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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

Un joven presidente que desconoce el fracaso se jugar su poder en junio
Para Macron comienza lo duro

Rafael Poch de Feliu
La Vanguardia


Hace 36 aos el socialista Franois Mitterrand llegaba al poder en Francia. En la cartera llevaba un programa nacional de transformacin social para el pas: nacionalizaciones, vivir mejor, cambiar la vida, jornada de 40 horas semanales, aumento de salarios, ayudas a la vivienda y generalizacin de la seguridad social. Era 1981 y todo aquello llegaba en lo que los historiadores llaman el fin del ciclo keynesiano. En los pases ms adelantados, Estados Unidos y el Reino Unido, Reagan y Thatcher se adaptaban a un nuevo paradigma, a una nueva racionalidad en la manera de entender el capitalismo.

Mitterrand tard dos aos en dar un giro completo. En 1983 cambi aquella transformacin nacional keynesiana por la integracin europea y el rigor: el paradigma neoliberal.

Emmanuel Macron, 39 aos, llega ahora al poder en Francia con la ortodoxia neoliberal-europesta en la cartera. Lo hace en plena crisis del neoliberalismo, que en 2008 produjo un histrico pinchazo financiero, y de la Unin Europea, cuando los mismos pases anglosajones estn enmendando el modelo y coqueteando con el proteccionismo en un contexto global tenso, inseguro y cambiante.

En Asia Oriental, el capitalismo ms eficaz del mundo en trminos crematsticos (crecimiento y contaminacin), est desde hace aos en ese otro universo. El despegue chino de Deng Xiaoping ya naci desde el presupuesto del China first, ahora enarbolado por Donald Trump.

Como en la poca de Mitterrand, la Francia de Macron est en una posicin de retraso respecto a esa dinmica. La sociedad francesa se adapta mal a un marco econmico europeo de diseo alemn que cada vez se parece ms a un brutal Deutschland first. Macron es el hombre que se dice dispuesto a hacer tragar a los franceses las pldoras que Sarkozy y Hollande no lograron imponer del todo. Su voluntad hacia Alemania es de plena conformidad. Habr con l algo comparable al giro de 1983? La pregunta queda para los prximos aos.

Realizada la gesta de su victoria, lo ms duro comienza ahora para el joven Presidente francs, un hombre muy determinado en sus propsitos, que nunca ha conocido el fracaso y que al mismo tiempo ha demostrado en esta campaa que aprende rpido de sus errores.

Macrn no es el hombre que camina solo escenificado anteanoche en el patio del Louvre. Sus apoyos econmicos y polticos son poderosos. Todo lo que cuenta en el mundo occidental apoya hoy a Macron. Electoralmente es otra cosa: un presidente frgil.

Unos 10 millones de votos de genuina adhesin sobre 47 millones, rcord histrico de abstencin (politizada) y mucho descontento social. Su apoyo es urbano y de sectores favorecidos. Pero su eleccin de ayer le da una dinmica extraordinaria que el nuevo Presidente quiere aprovechar rpidamente en cuanto sea investido el domingo que viene en una ceremonia en el Elseo.

Su desafo al ms corto plazo es hacerse con una mayora parlamentaria que no hipoteque su poltica con gravosos pactos de coalicin, el rgimen de gobierno que los franceses conocen con el trmino cohabitacin.

Para eso Macron debe ganar las elecciones legislativas de junio, cuya campaa otra!- comienza en doce das. Ah Macron se va a encontrar de nuevo con el mapa poltico que las presidenciales dibujaron en la primera vuelta del 23 de abril: cuatro bloques casi parejos con un 20% del voto cada uno. Para ganar las elecciones, Macron debe romper ese dibujo, aprovechando la dinmica inercial de su inslita, frgil, ambigua y magnfica victoria del domingo. Su oferta se llamar la Republique en marche.

