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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

Avanzando vocabulario para la oposicin siria

Ali Hamdan
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Una de las muchas vctimas silenciadas del conflicto de Siria ha sido la empata. Una crisis que es especialmente intensa para lo que muchos llaman oposicin siria (al-muaradah). Para los observadores internacionales, el paso del tiempo ha atenuado en apariencia el horror de su sufrimiento y objetivos. En primer lugar, ni un solo actor ha conseguido situarse con xito como el principal defensor de la Revolucin siria. El resultado es que los actores civiles, polticos y militares, con visiones ampliamente divergentes respecto al futuro de Siria, pretenden encarnar los objetivos de lo que en 2011 fue un fenmeno espontneo y sin lderes. Adems, el mismo trmino de oposicin evoca un binario que hoy no existe. No todas las partes presentes hoy en el conflicto suscriben la narrativa de una disputa por la soberana entre un rgimen autoritario y un pueblo sirio que se ha movilizado. Los proyectos del PYD (siglas en kurdo del Partido de la Unin Democrtica) kurdo y del autoproclamado Estado Islmico confunden los trminos de la lucha poltica en el pas. Por ltimo, quienes adoptan la etiqueta de oposicin estn espacialmente fragmentados en al menos cinco pases: Siria y los Estados vecinos del Lbano, Jordania, Turqua e Iraq. A causa de esta situacin, se enfrentan a enormes obstculos logsticos a la hora de movilizarse.

El tiempo ha sustituido as las primeras proclamas de la oposicin con la ambigedad y sospecha que acompaan al tiempo de guerra. Aquello en lo que muchos sirios insistan, que se trataba de una clara historia de levantamiento popular contestado por la represin estatal, est hoy da atestado de personajes, tramas secundarias y smbolos tratando de llamar la atencin. Cada vez se considera ms el fin de la violencia como un fin en s mismo. Es por esta razn que esta historia la historia que liga a un rgimen desptico con una oposicin militarizada- merece una consideracin ms cuidadosa, sobre todo a la luz de las acciones y objetivos de sus protagonistas. Por una parte, seis aos de conflicto han enterrado a la oposicin siria en acusaciones de incompetencia o, por la otra, de ser apoderados de diversos intereses externosi. Pero estas acusaciones cometen el error de buscar caballeros blancos en un contexto de tiempo de guerra lleno de opciones difciles y resultados inesperados. Este ensayo trata de reflexionar respecto a si an es posible vislumbrar un proyecto poltico decididamente de oposicin en medio de la niebla de la guerra.

Coordinacin

Los vnculos de la coordinacin son fundamentales para entender la oposicin. En un contexto en gran medida desconectado, se puede aprender mucho al considerar quines hablan entre s: los consejos locales se coordinan con los grupos armados en los territorios que gobiernan. Los donantes internacionales se coordinan con los contratistas logsticos, quienes a su vez se coordinan con los socios ejecutores dentro de Siria. Estos, a su vez, se coordinan con la variedad de actores sociales presentes en una comunidad determinada.

Pensar en la coordinacin y en quienes se coordinan- ofrece percepciones sobre el tipo de relaciones flexibles que han unido a los sirios bajo la bandera de la oposicin. Estas relaciones han evolucionado de la mano de la situacin en Siria. Cuando el levantamiento se militariz a finales de 2011, no pas mucho tiempo antes de que los civiles empezaran a organizar rpidamente entregas de ayuda a las zonas liberadas del rgimen de Asad. Contaron con el apoyo de los sirios de la dispora, que recaudaron fondos y realizaron viajes de compras misteriosas para adquirir cuerpos de cmara, conexiones por satlite a Internet, cmaras, vendas y medicinas, que eran introducidos clandestinamente en el pas a travs de las fronteras, entonces porosas. Con el tiempo se hizo evidente que a medida que el rgimen pasaba de una respuesta de seguridad a una respuesta militarizada, sus fragmentados esfuerzos se ahogaran finalmente en un mar de sangre. En julio de 2014, como la violencia aumentaba y los territorios bajo control de la oposicin se encontraron con que les haban cortado servicios bsicos como el agua, la electricidad y la gasolina, la ONU ratific la Resolucin 2165 del Consejo de Seguridad, que autorizaba la entrega de ayuda humanitaria en Siria a travs de cuatro cruces de frontera: en Turqua, Bab al-Salameh y Bab al-Hawa; en Jordania, al-Ramza; y en Iraq, al-Yarubieh. Esto sirvi para incrementar el apoyo a las zonas que se enfrentaban a un asedio inminente, transformando los primeros esfuerzos en cientos de convoyes de camiones cuidadosamente organizados que cruzaban oficialmente fronteras soberanas con la sancin de la ONU, mientras organizaciones y contratistas logsticos de la sociedad civil guardaban su carga en almacenes vigilados y la distribuan por el interior de Siria.

Pero esto no represent un proceso lineal de consolidacin de los actores de la oposicin. Alrededor de aquella poca se cre la Coalicin Nacional, que a su vez form el Gobierno Interino Sirio y la Unidad de Coordinacin de la Ayuda (ACU, por sus siglas en ingls), con sede en Gaziantep, una prspera ciudad industrial en Turqua situada cerca de la frontera siria, que se encargaban (respectivamente) de proporcionar servicios y coordinar la entrega de la ayuda humanitaria exterior a las comunidades de las que se haba retirado el rgimen de Asad. Dada la composicin de las elites profesionales e intelectuales de Siria, pareca que esas entidades estaban bien posicionadas, a nivel institucional y geogrfico, para convertirse en los intermediarios clave entre los recursos aportados por el exilio y los necesitados por la Siria inmersa en la guerra.

Pero no fue as. Ninguna de las dos organizaciones consigui dejar su huella en las zonas fuera del control del rgimenii, y en cambio se quedaron paralizadas por problemas internos. Los actores de elite detrs de estas grandes instituciones se inclinaban ms por dividir el futuro imaginario de Siria entre bloques polticos, que cristalizaron rpidamente (la Coalicin, por ejemplo, tiene cuatro vicepresidentes), que en las verdaderas luchas cotidianas de los civiles dentro de Siria. Por otra parte, sus credenciales como tecncratas no se tradujeron en prcticas de gestin eficaces, ya que muy pocos de ellos haban ocupado puestos de ese tipo con anterioridad a 2011, siendo en su mayora profesionales liberalesiii. Esto se vio agravado por el hecho de que antes de 2011, las clases altas y medias sirias (que desempeaban la mayora de esos oficios) pasaban la mayor parte de sus vidas circulando entre dos o tres de las ciudades ms grandes de Siria o viviendo como expatriados en los pases del Golfo. Rara vez haban visitado las localidades que el rgimen tena asediadas, situadas en los suburbios ms modestos y en las abandonadas zonas rurales de su extensa y diversa patria. Esto tambin puede aplicarse a muchos de los trabajadores de la sociedad civil antirgimen de clase alta, que describen el humilde proceso de descubrir su propio pas durante la revolucin y aprender a llegar a las bases, donde se encontraban todos los demsiv.


Grfico 1

Mapa UNHCR ilustrando distribucin sirios en Turqua. Ntense las concentraciones en las provincias de Adana, Gaziantep, Hatay y Sanliurfa.

Sin embargo, no podemos atribuir la ineficacia de esas instituciones formales de la oposicin simplemente a la desconexin del exilio. El supuesto rol de estas entidades fue asumido por una especie de clase coordinadora que se ha desarrollado a su sombra, que ha adoptado un enfoque menos basado en jerarquas administrativas y ms en el cultivo de relaciones. Para el propsito de este ensayo, podramos denominarla clase coordinadora, una red de actores cuyas prcticas diarias vinculan a los actores en el interior de Siria con las agencias de donantes internacionales. Cultivar ese tipo de relaciones es esencial para formar una capacidad que pueda actuar en la distancia y crear as (aunque sea de forma espordica) un campo poltico en el que el todo es mayor que la suma de sus partes. Esta clase coordinadora evoca as una cierta apariencia de una misin ms amplia desde la cacofona de los actores polticos, civiles y militares que actan en el territorio bajo control de la oposicin. Y es esta clase la que trabaja ms estrechamente con actores externos de todo tipo. A diferencia de los actores de las instituciones formales reconocidos por los pases de los Amigos de Siriav, esta clase es mucho menos propensa a perderse por las provincias.

Grfico 2

Mapa UNHCR mostrando la distribucin de los refugiados sirios en Jordania

Ntense las concentraciones en Irbid, Mafraq y la regin metropolitana de Amn

 

Horizontes polticos locales

Los esfuerzos de la clase coordinadora estn determinados por horizontes polticos profundamente locales. Estos se derivan tanto de las prcticas de gobernanza anteriores a 2011 por parte del rgimen, como de las nuevas transformaciones del perodo de guerra. As pues, los analistas se inclinan cada vez ms por la importancia de considerar la poltica siria a travs de la lente de lo local (al-mahali) o a travs del variado paisaje regional del pas (manatiqiya); al hacerlo as estn en ocasiones dando por hecho la nocin orientalista de que las polticas sirias son inherentemente ms locales que en otras partes, y por ello requieren de algn tipo de solucin federalvi. Adems, la oposicin no puede reducirse a un archipilago de comunidades, ya que sus redes se inspiran ampliamente en los discursos nacionales del deber y la pertenencia, pero tambin en los discursos internacionales de los derechos humanos y la responsabilidad globalvii. Las dinmicas del actual paisaje de la oposicin siria se ven as en gran medida moldeadas tanto por conexiones de largo alcance como por polticas localesviii. Seguir pensando en la importancia de lo local abre una ventana a los contextos vividos y a las cambiantes preocupaciones que estructuran la poltica en la Siria del perodo de guerra. Y ofrece una tcnica de indagacin y descubrimiento para pensar en cmo esas fuerzas se unen mediante acuerdos particulares y en cmo las comunidades se comprometen con ellas. As pues, como categora prctica, lo local representa un intento de extraer modelos de entre la niebla de la guerra.

La oposicin siria en el exilio demuestra muy poca coherencia institucional, pero hay en cambio una geografa muy evidente que conecta a los actores de dentro y fuera de Siria. Activistas, periodistas, diplomticos, contratistas, militantes, etc se mueven a travs de circuitos bien establecidos que conectan Gaziantep con Estambul, Amn, Ginebra y los territorios liberados. Lo que no se logra reunir bajo un tejado institucional se consigue en cambio en la misma barriada y (muy literalmente) en el exilio. Esto ha dado lugar a la agrupacin de un desconcertante conjunto de redes sociales y capacidades en el espacio, de forma que posibilite el tipo de coordinacin necesario para atraer desde el exterior materiales y otros apoyos para la Siria bajo control de la oposicin. Estos compartidos espacios de socializacin en Turqua y Jordania fomentan densos lazos informales entre los consejeros locales, los activistas y los grupos armados, lo que contrasta con las jerarquas institucionales que caracterizan a la Coalicin, al Gobierno Interino y a la ACU. Despus de seis aos en la atmsfera de pueblo de Gaziantep, la pequea comunidad de actores de la oposicin siria profundiza las viejas amistades y crea otras nuevas, algunas veces conociendo cnyuges. Y hay muchos que han tenido nios en el exilio. Un matrimonio de periodistas sirios en Amn est actualmente esperando uno. En el caso de que el beb sea chico, tienen la intencin de llamarle Watan (patria).

La clase coordinadora a que este espacio compartido da lugar consigue articular las comunidades favorables a la oposicin en Siria dentro del movimiento nacional contra Asad. En los primeros das del levantamiento, esto signific el apoyo a la desobediencia civil espontnea, a las manifestaciones y a documentar los abusos del rgimen. Estos esfuerzos fueron al principio organizados por los comits de coordinacin local directamente denominados tansiqiyat, pero como el rgimen cambi de la brutalidad policial a los asedios militares, la naturaleza del movimiento de oposicin cambi a la par. Los alimentos y servicios bsicos desaparecieron o se convirtieron en moneda de cambio para el rgimen, por eso los activistas movilizaron los consejos locales (mayalis mahaliya) como experimento de gobierno localix. Aunque la Coalicin en Estambul trat de cooptarlos para reforzar su legitimidad, los consejos locales se desarrollaron de abajo a arriba, muy en gran medida debido a los acontecimientos rpidamente cambiantes sobre el terreno. Esto reforz el papel intermediario de la clase coordinadora. Como consecuencia, con el tiempo, los consejos empezaron a recibir visitas de activistas, consultores, abogados, personal mdico y periodistas; mientras tanto, los consejeros, activistas, militantes y mujeres cruzaban las fronteras hacia Turqua y Jordania para realizar talleres, formacin y tratamiento mdico. Incluso ahora, cuando las fronteras estn ms vigiladas, los integrantes de los consejos cruzan ocasionalmente hacia Turqua para reunirse con organizaciones de donantes, negociar nuevos proyectos para el tratamiento del agua, suministro de trigo, etc.x

