Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2017

Regalar vida, regalar espacios de libertad, juego y relacin

Feliciano Castao
El tercer puente


La experiencia corporeizada de la precariedad se caracteriza por: (a) vulnerabilidad: la continua experiencia de la flexibilidad sin ninguna forma de proteccin; (b) hiperactividad: el imperativo de adaptarse a la disponibilidad constante; (c) simultaneidad: la capacidad de manejar a la vez los distintos tempos y velocidades de mltiples actividades; (d) recombinacin: los entrecruzamientos entre varias redes, espacios sociales y recursos disponibles; (e) postsexualidad: el otro como dildo; (f) intimidades fluidas: la produccin corporal de relaciones de gnero indeterminadas; (g) inquietud: estar expuesto o expuesta a la sobreabundancia de comunicacin, cooperacin e interactividad, e intentar sobrellevarla; (h) inestabilidad: la continua experiencia de la movilidad a travs de distintos espacios y lneas temporales; (i) agotamiento afectivo: la explotacin emocional o la emocin como elemento fundamental del control de la competitividad laboral y las dependencias mltiples; (j) astucia: capacidad para ser falso, persistente, oportunista, un tramposo.

Vassilis Tsianos y Dimitris Papadopoulos, 2006

 

En la sociedad de consumo lo que se produce es consumo: cuantos ms regalos hagamos, mejor cumpliremos nuestra obligacin; lo importante es comprar, da lo mismo para qu y para quin. El capital no tiene rostro. Dios ha muerto y el capital es su cadver (un cuerpo sin rostro). Si el capital no tiene rostro, tampoco t y yo tenemos rostro: cuando te hago un regalo, ms que obligarte hacia m, cumplo mi obligacin con la sociedad, y a lo que te obligo a ti es a cumplir a tu vez tu obligacin, haciendo regalos a m o a otros.

Jess Ibez, 1981


Las ciudades hoy estn cercadas de una realidad atosigante. El paseo libre, la conversacin disfrutada, el juego entre churumbeles, el estar juntos sosegadamente con colegas de trabajo -si los hubiere-, el silencio libre de humo y contaminacin parecen hoy imposibles.

A la vista est, sociedad de alto consumo-produccin, todo tematizado, expuesto y a la venta. La tragedia es que en esto, decir todo es todo. El dogma del crecimiento lo exige. No hay lmite en el rgimen del goce de mercanca y de la servidumbre. El tiempo, el espacio, el cuidado, el ocio, la informacin, el cuerpo en su materia y representacin, la atencin, el deseo, el descanso, las capacidades, la comunicacin. Todo a la venta. Todo acumulable. Bajo este nuevo espritu del supermercado no importa quin eres, importa lo que consumes o representas.

Los pueblos, las escuelas, los hospitales, las plazas, los cuerpos, el pensamiento, las miradas, los ros, la tierra, las costas todo a la venta. La trada gestin-marketing-publicidad gobierna el da a da; salud, vida social, poltica, educacin, alimentacin, sexualidad, cultura, trabajo, emociones, vacaciones. Una vida administrada y controlada por este tridente y sus mltiples dispositivos.

El crimen del capitalismo no deja de expandirse, sin embargo no es del todo perfecto como nos recordaba en su da Baudrillard. El malestar cultural y las desigualdades se agrandan, el colapso se perfila ms que nunca en el paisaje, la tirana neoliberal erosiona permanentemente los vnculos sociales y humanos. Cado el Welfare (Bienestar) se exaltan las tecnologas del yo, la competencia frente a la fraternidad e interdependencia humana, el slvese quien pueda en formato de autoayuda, resiliencia, emprendimiento o el s tu mismo , toda una gramtica individualista sin horizonte comn alguno. El mundo de vida social se des-hace a la vez que se corporeiza la precariedad y los problemas se individualizan en un yo patolgicamente psicologizado.

Regalar espacios, tiempos de libertad y juego es empezar a crear vnculos con semejantes; participando, apoyndonos, trabajando juntos en soluciones comunes. Regalar espacios de libertad y juego es desmontar los mitos de la libertad y la autonoma de esta civilizacin neo-liberal, romper la regla del miedo al otro para atreverse a escuchar, saberse vulnerable, depender y a que dependan de nosotros. Al fin y al cabo son las redes sociales reales, con su tiempo y espacio limitado, sus interdependencias, sensibilidades, necesidades, afectos y apoyos las que nos hacen tener una vida mejor. Piel con piel. Cuidar y ayudar tomando partido es una virtud arrinconada por el mantra del capital humano, que bien merece ser sealada como una tradicin femenina que ha de ponerse en valor ante todo. Por eso, nada mejor que atreverse a regalar simple vida, desurbanizando los automatismos del da a da, abriendo espacios de libertad, juego y relacin para impedir que el mundo de vida social se deshaga.

Fuente: http://www.eltercerpuente.com/regalar-vida-regalar-espacios-libertad-juego-relacion/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter