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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2017

Libia
Preguntas sin respuestas

Guadi Calvo
Rebelin


Libia es un territorio fragmentado por centenares de organizaciones armadas de todo cuo, sin liderazgos claros, y con laceraciones de todo tipo, producidas por la invasin perpetrada por la OTAN en 2011; casi como una irona ahora la antigua patria del Coronel Gadaffi, parece tener la oportunidad de vengar de alguna manera tantas injurias. Es all donde la Unin Europea (UE) necesita de manera desesperada cerrar la fisura abierta en el Mediterrneo central, por donde continan filtrndose miles de refugiados a partir de puertos libios. Ya no solo para su seguridad, sino por su propia existencia como comunidad.

Todava, a ms de tres aos del estallido de la crisis de los refugiados, sin haber podido resolver las cuotas de acogida con que cada una de las 27 naciones de la UE tendr que cargar, el campanazo del Brexit, y las amenazas de varios pases de seguir a Londres, sumando a la expectante situacin electoral en Francia, esta marejada lleva a la organizacin europea al punto del naufragio.

No pudiendo replicar en Libia, lo hecho con Turqua, que ms all de las continuas rispideces y amenazas del presidente Recep Erdogan, hace ms de un ao han logrado disminuir drsticamente el flujo haca Grecia desde las costas turcas.

Obturada aquella salida, Libia y sus puertos se han convertido en la Meca de ciento de miles de refugiados que por diferentes caminos intentan llegar al sur de Italia. Este peregrinaje de desesperados se ha constituido en un monumental negocio entre traficantes de personas, patrones de embarcaciones, ONGs occidentales y polticos de las dos bandas del antiguo Mare Nostrum.

Solo con revisar las cifras de ahogados, en el intento del cruce, dan la idea de la magnitud de la catstrofe humanitaria y los cientos de miles que bregan por llegar a tierra europea. El ao pasado fueron cerca de 5 mil los ahogados, casi 2 mil en lo que va de este, lo que llevan la cifra casi a 25 mil desde que se agrav la crisis hace cuatro aos. En Libia actualmente hay ms de un milln de personas llegados desde todos los rincones de frica y Asa, intentado de alguna manera cruzar el Mediterrneo.

Para contener esa marea humana, la UE intent establecer campos de acogida en Libia, pero el proyecto ha naufragado, como parece estar destinado todo en esa regin.

Son tres las rutas que utilizan los traficantes para llevar a sus clientes a los puertos libios de Misrata, Sirte, al-Juma, Benghazi y Zouara: la primera entra directamente desde Argelia, y las otras dos desde Nger y Sudn, si o si, deben ingresar por Fezzan, la regin fronteriza con Egipto, Sudn, Chad, Nger y Argelia, donde justamente la anarqua post Gadaffi es todava ms incierta y difcil de descodificar que en el resto del pas. A la multiplicidad de conflicto, hay que sumarle los que pueden acarrear 5 mil kilmetros de frontera sin control alguno.

En la regin de Fezzan operan bandas de contrabandistas, traficantes de personas, armas y drogas, adems de dos milenarias tribus los Tuareg y los Tebus que ahora disputan la posesin de un territorio extremadamente rico en hidrocarburos, donde las plantas de la espaola Respsol y la italiana ENI acaban de ser tomadas.

A pesar de esta anarqua libia la UE persiste desesperada detrs de cualquier tipo de acuerdo, para tener un interlocutor con tal como sucedi en Turqua, cerrar ese amenazante derrame de desangelados.

A principio de esta semana en Roma, alentados por la UE, cerca de 60 jefes de los clanes del sur libio, aparentemente pactaron un acuerdo de paz para la regin.

Al tiempo que alentados por Emiratos rabes Unido (EAU) Egipto y Rusia, junto al jefe de la Misin de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL), Martin Kobler, han organizado una cumbre en Abu Dabi, entre los dos de los lderes ms relevantes para occidente: el primer ministro del Gobierno libio, Fayez Serraj, sin otro antecedente que haber sido el elegido arbitrariamente por Naciones Unidas para ocupar algo as como una presidencia con cabecera en Trpoli, que a ms de un ao de su instauracin no ha podido extender su influencia a ms de un par de calles de la sede de gobierno. El otro personajes es mucho ms oscuro y controvertido, emergido de la guerra contra el coronel Gadaffi, el ex general libio y agente de la CIA Jalifa Haftar, comanda la fuerza militar ms poderos del pas conocida como el Ejrcito Nacional Libio (LNA) que respalda al gobierno con sede en la ciudad de Tobruk.

Segn trascendi las conversaciones habran avanzado positivamente. Incluso se ha mencionado que se podra llamar a elecciones presidenciales y legislativas antes de marzo de 2018. Adems dicho acuerdo incluye la integracin de las diferentes facciones armadas, bajo un mando unificado a cargo de un fortuito Consejo Presidencial.

