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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

Chvez y los nuevos paradigmas

Fernando Casado
Rebelin


La tesis central del trabajo que se presenta a continuacin es que la presidencia de Chvez ha marcado un hito importante en el cambio de paradigmas procedentes de y naturalizados por el pensamiento occidental y la ideologa liberal. Estos se han ido expandiendo a todo el mundo desde la llamada conquista y en Amrica Latina tienen tintes neocoloniales, dada su superioridad sobre otros paradigmas considerados inferiores por el pensamiento eurocntrico, como explica Dussel (1994).

Al referirnos a paradigma seguimos el concepto introducido por Tomas Kuhn en su obra La estructura de las revoluciones cientficas, en la que define el trmino como la completa constelacin de creencias, valores, tcnicas, etc., que comparten los miembros de una comunidad dada (Kuhn, 1995, p. 269). Cuando un paradigma ostenta una aceptacin ms o menos generalizada durante un tiempo determinado hablamos de un paradigma dominante.

Los cambios introducidos gracias al gobierno y polticas pblicas desarrolladas por Hugo Chvez han contribuido a mellar los paradigmas dominantes liberales procedentes de los pases occidentales o del norte industrializado, por cierto, a costa de la explotacin de recursos del sur. Dependiendo de los casos concretos, el cambio de paradigma se ha producido con mayor o menor xito, con mayor o menor avance y profundidad. Dado que los cambios de paradigma no se producen de la noche a la maana, de lo que se trata es de exponer los planteamientos y desafos que gracias a la accin directa o indirecta de Chvez estn en proceso.

Dentro de los diversos paradigmas dominantes que estn en disputa en este momento habra tres planos o esferas fundamentales:

  1. Jurdico

  2. Socio-poltico

  3. Econmico

Los planos no aparecen de manera pura ni desvinculados de su desarrollo histrico, sino interrelacionados entre s en cada uno de los casos que estudiaremos a continuacin, pero la divisin responde a los efectos de facilitar su conceptualizacin. Recuerdo una ancdota sobre una exposicin que realiz el presidente Hugo Chvez en el ao 2006 en la Canning House de Londres ante un importante nmero de empresarios que tuve la suerte de presenciar y que ilustra lo que quiero plantear sobre la imposibilidad de representar modelos de forma pura. Quien present al presidente Chvez le pidi que, pese a ser un poltico, centrara su discurso en la economa tomando en cuenta la audiencia, a lo que el presidente Chvez respondi que era imposible y que l no saba cmo desligar la economa de la poltica. Inici entonces una intervencin brillante que entusiasm a los empresarios que all estaban.

1. La ruptura del paradigma jurdico

El desafo de este paradigma se da principalmente a raz de la entrada en vigor de la Constitucin de 1999 en Venezuela. El presidente Chvez supo la gran importancia que tena el establecimiento de una nueva Constitucin desde mucho antes de llegar al poder. El planteamiento de un nuevo orden constitucional fue un hecho largamente meditado que responde a una nueva visin nacional, que no vino de la improvisacin al ganar las elecciones en 1998, ni fruto de un proyecto personal como ha sido la tnica habitual en muchos de los precedentes constitucionales, tanto en Venezuela como en Amrica Latina.

Es famosa la mxima de Chvez al ser investido presidente en 1999 al declarar: Juro sobre esta moribunda Constitucin, en referencia a la carta Magna de 1961 venezolana que sera sustituida por la que actualmente est en vigor. Desde sus primeros pasos en la vida poltica y como rebelde militar, influenciado por el pensamiento de Bolvar, Chvez fue consciente de la importancia de elaborar una nueva Constitucin, que se alejase de posturas puramente eurocntricas y tomara en consideracin la realidad latinoamericana.

Despus de Hugo Chvez, en muchos pases en los que llegaron al poder gobernantes de corte progresista o post-neoliberales1, o bien se realizaron reformas constitucionales necesarias para armonizar las cartas magnas a los nuevos vientos que soplaban en la regin, o bien se elaboraron nuevos textos constitucionales, como ocurri tambin en Ecuador y Bolivia. Cabe destacar que los gobiernos progresistas que no optaron por asambleas constituyentes para institucionalizar y afianzar las reformas iniciadas y las polticas pblicas desarrolladas, han sido los ms vulnerables a la restauracin conservadora y la resaca de gobiernos de derecha, como Argentina, Brasil y Paraguay, los dos ltimos adems afectados por un golpe parlamentario. El caso de Honduras merece una atencin diferenciada porque de hecho fue el inicio de un proceso Constituyente lo que desencaden en el ao 2009 el golpe de Estado contra Manuel Zelaya que sigui el formato de los pustch militares del S. XX.