Quienes a izquierda y derecha consideran al nuevo Presidente como algo parecido a una estafa, estn determinados a jugar la revancha en las legislativas, cuya primera vuelta es el 11 de junio y la segunda el 18. En ambos campos se habla de las legislativas como la tercera vuelta de las presidenciales. Se trata de ganar con una mayora parlamentaria lo que se ha perdido por una carambola de circunstancias en la presidencial, se dice. Un ambiente de ajuste de cuentas.

La alternancia todava es posible, dice Laurent Wauquiez, un poltico importante del partido conservador, Los Republicanos. Todo comienza con las legislativas, dice Bernard Accoyer, secretario general de ese partido.

La pregunta que resume el dilema de Macron es, intentar ganar las elecciones por la izquierda, o por la derecha? La seal se lanzar a partir del 15 de mayo, cuando Macron de a conocer el nombre de su primer ministro. Un hombre ms bien de la derecha o ms bien de la izquierda?

A ambos lados Macron tiene adversarios en crisis. A la izquierda el adversario no es el Partido Socialista, en pleno trance de pasokisacin, sino la Francia Insumisa de Jean-Luc Mlenchon.

El avance de esa oferta de izquierda altermundista y ecologista fue una gran noticia en las presidenciales: el progreso ms dinmico (8 puntos ms que en 2012) y el voto sociolgicamente mejor repartido, el ms joven y con una transversalidad perfecta entre clases populares, cuadros tcnicos, obreros, clases medias, funcionarios y cuadros superiores. La izquierda insumisa consigui superar el 12,5% del voto en 470 circunscripciones de las 577 del pas. Esa es la barrera que permite superar la primera vuelta a una fuerza poltica y colocarla en la final en las legislativas. Las perspectivas no son malas, pero ese flanco est parcialmente cubierto: los medios de comunicacin se encargarn de batallar a la izquierda en trminos de denigracin y de menor acceso a micrfonos y estudios, como demuestran los datos oficiales del Consejo superior del audiovisual (CSA), el organismo competente, que se ha hecho en las presidenciales. El problema, por tanto, es ms bien la derecha.

Pese a su espectacular avance (tan integrado en la normalidad que hasta es interpretado como crisis), el Frente Nacional seguir en su viejo papel de oposicin ideal: aquella que al final siempre pierde. Es a Los Republicanos a quien hay que romper, fomentando sus divisiones.

Algunos de sus gerifaltes, como Bruno Le Maire, se declaran, dispuestos a trabajar con una mayora de gobierno alrededor del nuevo Presidente. Otros, como el Presidente de la regin Provenza-Alpes-Costa Azul, Christian Estrosi, se desmarcan del partido. Las legislativas no pueden ser una revancha, dijo ayer Estrosi que ha dimitido de su cargo para volver a ser alcalde de Niza. El objetivo de la derecha es imponerle a Macron la famosa cohabitacin. Nombrando a un primer ministro de ese campo, Macron fomentara esa divisin, pero la jugada est abierta a clculos muy diversos. Ser interesante observar el primer movimiento de este joven presidente en el tablero de Maquiavelo.

Mientras tanto, la calle no espera. Est agitada. Huele a disturbios violentos en cuanto Macron realice su anunciada reforma laboral con mtodos expeditivos. La misma noche de su triunfo, hubo manifestaciones de la juventud apache en media docena de ciudades francesas. Poca cosa. Ayer un denominado frente social, reuni a 4.000 personas en Pars, con alguna carga policial.

Nunca seremos winners, merluzo!, rezaba una pancarta. Un da ya es demasiado: Macron dimisin, se core cerca de la Plaza de la Repblica. Mientras la historia no se disuelva, el pueblo, la gente tambin tiene vela en los entierros del cambio de paradigma socioeconmico. No sabemos lo que est por venir. Puede ser mejor o peor que lo que haba, pero ser diferente. En cualquier caso, lo ms duro empieza ahora para Macron.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20170509/422401311372/para-macron-comienza-lo-duro.html



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