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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Las crceles en EE.UU. y en Palestina
En huelga por la dignidad y la libertad

Amahl Bishara
MERIP

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs


El 17 de abril de 2017 ms de 1.500 presos polticos palestinos iniciaron una huelga de hambre para mejorar sus condiciones dentro de las crceles israeles. Sus reivindicaciones incluyen el acceso a la educacin, la atencin mdica adecuada y el fin de la prctica del aislamiento. Hacen huelga para que la vida de sus familias sea ms fcil; tambin para que se garantice el derecho a las visitas regulares y para que los funcionarios de prisiones traten a las familias respetuosamente. Y estn en huelga para protestar contra una de las polticas israeles ms obviamente injustas: la detencin administrativa , o el encarcelamiento indefinido sin cargos ni juicio.

Israel mantiene encarcelados a 6.300 prisioneros polticos palestinos , 300 de los cuales son menores de edad. Quinientos estn bajo detencin administrativa; 458 han sido sentenciados a cadena perpetua; 61 son mujeres; 13 son miembros del Consejo Legislativo Palestino (CLP); 70 son ciudadanos de Israel. A diciembre de 2016, 24 eran periodistas ; uno era un payaso de circo . Al menos 400 palestinos han sido detenidos en los ltimos aos por publicar en redes sociales posts considerados por los funcionarios israeles como incitacin a la violencia. Asimismo, se ha sabido que la polica israel ha detenido a otras 400 personas que no haban cometido ningn delito ni escrito nada que la polica considerara amenazante. No obstante, se las detuvieron en base a un algoritmo que pretende predecir quin cometer un crimen.

Una huelga de hambre es una experiencia desgarradora para quienes la llevan a cabo. Despus de dos semanas, los cuerpos de los huelguistas comienzan a degradar su musculacin para sobrevivir. Sienten fro, pierden la capacidad de mantenerse en pie, luego la de or y en muchos casos la de ver. Adems, los palestinos hacen huelga de hambre en crceles administradas por un Estado que no solo los considera enemigos sino tambin terroristas. Los funcionarios penitenciarios han castigado a los huelguistas trasladndolos de crcel en crcel y confinando a muchos de ellos en celdas de aislamiento. Mientras tanto, un grupo de jvenes israeles organizaba una una barbacoa en el exterior de una prisin en Cisjordania.

Al mismo tiempo, en el exterior contina la batalla para deslegitimar a los presos palestinos. El 1 de mayo, el ministro de Seguridad Pblica y Asuntos Estratgicos de Israel, Gilad Erdan, utiliz los trminos terrorismo o terrorista no menos de 18 veces en un artculo de menos de 900 palabras publicado en The New York Times.

Los palestinos tienen claro que las crceles israeles son un elemento histrico dentro de un sistema de opresin. Tambin en The New York Times, el preso y miembro del CLP Marwan Barguti subrayaba el carcter colonial de las crceles israeles , y cmo las polticas de detencin de Israel violan el derecho internacional. La ex prisionera y actual miembro del CLP Jalida Jarrar afirmaba en The Washington Post el derecho de los palestinos a resistir una ocupacin ilegal.

El sumud o la firmeza colectiva

La resistencia es transformadora. La antroploga Lena Meari escribe sobre la prctica de la firmeza o el sumud por parte de los presos y presas palestinos. Ser firme da a los individuos la fuerza para soportar los interrogatorios israeles; conecta a los menores encarcelados con sus padres en el exterior; refuerza el sentimiento de colectividad entre los presos de manera que la delacin no sea una opcin en los interrogatorios. Meari scribe, Sumud... es un proceso creativo infinito, una cadena de ecos que refleja y crea la victoria... Al practicar el sumud el preso siente en su piel a todos los dems.

Hasta tal punto es as que los presos dejan de comer en nombre del derecho a las visitas de los padres y madres, mientras que los padres en el exterior de la crcel, alzan las fotografas de sus hijos e hijas presos y presas en concentraciones que les traen desde sus pueblos y ciudades. Aunque estn libres de prisin, los padres y madres atraviesan las capas de violencia y ruinas que 50 aos de ocupacin militar israel han dejado en el camino.

De hecho, la huelga moviliza a las familias y a las comunidades para reafirmar que lo dejan todo para que la calidad de vida de sus presos mejore . El 27 de abril una huelga general en Cisjordania cerr tiendas, bancos, fbricas, instituciones gubernamentales y universidades todo menos las escuelas secundarias, los servicios mdicos de urgencia y los hospitales. Se han instalado carpas de solidaridad en la mayora de las ciudades. Comits populares han organizado manifestaciones y preparado exposiciones pblicas de arte. La huelga es tambin un momento para movilizar el boicot local de los productos israeles. Como dice la ex prisionera Ahlam al Wahsh, vamos al muro de separacin cada da y lanzamos al otro lado mercancas israeles para enviar un mensaje a los ocupantes de que no son bienvenidos aqu. Nos esforzamos para que sus productos no estn en nuestras ciudades. Su vida est marcada por su encarcelamiento de adolescente a finales de los 70: Cuando sal de la crcel no dej una prisin israel sino una escuela palestina donde me form como la persona que soy ahora.