1.1. La igualdad material, el rompimiento de la igualdad formal sobre la que descansa el paradigma liberal en torno a los derechos humanos desde la revolucin francesa. La Constitucin Venezuela abre un nuevo rumbo en la garanta de derechos humanos, en concreto de los derechos sociales, econmicos y culturales, que pone al mismo nivel que los derechos civiles y polticos, las llamadas libertades negativas burguesas. Estos derechos son los que tradicionalmente han tenido una mayor proteccin jurdica desde que se iniciara su reconocimiento tras las revoluciones de EEUU y Francia de finales del S.XVIII y que asentaron el pensamiento y paradigmas liberales. De esta forma se incorporan los postulados de la Declaracin y Programa de Accin de Viena de 1993, organizado por las Naciones Unidas, que hasta la Constitucin venezolana eran meramente tericos. Se abre entonces la va del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, que una dcada despus siguen pases como Bolivia y Ecuador y que establece la plena justiciabilidad de los derechos humanos.

A partir de la entrada en vigor de la Constitucin de Venezuela la indivisibilidad de todos los derechos humanos en un hecho, rompiendo con divisiones ideolgicas histricas. Frente a la preponderancia de los derechos civiles y polticos de los pases capitalistas, con la consecuente marginacin de los sociales, econmicos y culturales, y viceversa desde la perspectiva de los pases socialistas, Venezuela les da el mismo status jurdico a todos por igual. Se supera el postulado liberal que proclama nicamente la igualdad formal, todos somos iguales ante la ley, aunque en realidad sigan teniendo ms oportunidades quienes gozan de las mejores condiciones materiales. Se proclama entonces una igualdad material que reduce las desigualdades e incrementa las oportunidades para todos en dignidad.

Romper con la dicotoma de los distintos derechos humanos ha puesto en crisis el paradigma liberal y tambin ha servido para sealar que sistemas regionales como la Organizacin de Estados Americanos y su sistema de proteccin de derechos humanos responden a un modelo que requiere ser renovado. La crisis de legitimidad especialmente de la Comisin Interamericana y la necesidad de reforma de la Convencin Americana sobre Derechos Humanos se han hecho bastante patentes.



1.2. Una nueva separacin de poderes. Influenciado por Bolvar, Chvez tambin plantea la sustitucin de la separacin tradicional de poderes tripartita (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) de Montesquieu por una separacin pentapartita del poder. Si a Bolvar entre las muchas propuestas constitucionales el Congreso de Angostura le haba rechazado la propuesta de un Poder Moral (Lievano, pp. 216-217), esta idea es cristalizada por Chvez en la Constitucin de 1999 al aprobar la asamblea constituyente la creacin del llamado Poder Ciudadano, que despus tambin tendra su reflejo en la Constitucin de Montecristi de Ecuador en la llamada Funcin de Transparencia y Control Social.

Una de las importantes caractersticas de estos textos legales es la institucionalizacin de la participacin ciudadana, que tiene como consecuencia la eleccin de cargos como el Fiscal General, el Contralor o el Defensor del Pueblo.

1.3. El paso del antropocentrismo imperante desde el renacimiento al biocentrismo incipiente. La ruptura que inicia el Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano en Venezuela abre la senda para que otros pases continen estos mismos pasos con procesos constituyentes en Ecuador (2008) y Bolivia (2009). Una dcada ha pasado desde la elaboracin de la Constitucin venezolana, que dio lugar a que se introdujeran mejoras y avances en estos nuevos textos legales. Aunque la Constitucin venezolana dedica todo un captulo a la proteccin del medio ambiente, es la de Ecuador la que introduce la proteccin de los derechos de la madre tierra, apareciendo un nuevo sujeto de derechos, ya no solo las personas sino tambin la Tierra. Se modifica la mirada occidental de los textos legales al introducir la cosmovisin andina del Sumak Kawsay y los derechos de la madre tierra.

1.4. El pluralismo jurdico da lugar a la muerte de la pirmide de Kelsen. El Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano tambin ha dado lugar a que la pirmide jerrquica normativa est en vas de transformacin. Se introduce la coexistencia de los sistemas normativos de pueblos originarios americanos y otros pueblos en un rgimen de igualdad con el sistema normativo constitucional pasando del positivismo jurdico a un sistema iuspluralista. No obstante, el reconocimiento original en los textos constitucionales de Ecuador y Bolivia, an requiere de pasar del plano enunciativo al sustantivo, pero ya significa un importante avance lo logrado que es difcilmente reversible y las luchas de resistencia de los Pueblos originarios se han convertido en verdaderas ofensivas por sus derechos.



2. La ruptura del paradigma socio-poltico

2.1. La inclusin de una activa participacin ciudadana. El nuevo paradigma de la participacin introduce importantes cambios en la gestin democrtica de los gobiernos. La Constitucin venezolana establece una gran cantidad de mecanismos en materia de participacin de la ciudadana que han dado paso a la realizacin de un verdadero Poder Popular en la prctica.

La participacin y el establecimiento de un Estado Comunal -que sera la manifestacin del primero- vienen establecidos en la Ley Orgnica de las Comunas del ao 2010. En dicha Ley se establece que:

El Estado comunal constituira una forma de organizacin poltico-social en el cual, el poder es ejercido directamente por el pueblo; a travs de los autogobiernos comunales, con un modelo econmico de propiedad social y de desarrollo endgeno y sustentable que permita alcanzar la suprema felicidad a las venezolanas y los venezolanos en la sociedad socialista. La clula fundamental en la conformacin del Estado comunal es la comuna. (Artculo 4 de la Ley Orgnica de las Comunas. Gaceta Oficial N 6.011 Extraordinario de fecha 21 de diciembre de 2010)

La idea es que el 70% de la poblacin venezolana este organizada en Consejos Comunales y se lleve a cabo la conformacin de 3.000 comunas para el ao 2019 con miras a la conformacin de una sociedad igualitaria y justa2.

La participacin en Venezuela es un proceso en el que existe un dilogo desde arriba y desde abajo, no exentos de contradicciones, pero que no se presentan como antagnicos, pues el poder ejecutivo tambin es responsable de fomentar la participacin.

Se pasa de una sociedad liberal y desmovilizada a un republicanismo cvico que tiene como valor central una ciudadana participativa y virtuosa, que introduce nuevos conceptos y visiones de la democracia. Se trata de acabar con muchos de los problemas de los que el sistema meramente representativo adolece, como la arbitrariedad de los gobernantes sobre los gobernados, la influencia de los agentes mediadores de la poltica como los medios de comunicacin, la corrupcin desde los estamentos de decisin poltica, el individualismo consumista de las sociedades mercantilistas o la apata en la deliberacin de los asuntos pblicos.

Estas medidas en ltima instancia se basaron en la mxima de Chvez: si quieres acabar con la pobreza, hay darle poder a los pobres.

2.2. La contra hegemona meditica. Siguiendo los postulados de Gramsci se pusieron en marcha una serie de medidas en Venezuela que persiguieron la creacin de una contra hegemona de carcter meditico, las cuales rompieron con diversos paradigmas liberales en materia de comunicacin.

Las medidas que se tomaron pivotan principalmente en torno a dos ejes. En primer lugar la introduccin de nuevas voces a travs de la creacin de nuevos medios de comunicacin o el reforzamiento de los que ya existan. En este sentido vio la luz el canal de televisin regional Telesur, as como un elenco de nuevos medios pblicos, a partir de los cuales se crean nuevos agentes en el campo meditico que luchan por la hegemona (dicho en trminos de Bourdieu), incrementando la pluralidad y nuevos contenidos que van orientados a la emancipacin cultural de la ciudadana.