Por tanto, la clase coordinadora vincula lo que denominan territorios liberados unos con otros y con los apoyos externos, pero no lo hacen en el vaco. Un proceso clave que desestabiliza la geografa de la oposicin que se ha ido vinculando es el de los bombardeos del rgimen. Los actores de la oposicin en el exilio no son vulnerables a este riesgo, pero en las zonas que no estn controladas por el gobierno se hace difcil una existencia digna, e imposibilita la consolidacin de instituciones a gran escala como los hospitalesxi. En consecuencia, la oposicin sufre de debilidad institucional a la vez que un imaginario espacial binario basado en destinos divergentes. Este binario corta ambas vas, con los de dentro y con los de fuera, acusndose unos a otros de actuar como agentes (umalaa) de Estados extranjeros y de trabajar por tanto contra los objetivos de la revolucin de 2011. Al responder a las afirmaciones de que la Operacin Escudo del ufrates ha convertido al Ejrcito Libre Sirio en un delegado de los intereses turcos, un periodista empotrado con el Frente del Levantexii public el siguiente mensaje en su pgina de Facebook:

Mensaje para todos los que aseguran que somos meros delegados o estadsticas: Nosotros [el Frente del Levante] nos despertamos cada maana oliendo el dulce aire de Siria. Cuando salimos [en campaa], no sabemos si volveremos, todo sea por el bien de Siria. Nos vemos inmersos en las situaciones ms complicadas por amor a Siria. Y si estn pensando que no combatimos al rgimen, me gustara decirles que el rgimen ha asesinado a mi padre y a muchos de mis seres ms queridos Pueden continuar ah, en el pas en el que estn, en sus salas de estar, felices con los salarios que reciben de otro Estadoxiii.

Al-Nadji seala las diferentes fuentes de apoyo a la oposicin al tiempo que destaca sus resultados divergentes. La intensificacin de las hostilidades desde finales de 2015 ha convertido una complicada divisin de trabajo entre los actores militares y de la oposicin civil en una desconcertante sospecha. Incluso para la clase coordinadora, hay lmites para la poltica a distancia.

Desacuerdo temporal

Finalmente, hay una serie de procesos que establecen el ritmo que estructura las actividades de la oposicin, as como las relaciones entre la oposicin y el rgimen. Dichos procesos constituyen un conjunto de temporalidades cclicas y superpuestas que no dejan ver la progresin homogeneizadora del tiempo en Siria desde que empez la violencia. En primer lugar, est la duradera y vacilante temporalidad del proceso poltico, que comienza una vez cada seis meses, ms o menos, para detenerse frente a la intransigencia del rgimen u otras presiones externas. De hecho, las recientes conversaciones de Ginebra IV han puesto al descubierto una profunda vena de escepticismo en la retrica de la oposicin, pero no impidi que aparecieran por Suiza. En segundo lugar, mientras los hombres de traje buscan soluciones polticas en algunos de los hoteles ms lujosos de Europa, los hombres armados siguen imponiendo soluciones localizadas que convierten en irrelevantes los trminos de las conversaciones de paz. Los cambios semanales en las lneas de batalla, alianzas y conquistas requieren de una atencin total, lo que explica la ubicuidad de los mapas de control como resmenes concisos del estado actual de la poltica siria.

En tercer lugar, tenemos la lucha diaria por la vida en tiempo de guerra: superar los desafos del asedio, el dominio arbitrario de las milicias, o peor an, la imposicin de instituciones extraas y encontrar alimento en medio del colapso estatal. La relativa imprevisibilidad significa que los delitos pequeos y la escasez de alimentos se colocan por delante de las preocupaciones polticas de las personas frente a la retrica de la revolucin y la democracia participativa. Esto impone grandes presiones sobre las instituciones rebeldes para hacer frente a esas preocupaciones, o correr el riesgo de que los civiles sientan nostalgia por la vida antes de la revolucin.

