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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
El informe del CAPS desarroll un discurso crtico que contradeca la historia oficial y que luego sera corroborado por la evidencia documental

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa "Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares". Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

* * *

Me haba quedado aqu. Qu premio concedi la revista Esquire? Por qu tanta inhumanidad?

JH.- En un pas tan competitivo como los EEUU, donde una parte significativa de la sociedad divide maniqueamente a las personas en triunfadores y fracasados, se es demasiado proclive a hacer lea del rbol cado. En 1967 la revista Esquire llevaba 6 aos eligiendo los Premios Anuales de Dudosas Hazaas, cuando le otorgaron a la tripulacin el galardn de Dedos de mantequilla por haber perdido una bomba en el Mediterrneo.

Qu pas por cierto con Larry Messinger? Tuvo que litigar

JH.- La tripulacin siempre sostuvo que se produjo un fuerte estrpito, seguido de una sbita descompresin, momentos antes de colisionar con el avin cisterna. Este hecho nunca se pudo demostrar, pero s introduca una duda razonable, pues el B-52 haba iniciado lentamente un descenso en los instantes previos al choque. Puesto que el cabeza de turco para sus compaeros fue Larry Messinger, que pilotaba el bombardero, la actitud de los mandos fue humillante: as que decid tomar medidas, dado que no me trataron como me mereca. Contrat a un par de buenos abogados de Washington D.C () El Tribunal me declar inocente, as que me exoneraron por completo, me indemnizaron y volvieron a asignarme el rango que me corresponda.

Nos explicas brevemente la historia de la desalinizadora que se construy Qu paso con ella? Para qu se hizo?

JH.- Tras la descontaminacin parcial, la estafa a la poblacin, la salinizacin de sus acuferos y el descontento por las irregularidades en las indemnizaciones, las conciencias de los de aqu y los de all no deberan estar demasiado tranquilas. Algo tan frecuente en relaciones internacionales no hace mover ficha, excepto que la renovacin de los acuerdos hispano-norteamericanos estuviese prxima y la posicin negociadora de partida de los EEUU se encontrara resentida tras el accidente. Para remediarlo ofrecieron una donacin a los vecinos que, tras consultas varias, se materializ en una desalinizadora que nicamente funcion en pruebas, con un inasumible coste por litro y una indispensable red de distribucin que el Gob. de Espaa nunca construy. Tras la inversin del equivalente actual a 9 millones de , la flamante depuradora, publicitada en su da a bombo y platillo, fue abandonada, sepultada en el olvido, mientras el mar la transformaba lentamente en herrumbre. Hasta su desmantelamiento como chatarra, la desalinizadora de Palomares qued como un monumento a la ignominia de los EEUU y Espaa con los vecinos.

Hablas de la segunda movilizacin, en el XX aniversario del accidente atmico. Por qu entonces? Qu pasaba por aquellas fechas? Hablamos de 1985, 1986.

JH.- El plazo para reclamar daos diferidos por el accidente expiraba a los 20 aos. A pesar del desconocimiento sobre el plutonio en aquellos aos, se saba que los daos a la salud, para exposicin permanente y a bajas dosis, superaba muy ampliamente tal lapso, por lo que el establecimiento de este insuficiente plazo no parece inocente ni casual.

Qu nos puedes decir de la actitud, del compromiso de Antonia Flores, la alcaldesa de Palomares en aquellas fechas?

JH.- El acceso de una joven pero resoluta alcaldesa del PSOE, hija de afectados por el accidente, fue decisivo para poner en marcha una difcil y procelosa actividad reinvindicativa que lleg a chocar frontalmente con su partido, tanto a nivel gubernamental como provincial, adems de tener en frente a un sector de la barriada, partidarios del aqu y ahora, frente a las generaciones futuras y el medio ambiente, del dinero antes que la salud, como deca una vecina. Instigadores victoriosos del silencio, por el dao a la incipiente pero pujante economa local.

Cmo se consigui la ayuda del CAPS? Un amigo, Eduard Rodrguez Farr, un gran cientfico franco-barcelons, colaboraba en ese Centro de Anlisis y Programas Sanitarios.

JH.- Eduard ya conoca Palomares y su problemtica, porque haca unos meses haba asesorado a Jordi Bigas de Greenpeace. La colaboracin del Centre dAnlisis i Programes Sanitaris, integrado por profesionales independientes, probablemente se consigui por los avales de Eduard, Greenpeace y especialmente del prestigioso cardilogo Pedro Zarco, como presidente de la Asoc. Intern. de mdicos por la prevencin de la guerra nuclear que justo ese ao haba recibido el Nobel de la Paz.

Qu se apuntaba en ese informe que elabor el CAPS?