El segundo eje tiene relacin con la democratizacin del espectro radioelctrico mediante la introduccin de un nuevo actor que ocupaba hasta entonces un espacio marginal en el elenco de los agentes mediticos en Venezuela, como lo son los medios privados sin fines de lucro o comunitarios. Estos medios de comunicacin cambian la lgica liberal donde el dueo del medio es quien impone su contenido, al ser ahora la propia ciudadana la que dirige este tipo de medios. El receptor del mensaje se convierte en emisor y de ser parte pasiva en la relacin pasa activa.

Sin embargo, pese a los esfuerzos y avances en este campo, como en otros de los mencionados en este trabajo, an estamos lejos de haber conseguido una plena democratizacin y los medios comunitarios siguen siendo pocos en relacin a los objetivos que un proceso revolucionario en materia de comunicacin debe marcarse. Igualmente, los medios pblicos en Venezuela tienen mucho camino que recorrer para incrementar la calidad de sus contenidos y formatos estticos. En consecuencia, pese a que la contrahegemona est en marcha y dichos medios han servido en gran medida para avanzar en la creacin de un nuevo sujeto poltico, los medios privados con fines de lucro, reproductores de los esquemas de dominacin capitalista, siguen siendo los ms numerosos y de mayor rating, por lo tanto, los de mayor influencia en la imposicin de sentidos a la opinin pblica.

2.3. La transformacin del concepto de democracia. En relacin con los apartados anteriores y como consecuencia de ellos, en Venezuela se da una transformacin del entendimiento mismo de la democracia. A partir de este momento se pone tambin en disputa la propia democracia, que no se percibe meramente como reglas de juego universales de procedimiento, segn la terminologa de Noberto Bobbio, o como una poliarqua, como la califica de Robert Dahl, quien tambin la reduce a procedimientos, resumidos por Samuel Huntington en la siguiente descripcin: la seleccin de los lderes a travs de elecciones competitivas de los gobernados (Huntington, 1993, p. 6). Segn los autores mencionados y la literatura imperante en materia de democracia, todo se limita a la posibilidad de elegir a quienes representarn a la poblacin. No importa si existe o no influencia de la ciudadana en los asuntos de su inters (participacin poltica) o las condiciones de vida en las que vivan los ciudadanos (dignidad material). Esta definicin de democracia est muy vinculada a los intereses de las lites y sistema de dominacin de las minoras sobre las mayoras.

De nuevo en este campo Venezuela vuelve a introducir un importante giro que constituye un desafo al paradigma liberal dominante. Aqu me gustara seguir la terminologa de Samuel Huntington denominada olas democrticas, precisamente para explicar cmo se ha producido una profundizacin del trmino en Venezuela. Ya en el ao 2006 escrib un artculo titulado la Cuarta Ola de Democracias en Amrica Latina, que considero est ms vigente que nunca tras una dcada, sobre todo a la vista de la transformacin que ha vivido la regin. Nuestra postura parte de la premisa de que no es posible establecer una dicotoma entre democracia y condiciones materiales y de dignidad de vida.

Cabe mencionar que, siguiendo la terminologa de Huntington, algunos autores tambin establecieron en el ao 2011 la llegada de la cuarta ola de las democracias tras la cada de muchos regmenes dictatoriales durante lo que se denomin como primavera rabe3. La cuarta ola no se dio ni siquiera de acuerdo a los parmetros liberales, a excepcin de Tnez donde la situacin tambin es muy delicada pese a la nueva Constitucin e incipiente sistema democrtico. Pases como Libia y Siria cayeron en el caos, con una injerencia de factores extranjeros occidentales militares. En Bahrein, Arabia Saudita impidi cualquier cambio de rgimen, pas que tambin hostiga militarme a Yemen. En Egipto hubo un contragolpe a las fuerzas democratizadoras y volvi a caer en una dictadura. En Marruecos o Argelia las protestas no lograron ningn cambio. De esta forma se frustr cualquier democratizacin de los Pases rabes.

La teora que mantena en aquel momento, y que aun mantengo, es que a diferencia de lo que fue la tercera ola con la cuarta que se vivi en Amrica Latina se profundiza la calidad de la democracia, es decir, se produce una nueva democratizacin. Para Huntington, la tercera ola de democracias se inicia en Portugal en 1974 y en 15 aos 30 pases se tornan democrticos en Europa, Asia y Amrica Latina. El proceso en Amrica Latina comienza con la transicin a la democracia en Ecuador entre 1978 y 1979. Para los aos 90 toda la regin haba tornado en democracias liberales, atravesamos entonces la dcada perdida del neoliberalismo, que tiene como resultado el incremento de la pobreza, la desigualdad y una gran conflictividad social.