Quiz por esta razn, la temporalidad ms importante que da forma a la oposicin de Siria es la espectacular ruptura que fija el levantamiento de 2011 en el imaginario histrico de la oposicin. Esto convierte a las personalidades de la oposicin en protagonistas de un drama en el que Siria se transforma de la finca de Asad en un modelo de cambio revolucionario y democracia indgena. Pero esta narrativa llega con expectativas altasxiv. En el mejor de los casos, este cambio de poca pone de relieve la brecha entre el optimismo estratgico de los actores de la oposicin y los lmites a la coordinacin, que son considerables. Con la oposicin sin poder asegurar el territorio contra los convoyes del ISIS o los ataques areos del rgimen, Turqua cruz a Siria el 24 de agosto de 2016 para crear una zona segura ( منطقة آمنة ) que en estos momentos se extiende desde Azaz por el oeste a la recientemente conquistada al-Bab, en la zona rural al este de Alepo. Al proporcionar Turqua (y la organizacin humanitaria turca IHH) electricidad, sanidad, alcantarillado e incluso comida caliente, el pueblo fronterizo de Yarablus ha aumentado hasta convertirse, en cuestin de meses, en una pequea ciudad.

Podramos llegar demasiado lejos si decimos que la zona es de hecho un protectorado, pero muchos sirios as la consideran porque la implicacin turca hace realmente sombra a los desconectados esfuerzos de los actores de la oposicinxv. Por ejemplo, el gobernador provincial de Gaziantep, Ali Yerlikaya, est actualmente supervisando una serie de proyectos que han emprendido los consejos locales sirios. La recogida municipal de basura y los esfuerzos para embellecer la zona estn siendo realizados por un equipo de la municipalidad del Gran Gaziantep, que viene cada maana desde Turqua a las seis de la maana y se marcha a las cinco de la tarde por el cruce de Yarablus-Karkamisxvi. El 24 de enero de 2017, se inaugur la rama de Yarablus de la Polica Siria Libre, en una iniciativa turca al parecer independiente y distinta de los esfuerzos dirigidos por britnicos y estadounidenses por hacer otro tantoxvii. Yerlikaya estuvo pasando revista a los 450 policas en prcticas en un desfile ceremonial en el que se expresaron firmesxviii promesas de gratitud al presidente turco Erdogan, para gran consternacin de los sirios en el exilio. En los comentarios de Twitter, masas indignadas declaraban que haban olvidado cuntos mrtires habamos perdido para liberarnos de la esclavitud de Bashar [al-Asad] y advertan que Yarablus iba camino de la anexin ( إلحاق ), al igual que haba sucedido con la provincia de Alejandreta (la actual Hatay en Turqua)xix.

En el peor de los casos, la temporalidad pre/post revolucin ha amargado a muchos respecto a la revolucin, especialmente a quienes se encuentran desplazados en los pases vecinos. Esto no afecta slo a una clase. Muchos refugiados de clase media en Turqua sealan que lo nico que la revolucin ha hecho por ellos ha sido privarles de un estilo de vida confortable y de un pas estable. Y esto a pesar de su profunda indignacin hacia el rgimen por su brutal campaa de bombardeos areos de zonas civiles. En efecto, se puede encontrar a muchos profesores universitarios de Alepo entre los comerciantes que trabajan en el distrito del mercado histrico de Gaziantepxx. La familiar atmsfera apenas dulcifica el proceso de tener que estar vendiendo pauelos a jvenes parejas de Estambul que estn all de vacaciones.

La incapacidad para armonizar estas diferentes temporalidades supone una amenaza existencial y simblica para el proyecto poltico de la oposicin. Los mecanismos fundamentales introducidos para alinearlos altos el fuego y treguas locales- son violados casi instantneamente por las ofensivas del rgimen. La reciente captura del Este de Alepo asest un inmenso golpe simblico. Los miles de atrapados en la ciudad se han convertido en ms personas internamente desplazadas, reubicadas en Idlib, en los enclaves costeros del rgimen o, en muy pocos casos, en el sudeste turco. Con esta situacin como nico horizonte poltico, las interrupciones del tiempo de guerra y desplazamiento hacen que sea difcil de digerir la narrativa de la oposicin de una nueva era revolucionaria. En cambio, los desplazados buscan consuelo cada vez ms en el sueo abstracto del retorno.

