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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Movimientos sociales y derecha empresarial

Roberto Follari
El Telgrafo


Nada ms distinto -pero no distante, lamentablemente- entre s, que los movimientos sociales (ecologistas, indgenas, de derechos humanos) y las polticas proempresariales. Son dos mundos antagnicos: uno, surgido de la lucha por el sostn de derechos colectivos fundamentales, y la defensa de los bienes comunes; el otro, regido por la lgica de la ganancia individual y del lucro como racionalidad fundante.

Y sin embargo, a veces se unen. Ser una porcin de ese barroco latinoamericano donde todo es posible, incluso la unidad fctica de los contrarios? Es esto una cuasificcional muestra de lo real maravilloso regional? De ninguna manera: lamentablemente, es una concreta exhibicin de ceguera y torpeza, de parte de los que coordinan y dirigen algunos movimientos sociales. Las diferencias, las vemos ms con quienes estn cerca. Yo no puedo tener rispideces con finlandeses o japoneses: nunca he tenido relacin con ellos. De tal modo, algunos ven las pequeas fallas de los cercanos como enormes; y las enormidades antisociales de los que estn ms lejos, como pequeeces. Solo as -en ver a los lejanos con distorsin perceptiva positiva- puede explicarse que la dirigencia de los indios qom, del noreste de Argentina, haya estado en rotunda oposicin al gobierno kirchnerista, y tenga relacin relativamente armoniosa con el derechista gobierno de Macri, el cual tiene presa a la dirigente Milagro Sala por reivindicar pobres e indios, y por ser indgena ella misma.

Esos sectores en otros pases, como es Ecuador, han llevado la apuesta ms adelante: directamente se han aliado a la derecha bancaria, se han subordinado en los hechos a una conduccin poltica reaccionaria, con tal de enfrentar al gobierno actual y al del mismo color que lo continuar por decisin popular. No han sido neutrales en la eleccin, o apoyado subrepticiamente a la derecha: han operado como derecha prctica ellos mismos.

Pueden esgrimir sus razones para no coincidir con el gobierno de Alianza PAIS, y algunas pueden resultar muy atendibles. Pero menos claro es que puedan mostrar razonablemente por qu se vuelven furgn de cola de sectores empresariales: una cosa no se sigue de la otra. Es cierto que la orfandad poltica de los movimientos sociales puede ayudar a este equvoco; contra lo que dicen algunos autores encerrados en sus escritorios universitarios, las reivindicaciones sociales solo alcanzan rango poltico si se articulan en una poltica general que busque la direccin gubernativa del Estado. Es decir: los movimientos sociales, en tanto que tales, no son una opcin poltica. Tienen que construirla, y eso implicara perder la autonoma que suele caracterizarlos. Pero si se elige el resguardo de tal autonoma y no participar de un colectivo poltico, se est condenando al seguidismo de alguien que viabilice una posicin en el plano de lo directamente poltico-partidario. O sea: en nombre de la autonoma, se est llevando a la peor dependencia. As, alguna vez se pudo formar parte del gobierno de Lucio Gutirrez, aquel presidente que vol a Washington tras la eleccin, mientras en la campaa apareca como un nuevo Hugo Chvez. Ms grave an que eso, por cierto, es ir junto a una cruda derecha que representa sin ms los intereses del concentrado mundo financiero.

Qu clase de coherencia puede exhibir un movimiento social que se subordina a los intereses del capitalismo internacional, justo aquellos contra los que luchan quienes forman parte de dicho movimiento?

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/movimientos-sociales-y-derecha-empresarial



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