Otros puntos del documento, que todava los interesados no han firmado, refiere a la necesidad de generar un proceso de reconciliacin nacional, que los ciento de miles de desplazados internos puedan volver a sus lugares de origen y encarar una lucha a fondo contra el terrorismo. Un trmino bastante vacuo en Libia, ya que todas las facciones involucradas tratan de tal a sus rivales.

El acuerdo entrara en funcionamiento apenas Serraj y Haftar lo firmen aunque hasta ahora esa firma parece bastante lejana. Ms all de las ilusiones de la UE por encontrar una figura con ciertos visos de legalidad con quien acordar la cuestin refugiados, sera interesante preguntarse cmo se homologara este acuerdo con las cientos de bandas fuertemente armadas, con proyectos propios, algunos ms fundamentalistas, otros simplemente anrquicos que han conseguido vivir del saqueo, el secuestro y la extorsin. Poner en caja esta multitud de organizaciones significa agregar un nuevo frente de conflicto armado a los muchos que ya existen en Libia.

Por lo que la perspectiva de un acuerdo entre dos (Trpoli-Tobruk) de las tres (Benghazi) virtuales capitales del pas, es o bien ingenuo o mal intencionado. Generar un acuerdo con un gobierno ttere al modo de Afganistn o Irak, con quien negociar la cuestin de refugiados y llegado el caso apoyar militarmente para barrer cualquier foco terrorista.

En ese improbable, sinuoso camino hacia la reconciliacin libia que intenta iniciar la UE, parecen olvidar de hacer jugar a poderosos factores poltico y militares del pas como la fuerza encabezada por el ex primer ministro Jalifa Gwell, quien ha intentado un golpe contra Serraj en Trpoli, que sigue acumulado el apoyo de diferentes bandas armadas operativas en el oeste y la propia capital de Tripolitana.

Entre los grupos que apoyan a Gwell se encuentra el grupo Sala de Operaciones de los Revolucionarios de Libia (SORL) y la milicia vinculada al gran muft del pas, Sadek al-Ghariani, al que acompaan grupos armados de la ciudad de Misrata y las brigadas de defensa de Benghazi.

Al-Ghariani ha decretado una fatua de diez aos de yihad, contra el gobierno de Serraj, por lo que se hace poco probable que puedan ser parte del posible acuerdo de Abu Dabi. Mientras que en Trpoli, ms all del formal apoyo europeo, se vive de manera miserable con carencias de todo tipo: casas inhabitables, cortes de energa elctricas de hasta 18 horas, sin agua corriente, alimentos escasos y una grado de inseguridad tan alarmante que prcticamente no hay ninguna clase de actividad. La mayora de las escuelas estn cerradas; tanto nios como mujeres evitan salir a las calles por temor a ser secuestrados. En los hospitales faltan insumos y los bancos apenas funcionan, con escaso dinero y menos actividad comercial. Tanto disparos como explosiones se escuchan de manera permanente en la ciudad sin que se sepa nunca que grupos son los que se estn enfrentado. Mientras que los seores de la Guerra digitan todo, acaparando los pocos recursos econmicos que genera la antigua capital de Libia.

El Sur tambin existe

Si como hemos visto la cuestin en el norte del pas y la codiciada franja costera no est para nada clara, mucho ms anrquica es hasta ahora el sur libio.

Fezzan, la regin habitada por dos antiguas y mticas tribus nmadas de guerreros y comerciantes los Tebu y los Tuareg, est cruzada por la franja del Sahel, por donde hoy transitan diversos movimientos integristas vinculados a al-Qaeda y al Daesh, como la ltima gran formacin wahabita, el Jamaat Nasr al Islam wa al Mouslimin, (Frente de Apoyo al Islam y a los Musulmanes). La regin cuenta con grandes yacimientos de petrleo, al tiempo que con numerosos y ricos oasis.

Durante la ltima semana de abril, Hafter ha bombardeado la prisin y la base militar de Tamanhit en la ciudad de Sebha, provocando al menos cien muertos. Las tribus de Fezzan han resistido a los embates de las fuerzas de Hafter, ayudados por milicias llegadas desde Trpoli (pro ONU) y de la ciudad, cuasi independiente de Misrata, el principal puerto comercial del pas y la fuerza ms fuertemente enfrentada a Hafter.
Este ltimo ataque del ejrcito de Tobruk a la ciudad de Sebha fue con el propsito de fortalecer sus posiciones en la discusin que tendra apenas horas despus con Serraj, aliado de Sabha.

Hafter y su armada controla cerca de la mitad del pas y mantiene abiertos otros dos frentes de guerra, uno en Benghazi, segunda ciudad en importancia de Libia, y el otro contra la ciudad de Derna, prxima a la frontera con Egipto, bastin clave de los fundamentalistas wahabitas.

Una de las preguntas que flotan en el aire sin que nadie conteste es que se ha hecho de los miles de combatientes del Daesh, que hace ya varios meses debieron abandonar su enclave en Sirte. Si abrirn un nuevo frente o vendern sus servicios a algn seor de la guerra. Una pregunta tan difcil de hacer como de contestar, y mucho menos de imaginar para los burcratas de la Unin Europea.


Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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