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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

frica en el siglo XXI
El legado del imperialismo y perspectivas de desarrollo

Jon V. Kofas
Pambazuka News

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Algunos de los argumentos que hoy se esgrimen acerca de por qu frica no se puede poner a nivel de Occidente tambin se esgrimieron hace cien aos cuando frica estaba bajo la colonizacin europea y los colonizadores culpaban a todo excepto al imperialismo de ser la causa fundamental del subdesarrollo. La estructura econmica mundial no ha cambiado, independientemente de la retrica de la globalizacin. frica sigue siendo semicolonial: cada vez ms dependiente de los pases desarrollados por sus sobrevalorados artculos manufacturados mientras exporta materias primas a unos precios determinados por los mercados de materias primas de Occidente.

Resumen

Este trabajo argumenta que en el siglo XXI frica est experimentando cambios en sus economas, no slo por el papel que desempea China, sino tambin por la fuerte competencia de otros pases occidentales y de Oriente Medio. El papel de China forma parte de la economa capitalista mundial y del modelo de integracin patrn-cliente que los europeos siguieron despus de que los pases africanos lograran su independencia formal de la colonizacin. Durante la segunda mitad del siglo XX la Europa del noroeste sigui siendo el conducto para la integracin africana en la economa global centrada en Estados Unidos, a pesar del papel de las corporaciones multinacionales con base en Estados Unidos. Segn las encuestas sobre las naciones africanas del Pew Research Centre, el problema que afecta a la vasta mayora de las personas sigue siendo el abismo entre ricos y pobres, lo cual est directamente relacionado tanto con la rivalidad internacional por la cuota de mercado en frica como con la cuestin de la seguridad relacionada con los grupos rebeldes y con lo que Estados Unidos califica de terrorismo de inspiracin islmica u otras formas de guerra de guerrilla. Este artculo examina muchas de estas cuestiones para poder entender en profundidad el frica actual y sus perspectivas de futuro.

Primera parte: los obstculos estructurales al desarrollo y a la justicia social

Dcadas despus de la descolonizacin de frica y de que Frantz Fanon (Los condenados de la tierra) describiera los problemas sociales, econmicos, polticos y culturales vinculados al legado del colonialismo no ha habido ningn cambio estructural en la economa poltica de los 54 Estados Nacin africanos ni tampoco se ha acabado con la pobreza endmica o con el abismo entre ricos y pobres, como han prometido durante dcadas la ONU y otras organizaciones. Calificar a todos los pases africanos en una sola categora es errneo, adems de un vestigio de la poltica imperialista, de la misma manera que es errneo situar a todos los pases de Amrica Latina en una sola categora, aunque tengan caractersticas comunes y un legado comn de colonialismo, adems de la realidad actual del control extranjero de los recursos y la cuota de mercado.

Existen enormes diferencias entre Sudfrica, que ahora forma parte de la economa BRICS (Brasil, Rusia, India y China) y Somalia, una de las naciones ms pobres del mundo, con inestabilidad poltica y unas lgubres perspectivas de crecimiento econmico. Resulta igual de difcil comparar el Norte de frica islmico con el frica subsahariana, a pesar de que la inestabilidad poltica es una caracterstica comn en la mayora de estos pases, lo mismo que la continuacin de la dependencia econmica del exterior tras el fin del dominio colonial. Con esta advertencia en mente, en este corto trabajo abordar algunas caractersticas comunes y sealar las diferencias en los modelos de desarrollo.

Los defensores del capitalismo afirman que los problemas actuales de frica son estrictamente cclicos debido a que los precios de los metales, del petrleo y otras materias primas, especialmente el cacao y el caf, han ido bajando en medio de un clima internacional deflacionario. Aunque es cierto que el descenso de la demanda de materias primas por parte de China ha tenido un impacto obvio en frica, la mayora de las personas no estaba mejor cuando los precios suban. Al margen de los ciclos de expansin y contraccin del capitalismo, desde la dcada de 1950 hasta el da de hoy no ha mejorado del nivel de vida de los y las africanas, independientemente de las nobles afirmaciones de los gobiernos, las ONG y otras organizaciones occidentales acerca de ayudar a frica a ser autosuficiente.

En la segunda mitad del siglo XX la divisin del trabajo y las instituciones nacionales de frica (todo, desde el ejrcito hasta la banca y el comercio exterior) estuvieron en gran medida determinadas por los pases centrales (Estados Unidos y el noroeste de Europa) con la considerable ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y sus afiliados, el Banco Africano de Desarrollo y varias agencias de la ONU, adems de, por supuesto, la explosin de ONG, algunas de las cuales estn totalmente financiadas por gobiernos que tratan de influir poltica y econmicamente. En pocas palabras, los mecanismos externos de la dependencia de frica se hicieron ms fuertes y ms consolidados en las ltimas seis dcadas que en la era de la dominacin colonial.