Pero la consecuencia no fue la vuelta a sistemas dictatoriales, como se podra haber pensado de acuerdo a la teora de Huntington de olas y resacas, sino un tipo ms profundo y complejo de democracia que se separa del paradigma democrtico liberal occidental e inicia un recorrido hacia formas ms acordes con las caractersticas particulares de la regin. Estos nuevos sistemas democrticos han sido muy denostados y criticados por la propia doctrina neoliberal, precisamente para desprestigiar los procesos desarrollados a travs de trminos como sistemas caudillistas, autcratas, populismos o incluso bajo el oxmoron: democracias autoritarias.

Entre las caractersticas imperantes encontramos que frente al Estado mnimo que propugna la democracia neoliberal, se establece un Estado fuerte que interviene en la economa para atajar las desigualdades y la pobreza. Se establece como sentido comn la inversin social para conseguir la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.

Venezuela y la Revolucin Bolivariana inician esta andadura, a ella posteriormente se unen los pases que conforman parte del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, Ecuador y Bolivia, como los pases que han experimentado las mayores transformaciones. En este mismo grupo entraran pases como Nicaragua, pese a que no ha realizado un proceso constituyente. En los pases de corte progresista tambin se podra incluir Uruguay bajo los gobiernos del Frente Amplio, aunque con caractersticas prximas a la socialdemocracia europea. Finalmente, otros pases post-neoliberales hoy gobernados por la derecha son Paraguay, Brasil y Argentina, los tres en estos momentos con una elevada conflictividad social e importantes resistencias a los procesos de imposicin de paquetes neoliberales e intentos por aniquilar los cambios anteriores.

2.4. Los nuevos golpes de Estado. En estos das que celebramos el dcimo quinto aniversario del fracaso del golpe de Estado en Venezuela, podemos afirmar que la introduccin de paradigmas ha sido de tal envergadura que los poderes fcticos se han visto obligados incluso a cambiar la forma en que han dirigido los golpes de Estado y los mecanismos ilegtimos para su vuelta al poder. Las interrupciones del hilo constitucional tienen relacin con los procesos democrticos que se han dado producto de la cuarta ola democrtica y no persiguen la perpetuacin de un sistema dictatorial, sino simplemente establecer la transicin a un sistema que est acorde con la democracia liberal representativa que sirve a las lites e intereses forneos alejndose de los proyectos soberanos y populares.

El golpe de Estado contra Venezuela en el ao 2002 fue un hito histrico en cuanto a la situacin social en la que se encuentra la regin y la debilidad de sus oligarquas y el imperialismo. Ya no sirven los golpes de Estado militares a la vieja usanza del S. XX. El golpe de Estado que tan solo dur 47 horas y que una contra revuelta popular volvi a instaurar a Hugo Chvez como presidente de Venezuela. De esta forma la Revolucin Bolivariana superaba la prueba de fuego del golpismo, que fue el que acab con la experiencia del socialismo democrtico en el Chile de Allende en 1973 y con tantos gobiernos progresistas en el S. XX.

Tras el golpe contra Chvez en el ao 2002 se produjeron otros en pases ms vulnerables, como el de 2004 contra Jean Beltrand Aristide en Hait, secuestrado por militares estadounidenses, y 2009 en Honduras contra Manuel Zelaya. Sin embargo, en Sudamrica, pareciera que los golpes de Estado tradicionales estaban abocados al fracaso como en Bolivia durante el proceso constituyente o Ecuador en el ao 2010. Pero en Paraguay en el ao 2012 y en Brasil en el 2016, los golpes de Estado se manifestarn de formas ms sutiles con figuras como el impeachment. Sern los poderes legislativos, todava en manos de las lites conservadoras en ambos casos, los que incurriendo en zonas grises de legalidad acabarn con Ejecutivos de corte progresista como Fernando Lugo y Dilma Rousseff. Todo adems por no haber realizado un proceso constituyente en su momento como se hizo en pases como Venezuela, Ecuador y Bolivia, empoderando ms a sus pueblos.

