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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

Trabajo domstico & Vulnerabilidad de las mujeres en Paraguay
En la cuerda floja

Dolores Curia
www.pagina12.com.ar

El trabajo domstico obliga a una cadena de cuidados que siempre empieza y termina en las mujeres ms vulnerables. Line Bareiro investiga la migracin paraguaya en nuestro pas y la precariedad laboral de un empleo informal y muchas veces ninguneado por el machismo sindical.


Line Bareiro es politloga. Fue investigadora del Instituto de Ciencia Poltica de la Uni Heidelberg y profesora de posgrados en Espaa y cinco pases latinoamericanos. Es cofundadora del Centro de Documentacin y Estudios, de la Coordinacin de Mujeres del Paraguay, de Decidamos y de la Red contra toda forma de discriminacin. Fue electa como experta del Comit para la Eliminacin de la Discriminacin contra la Mujer (CEDAW) de la ONU para el perodo 2011-2014.

Estuvo en Buenos durante las Jornadas Internacionales Justicia de gnero para una ciudad global -organizadas por la Oficina de Gnero del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, entre el 24 y 26 de abril-. All Bareiro intervino para disertar sobre sus ltimas investigaciones en torno al empleo domstico de la poblacin paraguaya radicada en el pas. Bareiro define a los derechos conquistados por las trabajadoras domsticas -o en proceso de conquista- como derechos del siglo XXI, novsimos en la agenda de los DDHH, novsimos para un sector de la poblacin que ha padecido la precariedad como estructura de base alrededor de la cual se organiza su trabajo.

Hay estadsticas, para empezar, de cuntas son las mujeres migrantes de origen paraguayas que hacen tareas domsticas en Argentina?

Es difcil hablar de nmeros porque la migracin femenina entre Paraguay y la Argentina se da con movimientos circulares, la gente se va y viene, por eso se le llama corrector migratorio. La segunda comunidad extranjera en el Paraguay es la argentina. Es que esta circulacin esencial en nuestra historia como vecinos. Estn los que migran por las cosechas y quienes vienen a Buenos Aires son fundamentalmente trabajadores de la construccin y trabajadoras domsticas. Un censo realizado en 2010 nos dice que hay 550 mil personas paraguayas viviendo aqu. Y sin embargo cuando se abri un registro de regularizacin, para tramitar la radicacin, hubo 750 mil solicitudes. El 56 por ciento de las mujeres que migran a Argentina para el trabajo domstico son de reas rurales. Son jvenes, el 71 por ciento son solteras y muchas de ellas son madres. Tener un hijo es lo que en una gran cantidad de casos dispara la necesidad de venir.

Hay algo muy impactante que dijiste en la ponencia: que los derechos de las trabajadoras domsticas son una conquista del siglo XXI.


El siglo XX muri sin que tengamos en la regin, y no slo en la regin, igualdad de trabajadoras del servicio domstico y tampoco legislacin igualitaria. Hoy la herramienta ms importante que tenemos es el convenio 189 de la Organizacin Internacional del Trabajo (2011), especfico para el trabajo domstico remunerado. Es vinculante, es obligatorio cumplirlo. La ley de servicio domstico que tienen aqu es de 2014, y est encuadrada en este marco de la OIT. Recin ahora estamos consiguiendo las leyes necesarias. Los primeros pases de la regin en tenerlas fueron Bolivia y Uruguay, en 2004 y 2005. En Costa Rica tambin fue relativamente pronto. En Argentina y en Paraguay fue en 2014 y 2015. Ya se reconoce jubilacin, tiempo de trabajo, etc., pero todava no est reconocido por ley ajustarse al salario mnimo. Todava no se han medido los efectos de estas leyes porque son muy recientes.

Entonces, se convirti en tema de agenda para los organismos internacionales hace relativamente poco Y los sindicatos?

Hay constantes en la historia de las trabajadoras domsticas. Se estableca por ejemplo una norma de ocho horas y los sindicatos junto con el Estado decan Vale para todos menos para las trabajadoras domsticas. Ha sido una exclusin explcita porque las familias de los trabajadores y de otros sectores se beneficiaban de la explotacin de las trabajadoras domsticas. La mayora de las migrantes no estn sindicalizadas. Lo que suele suceder con las migrantes es que tiene redes familiares y de connacionales fuertes. No es que la mujer se baja del mnibus y est por su cuenta. Suele haber una comunidad que la est esperando. Han sindicatos y organizaciones importantes para trabajadoras domsticas en Argentina, Brasil y Paraguay. Pero no hay una gran adhesin a ellos por parte de las migrantes.

Se da un doble juego: estn invisibilizadas en cuanto al reconocimiento de sus derechos, trabajan en negro en una gran cantidad de casos, y por otro lado, son esenciales para el engranaje social

La perspectiva de gnero rescata esto con la divisin sexual del trabajo como eje. Las trabajadoras domsticas son clave no slo para que las mujeres de otros sectores se incorporen ellas mismas al mercado, hay temas de cuidado de personas mayores, personas enfermas. No son los mdicos que tiene cada pas los que cuidan a la poblacin sino miles de mujeres analfabetas que estn a cargo de otras mujeres o que recurren a otras mujeres.

En tus investigaciones sobre el tema hablas de las cadenas globales de cuidado

La mujer que migra a Buenos Aires para hacer trabajo domstico debe dejar a sus hijos al cuidado de otra, que muchas veces es de su familia. Ocupa a otra mujer en el cuidado para poder ella ocuparse del cuidado de otros nios, para que otra mujer, la que la contrata, pueda dedicarse a la obtencin de ingresos. La trabajadora migrante que no tiene mam, o ta, o hermana est en una grave situacin. Estas cuidadoras de segundo grado (mam, ta), que se quedan en Paraguay, son muchas veces seoras mayores con dificultad para moverse a cargo de nios pequeos. Quin cuida a las cuidadoras es una pregunta crucial para hacerse.

Cmo se suma a esta situacin ya de por s precaria el ser migrante?


Cuando sos migrante siempre padeces restriccin. Pero en el caso de las trabajadoras domsticas hay motivos de gnero, de calidad del trabajo, y hay un bajo sentimiento de ciudadana en ellas mismas. Se perciben como trabajadoras, como proveedoras, pero no como sujetos de derecho. Hay un desamparo muy grande. En general aceptan las condiciones laborales sin mayor discusin. Cuando se sienten explotadas no negocian, se van noms.

Qu implica no reconocerse ciudadana?

Lo ms comn es que los empleadores se aprovechen. Ac en Argentina en algunos casos se les paga por arriba del sueldo mnimo pero no las inscriben en la seguridad social. Se dan relaciones complejas entre estas trabajadoras y sus empleadores. Por ejemplo, no tienen obra social y si se les pregunta cmo hacen con los remedios y te dicen no necesito, ellos me compran todo. Tambin est el tema del acoso sexual. En una casa ajena ests muy desprotegida. En este sentido y en muchos ms, segn estudios actuales, est considerado como trabajo de riesgo.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/35637-en-la-cuerda-floja



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