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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Santos, Pea Nieto y los militaristas de Washington

Carlos Fazio
Rebelin


Si Colombia es el Israel de Estados Unidos como plataforma para desencadenar un conflicto militar subregional en el corazn de Sudamrica −con Venezuela como objetivo principal del rediseo geopoltico de Washington−, Mxico ha sido acondicionado como un gran cuartel del Pentgono para consolidar el flanco sur del imperio de cara a un eventual conflicto blico con potencias capitalistas que desafen su hegemona.

Como antes los ex presidentes lvaro Uribe y Felipe Caldern, de Colombia y Mxico, respectivamente, los actuales mandatarios Juan Manuel Santos y Enrique Pea Nieto estn al frente de sendos regmenes clientelares y cleptocrticos vasallos de Estados Unidos. Ambos gobiernos colaboracionistas sacrificaron la soberana poltico-militar de sus pases y actan como cipayos del estado imperial paralelo que opera al margen del gobierno de la Casa Blanca; al servicio de las guerras encubiertas y los golpes de Estado (de cambio de rgimen) del Estado profundo −como lo llama James Petras− gobernado por los unipolaristas y militaristas que dirigen el aparato permanente de seguridad de EU, con independencia del presidente civil que despacha en la Oficina Oval.

Se trata de un gobierno paralelo al de Donald Trump que al decir de Petras no es una entidad sin rostro, ya que tiene una clara identidad de clase, ideolgica y econmica, y que ha logrado construir una red mundial de avanzadas militares, agentes clandestinos, ejrcitos mercenarios, bandas terroristas y paramilitares, alianzas regionales y tropas vasallas que actan como ejrcitos de ocupacin en sus propios pases.

Por su ubicacin geopoltica biocenica en la regin andino-amaznica y con su red de radares, bases militares y sus ms de 1,500 asesores militares y fuerzas especiales de Estados Unidos in situ, el papel de Colombia como portaviones terrestre del Comando Sur del Pentgono se ha venido consolidando desde febrero de 2008, cuando en el marco de sus guerras preventivas la administracin Bush utiliz al tro Uribe/Santos/scar Naranjo para intentar desencadenar un conflicto tipo Kosovo en el rea, tras la accin blica extraterritorial colombiana en el Sucumbos ecuatoriano, eufemsticamente llamada Operacin Fnix (recoga el nombre en clave de la instrumentada por William Colby contra el Vietcong, resucitada en los aos ochenta en El Salvador).

Al margen del derecho internacional, la accin punitiva de Uribe y compaa buscaba internacionalizar el conflicto interno colombiano, escalar una confrontacin poltica-ideolgica con los pases vecinos, en particular con Ecuador y Venezuela, e introducir un cuadro hipersensible en la subregin andina que derivara en un conflicto armado, para lo cual Washington haba venido apoyando el surgimiento de movimientos separatistas extremistas en la media luna boliviana; Guayaquil, Ecuador, y el estado Zulia, Venezuela. Un escenario regional que, de haberse logrado, hubiera llevado a una vietnamizacin de Amrica del Sur. Pero ni Rafael Correa ni Hugo Chvez mordieron el anzuelo.

Desde entonces Colombia ha venido sirviendo como base operativa para las acciones psicolgicas y la guerra electrnica subversiva de EU contra el gobierno constitucional y legtimo de Nicols Maduro, y como plataforma de las acciones terroristas desestabilizadoras de marines encubiertos, mercenarios y remanentes del paramilitarismo en la frontera colombo-venezolana (en particular en los estados de Tchira, Zulia y Miranda), solapadas mediante campaas de intoxicacin meditica de las corporaciones hegemnicas privadas que se dedican a la fabricacin de noticias y la manipulacin masiva de emociones, dado que los medios cumplen un papel central en el campo de la propaganda como parte de una guerra no convencional asimtrica o de cuarta generacin.

