Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Las races del conservadurismo francs

Guillermo Almeyra
Rebelin


La neofascista Marine Le Pen rene el 36 por ciento de los votos de los obreros que antes votaban al Partido Comunista o a los socialistas. El 32 por ciento de los votantes de Jean Luc Mlenchon, socialista de izquierda, apoyan segn las encuestas al ex banquero de Rotshchild y ex ministro de Finanzas en el gobierno neoliberal de Hollande, Emmanuel Macron. Todos los candidatos a la presidencia de Francia (con la excepcin de Jean Lasalle, hijo de padre y madre pastores transhumantes, de Philippe Poutou, ex anarquista hoy trotskista, candidato del Nuevo Partido Anticapitalista,y de Nathalie Arthaud, trotskista, de Lucha Obrera) hablan continuamente de la soberana francesa, de la grandeur francesa, del papel de Francia en el mundo y agitan la bandera tricolor cantando la Marsellesa (que fue un himno revolucionario y hoy es smbolo del nacionalismo).

Habr algn ingrediente chovinizante en las baguettes o en el vino? Cul es la razn seria de la fcil emigracin desde la izquierda hacia la derecha y de la laxitud e intercambiabilidad ideolgica en un pas con tanta tradicin poltica como Francia?

El nacionalismo gran-ruso de Stalin en la Unin Sovitica fue el modelo para los dems partidos comunistas que se hicieron nacionalistas adoptando el chovinismo de sus respectivas burguesas. Esa fue, dicho sea de paso, la base de la oposicin al Kremlin de los nacionalcomunistas a la Ceasescu o los eurocomunistas franceses, italianos, espaoles o de la ruptura con el Cominform del yugoeslavo Tito.

Durante dcadas los comunistas franceses deseducaron con ese nacionalismo a los trabajadores, no se opusieron a la guerra colonialista en Indochina y votaron en el Parlamento los fondos para la guerra. Proclamaron que Argelia era francesa. En las municipalidades que dirigan fijaban criterios nacionales y raciales para la atribucin de viviendas y servicios dando prioridad a los franceses nativos y se unieron a la gran burguesa en la defensa del acero francs contra la importacin de acero alemn.

No es extrao por consiguiente que triunfe un nacionalismo racista y xenfobo en los momentos de crisis, cuando los sindicatos se debilitan y el enemigo directo de los despedidos no es generalmente un francs sino una transnacional. El PCF sembr chovinismo y patrioterismo y ahora en Francia hay fascistas declarados y Marine Le Pen recoger en torno al 40 por ciento de los votos y, aunque es improbable que gane, su victoria no est excluida pues depende de lo que decidan los que an no saben por quin votar pero son conservadores.

A esto se agrega que la ideologa capitalista triunf incluso entre los que jams votarn por una semifascista, como los socialistas de izquierda o los comunistas. Mlenchon, como el PSF o el PCF, consideran natural el capitalismo, que naci en ciertas condiciones histricas y morir, no ven otro marco de accin fuera de l, slo ven las instituciones, las elecciones, las mayoras parlamentarias. Pero lo que hay que cambiar no son slo las mayoras parlamentarias: es la relacin de fuerzasentre las clases que cambiar como resultado de una lucha que no es electoral y que enfrenta a los trabajadores, franceses o no, con sus explotadores.

Los que consideran natural y eternos el mercado, el afn de ganancia, el Estado y el nacionalismo naturalmente aceptan la alianza con sectores burgueses supuestamente progresistas en vez de promover la independencia de clase.

Esto es lo que lleva a Mlenchon o a PabIo Iglesias y a idealizar los gobiernos capitalistas progresistas sudamericanos pues se guan por la fumosa teora sobre los populismos y sobre la desaparicin de las clases como si el comportamiento cotidiano de los capitalistas no demostrase lo contrario.

El stalinismo de los no stalinistas no slo infect a una parte de los intelectuales latinoamericanos -que creen ser secuaces de Karl Marx cuando en realidad siguen a Groucho Marx en materia de principios- sino que tambin imperaen casi toda la izquierda europea.

sta, como aqullos, es acrticaante los gobiernos burgueses antiimperialistas y confunde el apoyo indispensable a las medidas progresistas e esos gobiernos con un apoyo ciego que no convence, confunde y deseduca a los trabajadores.

Ninguno de los miles de dioses, ningn patrn bueno, ningn Salvador supremo ni los protoimperialistas Putin o Xi pueden aportar nada a la lucha de los trabajadores por su liberacin nacional y social.

El capitalismo que ha concentrado en modo extremo la riqueza y amenaza la supervivencia del planeta con la destruccin ambiental y con sus arsenales atmicos, debe recurrir hoy por fuerza a la represin, a regmenes semifascistas.

Si se quiere combatir al fascismo, por lo tanto, hay que destruir el capitalismo. ste se sostiene porque la inmensa mayora de la humanidad comparte la cultura y muchos de los valores del puado de dominadores. No hay por lo tanto poltica anticapitalista sin una educacin cotidiana internacionalista. No hay actividad sindical eficaz si, adems de combatir contra las consecuencias de la explotacin capitalista, no se liga esa lucha a la explicacin de qu es el capitalismo y al desarrollo cotidiano de una alternativa anticapitalista.

El logro de una conciencia anticapitalista y socialista requiere un proceso de educacin en la lucha y por la lucha y claridad terica de los socialistas. Una cosa es defender a Cuba y otra decir que all hay socialismo cuando subsiste el rgimen salarial, la censura, los sindicatos estn sometidos al Partido-Estado y el Estado y no la sociedad es propietario de los medios de produccin. Los que despachan agua podrida bautizndola vino envenenan a los trabajadores y favorecen al capitalismo y a los Le Pen.

almeyraguillermo @gmail.com

Rebelin ha publicado este audio con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter