Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

No nos los podemos permitir ni social, ni econmica, ni ecolgicamente
Nos sale carsimo mantener a los ricos

Luis I. Prdanos
El Salmn Contracorriente


No conviene confundirse de enemigo: lo que resulta socialmente corrosivo y peligroso es la desigualdad y la asimetra de poder, no sus vctimas. El dinero pblico y la riqueza generada por las personas trabajadoras no est subvencionando a los pobres, sino a los ricos.

El sistema legal, econmico, poltico y cultural dominante que sufrimos promueve los comportamientos egostas y predatorios. Se admira a quienes con ms eficacia y de manera no recproca vampirizan y acaparan la riqueza generada por ecosistemas o el trabajo de comunidades humanas. En un planeta finito y ecolgicamente degradado, la acumulacin de riqueza de unas personas es siempre a costa de la desposesin de otras.

Una sociedad sostenible y saludable debera, en cambio, dotarse de mecanismos que penalicen el abuso de lo comn e incentiven aquellos comportamientos que mejoren la vida de toda la comunidad y regeneren el medio ambiente del que depende todo ser vivo (humano y no humano). Hasta que no comprendamos que la prosperidad, la seguridad y la felicidad solo se consiguen mediante colaboracin, confianza y reciprocidad seguiremos atribuyendo la causa de la enfermedad a sus sntomas. Pensaremos, errneamente, que las vctimas de un sistema perversoy no el sistema en s que funciona aplastando a cada vez ms personas en beneficio de unos pocos privilegiadosson nuestro problema.

No conviene confundirse de enemigo: lo que resulta socialmente corrosivo y peligroso es la desigualdad y la asimetra de poder, no sus vctimas (las personas ms vulnerables). Los que se apropian del bien comn son los ricos y poderosos, no los pobres e inmigrantes. Solo hay que recordar que un puado de personas que caben en un bar pequeo de barrio acaparan ms riqueza que el 50% de la poblacin mundial o que el 1% de los humanos dispone de tanta riqueza como el 99% restante. Con estas cifras en mente, nadie puede argumentar que a la sociedad le sale caro mantener a las personas en riesgo de exclusin social sin que suene a distorsin malintencionada de la realidad.

El dinero pblico y la riqueza generada por las personas trabajadoras no est subvencionando a los pobres, sino a los ricos. Los ricos se subvencionan devorando lo pblico y lo comn (lo generado por la sociedad y por los ecosistemas) y reproducen su capital sin necesidad de trabajar (intereses, rentas, herencias, especulacin). El trabajo y la riqueza, en cambio, lo crea la sociedad, no las macro-corporaciones o la adiccin estructural al crecimiento econmico (mucho menos la especulacin financiera); dichos actores, de hecho, generan dinmicas que precarizan o destruyen tanto el empleo de calidad como el medioambiente del que depende todo ser vivo que habite nuestro planeta (incluidos los seres humanos millonarios).

Las personas vulnerables no quitan el trabajo a nadie. Realmente, adems de la creciente automatizacin que sustituye al trabajo humano, es la dinmica del capitalismo neoliberal la que condiciona que no florezcan empleos de calidad necesarios para la reproduccin y el mantenimiento de una vida humana prspera (en agroecologa, diseo sostenible y biommesis, economa ecolgica, construccin de casas pasivas, energas renovables, ecologa urbana y un largo etctera).

En lugar de dar ms poder a las corporaciones y a los dueos del capital (la falacia de que desregulando y privatizando lo pblico y facilitando la vida a las macro-corporaciones se crea empleo) deberamos, por el contrario, tasar intensamente los bienes inmuebles y el capital a partir de cierto umbral (pues se trata de la riqueza que se reproduce rpidamente no solo sin necesidad de contribuir al bien comn, sino acaparndolo y destruyndolo), no el trabajo (la contribucin, monetarizada o no, al bien comn y la sostenibilidad socioeconmica) para, de este modo, reducir la desigualdad y subvencionar con lo recaudado una disminucin general de las horas semanales de trabajo con salarios mnimos ms altos para acabar con el desempleo, el estrs y la explotacin laboral y medioambiental.

Ahora bien, la deliberacin sobre qu trabajos son necesarios para la reproduccin social y cules son social y ecolgicamente indeseables debera ser decidido por la sociedad en su conjunto, no por la dinmica, facilitada por el poder estatal, de crecimiento econmico a toda costa o por las corporaciones transnacionales cuyo objetivo no coincide, en la mayora de los casos, con el bien comn.

Obviamente, si se generasen debates abiertos entre el conjunto de los habitantes de una ciudad para decidir qu empleos hay que fomentar y cmo disear el espacio urbano, muy poca gente defendera la necesidad de endeudar masivamente a la ciudad y buscar inversiones extranjeras millonarias para construir autopistas o aeropuertos innecesarios y obras faranicas disfuncionales que dejan infraestructuras monstruosas carsimas de mantener, deudas eternas, corrupcin urbanstica y degradacin ambiental (estadios olmpicos, macro-casinos, expos, rascacielos). Estos proyectos siempre subvencionan, con dinero pblico, una dinmica de acumulacin que beneficia a los que ya son ricos y generan un espacio urbano deplorable para los dems.

La mayora de vecinas y vecinos preferiran, sin duda, espacios pblicos a escala humana para el disfrute comn y cotidiano, mucho ms asequibles y fciles de mantener, y que mejoren la calidad del aire y el agua, reduzcan el ruido y el estrs, favorezcan las relaciones sociales, y no dejen una mella en las arcas pblicas: parques, huertos urbanos, zonas verdes y peatonales, bibliotecas y centros sociales, etc. Espacios donde la comunidad pueda encontrarse, sin necesidad de gastar y consumir, para jugar, enamorarse, charlar, hacer ejercicio o aprender y ensear taich, yoga, permacultura, carpintera, reparacin de electrodomsticos, etc. Cuntos nios y ancianos necesitan o van a usar un estadio olmpico que cuesta millones? De qu manera va a mejorar dicha construccin el da a da de la ciudad para las personas de a pie? Un parque agradable es mucho mejor para la vida cotidiana, la salud y el bienestar, cuesta muy poco si se planea bien, es positivo para el medio ambiente y cohesiona la comunidad.

No nos podemos permitir a los ricos alimentando sus excentricidades, megalomanas y porfolios financieros a costa del bienestar social y ecolgico. Que no nos engaen, los que sufren las consecuencias ms dolorosas de este sistema perverso no son la causa del problema, sino sus vctimas. Equivocarnos al identificar las causas de nuestro malestar tiene el contraproducente efecto de enfrentar a los oprimidos y, en consecuencia, fortalecer al opresor. Centrarnos en las causas de los problemas, y no solo en sus sntomas, es el primer paso para intentar crear un sistema socialmente deseable, econmicamente estable y ecolgicamente viable.

Luis I. Prdanos. Academia.edu

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Nos-sale-carisimo-mantener-a-los


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter