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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

El intervencionismo de hoy en da

Felipe Cuevas Mndez
Rebelin


El mundo en que ahora nos toca vivir afronta un inflamado proceso desestabilizador, forjador de guerras y miseria capitaneado por la poltica criminal de los Estados Unidos, sus socios y las plutocracias. Lamentable realidad, la matriz agresora es el hegemn del norte, para donde se mire, lo mismo da si es un pequeo pas que una potencia rival, tanto le provoca un mercado que un recurso natural, pues el eje de su intervencionismo es la ambicin de poder, hegemona y riquezas.

Estados Unidos ejerce un derecho de opresin transnacional, un intervencionismo permanente, el asedio constante, la violacin de la paz mundial, el chantaje poltico, las sanciones econmicas. Qu derecho tiene ese rgimen cabeza del capitalismo imperialista a intervenir por ejemplo en Amrica Latina y sus pueblos? Muy simple, el derecho imperial de pretender seguir haciendo lo que le place con una falsa bandera de libertad de la llamada comunidad internacional siempre que sea trazada por este.

Los yanquis y las potencias europeas en este momento han decidido desmantelar los sueos de nuestros pueblos, con la lnea de antao, restaurar el conservadurismo, las viejas dictaduras y represiones bajo el mando neoliberal. Como vamos viendo, no les importa que esa poltica les est llevando a sembrar una grave tensin social desencadenante de nuevas resistencias de frente a su sistema a pesar de tanta opresin.

Las castas oligrquicas estn siendo reorganizadas por los gringos y sus lacayos que vienen por todo, quieren hacer de la regin un inmenso archipilago de protectorados, un territorio social, econmica y culturalmente desmembrado que entregue todas sus riquezas y fuerzas a sus centros de poder global. Vase las tendencias neoliberales de Brasil, Argentina, Colombia, Mxico y chile; sometidos a la voluntad transnacionalizadora, al ciclo econmico del norte.

Su asedio a los pueblos es general, su revanchismo frente a los procesos sociales y revolucionarios que tienen la osada de enfrentarles no tiene lmites ni compasiones. La clase burguesa no tiene escrpulos frente a los pueblos y sus resistencias, slo reconocen sus juegos de poderes, sus instancias y negocios sin importarles cunto se hundieron en corrupciones, amenazas, mentiras, crmenes, violencias, despojos y ruinas econmicas contra las mayoras.

Ciertamente el FMI, la OEA, los TLCs, la DEA, la CIA, USAID, transnacionales, Departamento de Estado, embajadas yanquis, flotas, bases, la tropa de gobiernos latinoamericanos vasallos y tantsimas cosas ms, son los instrumentos que amenazan a la regin por igual, se trate de pases totalmente sometidos o de pueblos en lucha. Son parte del mal que tiene a Nuestra Amrica sometida a la miseria y la dependencia, a las desigualdades sociales y la poltica de dominacin.

Venezuela, esa nacin criminalizada, sometida a una guerra multilateral, asechada por desencajar en el viejo sistema de naciones patio trasero; vive los tiempos del llamado de la patria, del momento histrico entre avanzar un poco ms en su largo proceso liberador bolivariano y revolucionario, o ser doblegada por completo al imperialismo que hace cuentas de sus enormes riquezas por las que es capaz de cualquier masacre como sobradamente ha hecho y pregonado.

Mucho han tramado los yanquis para esto, actualmente presionan con sus medios e instrumentos ms modernos en materia de guerra de cuarta generacin, y no obstante el pueblo chavista ha sabido pasar las duras y las maduras, padeciendo los estragos de calumnias, terrorismos, disociacin clasemediera, uso del crimen en poltica, etc.

Disociacin particularmente de sectores mediatizados con el recurso de traer solo situaciones y ejemplos afines a sus propsitos, manipulando hechos, en tanto la verdad autntica siempre reclama los contrastes para recoger el conjunto de cualquier problemtica y vislumbrar toda su envergadura social. De pronto, este pas que sali de la oscuridad neoliberal, se levant, construy e instruy, en medio de dificultades ya vencidas, y de otros grandes problemas que siguen pesando en su contra; pero nada le vale a las hegemonas imperiales, porque es una cuestin de clases sociales. No les entra en su mollera que los pueblos quieran ser libres; nos quieren indiferentes, divididos y doblegados, nos requieren inconscientes y alienados, te prefieren atemorizado y de rodillas, te quieren sin esperanzas ni alternativas.

Los pueblos y sus autnticos liderazgos resisten, tienen capacidad de corregirse, de mejorar, de proponer, de orientarse, de batallar diariamente, continuamente, redimensionadamente, compactadamente. Tenemos que ser consecuentes en el impulso de las banderas, de las grandes y pequeas metas, de distinguir al amigo, al aliado, a la luchadora, al aporte, a la solidaridad, a la direccionalidad del proyecto socialista, a la necesidad de vencer a la burguesa, el imperialismo y sus cipayos.

En efecto, los polticos y organizaciones de la burguesa se volvieron un cuerpo extrao al pueblo, lo que es peor, instrumentos bajo cuerda, extensiones de la poltica del lobbismo, de las dependencias norteamericanas, de las oligarquas mayameras, de todo lo que el capitalismo representa y represent para los pueblos latinoamericano-caribeos. Nuestros pueblos, las fuerzas democrticas, progresistas y revolucionarias ya vimos esta pelcula, a pesar de las tantas circunstancias de nuestros pases y movimientos, nada bueno podemos esperar de las clases explotadoras y opresoras, no estamos con estas, estamos con el pueblo venezolano para que se alerte, luche y salvaguarde sus grandes obras, para que resuelva sus propios problemas, para que d nuevos ejemplos en el camino de nuestros hroes, heronas e historias de luchas.

La osada del pueblo venezolano no nicamente consiste en haber resistido hasta ahora ante tantas agresiones y ante el colosal intervencionismo que lleva 18 aos, la afrenta ms dura para el imperialismo est en que no se ha quebrantado ante lo que su propia clase ya se hubiese hecho suicidio, que es, el resistir con limitados recursos en medio de la feroz guerra econmica. El imperialismo y la plutocracia interna no alcanzan a entenderlo todava, que no es slo por el bienestar econmico de las clases populares, sino por la emancipacin de su yugo y tutela. El imperialismo y las grandes burguesas son incompatibles con los intereses de las clases y sectores populares, a la propuesta de paz lanzan la campaa de terrorismo, al debate en el pueblo le sobreponen la negociacin en la oscuridad, a la constituyente popular le contraponen la rendicin total del proceso.

Y algo ms de fondo, que las clases opresoras no toleran porque se sale de su modo de ser y pensar; la proyeccin de un nuevo poder de liberacin, prefigurado en torno a la tarea del poder popular y el socialismo, batalla de gigantes, de gente sencilla con mucho amor a la vida, de gentes muy alegres y decididas en medio de las adversidades. Ante tanto esfuerzo y sacrificio queda el enorme reconocimiento, el rechazo al injerencismo en sus asuntos y la obligacin de solidaridad con este bravo pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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