JH.- Para los que nos interesbamos por el accidente y sus consecuencias, el informe del CAPS, a pesar de sus limitaciones por el frreo secretismo que imperaba, arroj luz a mucha ignorancia, dudas y algunas medias verdades que padecamos. Algunas de ellas fueron que el plutonio de la zona, en forma de dixido de plutonio, es insoluble y no es absorbido por los cultivos, a diferencia del cesio en Chernbil y Fukushima, o que sus potenciales efectos para la salud no eran leucemia, ni abortos, sino cnceres de pulmn, hgado y hueso principalmente. Tambin nos enteramos de las trampas a la hora de mostrar los niveles de contaminacin, con tcnicas de despiste y desorientacin, a base del uso de magnitudes varias e incomparables entre s. Tambin del tan refinado como perverso mtodo de presentar los valores de resuspensin del plutonio diluidos en las medias anuales, cuando en un solo pico, generado por los fuertes vientos o la actividad humana, es ms que suficiente para la contaminacin interna de las personas que hayan respirado ese aerosol. Adems, dejaron claro que, una vez se ha contaminado un individuo, es irreversible, o sea, imposible descontaminar las partculas sitas en los alvolos pulmonares. Nos enteramos que la metodologa usada hasta el momento en el Proyecto Indalo era errtica y deficiente; que Palomares era una de las zonas ms contaminadas por plutonio a nivel global, o que la investigacin en humanos con riesgos a su salud, llevada a cabo hasta el momento, no resultaba lcita si no existe un consentimiento plenamente informado. En pocas palabras, desarroll un discurso crtico que por primera vez contradeca la historia oficial y que posteriormente sera corroborado por la evidencia documental.

Asamblea vecinal en Palomares cuando faltaban 4 das (13/01/86) para que expirara el plazo de 20 aos de reclamaciones por daos a la salud. En la foto vemos a la alcaldesa pednea de Palomares por el PSOE, Antonia Flores, recogiendo los poderes de los vecinos para solicitar en Madrid una demora. ( Foto: J. Herrera)

Por qu se recogieron firmas? Los ciudadanos de aquellos aos estaban unidos?

JH.- Se intentaba prorrogar en las instituciones competentes el insuficiente plazo de 20 aos para poder reclamar daos a la salud debidos a la contaminacin. Para ello se precisaba la firma del documento de cesin de poderes. Aunque la mayora quera seguir con las movilizaciones, el sector partidario de la inaccin y el silencio, para no daar su vulnerable economa y que las generaciones futuras arrearan con el problema, se opona firmemente a toda accin. El giro de 180 gubernamental del PSOE, de cara al referndum de la OTAN, hizo que los valedores de la postracin volvieran a callar cualquier vindicacin. Estos han sido minora en dos ocasiones excepcionales, siempre durante bienios y gracias al poder aglutinador de lideresas: 1966-67 por la Duquesa de Medinasidonia y 1985-86 con Antonia Flores.

Tus palabras de cierre: "Ms all de los logros materiales o avances en el conocimiento, las movilizaciones lideradas por la joven alcaldesa Antonia Flores sirvieron para recobrar algo inmaterial, imposible de aprehender, difcil, al igual que la radiactividad, de detectar y medir. Sin valor alguno para aquellos que solo valoran lo material o crematstico: la dignidad como personas en pos de la verdad robada y la dignidad como colectivo maltratado por los EEUU y su propio gobierno". Se puede recobrar la dignidad? La han recobrado los pobladores de Palomares?

JH.- En el mbito de la problemtica medioambiental que padecen, al igual que en otras parcelas de la vida, la dignidad se otorga en la lucha y se pierde en la claudicacin. Si no nos lobotomizan con ideologas castrantes u opios del pueblo, lo natural en la supervivencia del individuo es el compromiso con su destino y circunstancia, sean cuales sean. Si hablamos de derechos ciudadanos, el Poder nada nos otorga; ni hay mans del cielo, solo conquistas.

Las gentes de Palomares han demostrado en las ltimas dcadas su gran capacidad emprendedora. Han hecho frente al duro trabajo realizado en una autntica revolucin socioeconmica, que ha transformado el paisaje urbano de manera radical. De la emigracin de los 50-60 a la inmigracin de los 80-90. Ese orgullo resulta tan innegable como el mrito de su esfuerzo. Pero cuando el inventario radiolgico ha destapado su realidad y han constatado que fueron engaados por la dictadura y todos los partidos de nuestra Democracia y no se han rebelado, ni exigido con firmeza a los EEUU y subsidiariamente a la connivente Espaa una inmediata solucin al lastre que dejaron, postrndose al discurso hegemnico de unos pocos, queda en jaque la dignidad y el orgullo de todos.

Te pregunto ahora por el referndum de la OTAN en Palomares

Cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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