La oposicin es bien consciente de las apuestas fracasadas en los territorios liberados. Si su frgil coordinacin derivara en un enfrentamiento directo, el experimento revolucionario de 2011 sera contemplado por los historiadores como algo que muri de muerte natural. Pero los territorios de la oposicin se han enfrentado a desafos extraordinarios. A diferencia de los territorios kurdos y los que estn bajo control del ISIS, las zonas de la oposicin de Siria estn adyacentes a los territorios del rgimen e incluyen el territorio ms poblado de Siria. En consecuencia, estn expuestos a la ira absoluta de los ataques areos del rgimen, aumentada a menudo con la aviacin rusa y, recientemente, con la estadounidense, que trata de castigar a Yabhat al-Nusra, afiliada a al-Qaida. Sin embargo, se espera que los territorios de la oposicin construyan instituciones participativas, mantengan una plataforma militar unificada y proporcionen servicios pblicos, todo ello cuando los partidarios externos les empujan a enfrentarse al rgimen y perderse ellos mismos en los mrgenes y tramas secundarias del conflicto en curso en Siria. No es de extraar que la oposicin luche por mantener su papel en la historia de superacin de la violencia estatal. Porque sus amigos tienen otras preocupaciones

Conclusin

No obstante, merece la pena hablar de la oposicin siria. Los actores de la oposicin se han unido en funcin de una serie compartida de ciclos y espacios y de una clase que les coordina. Con demasiada frecuencia, los crticos atribuyen la naturaleza fragmentada de la oposicin a una incompetencia interna en vez de reconocer las fuerzas estructurales que la separan.

Por ejemplo, hoy est muy claro que el apoyo exterior financiero, logstico, incluso militar- es un cliz envenenado. Es cierto que el apoyo estadounidense a los consejos locales ha posibilitado un cierto grado de progreso en la consolidacin de instituciones civiles en las zonas fuera del control del gobierno. Una serie de proyectos financiados por el Departamento de Estado de EEUU (junto con otros Estados donantes del grupo de Amigos de Siria) estn facilitando servicios bsicos y otros programas que estabilizan la vida diaria. Se estn cosechando frutos tangibles en la gobernanza del da a da. Como seal el mentor de un proyecto: A corto plazo es difcil ver mejoras en las estructuras de gobierno o en la legitimidad poltica. Eso es algo que se manifiesta despus de varios aos. Pero lo mejor es que, finalmente, estamos empezando a ver que las cosas se estn moviendo en la buena direccinxxi. As es, el consejo local de Azaz ha iniciado una campaa para eliminar las armas de las zonas civiles en un intento de fomentar la seguridad y mantener relaciones, a prudente distancia, con la faccin armada local. Y en la ciudad de Idlib, un comit de activistas civiles consigui arrebatar el control del gobierno local a Yaysh al-Fatah, la coalicin de facciones armadas islamistas que llevaba largo tiempo administrando la ciudad. A travs de la clase coordinadora, los Estados donantes occidentales han convertido los territorios liberados en un laboratorio de gobierno participativo en Siria.

Pero sucede que el laboratorio est en llamas. Los avances mencionados anteriormente carecen de sentido si no se aseguran frente al paisaje militar constantemente cambiante del pas. Hay dos razones de que este pueda ser el caso. La primera es que la oposicin siria es posiblemente una vctima de la incoherencia poltica de sus amigos, que han creado rivalidades entre la oposicin y puesto en marcha programas mal concebidos que no tienen sentido en una zona de guerra. Estos programas introducen principios abstractos en comunidades an sometidas a bombardeos desde el cielo. Los centros comunitarios han sido planificados, financiados y posteriormente atacados por Rusia y el rgimen. Segn un funcionario estadounidense que trabaja para un programa que apoya esos proyectos en Siria, ataques como esos son una repetida amenaza para su trabajo, pero es algo que no est autorizado a comentar pblicamentexxii. En cualquier caso, el reciente ataque de misiles de la administracin Trump contra el rgimen de Asad no ha hecho ms que profundizar la ambigedad de la poltica estadounidense respecto a Siria. Incluso en una reciente entrevista, el presidente Trump pareci confundir Siria con Iraqxxiii.