El nico gobierno de derecha que se gana por medio de elecciones en los ltimos aos es el de Mauricio Macri en Argentina a finales del ao 2015, quien inmediatamente empieza a introducir paquetes de ajuste y corte neoliberal tratando de eliminar lo realizado por los gobiernos de Nstor y Cristina Kirchner. Para ilustrar el comportamiento de los nuevos gobiernos de derecha vale mencionar el reciente allanamiento por parte de las fuerzas de seguridad de universidades argentinas, algo completamente prohibido por la autonoma universitaria, hecho que no se produca desde la dictadura del general Juan Carlos Ongana en 1966 y que se llam la noche de los Bastones Largos. Esto adems prueba que estos gobiernos no solo son neoliberales en lo econmico e ideolgico sino que pretenden dinamitar el sistema democrtico y popular como tal.

Aun as, la regin no parece que sea la misma a hace un par de dcadas y la restauracin conservadora no lo est teniendo fcil para imponer sus agendas y tampoco puede simplemente aniquilar a la poblacin como ocurri en las atroces dictaduras del S. XX.



3. La ruptura de los paradigmas econmicos: modelo ms incipiente

Este es probablemente el rea donde los avances concretos han sido menos notables y de ah que actualmente Venezuela est atravesando importantes dificultades econmicas. No obstante, el concepto de la integracin y cooperacin sur-sur, basado en la solidaridad y la complementariedad antes que en la competencia es rescatable como una forma alejada del modelo capitalista globalizado de integracin y que por lo tanto son un desafo a los paradigmas actualmente imperantes.

La cooperacin ha sido establecida tradicionalmente como una forma de dominacin del norte hacia los pases del sur y mecanismo de reafirmacin hegemnica neocolonial. La ayuda se establece como dominacin simblica jerarquizando las relaciones asimtricas donante-receptor (Hattori, 2001, en Pauselli, 2013). Sin embargo, la Revolucin Bolivariana ve las relaciones norte-sur y sur-sur con otros enfoques que rompen con las concepciones tradicionales de centro-periferia introduciendo nuevas variables anti-hegemnicas y anti-imperialistas. Chvez promueve un nuevo desarrollo inclusivo, equitativo y exento de injerencias coloniales. Tal y como se establece en el Plan de la Patria 2013-2019, se trata de contribuir al desarrollo de una nueva geopoltica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.

El foco se coloca en los ms oprimidos y eliminar las causas de la pobreza y subdesarrollo, que identifica claramente en el capitalismo y su sistema de explotacin. De ah que la solidaridad y complementariedad sustituyan la competitividad, lucro y beneficio, dndose de nuevo el cambio de paradigma en las relaciones de cooperacin e integracin.

Lo econmico se vuelve social y poltico, siendo muchos los ejemplos de mecanismos de integracin bajo esta nueva ptica gracias al liderazgo del presidente Chvez.

3.1. El rechazo a los tratados de libre comercio. El primero de los hitos fue echar para atrs la iniciativa del ALCA en Mar del Plata Argentina en el ao 2005, lo que fren en primer lugar el furor que exista con los tratados de libre comercio qu, de ser una estrategia imperialista regional, tuvo que producirse mediante la negociacin bilateral en aquellos pases con sintona con estos tratados.

Hoy da estamos ante la vuelta del entusiasmo de los tratados de libre comercio en la regin, cuando a EEUU este modelo ya no le conviene y vuelve hacia el proteccionismo. De hecho, el acoso de Venezuela en el MERCOSUR responde a la vuelta de este organismo a sus orgenes liberales eliminando todo vestigio de impronta social y sobre todo las negociaciones, todava secretas de un tratado de libre comercio con la Unin Europea. El neocolonialismo y neo-imperialismo comercial est de vuelta en la regin.

3.2. El nuevo comercio Sur-sur. Proliferan experiencias que rompen con las formas de cooperacin netamente capitalistas, como pueden ser el Alba con distintos acuerdos bilaterales y multilaterales. Aqu encontramos el intercambio de mdicos por petrleo entre Venezuela y Cuba que es uno de los acuerdos insignes de este sistema de intercambio entre los distintos pases de la regin.

Sin embargo, el ALBA adolece de debilidades, siendo un foro de carcter poltico no institucionalizado por los pases miembros, por lo que un cambio de direccin poltica de los pases que la componen podra dar rpidamente al traste con l.

Petrocaribe aspira acabar con intermediarios que especulan en el mercado petrolero, marca el petrleo de acuerdo al crudo como referencia y tiene mecanismos de financiamiento muy beneficiosos para los pases parte. Adems, las cuentas pueden pagarse con servicios y productos que los pases receptores del crudo poseen.

Deudas pendientes como el Banco del Sur, que no terminaron de cristalizar hasta que ya se produjo el inicio de la restauracin conservadora y qued muy alejada la realidad de los objetivos originales.

3.3. Flujo de integracin. Entre los mecanismos de integracin puestos en prctica encontramos UNASUR, el ms desarrollado, y CELAC que estara todava en un estado embrionario.

Al igual que en casos anteriores y por falta de voluntad poltica de muchos pases, el proceso fue ms lento que el deseado y el sistema de institucionalizacin no estuvo suficientemente consolidado en muchas reas. Como consecuencia, uno de los objetivos que era construir un nuevo sistema de proteccin de los derechos humanos que sustituyera al existente en la OEA no se pudo lograr. Igualmente pareciera que el foco de la discusin poltica sudamericano est volviendo a moverse de la UNASUR, organismo muy activo antes de la vuelta de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, a la OEA. El aislamiento al que se trata de someter la UNASUR llega al punto de que el ex candidato presidencial de la oposicin en las recientes elecciones en Ecuador lleg a decir que dejara de ser miembro del organismo de llegar a la presidencia y desalojara su sede.

3.4. La cooperacin sur-norte. Algo indito que lleg a desarrollar Venezuela fue la cooperacin sur-norte que se dio durante programas especficos gracias a la cooperacin entre el presidente Chvez y gobiernos locales de pases occidentales del norte industrializado.

En el ao 2005 se estableci en EEUU el acuerdo a travs de la filial de PDVSA en este pas. CITGO puso en marcha el programa de combustible para calefaccin. Gracias a este programa, para el ao 2013 ms de 100 familias, 241 comunidades indgenas y 207 refugios para indigentes de 25 Estados de EEUU se vieron beneficiados y pudieron acceder en los fuertes inviernos a calefaccin y reducir la pobreza energtica de muchos hogares. Mediante estos acuerdos de cooperacin tambin se pudo visibilizar la pobreza de los pases occidentales del norte que es sistemticamente invisibilizada.

En el ao 2008 el presidente Chvez y el entonces alcalde de Londres llegaron a un acuerdo, por el que a cambio de vender combustible un 20% ms barato, esto le producira un ahorro de 24 millones de euros anuales que se invirtieron en descuentos en el transporte pblico para las personas ms vulnerables y desempleados.

Estos programas tambin constituyen un cambio de paradigma en las relaciones norte-sur y que tomaron dinmicas antes nunca vistas gracias a las acciones desarrolladas por el presidente Chvez.

Aqu termino esta breve exposicin de cada una de las reas en las que se produjeron grandes avances y cambios estructurales que se podran considerar como cambios de paradigma, cuyos procesos estn ms o menos avanzados. Probablemente son ms, aqu solo se enumeraron unos cuantos, y cada uno de ellos puede estudiarse y problematizarse en mayor profundidad.



Referencias

Dussel, E. (1994). 1492. El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la modernidad. . La Paz: Plural editores.

Huntington, S. (1993). The Third wave. Norman: University of Oklahoma Press.

Kuhn, T. (1995). La estructura de las revoluciones cientficas. Mxico: FCE.

Pauselli, G. (2013). Teoras de relaciones internacionales y la explicacin de la ayuda externa. Revista Iberoamericana de Estudios de Desarrollo .


1 La ciencia poltica tiene todava la deuda pendiente de crear el trmino adecuado para este tipo de gobiernos.

2 Como parte del Plan de la Patria 2013-2019 aparece en los apartados 2.1.3.3 y 2.1.3.5.

3 http://elpais.com/diario/2011/03/11/opinion/1299798004_850215.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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