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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

Macron y una Francia en estado de excepcin

Olga Rodrguez
eldiario.es


El Estado Islmico entr en las elecciones francesas con un atentado das antes de la primera vuelta. Trump dijo que el ataque condicionara los comicios. Hizo tal afirmacin casi celebrndolo. El terrorismo condiciona el contexto. No en vano, y a pesar de que pasa bastante desapercibido, Francia lleva ao y medio en estado de excepcin por decreto.

2017 es ao de arenas movedizas. El viejo mundo del capitalismo voraz busca cmo mudar de piel para perpetuarse y el auge de la extrema derecha ayuda a presentarlo como mal menor o incluso como salvador. Emmanuel Macron es ejemplo de ello. Smbolo neoliberal, candidato del marketing, defensor de otra reforma laboral, ha logrado representar consuelo frente a Le Pen. La propuesta xenfoba y neofascista de la candidata del Frente Nacional empequeece la gravedad de las polticas insolidarias y racistas de la Unin Europea, defendidas por Macron, quien ha prometido refuerzo de fronteras, ms polica de inmigracin y ms estado de excepcin.

Que haya ganado Macron es un alivio. Pero es realmente posible que quienes dijeron no al saqueo, quienes tomaron las calles indignados, quienes votaron en la primera ronda contra las polticas continuistas, quienes desean medidas en favor de sus intereses, se conformen con esto?

Van a sentirse lo suficientemente aliviados cuando Macron aplique sus polticas econmicas y su reforma laboral o cuando apoye operaciones militares internacionales contrarias a los intereses de la poblacin francesa? Es esto el fin del conflicto?

Desde hace un tiempo el establishment, lejos de asumir que es hora de pasar pgina, de apostar por ms democracia y menos saqueo, por ms igualdad y menos estafa, prefiere una huida hacia adelante con la esperanza de poder seguir como hasta ahora.

El modelo neoliberal no hace ascos a quienes se ajusten a sus dictados econmicos. Frente a la amenaza de una Latinoamrica independiente y soberana en busca de sus propios modelos econmicos el liberalismo econmico prefiri a dictadores sanguinarios como Pinochet o Videla. Frente a la amenaza de un Oriente Medio autnomo y dueo de s mismo el establishment opta por golpistas como Al Sisi, por monarquas absolutistas o por Estados que amparan el yihadismo.

Ahora los intereses del neoliberalismo se ven amenazados en pleno corazn de Europa o en Estados Unidos, con el surgimiento de movimientos sociales rebelndose contra las polticas saqueadoras, de nuevos representantes polticos que apuestan por alternativas, de discursos que defienden cambios en favor de los intereses de la mayora.

En este contexto, las tcticas empleadas en los territorios satlite comienzan a ser necesarias en el corazn de la metrpoli: frente al avance de las voces indignadas se suministran recortes de derechos y libertades. Frente al crecimiento de actores polticos que defienden el bien comn, se agitan el miedo y las alertas. Frente al agotamiento de la credibilidad del discurso neoliberal, se lanza una carrera armamentstica, se plantea ms gasto en Defensa, se despliegan tropas en la frontera europea del este, se coquetea con los tambores de guerra.

El trampantojo de una democracia desteida

La extrema derecha ha servido al liberalismo econmico durante dcadas en sus excolonias. Ahora puede resultarle til tambin dentro de las fronteras en las que operan sus mandos. De cara a la galera el neofascismo puede salvar al capitalismo de sus propias contradicciones, temporalmente, desempeando el trabajo ms sucio, el papel de poli malo, cediendo al otro el espacio del mal menor, el del consuelo, poniendo en bandeja la amenaza: Si no te gusta esto, ya sabes lo que hay: yihadismo en Oriente Medio, caos en Amrica Latina, fascismo en Europa.

Sin la candidata del Frente Nacional Macron no habra podido acaparar el apoyo de tantos sectores diferentes que saben que l es el mal menor. Sin ella l no habra sido en esta segunda vuelta el candidato del alivio sino el candidato de la patronal, de la reforma laboral, de los grandes medios de comunicacin, de Hollande, del neoliberalismo, de Merkel.

Sin ella quiz no se habra logrado este fascinante trampantojo en el que una democracia desteida en favor de un modelo econmico impuesto como nico aparece como el ltimo sueo feliz que todos queremos abrazar antes de escribir THE END con letras alegres y coloridas.

Estamos en una poca en la que sentimos consuelo porque ser presidente de Francia alguien que dice que "hay que liberar las energas, dejar de proteger a los que no pueden y no tendrn xito". Cuanto ms se ahogan los derechos de la gente en pro de los derechos del mercado, condenando a vida indigna y a precariedad a amplios sectores de la poblacin, el fascismo encuentra ms terreno en el que expandirse.

Las fuerzas de la izquierda que defienden el bien comn y que crecen como alternativa real deben tomar buena nota de todo esto, para seguir explorando estrategias eficaces, para apostar no solo por la va electoral, para construir ms espacios en el terreno social y educativo, para hacer entender a la mayora social que los Trump y Le Pen de turno no defendern sus intereses.

Hay en el estado de excepcin decretado en Francia desde hace ao y medio toda una metfora de la situacin actual a nivel local y global. La realidad trota desbocada derrochando medidas que endurecen las condiciones de vida de la gente y que provocan hartazgo social, movilizacin, respuesta poltica. Ante ello quienes quieren seguir llevando las riendas necesitan posponer acontecimientos; perpetuar al mximo una imagen congelada de la Historia. Todo quieto parado. Un bonito estado de excepcin que Macron ya ha dicho que mantendr "si la seguridad lo requiere".

Ms all de los debates que anidan en la superficie y que retrasan da tras da el anlisis de la raz, de fondo transita por todos nosotros una pregunta que marca profundamente nuestra poca: la de hasta dnde y de qu forma podrn continuar las polticas que han facilitado el crecimiento de la extrema derecha, las mismas que han recortado derechos y libertades, las mismas que han aumentado la precariedad, la desigualdad, el desamparo, las mismas que han desposedo a las clases medias en pos de un enriquecimiento an mayor de la elite.

Qu alivio que haya ganado Macron. Pero la frustracin sigue estando ah. Los trabajadores, los parados, la clase media venida a menos, el precariado, las vctimas de los recortes siguen existiendo. Y su problema contina irresuelto.


Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/presidente-Macron-Francia-excepcion_6_641195895.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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