La segunda explicacin es que no es la seguridad de las comunidades sirias lo que constituye el objeto de preocupacin, sino la seguridad de Occidente. El paso del tiempo sugiere que a pesar de la retrica en sentido contrario, es el contraterrorismo el que dicta el flujo y reflujo del apoyo occidental a la oposicin. En el mejor de los casos, los gobiernos extranjeros consideran como socios a las redes de la oposicin y a los consejos locales que apoyan y, en el peor, como instrumentos de la guerra inacabable y abstracta contra el terror. Se ha dejado que los sirios luchen para encontrar el espacio de su propio proyecto poltico entre los objetivos contraterroristas de sus aliados, las restricciones de sus Estados anfitriones temporales y la burocracia global que sostiene el sistema de Estado-nacin. La financiacin es intermitente, sus condiciones bizantinas, e incluso los miembros ms importantes de la clase coordinadora siria se ven sometidos a una enmaraada red de restricciones a la movilidad. No es de extraar, por tanto, que los militantes que estn en el interior de Siria se sientan tan profundamente desilusionados con los actores externos y con los sirios que colaboran con ellos desde el exilio. Seis aos despus, estas contradicciones desgarran cada vez ms el conflicto sirio del contexto, algo tan vital para comprender su futuro a largo plazo. Esto se debe a que al insistir tanto en el contraterrorismo, no se toma en serio el tipo de terrorismo que es ms grave para Siria. A menos que todos los actores clave estn dispuestos a admitir que la violencia estatal es una prioridad tan alta como la de contrarrestar el violento extremismo trasnacional, el apoyo abstracto que ofrecen para las reformas polticas participativas en Siria no har sino atizar ms desilusin hacia los modelos polticos alternativos, normalizando la violencia de Estado en la escena internacional. Y reforzar la autocumplida profeca de una oposicin siria fragmentada.

En todos esos tres aspectos, el sptimo ao del levantamiento sirio parece estar a punto de ofrecer nuevas oportunidades de prdida de oportunidades.

Notas:

i El debate sobre la autonoma poltica de los movimientos de la oposicin siria es amargo, no da seales de acabar y procede de todos los sectores. En los primeros aos del levantamiento sirio se produjeron intentos para reconciliar al Consejo Nacional Sirio (encabezado por muchas de las viejas personalidades de la oposicin en el exilio, como Burhan Ghalioun y Michel Kilo), que contaba con apoyos externos, y el Comit de Coordinacin Nacional (CCN), que hasta el da de hoy tiene su sede en Damasco. Los miembros del CCN culpan a las figuras de la oposicin en el exilio de haber metido al pas en una guerra civil y de reforzar la mano de los actores externos en la poltica interna. Mientras tanto, la Construccin del Movimiento Estatal Sirio (BSS, por sus siglas en ingls), otra entidad con sede en Damasco, postula que los anteriores son ineficaces, que son rganos convencionales con poco apoyo popular. Ms recientemente, analistas no sirios han acusado a la oposicin siria en el exilio (sin diferenciar entre ellos) de ser los peones de un intento secreto estadounidense para cambiar el rgimen en Damasco. Zaydun al-Zoubi, mientro del CCN. Entrevista con el autor, Gaziantep, enero de 2017. Vase tambin: Sam Heller, Syrian Opposition Politics with a Lower-Case P. (The Century Foundation, 3 enero 2017). Max Blumenthal: Inside the Shadowy PR Firm Thats Lobbying for Regime Change in Syria, Alternet, 3 octubre 2016.

ii En el lenguaje de los grupos de la oposicin siria, esas zonas reciben el nombre de territorios liberados, a diferencia de la mayor parte de la literatura de la guerra civil, que los describe como territorios bajo control rebelde o gobernados por los rebeldes

iii Zuhair Sakbani, antiguo miembro de la Coalicin de la Oposicin Siria. Entrevista con el autor en Gaziantep, diciembre 2016.

iv Un destacado activista de la sociedad civil siria. Debate con el autor, Gaziantep, enero de 2017.

v El Grupo de los Amigos de Siria (conocido tambin como Londres 11) es un grupo de Estados que simpatizan con los movimientos de la oposicin siria, adems de un nmero de organizaciones internacionales que tratan de proporcionar apoyo humanitario mayor a las zonas no controladas por el rgimen. Entre esos Estados figuran EEUU, Turqua, Jordania, Qatar, Arabia Saud y Gran Bretaa.

vi Kheder Khaddour & Kevin Mazur, The Struggle for Syrias Regions, Middle East Report 269 (2015); James Dobbins, Philip Gordon, Jeffrey Martini (2017). A Peace Plan for Syria III: Agreed Zones of Control, Decentralization, and International Administration, Rand Institute Perspectives; Samer Araabi, Syrias Decentralization Roadmap, Carnegie Endowment, Sada Middle East Analysis. 23 marzo 2017.

vii Por ejemplo, el Comit Poltico del Gran Manbij ( الهيئة السياسية في مدينة منبج وريفها ) est compuesto por miembros del Consejo Revolucionario de la ciudad que se vieron obligados a marcharse ante la invasin del ISIS en 2014, ante el temor de que les asesinaran. Actualmente en el sureste de Turqua, muchas de estas figuras de la oposicin de Manbaji han pasado fcilmente a apoyar los consejos locales en comunidades muy diferentes en los territorios liberados. Justifican esto sobre la base de que todos forman parte de un proyecto revolucionario ms amplio. (Monzer Salal, director del Comit de Estabilizacin del Consejo Provincial de Alepo. Entrevista con el autor, Gaziantep, febrero 2017).

viii Ali Hamdan: The Displaced as Actors in Syrian Politics, Middle East Institute, 21 diciembre 2016.

ix Muchos atribuyen los consejos locales a los escritos del pensador anarquista sirio Omar Aziz. Despus de ser arrestado en 2012, Aziz muri en una prisin del rgimen en febrero de 2013. Por otra parte, los consejos locales existan con anterioridad al levantamiento de 2011 y sus funciones se modificaron en agosto de ese ao a travs del Decreto Legislativo 107. Los consejos se formaron tambin a partir de las redes sociales preexistentes y de los sistemas de resolucin de disputas.

x Director de una organizacin de puesta en marcha de proyectos. Entrevista con el autor, Gaziantep, febrero de 2017.

xi Syrian American Medical Society: Aleppos Medics under Attack: SAMS Facilities and Medical Equipment in Eastern Aleppo Seized by the Government, 26 diciembre 2016.

xii El Frente del Levante (al-Yabha al-Shamiya) es una de las ramas ms amplias del Ejrcito Libre Sirio. Acta fundamentalmente en el norte de la zona rural de Alepo, en particular cerca de la ciudad fronteriza de Azaz.

xiii Vase Saif al-Najdi, periodista freelance, 12 febrero 2016, mensaje de Facebook.

xiv Reinoud Leenders: Master Frames of the Syrian Conflict: Early Violence and Sectarian Response Revisited, POMEPS workshops, 3 mayo 2016.

xv Como seal un sirio que trabaja para un contratista de logstica, el Vali [gobernador] de Gaziantep es en esencial la primera y ltima autoridad en la zona segura.

xvi Rayae Hamadin, oficial de campo de la Asociacin de Mdicos Independientes. Entrevista con el autor, Gaziantep, enero 2017.

xvii Hay que sealar que los policas entrenados por los turcos en Yarablus estn armados, no as los de Idlib y el Alepo rural. Empleado annimo de un contratista privado que trabaja con la Polica Siria Libre. Entrevista con el autor, Gaziantep, enero 2017.

xviii Amberin Zaman: Syrias New National Security Force Pledges Loyalty to Turkey, Al-Monitor, 25 enero 2017.

xix Ismail Jamal: Free Syrian Police Chant for Erdogan and Turkey Raises Controversy among Syrian and Arab Twitter Users, Al-Quds al-Arabi , 24 enero 2017.

xx Notas de campo, Gaziantep, 23 enero 2017.

xxi Empleado annimo de una organizacin internacional de logstica. Entrevista con el autor, Gaziantep, enero 2017.

xxii Naturalmente, el funcionario prefiere mantener el anonimato.

xxiii Donald Trump, transcripcin de la entrevista con Maria Bartiromo, Fox Business, 12 abril 2017.

Ali Hamdan es un doctorando del departamento de geografa de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). Es becario del American Center for Oriental Research (ACOR) y miembro asociado del Institut Franais du Proche-Orient (IFPO), ambos en Amman, Jordania, y ha colaborado con varias organizaciones con sede en Siria. Sus investigaciones estudian las prcticas movilizadoras de la oposicin siria desde una perspectiva geogrfica, centrndose en los ncleos de la actividad de la oposicin en el exilio.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/26450/toward-a-vocabulary-for-syria%E2%80%99s-opposition

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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