Asimismo, y a pesar de las notables contribuciones de la revolucin bolivariana al Proceso de Paz en Colombia, el debilitado gobierno de Santos salpicado por la ola de corrupcin derivada de los dineros sucios de la empresa transnacional brasilea Odebrecht a su campaa− contina actuando de manera servil en funcin de los intereses geopolticos de Washington y en pro de una guerra civil en Venezuela.

Merced a los buenos oficios de la experta en demoliciones polticas (Atilio Born dixit) Liliana Ayalde, vice jefa civil del Comando Sur (y ex embajadora en Paraguay y Brasil, donde prepar los golpes parlamentarios contra Fernando Lugo y Dilma Rousseff), Colombia se ha convertido en el patio trasero de los sectores golpistas neofascistas de la Asamblea Nacional (AN) y la Mesa de Unidad Democrtica (MUD).

Necesitados de reconocimiento pblico ante el descrdito que sufren en su pas, ultraderechistas como el diputado Julio Borges, presidente de la AN y dirigente de Primero Justicia; su correligionario Henrique Capriles Radonski, perteneciente a dos de las familias ms poderosas de Venezuela (complejos de cines, cadenas de medios de comunicacin y empresas de la industria alimenticia) y quien como alcalde de Baruta comand el asalto a la embajada de Cuba en Caracas durante el golpe de Estado de abril de 2002, y el diputado Luis Florido, de Voluntad Popular, han encontrado los micrfonos abiertos del Congreso y el Senado colombianos para exigir la intervencin militar en su propio pas.

Florido fue recibido por el ultraconservador lvaro Uribe y tambin por el presidente Santos, quien dijo que estaba dispuesto a abrir Colombia como canal humanitario ante un escalamiento del conflicto interno venezolano. Llama la atencin que en marzo pasado cruz a pie la frontera de su pas y desde Bogot viaj a Washington para presenciar el consejo permanente de la OEA. Dado que tiene su pasaporte invalidado por las autoridades venezolanas, quin le entreg a Florido documentos de viaje? Ser el nico opositor venezolano que viaja a EU con documentos de origen inconfesable?

En ese contexto, el Estado paralelo gobernado por los militaristas de Washington ha logrado a ltimas fechas un aejo objetivo: terminar de convertir al territorio mexicano en una extensin del Comando Norte y a las fuerzas armadas nativas en un brazo operativo para la defensa de la seguridad nacional de EU.

Mientras el aprendiz de canciller Luis Videgaray −impuesto por Donald Trump en la Secretara de Relaciones Exteriores de Mxico− impulsa la accin intervencionista de la OEA contra Venezuela, los mandos de las instituciones castrenses, general Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Sobern, oficiaron en das pasados en Cozumel como edecanes militares de los jefes de los Comando Norte y Sur del Pentgono, la general Lori J. Robinson y el almirante Kurt W. Tidd, durante la V Conferencia de Seguridad de Centroamrica (Centsec 2017).

Con la zanahoria de que la general Robinson les ha concedido el liderazgo militar subregional (Mxico como la neocolonia ms grande de Centroamrica), Cienfuegos y Sobern aceptaron participar en una fuerza de tarea conjunta Mxico-Guatemala, que bajo el mando activo del almirante Tidd realizar patrullajes en la frontera comn. Ergo, EU podr incursionar militarmente en el territorio nacional mexicano en detrimento de su soberana. Para arreglar la agenda comn en materia de seguridad, el responsable de Seguridad Interior de EU, general John Kelly, convoc a su contraparte mexicana a una reunin en Washington el prximo 18 de mayo; con lo que Mxico seguir en la ruta de la capitulacin, la sumisin y la entrega.

Como colofn, no est de ms recordar que el imperio en decadencia se ha vuelto demencialmente peligroso, y ante el surgimiento de China y Rusia como nuevos protagonistas de un mundo multipolar, los militaristas del estado paralelo en Washington acarician el delirio de una guerra nuclear mundial. En tal perspectiva, una tercera gran conflagracin internacional podra tener como escenario al continente americano, con lo cual los regmenes vasallos de Mxico y Colombia podran ser blancos de los ataques de los enemigos de Estados Unidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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