Es doloroso saber que los seres queridos estn en huelga de hambre. Isra 'Abu Srur, sobrina de un huelguista, Naser Abu Srur, encarcelado durante un cuarto de siglo, dice: ha sido especialmente difcil para mi abuela. Se pasa todo el da en la carpa solidaria. Vamos todos a las manifestaciones. Es lo menos que podemos hacer. Y aade: Esperemos que sus reivindicaciones sean satisfechas porque se trata de simples demandas humanitarias. La organizacin israel de derechos humanos B'tselem coincide con esta evaluacin. De hecho, como lo explica el ex prisionero Jaled al Azraq, casi todas las reivindicaciones son en realidad peticiones para que se restablezcan los derechos que los presos y presas haban obtenido mediante huelgas anteriores pero que se han eliminando a lo largo de los aos. El propio al Azraq particip en huelgas de hambre en 1987, 1994, 1998, 2000 y 2004.

Al Azraq aade que la huelga est diseada para movilizar la calle palestina y reavivar la estima por el movimiento de presos y presas. La huelga est organizada bajo el lema Una huelga por la dignidad y la libertad, explica. No hay libertad para los presos y presas pero tienen intacta su dignidad. Somos nosotros, los que estamos fuera, los que tenemos que restaurar nuestra propia libertad y dignidad. Al Wahsh y al Azraq tambin pasan sus das en la carpa de solidaridad. Lo que intento es estar con las madres para infundirles nimo y levantar su espritu.

Huelga en las crceles de EEUU

Apenas unos meses antes de que los prisioneros palestinos comenzaran a negarse a comer se produjo otra huelga de presos en otro continente que denunciaba una historia de desposesin racista. El 9 de septiembre de 2016, en el cuarenta y cinco aniversario de la creacin de la prisin de Attica de Nueva York, 24.000 presos de 20 prisiones de al menos 12 estados, incluyendo Alabama, Mississippi, Texas, Oregon y Georgia, se declararon en huelga para protestar por las condiciones laborales en el interior de las prisiones en EEUU. Como declararon los organizadores , con una sola voz que surge de las celdas de aislamiento y que resuena en cada celda y en cada bloque de Virginia a Oregon, nosotros, los prisioneros de Estados Unidos juramos que acabaremos finalmente con la esclavitud en 2016. La Enmienda Trece de la Constitucin estadounidense con la que en otro tiempo se puso fin a la esclavitud contiene una excepcin para el trabajo penitenciario .

Toda crcel es poltica

Para quienes tengan dudas de que toda prisin es poltica vale la pena comparar las tasas de encarcelamiento de hombres negros en EEUU con las tasas de encarcelamiento de palestinos. Segn la NAACP, uno de cada seis hombres afroamericanos ha sido encarcelado . Segn el grupo palestino de derechos humanos Adamir, aproximadamente uno de cada cinco palestinos de los territorios palestinos ocupados ha sido encarcelado desde que comenz la ocupacin israel de 1967.

En ambos casos el sistema de justicia queda gravemente comprometido aunque sea de manera diferente. Para los palestinos, las tasas de condena superan el 99% . En EEUU, el 97% de las acusaciones criminales que no son rechazadas se resuelven a travs de acuerdos por el que el acusado admite ser culpable para reducir su sentencia en lugar de mediante juicios. Este hecho es preocupante porque aunque sean inocentes, hay muchas personas que tiene mltiples razones para declararse culpables antes que arriesgarse a un juicio.

En EEUU la prisin socava la democracia cuando aproximadamente uno de cada 13 afroamericanos en edad de votar no lo puede hacer debido a las leyes de privacin de derecho al sufragio de los criminales. En tres estados, Florida, Virginia y Kentucky, ms de uno de cada cinco afroamericanos est privado de sus derechos. Por supuesto, a todos los palestinos que viven bajo ocupacin militar en Cisjordania y la Franja de Gaza se les niega el derecho a participar en las elecciones israeles a pesar de que Israel ha mantenido la ocupacin durante medio siglo.

El sistema carcelario alimenta un racismo que mata. En EEUU, la pena de muerte se ejecuta de manera desproporcionada contra personas de color . En la ltima semana de abril, las autoridades de Arkansas programaron un terrible desfile de ejecuciones cuatro personas fueron ejecutadas para evitar que vencieran las fechas de caducidad de los frmacos utilizados en las inyecciones letales. Este racismo alimenta la brutalidad policial. El 29 de abril, un oficial de polica dispar en la cabeza a un muchacho negro de 15 aos , Jordan Edwards, mientras conduca un automvil despus de una fiesta en un barrio de Dallas. A principios de la primavera, un joven palestino, Mohammed Aamar Jalad, muri solo en una celda de un cuarto de hospital , tres meses despus de que soldados israeles le disparasen y lo detuvieran cuando cruzaba la calle de manera aparentemente sospechosa cuando se diriga hacia su ltima sesin de quimioterapia. Los funcionarios del ejrcito israel ni se molestaron en informar a su familia sobre su situacin, ni siquiera cuando muri.

Las crceles israeles y estadounidenses son distintas entre s. Pero cuando las comparamos podemos reconocer que la prisin como herramienta no slo amenaza la vida de quienes viven en la crcel sino que permite asimismo segregar de forma racista y mortal a una parte de la poblacin del resto. Cuando nos posicionamos contra las crceles lo hacemos por la dignidad de la gente negra y morena, de los desposedos. Como dice Ahlam al Wahsh, hablando de la actual huelga de hambre palestina, tenemos que ganar, porque la batalla de los presos y presas es la batalla de los palestinos.

Fuente: http://www.merip.org/striking-dignity-freedom

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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