Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

Quin teme a la competencia y quin vive del Estado?

Juan Torres Lpez
El diario

Afirmar que las clases trabajadoras son los grupos sociales parasitarios que viven de los dems es un mito sin fundamento: son las grandes empresas y fortunas y los bancos quienes han asaltado los Estados y conquistado el poder que les permite vivir de rentas y no de la innovacin y el riesgo.


Uno de los mitos econmicos que con mayor xito se han difundido siempre es el que vincula la mayor competencia con los intereses de las empresas y su defensa con la prctica de las derechas, mientras que a los trabajadores y a sus representantes, sindicatos o partidos de izquierdas, se les achaca el querer siempre vivir a expensas del Estado y de las rentas que generan los dems.

Parece mentira que despus de tantos aos de poder comprobar cmo funcionan en realidad las economas capitalistas se pueda decir algo as, pero lo cierto es que se dice a diario y con un extraordinario efecto de conviccin.

Parece mentira porque lo cierto es que las grandes empresas no slo no desean la competencia, que es el principal motor de los mercados eficientes, sino que son, por regla general, la primera causa de que desaparezca. No creo que se pudiera encontrar en todo el planeta una sola gran empresa que se precie y que no tenga un departamento orientado precisamente a combatir la competencia y, ms concretamente, a tratar de influir de cualquier modo para que los gobiernos legislen de la manera que les sea ms conveniente, concedindole privilegios y ms poder de mercado. Se podran contar por miles las normas legales, desde las leyes ms generales a las directrices ms concretas, que han salido directamente de alguno de esos departamentos sin que en los parlamentos se haya podido modificar una coma en beneficio colectivo. Quien ha tenido alguna experiencia legislativa o de gestin lo sabe perfectamente.

La colusin y los acuerdos para acabar con la competencia son la regla precisamente porque esta es el mayor enemigo de las empresas que solo buscan ganar cada vez ms dinero, puesto que all donde hay ms competencia los precios son ms bajos y no se disfruta de beneficios extraordinarios. Por eso, las absorciones, las fusiones, los crteles, los holdings... las diferentes formas de concentracin y centralizacin del capital han sido siempre el hilo conductor del capitalismo y no hay un sector econmico consolidado en donde la lgica imperante no sea la de cada vez menos empresas dominando el mercado. Mercado s, pero sin competencia y bien protegido por las normas que el Estado promulgue al dictado de la gran empresa o de la banca.

El gran Adam Smith se dio cuenta muy pronto de ello y lo expres con palabras tan sabias como bellas: "Rara vez se vern juntarse los de la misma profesin u oficio, aunque sea con motivo de diversin o de otro accidente extraordinario, que no concluyan sus juntas y sus conversaciones en alguna combinacin o concierto contra el beneficio comn, convinindose en levantar los precios de sus artefactos o mercaderas".

La competencia suele ser el caldo de cultivo de las innovaciones, del progreso y del lucro, pero la paradoja es que su efecto benfico desaparece en la misma medida en que el afn de lucro creciente se impone y la destruye. Las empresas y bancos que quieren ser cada da ms grandes y aumentar sin descanso sus cifras de resultados saben que es verdad lo que se pona en boca del Nobel de Economa John Nash en la pelcula Una mente maravillosa: "La competencia siempre produce perdedores". Por eso no la desean y luchan diariamente por acabar con ella.

A pesar de ello, como deca, el relato dominante es que las empresas y las derechas que defienden sus intereses buscan generalizar la competencia en los mercados mientras que los trabajadores solo quieren vivir de los dems.

Muchos datos reflejan que tampoco esto ltimo es cierto, ni lo es ahora ni lo ha sido a lo largo de la historia.

En mi libro Economa para no dejarse engaar por los economistas menciono, por ejemplo, los resultados de diversas investigaciones realizadas por Anwar Shaikh y Ahmet Tonak que demuestran para Estados Unidos que quienes se "benefician" del Estado de Bienestar (que los liberales consideran como el mayor de los expolios) contribuyen a financiarlo a travs de impuestos con cantidades mayores de las que suponen los beneficios que reciben. Y a conclusiones parecidas se ha llegado en otros pases. Como en Espaa, donde sabemos que las transferencias monetarias del Estado benefician en mayor medida a los grupos de mayor renta. Por no hablar de las ayudas estatales directas o indirectas de todo tipo que viene recibiendo los bancos y grandes oligopolios o, ms sencillamente, las decisiones de gasto que toman los gobiernos sin otro sentido que proporcionarles negocio tras negocio. Qu gran empresa, qu banco, qu gran fortuna existira como tal en Espaa sin la ayuda del Estado? Posiblemente sobraran dedos de las manos para poder contarlas.

Afirmar que las clases trabajadoras son los grupos sociales parasitarios que viven de los dems no es solo un mito sin fundamento sino una contradiccin en su propio trmino porque es materialmente imposible que se pueda crear cualquier tipo de riqueza sin el trabajo y lo cierto es que los propietarios del trabajo solo reciben una pequea parte del valor total que generan con su colaboracin de todo tipo en la produccin.

Son las grandes empresas, los bancos y las grandes fortunas que se generan en su entorno quienes han asaltado los Estados y conquistado el poder que les permite vivir de rentas y no de la innovacin y el riesgo, protegerse con normas y leyes que ellos mismos escriben y apropiarse de la riqueza de otros, limpiamente unas veces y corruptamente las ms, como desgraciadamente estamos viendo da a da en nuestro pas.

Dicho esto, no puede negarse, sin embargo, que si el mito se ha difundido hasta la saciedad es en cierta medida porque buena parte de las izquierdas y de la representacin de las clases trabajadoras han tenido histricamente una evidente confusin sobre la realidad que hay detrs del capitalismo. Lo han vinculado equivocadamente con el mercado y no han sabido apreciar que, aunque parezca una paradoja, la competencia y la eficacia en la generacin de riqueza son y deben ser perfectamente compatibles con la solidaridad, con el bienestar colectivo e incluso con la cooperacin. Y han credo con demasiada frecuencia que los ingresos y la riqueza son una especie de don o que el progreso y lo revolucionario consiste en creer que todo es gratis.

Tercer artculo de la serie'Desvelando mentiras, mitos y medias verdades econmicas'

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/teme-competencia-vive_6_640495979.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter