla mucho de Le Pen, pero lo que realmente me preocupa es la radicalizacin de la Francia de los de arriba: quieren gobernar a pelo, dicen, "vais a tener que obedecer y ya est". "El problema de Francia es la radicalizacin de los poderosos", insiste, citando el libro del americano Christopher Lasch (The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy), segn el cual las clases privilegiadas nunca han estado tan aisladas de su entorno.

Guerrillero con Che Guevara, prisionero en Bolivia y consejero de Franois Mitterrand, el filsofo Rgis Debray ve en el fenmeno Macron el triunfo de la americanizacin en Francia.

"La Repblica a la francesa ha desaparecido bajo la democracia a la anglosajona", dice. "El homo economicus ha sustituido en el mando al homo politicus como en Estados Unidos con va express del capital hacia el Capitolio. Hemos importado las primarias, la pareja presidencial, se aclama por su nombre a la First Lady, la vida pblica se privatiza y viceversa, la imagen suplanta a lo escrito y el show de un telepredicador en xtasis enardece, con los brazos en cruz, a los fans en trance". Toda esa importacin, "tiene que ms que ver con las revoluciones tecnolgicas que con los remolinos polticos de Francia", dice el filsofo.

Para Todd lo que hace al sistema francs menos estable que el alemn, espaol, etc., es el hecho de que en Francia todava haya bastantes jvenes. "En Espaa, Italia, y Portugal, la poltica que se aplica es desfavorable a los jvenes, pero hay pocos, mientras que en Francia es igualmente desfavorable y continuamos fabricando jvenes". Las turbulencias que augura para Francia se deducen de su demografa. Todd ve en Alemania el problema central, y, a diferencia de Debray, ve en el mundo anglo-americano ms bien un aliado contra aquella.

Una vez que Francia se meti en el euro, invento mixto pero de diseo y sentido alemn, "se acab", dice. "Ahora son los alemanes los que mandan y lo que piensen los franceses no tiene mucha importancia". Macrn es la servidumbre hacia esa realidad.

Segn Todd, los alemanes "tienen una racionalidad limitada". "Hay una inteligencia de gestin de la economa a corto y medio plazo; han tomado el control de la Europa del Este, recuperan la mano de obra cualificada del sur y han logrado unos excedentes comerciales enormes, resuelven problemas tcnicos: no producen suficientes hijos y hacen venir emigrantes Todo eso es extraordinario, pero no saben pararse. Estoy convencido de que la lgica alemana de destruccin de las economas italiana, espaola y portuguesa, no ha sido accidental", explica.

La economa francesa, "est atrapada en la trampa del euro". La moneda nica no puede funcionar en un pas que tiene una tasa de fecundidad de dos hijos por mujer. Con Hollande hemos tenido un aumento del paro del 25% y esto va a continuar", augura. Lo que se perfila para Francia es, "estagnacin poltica, descomposicin, violencia difusa y una cierta salida de la historia", dice: "Los acontecimientos importantes para la ruptura del sistema ocurren fuera de Francia".

Los objetivos que Alemania se plantea hoy superan a su potencia y capacidad. "No creo que los americanos toleren la emergencia de un nuevo sistema alemn tan potente como el suyo". "A corto plazo vamos a tener un enfrentamiento entre el bloque continental alemn e Inglaterra a propsito del brexit. Los antieuropestas franceses de izquierda estn paralizados por su antiamericanismo, porque hasta que no lleguemos a tomar partido entre Berln y Washington, no resolveremos gran cosa: para salir del euro necesitamos la ayuda del dlar".

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/05/07/preguntas-presidente-atipico-82111/

 



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