De hecho, entre 1990 y 2015 tendi a disminuir el nivel de vida de la inmensa mayora de las personas africanas, a pesar del notable ciclo a la alza del precio de las materias primas y de las nuevas inversiones masivas de China, lo que resulta evidente al examinar todos los indicadores, desde la esperanza de vida al acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento. Hay quienes lo achacan a la sequa peridica, sobre todo en Etiopa, Kenia y Somalia, las guerras locales y los conflictos rebeldes tanto en los pases afectados por la sequa, como en otros, especialmente en aquellos en los que los musulmanes tienen influencia, como Sudn, Nigeria y Libia.

Adems de la pobreza endmica que abona el terreno para movimientos rebeldes de inspiracin islmica o comunitaria en muchas partes del continente, otros obstculos al progreso son la explosin de la poblacin, los polticos corruptos, el contrabando y la economa informal, la ausencia de desarrollo de las infraestructuras y de una tecnologa moderna que ayude al continente a lograr un desarrollo capitalista comparable al de Occidente. Hay que sealar que algunos de los argumentos que hoy se esgrimen acerca de por qu frica no se puede poner al nivel de sus homlogos occidentales tambin se esgrimieron hace cien aos cuando frica estaba bajo la colonizacin europea y los colonizadores culpaban a todo excepto al imperialismo de ser la causa fundamental del subdesarrollo.

Una causa del subdesarrollo sistmico de frica ha sido y es que sale ms capital del que entra, invariablemente prstamos extranjeros que tienen el papel de catalizadores del proceso de descapitalizacin. El ciclo de deuda externa pblica y descapitalizacin contina en todo el continente bajo la atenta mirada del Fondo Monetario Internacional y las instituciones financieras extranjeras que representan a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa, y a los grandes intereses corporativos.

Sin duda supone un enorme paso adelante que algunas personas africanas hayan desempeado cargos al frente de la ONU y en puestos clave en organizaciones internacionales. Desde una perspectiva simblica tuvo una enorme importancia ver a Kofi Annan como Secretario General de la ONU, pero, acaso frica estaba mejor cuando abandon la ONU que cuando entr o hubo algn cambio estructural en la economa poltica de todo el continente, desde Egipto hasta Sudfrica, de Nigeria a Kenia? El principal obstculo para elevar el nivel de vida sigue siendo la desmedida dependencia de un sector primario de produccin dominado por el exterior y orientado hacia el exterior por la falta de diversificacin de la economa.

Muchas personas observadoras de la economa poltica africana afirman que se han producido algunos xitos, como el hecho de que Sudfrica se liberara del dominio poltico de la minora blanca, aunque se mantenga la hegemona econmica de esta minora. Con excepcin de Israel y de elementos de la derecha de Estados Unidos, el mundo entero celebr el fin del apartheid en Sudfrica hace una generacin. Para las y los africanos Nelson Mandela se convirti en un smbolo de libertad y autodeterminacin. Sin embargo, persisten el alto ndice de desempleo, el bajo nivel de vida entre las personas negras, la falta de movilidad ascendente y la divisin entre ricos y pobres, y el pas ocupa el ltimo lugar del mundo en esperanza de vida.

Aunque Sudfrica estaba en vas de alcanzar a Brasil, India y Rusia, y tuvo de un crecimiento del 38 % del PIB en la ltima dcada, esto no era indicio de movilidad social, sino de concentracin de capital. En 2015 Sudfrica sufri un ndice de paro igual al de Grecia, que ha estado bajo las medidas de austeridad del FMI y la Unin Europea (UE) desde 2010. Las condiciones socioeconmicas y polticas son peores en el resto de frica, y esto incluye al norte de frica musulmn que ha sufrido la interferencia militar directa e indirecta de Estados Unidos y la OTAN en sus levantamientos sociales durante las revueltas de la Primavera rabe, que en su momento representaron la promesa de una frica democrtica libre de dictadores vinculados a grandes capitalistas nacionales y extranjeros.

A juzgar por las estadsticas de desempleo en las dos mayores economas de frica, Nigeria y Sudfrica, ambas dependientes de las exportaciones de la industria extractiva, no hay muchas diferencias entre ellas, con todos sus recursos naturales, y Grecia, que sufre cinco aos consecutivos de una austeridad impuesta por el FMI y la UE, y una movilidad socioeconmica en retroceso. Se podra argumentar que un 26,4 % de desempleo en Sudfrica y un 24 % en Nigeria se entienden debido a la naturaleza cclica del mercado de materias primas (tanto el oro como el petrleo crudo estn muy por debajo de sus mximo, junto con todas las materias primas). Con todo, la cuestin fundamental no es la contraccin cclica del capitalismo, sino tanto los altos ndices de desempleo y de subempleo estructurales en los pases ms ricos del continente como la vasta diferencia entre los ingresos de unos pocos individuos ricos y la vasta mayora de las masas.

Los obstculos al desarrollo son la causa de una divisin del trabajo que ha seguido siendo prcticamente la misma en la ltima mitad de siglo y ello a pesar de la reduccin de la pobreza extrema (menos de dos dlares al da) en las dos ltimas dcadas. Segn todos indicios, la globalizacin es la causa de la movilidad descendente de la mayora de las personas africanas, aunque puede que no est tan claro si se miran las estadsticas del PIB de algunos pases, incluidos Sudfrica y Nigeria. La estructura econmica mundial no ha cambiado, a pesar de la retrica acerca de que la globalizacin y las polticas neoliberales mejoran todas las economas del mundo. Todo lo contrario, el retrato econmico global de frica es el un declive constante desde la dcada de 1980. En 1955 l a participacin del continente en el comercio mundial fue del 3,1 % y en 1990 slo del 1,2%.

En gran parte debido al papel de China como nuevo actor fundamental del comercio de la regin este aument tras la recesin de principios de la dcada de 1990, aunque tambin se limit al sector primario de produccin. El factor China no ayud al continente a aumentar su PIB hasta situarse por debajo de los 300.000 millones de dlares en 1997 mientras la deuda era de 315.000 millones de dlares. Esto permiti al FMI imponer la austeridad y medidas neoliberales de privatizacin, reducciones de impuestos a las empresas y la eliminacin de las barreras comerciales, lo que debilit an ms las economas nacionales. Las medidas de austeridad no slo impidieron la movilidad socioeconmica ascendente, sino que en realidad disminuyeron el nivel de vida de ms personas.

En diciembre de 1993 el Secretario General de la ONU Boutros-Boutrros Ghali afirm que la solucin a los problemas socioeconmicos de frica era una mayor integracin. Robert J. Cummings seal en un trabajo sobre este tema: Desde la dcada de 1950 hasta la actualidad se han fundado ms de 200 organizaciones en el continente africano con el objetivo de fomentar la integracin regional y subregional, y la cooperacin econmica. Histricamente los logros de est a s miles de organizaciones no han sido excelentes (R. J. Cummings, Africas Case for Economic Integration, www.HUArchives.net).

Los esfuerzos por parte de la ONU, el Banco Mundial y otras instituciones y gobiernos occidentales por forjar la integracin africana no han alterado la estructura dependiente de la economa basada en el sector primario de produccin ni han provocado un aumento del nivel de vida y una movilidad social ascendente, a pesar de una ligera reduccin de la pobreza en las ltimas dos dcadas. La integracin en el modelo patrn-cliente es el aspecto fundamental del neocolonialismo en frica y beneficia a las corporaciones multinacionales, con lo que se perpeta la dependencia externa y el subdesarrollo.

El desafo ms importante que afronta frica en las prximas dcadas ser pasar de ser una economa en gran parte dependiente del exterior (exportaciones de la produccin del sector primario) y suministradora de materias primas baratas a los pases capitalistas avanzados a ser una [economa] integrada que mira al interior (producir para satisfacer la demanda interna a travs de una industrializacin que sustituya la importacin) va un modelo intracontinental y el desarrollo de unas condiciones de intercambio ms equitativas con los pases desarrollados. Los desiguales trminos de intercambio, el menor valor intrnseco de las exportaciones africanas frente a sus importaciones de pases desarrollados ha sido y sigue siendo un problema fundamental para su desarrollo.

Para lograr el objetivo de la autosuficiencia frica necesitara algo ms que ONG y la intervencin de la ONU que solo actan en zonas de emergencia en pocas de guerra y hambrunas. frica necesitara algo ms que la financiacin china del desarrollo de las infraestructuras con el fin de dar cabida a la minera extractiva y las regiones agrcolas, y algo ms que la integracin regional defendida por el Banco Mundial sin xito, como ha reconocido l mismo, y que solo busca fortalecer el papel de las corporaciones multinacionales que tratan de dominar los sectores clave de la economa de las materias primas.

En ausencia de un cambio poltico sistmico como el que tuvo lugar en Inglaterra (1689) y en Francia (1789), y que prepar el camino para la modernizacin econmica, frica no puede logar su objetivo de autosuficiencia, al margen de la retrica de los polticos del continente o de organizaciones occidentales como el Banco Mundial y las corporaciones que utilizan la retrica de la autosuficiencia pero operan como imperialistas con unos resultados que no difieren mucho de los de los colonialistas del siglo XIX.

Segunda parte: el papel econmico de China en frica

Amenaza China con desplazar a los europeos de frica en algn momento de la segunda mitad del siglo XXI, como sugieren los medios de comunicacin de Estados Unidos desde la recesin mundial de 2008? O el capital chino y el de la UE estn tan interrelacionados que lo que se puede considerar la cuota de mercado de China en frica muy bien podra estar produciendo beneficios a las corporaciones multinacionales francesas, britnicas y alemanas? Si la China capitalista supone semejante amenaza para Occidente, por qu el muy occidental Banco Mundial ha colaborado con China en varios frentes? Es simplemente el temor de Estados Unidos a que China, en su condicin de ineludible primera potencia econmica del mundo, acapare los mercados ms abundantes y ms baratos de frica?

En 2010 Wikileaks sac a la luz el temor de Estados Unidos a que China ayudara a desarrollar infraestructuras situadas estratgicamente en aquellos pases de frica donde Estados Unidos planea hacer negocios. Dos cosas alarmaron a Estados Unidos: a) el desarrollo de las infraestructuras se haca sin restricciones ni condiciones, al menos sin restricciones ni condiciones directas como Estados Unidos y la UE imponen siempre al pas receptor; y b) la forma inteligente en que los chinos incluyen al Banco Mundial y a los gobiernos europeos, y las corporaciones multinacionales basadas en la UE. En resumen, la multilateralidad de China como estrategia para asegurar la cuota de mercado ha desbaratado a los unilaterales estadounidenses que ven un plan diablico consistente en transferir a Oriente la dependencia histrica que frica tiene de Occidente.

Otra cuestin referente a China es el alcance del papel que desempe en frica en 2015 teniendo en cuenta que los medios de comunicacin occidentales lo presentan como hegemnico y una amenaza potencial para los intereses estadounidenses y occidentales, con lo que afirman que el capitalismo nacional y del bloque comercial es una tctica populista. En realidad, como veremos ms adelante, actualmente China desempea un papel pequeo mientras que los Estados europeos, Estados Unidos y los Estados rabes ms ricos del Golfo disfrutan de la parte ms importante del mercado.

Lo que ha alarmado a los capitalistas y polticos occidentales es el hecho de que las exportaciones africanas a China pasaron de un mero 1 % de la cuota mundial en 2000 al 15 % en 2012 y es probable que siga aumentando indefinidamente. A pesar de la inevitable ralentizacin econmica cclica en China, es igual de inevitable que para la dcada de 2030 podamos predecir cmodamente un comercio, unas inversiones y un dependencia econmica general de frica respecto a China mucho ms estrechos, lo que en s mismo no solo plantea una amenaza para el capitalismo occidental, sino tambin a los planes geopolticos occidentales respecto a un continente muy rico en recursos naturales. Dado que Estados Unidos no compite con China en frica utilizando las mismas herramientas de integracin econmica, prcticamente la nica respuesta de Estados Unidos ha sido mostrar su podero militar y asegurar cuanto puede las corporaciones multinacionales con base en Estados Unidos.

Antes de que asumamos que el papel de China es beneficioso, muchas personas han insistido en que China es la panacea para frica teniendo en cuenta que los papeles econmico, militar y poltico desempeados por Europa y Estados Unidos en toda frica no han provocado mejoras segn los criterios que proclama Occidente (democracia, libertad, desarrollo econmico y mejora del nivel de vida). Algunos observadores dentro y fuera de frica creen que es prometedor el modelo de integracin chino, que empieza con el desarrollo de infraestructuras que ayudara a la economa interna y tambin creara una mayor integracin regional al tiempo que estimula el sector de las exportaciones. A fin de cuentas, lo nico que haban hecho los imperialistas europeos en frica fue saquear desde que empez el trfico transatlntico de esclavos en el siglo XV con la llegada de los portugueses hasta las polticas ms sutiles del siglo XX de ayudar a las corporaciones a explotar los recursos naturales. Por otra parte, si China est tan bien integrada en la economa global y est ayudando a crear un modelo de integracin en frica, esto supone nuevas oportunidades para los pases africanos, al menos para aquellos ricos en recursos naturales.

Lo fundamental es si China ayudar a frica a desarrollarse o simplemente perpetuar el subdesarrollo como hicieron los europeos y Estados Unidos. Al igual que el desarrollo, el subdesarrollo es un proceso que tiene lugar en medio de dinmicas de economa poltica nacional e internacional. El desarrollo no consiste en que un pas tenga un supervit de mano de obra, sea prcticamente autosuficiente en minerales y materias primas o tenga unas infraestructuras que puedan dar cabida a un desarrollo rpido para reforzar el sector de exportacin de capital intensivo, en su mayora de industrias extractivas. frica es uno de los continentes ms ricos en recursos naturales del planeta y sin duda tiene un supervit de mano de obra al coste ms bajo del planeta en comparacin con otros continentes. Pueden las inversiones chinas hacer algo con estos activos baratos para ayudarse a s mismas al tiempo que ayudan a frica?

Con el objetivo de asegurar una parte de los recursos naturales de frica para su propio crecimiento y desarrollo al menor coste posible China ha invertido en el continente y contado con ello para el rpido crecimiento de las exportaciones en el siglo XXI. A pesar de sus ricos recursos y de las nuevas inversiones tanto de China como de los pases rabes del Golfo, de Europa y Estados Unidos, la persistencia del subdesarrollo en frica desafa la lgica al menos en la superficie ms all del crecimiento de las cifras del PIB y del descenso marginal de la pobreza extrema. Por qu hay razones para creer que los chinos van a cambiar cinco siglos de historia de colonialismo y neocolonialismo?

Se podra argumentar que las causas estructurales tienen todo que ver con los corruptos e incompetentes regmenes polticos combinados con el desarrollo desigual complicado por las hambrunas y sequas peridicas en varias regiones subsaharianas. Otro argumento de los defensores de la globalizacin y de la poltica neoliberal es que frica no se ha integrado plenamente en la economa capitalista mundial y que infrautiliza gran parte de sus capacidades productivas o las deja fuera del dominio del comercio internacional debido a la persistencia del tribalismo. Acaso el problema de frica es la infrautilizacin de los recursos naturales o unos trminos comerciales desiguales, la explotacin crnica de bajos valores laborales, la concentracin masiva de capital en manos de muy pocos burgueses compradores vinculados al capital extranjero y, por supuesto, unos polticos corruptos a los que sobornan las corporaciones extranjeras para conseguir contratos?

Otra cuestin que los analistas occidentales sealan constantemente es que hay inestabilidad debido a los conflictos civiles en varios pases, desde Sudn y Nigeria hasta frica Central y Oriental donde los rebeldes son un obstculo para la estabilidad y el desarrollo. En los pases islmicos situados al norte del Shara existe inestabilidad provocada por elementos yihadistas, como ocurre en el este. Unas actividades que tambin tiene impacto en frica en general. Sin embargo, las condiciones yihadistas tienen, como veremos ms adelante, un origen bastante reciente e incluso son una reaccin a las condiciones neocoloniales, entre otras causas vinculadas a las diferencias tribales y religiosas. En resumen, los analistas occidentales concluyen que la culpa de la ausencia de desarrollo en frica reside directamente en dinmicas internas y no tiene absolutamente nada que ver con el imperialismo occidental como presencia crnica.

Cuando examinamos las nobles promesas de crecimiento y desarrollo de la ONU, el Banco Mundial y los gobiernos occidentales, cuyo nico inters es contribuir al control corporativo de los recursos y de la cuota de mercado de frica, el resultado es que en 1995 un 25 % de las personas de la regin subsahariana no tena trabajo ni hogar. Y lo que es ms alarmante, las tasas de crecimiento agrcola de frica han estado disminuyendo desde 1965. A lo largo de las dcadas de 1980 y 1990 la produccin de alimentos per cpita sigui disminuyendo desde un promedio anual del 2,2 % (1965-1973) al 0,6 % (1981-85), con lo que se necesit cuatro veces ms ayuda alimentaria. Por qu sorprende que haya actividad rebelde, incluidos los yihadistas como ocurre ltimamente, cuando la pregunta debera ser por qu no hay ms actividad dadas unas condiciones que los occidentales no toleraran y exigiran un cambio?

Hay quienes mantienen que, en realidad, la presencia de China ayuda a domar el ambiente sociopoltico en todo el continente. China invierte en todo: energa hidroelctrica, presas, agua y servicios de saneamiento, puertos, ferrocarriles, carreteras, minera, madera, pesca y agricultura. Al mismo tiempo, tanto Francia y el resto de Europa como Estados Unidos y los pases rabes ricos han estado compitiendo con China y quieren mantener su cuota de mercado. Otra historia es qu implica esto exactamente para las personas africanas y el modelo de desarrollo que finalmente podra sacar a la mayora de ellas de la pobreza abyecta.

Los chinos no estn en frica para mejorar el nivel de vida de la poblacin sino para fortalecer su posicin competitiva global. China necesitar las materias primas africanas, desde productos alimenticios a minerales, para seguir siendo una potencia econmica en el sigo XXI. China cuenta con aproximadamente una quinta parte de la poblacin mundial, pero solo tiene el 6 % del agua del planeta y el 9 % de la tierra cultivable, lo que obliga a su gobierno a buscar fuera de sus fronteras para mantener su crecimiento y desarrollo. Del mismo modo que frica proporcion materias primas baratas y mano de obra barata a Europa y Estados Unidos desde la era del colonialismo hasta la aparicin de China como potencia econmica global, en el siglo XXI desempear un papel similar con China compitiendo por las materias primas y la mano de obra baratas. Las inversiones han crecido de solo 210 millones de dlares en 2000 a 3.170 millones de dlares en 2011 y se espera que se disparen.

frica es el continente donde ms rpido est creciendo la inversin extranjera directa (IED), aunque se inicia a unos niveles tan bajos que slo puede crecer. A pesar de que histricamente la IED fue principalmente a las industrias extractivas, hay un inters renovado por la manufactura, con la energa como industria clave donde un os mtodos revolucionarios podran marcar la diferencia al proporcionar electricidad a ms personas que nunca y hacer la manufactura an ms barata. La IED en todo continente aument desde aproximadamente el 3% en 2007 al 5% en 2012, un perodo de recesin mundial.

Sin embargo, frica no se encuentra entre los 25 principales pases del mundo con la ms alta entrada de IED y si no fuera por Sudfrica el continente en su conjunto estara en los ltimos puestos junto con algunos de pases euroasiticos. Aunque parezca milagroso, la participacin de China en la inversin extranjera directa en frica es de apenas 26.000 millones de dlares, mientras que Francia y Reino Unido siguen a la cabeza en esta categora. Por otra parte, pocas personas afirmaran que China est lista para imponer a frica algn tipo de hegemona econmica bajo un modelo de integracin supuestamente mejor que el que franceses y britnicos haban impuesto despus de la descolonizacin.

Al extender los crditos concesionales (con unas condiciones ms generosas y a ms largo plazo) por un valor de 10.000 millones de dlares en medio de la recesin mundial de 2009 a 2012, China compr una enorme influencia sin dictar literalmente las condiciones hasta el mnimo detalle como hacen el FMI y el Banco Mundial. El presidente chino Xi Jinping duplic el compromiso de prstamos concesionales a frica de 10.000 millones de dlares a 20.000 millones de dlares en el perodo 2013-2015, y el Export-Import Bank chino anunci un ambicioso programa de financiacin de un billn de dlares para 2025, lo que podra verse reducido debido a la desaceleracin de la economa china en 2015.

Aunque frica supone un porcentaje tan pequeo de la inversin global china, ha sido una de las principales beneficiarias de la ayuda externa. Los donantes de ayuda siempre lo han utilizado como instrumento y ventaja polticos en todos los aspectos para influir no slo en las inversiones y la poltica comercial del beneficiario de la ayuda, sino tambin en la defensa y la poltica exterior. Al proporcionar diversos tipos de ayuda a frica, desde la asistencia mdica y humanitaria hasta el alivio de la deuda y el desarrollo, China est de hecho invirtiendo en buena voluntad tanto diplomticamente como econmicamente para la futura cuota de mercado que desea en frica.

Podemos esperar de China lo que hemos visto por parte de las empresas europeas y estadounidenses en frica desde la dcada de 1960? Desde principios de esa dcada hasta hoy en da grandes empresas extranjeras obtienen financiacin pblica para proyectos privados que han sido poco rentables en toda frica. No obstante, las empresas extranjeras no arriesgan su propio capital porque los crditos que reciben para financiar sus operaciones estn garantizados por sus gobiernos o bancos de desarrollo, lo mismo que sus intereses y beneficios. Como la mayora de las inversiones se hacen invariablemente en la minera y la agricultura comercial con la implicacin de empresas como Monsanto, el grupo Carlyle, Shell y otros gigantes de Wall Street y estadounidenses, su objetivo es fortalecer el sector de las exportaciones sacando ventaja de la mano de obra barata sin que ello suponga mucho beneficio para la ms amplia diversificacin econmica en un continente desesperado por tener una mayor autosuficiencia.

Aunque China ha seguido este modelo, el hecho de centrarse en desarrollar las infraestructuras en varios pases africanos tiene el potencial de establecer las bases para una economa sostenible diversificada y orientada al interior. A fin de cuentas, China ha proporcionado ayuda a escuelas y algunas fbricas textiles, pero a menudo califica los prstamos de ayuda y la mayora de sus inversiones van a parar a pases ricos en recursos naturales.

La inversin extranjera en frica en unas condiciones que ningn pas desarrollado permitira no est casi regulada, con lo que supone un drenaje de la riqueza de los recursos naturales. Al sufrir los valores laborales ms bajos del planeta, frica atrae la inversin de capital extranjero porque es la siguiente frontera para obtener beneficios altos. Por otra parte, el capital extranjero fluye porque los negocios extranjeros exigen que los pases africanos proporcionen financiacin local en forma de prstamos garantizados por el gobierno y con unas condiciones muy generosas que incluyen la repatriacin de los beneficios, unas condiciones liberales respecto al medio ambiente y una proteccin laboral mnima.

Segn el Banco Mundial, que ha sido socio de China en muchos proyectos, entre los objetivos en frica se incluye: (i) acelerar la industrializacin y fabricacin; (ii) crear Zonas Econmicas Especiales (ZEE) y parques industriales; (iii) infraestructura y logstica comercial, incluida la integracin regional; (iv) crear condiciones para acelerar la inversin responsable del sector privado; (v) desarrollo de competencias para la competitividad y la creacin de empleo, y vi) mejorar la productividad agrcola y ampliar las oportunidades de la agroindustria.

Son unos objetivos verdaderamente nobles y se podra argumentar que todos los pases en proceso de industrializacin tuvieron que padecer, as que frica tiene que hacerlo, a pesar de su relacin excepcional con los pases industrializados. Si analizamos cada uno de los puntos anteriores esbozados por el Banco Mundial, concluimos que el objetivo en frica es crear un clima propicio para la inversin de las empresas extranjeras en las mejores condiciones posibles. No se dice nada sobre proteccin de los derechos de los trabajadores, negociacin colectiva, salarios dignos, viviendas adecuadas asequibles, hospitales y escuelas, y, sobre todo, bajo un rgimen poltico que respete los derechos humanos y los derechos civiles conforme a los principios de justicia social. La nica preocupacin de los inversionistas, los gobiernos y las organizaciones internacionales que les asisten en frica es la inversin en s, no el bienestar social, cultural, econmico y poltico de las personas.

Tercera Parte: la nueva lucha por frica, estupefacientes y trfico de seres humanos

Existe una versin del siglo XXI de la lucha por frica, continuacin de lo que iniciaron en el siglo XIX (1880-1912) los europeos que saquearon los recursos del continente, explotaron sistemticamente a sus pueblos, provocaron guerras comunales y regionales, y destruyeron su cultura. Y todo ello invocando el darwinismo social y otras teoras etnocntricas, incluidos el etnocentrismo y el excepcionalismo, para justificar la hegemona blanca. El nuevo asalto de la carrera neocolonial para repartir las lucrativas tierras cultivables de frica, su riqueza mineral y los derechos de pesca dentro de sus aguas territoriales se extiende tambin a su ubicacin geogrfica tan adecuada para el comercio de cocana sudamericana a travs de frica Occidental y el comercio de herona y hachs a travs de frica Oriental.

Segn el Banco Mundial (septiembre de 2010), en los 11 primeros meses de 2009 se vendieron ms de 110 millones de acres (el tamao de California y Virginia Oriental juntas) de tierras de cultivo. Se llev a cabo en una carrera demente de inversores extranjeros privados y gubernamentales para asegurar las tierras baratas (y la mano de obra para trabajarlas) y ello durante la recesin econmica ms grave del periodo de postguerra. Entre 1998 y 2008 el Banco Mundial proporcion 23.700 millones de dlares para la agroindustria de todo el mundo, la mayora en frica, para promover lo que denomina agricultura eficiente y sostenible. Adems de deteriorar la agricultura de subsistencia que mantiene a las familias, existe el correspondiente deterioro de la pesca de subsistencia debido a la rivalidad de las operaciones pesqueras comerciales europeas y asiticas en la costa de frica. Todo ello es parte esencial del control corporativo de frica con el apoyo de los gobiernos de los pases capitalistas avanzados y con el respaldo del FMI y de las agencias subsidiarias del Banco Mundial, como Corporacin Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en ingls).

Se calcula que en 2010 la IFC invirti 100 millones de dlares en agroindustria en el frica subsahariana, en comparacin con solo 18 millones de dlares al ao en la dcada anterior. Naturalmente, las inversiones de miles de millones de dlares de la IFC y el Banco Mundial se centran nicamente en la agricultura corporativa que desplaza a los pequeos agricultores. Ello a pesar del consejo de los expertos de los pases subsaharianos que afirmaron que el mejor uso de la tierra cultivable es distribuirla a los habitantes de los pueblos (unas 12 hectreas por familia) y darles los medios para cultivarla para acabar con el hambre y generar al mismo tiempo un potencial supervit para comerciar. La agroindustria de propiedad extranjera respaldada por sus gobiernos y organizaciones financiera internacionales como la IFC producen cultivos comerciales para la exportacin mientras que la poblacin originaria contina sumida en la pobreza. Hay que sealar que la ayuda extranjera a la agricultura africana cay un 75 % desde 1980, lo que provoc la necesidad de inversin extranjera privada en el sector. Todo esto se produce en nombre de promover las metas de privatizacin que los neoliberales occidentales fomentan en todo el mundo con unas consecuencias devastadoras para las y los trabajadores y campesinos.

En los ltimos cien aos la agricultura en los pases industrializados ha experimentado una revolucin cuyo resultado ha sido que solo un pequeo sector de la mano de obra se gana la vida con la agricultura, la ganadera y la pesca. La tecnologa y la ciencia aplicadas al sector han aumentado la produccin y han hecho que la agricultura requiera menos mano de obra, del mismo modo que la especializacin y la concentracin han provocado una mayor productividad. La modernizacin del sector primario de la produccin implica que las grandes operaciones comerciales en el sector primario de la produccin, apoyadas por polticas gubernamentales favorables, se han apoderado de este sector que requiere unos agroqumicos y una maquinaria caros, y una red de distribucin para garantizar unos beneficios estables. En el caso de frica, slo las grandes empresas comerciales, invariablemente extranjeras, pueden operar segn este modelo de desarrollo, lo que aboca a las y los pequeos agricultores y campesinos a la pobreza.

Con cada ciclo de recesin se deja sin actividad a ms pequeos agricultores de frica y del mundo mientras que los apologistas neoliberales no slo en las salas de juntas corporativas y los medios de comunicacin, sino en el gobierno y la ONU siguen elogiando las operaciones comerciales a gran escala como panacea para el capitalismo. La transicin de la agricultura de subsistencia a la agricultura comercial primero en Europa Occidental y luego en Estados Unidos liber mano de obra excedente para los sectores manufactureros y de servicios de la produccin. Sin embargo, en el caso de frica no existe un sector manufacturero o de servicios lo suficientemente grande como para absorber la mano de obra excedente arrancada a la agricultura de subsistencia y la ganadera.

Los gobiernos, los bancos y los economistas de la corriente dominante asumen que la agricultura comercial en forma de agroindustria es un desarrollo necesario de modernizacin. Tambin asumen que slo la agroindustria a gran escala, que est subvencionada por el gobierno y organizaciones internacionales como el Banco Mundial y la IFC, entre otros, puede satisfacer la creciente demanda de alimentos en el mundo y mantener bajos los costos. A fin de cuentas, la industria manufacturera est a la vuelta de la esquina para frica, aunque promete ser el tipo de industria manufacturera que hemos visto en Bangladesh y otros pases del sur de Asia, donde el nivel de vida es muy bajo y las condiciones de trabajo psimas.

Dada la tendencia hacia la agricultura corporativa en los ltimos quince aos, los gobiernos y empresas privadas de todo el mundo han invertido en el frica subsahariana porque las corporaciones buscan el mayor rendimiento con la inversin ms baja posible en unas condiciones que sean lo ms favorables posible al capital. Adems de la agroindustria que cada vez adquiere ms tierras, los bancos, fondos de cobertura y de pensiones, comerciantes de productos bsicos, fundaciones e inversores individuales han comprado tierras como parte de la cartera de inversiones por valor de una media de 1 dlar por hectrea. Se trata de un intento de sacar provecho de una tierra y una mano de obra baratos en medio de una demanda cada vez mayor de productos alimenticios sin elaborar y de biocombustibles.

La UE espera reducir las emisiones de carbono utilizando al menos un 10 % de biocombustible de todos los productos combustibles para 2020. Estados Unidos tiene el objetivo de reducir un 70 % su dependencia exterior del petrleo en los prximos 15 aos. Con la ayuda del Banco Mundial y de la IFC, la UE y Estados Unidos han considerado frica (ms de 700 millones de hectreas apropiadas para la agroindustria) el continente en el que invertir en biocombustibles y ello en un momento en el que los europeos tambin consideran frica la prxima frontera para la energa solar. Amrica Latina es tambin un objetivo para los biocombustibles y otras inversiones agrarias, pero frica ofrece perspectivas an ms atractivas en parte debido al inters rabe y chino.

En la ltima dcada India, China, Japn y los pases rabes se han unido a la lucha del siglo XXI por frica, en algunos casos porque los gobiernos estn preocupados por la conservacin de los suelos, el agua y los recursos naturales en sus propios pases. Los inversores privados y los gobiernos estn tratando agresivamente de repartirse las ricas tierras cultivables de frica, ya que se espera que en cuanto termine la actual recesin aumente el costo de los productos agrcolas. Arabia Saud ha destinado 5.000 millones de dlares en prstamos a bajo inters a la agroindustria saud para invertir en pases atractivos desde el punto de vista agrcola. Otra razn para la nueva lucha por frica se debe a lo que la Organizacin de la ONU para la Alimentacin y la Agricultura (FAO, por sus siglas en ingls) denomina tierra de reserva, reas no cultivadas o infrautilizadas.

Los pases desarrollados han utilizado frica por sus materias primas y como consumidor de productos manufacturados importados y servicios de negocios extranjeros, pero no como socios comerciales casi iguales como son Francia y Alemania. En vez de ello, frica ha sido vctima de trminos comerciales desiguales y del control externo de sus sectores extractivos claves. En pocas palabras, frica contina en una situacin semicolonial y sigue dependiendo cada vez ms de los pases desarrollados para productos y servicios sobrevalorados, mientras exporta materias primas a unos precios que determinan los mercados de productos bsicos de Occidente basndose en el inters especulativo.

Impresiona favorablemente la retrica referente al desarrollo sostenible que los medios de comunicacin, los gobiernos, el Banco Mundial e incluso las corporaciones prometen como si ese desarrollo se tradujera en justicia social. A fin de cuentas, no solo las compaas petroleras que operan en Nigeria, sino incluso Volkswagen (como demostr el flagrante escndalo de su manipulacin de emisiones en octubre de 2015) ha puesto repetidamente en evidencia la hipocresa de la responsabilidad corporativa respecto al ecosistema. El intento por parte de la UE y Estados Unidos del desarrollar biocombustibles en frica y Amrica Latina nada tiene que ver con el desarrollo sostenible, con generar una mayor autosuficiencia o ayudar a desarrollar de frica, una retrica que la ONU, el Banco Mundial, los gobiernos y las corporaciones multinacionales occidentales utilizan para hacer que sea ms aceptable para el mundo la nueva lucha por frica. La retrica es obligatoria para aplacar a las masas y mantener su confianza en el mundo corporativo.

Resolvern quienes viven en frica los problemas crnicos de la pobreza y la enfermedad a consecuencia de la explotacin de la tierra y del trabajo para satisfacer la demanda de alimentos y biocombustibles de las naciones occidentales? Las necesidades alimentarias de frica se duplicarn en las prximas dos o tres dcadas, un hecho que las empresas agrcolas extranjeras, los gobiernos y IFC y el Banco Mundial estn utilizando para justificar la comercializacin de la agricultura de propiedad extranjera. En el proceso de robo neocolonial de tierras han sido frecuentes los desalojos de campesinos y pequeos agricultores, el desarraigo de aldeas enteras, los disturbios civiles y quejas de los ciudadanos por el robo de tierras. Las protestas debidas a la injusticia social no impiden a los gobiernos aprobar negocios agroindustriales respaldados por fuerzas poderosas. Una justificacin comn para la nueva lucha por frica es que los territorios adquiridos no se utilizan o son tierras baldas. A menudo los gobiernos no cobran a la agroindustria el agua que utiliza. Por ejemplo, una sola agroindustria perteneciente a un inversionista rabe en Etiopa utiliza tanta agua como 100.000 personas. El agua, por supuesto, es el bien ms preciado en muchas partes de frica. Esta es la realidad de la agroindustria y su papel en la frica Oriental asolada por la sequa.

Una razn del aumento de la economa informal, en la que se incluyen desde las estatuas de madera talladas a mano hasta la cocana de Colombia y la herona de Afganistn que utilizan frica Occidental y Oriental como centros antes de enviar el producto a Europa, es que ha fracasado el modelo neoliberal de desarrollo. De hecho, ha fracasado tan miserablemente que los jvenes africanos empobrecidos se unen a grupos rebeldes que se inspiran en el islam radical o en la lealtad comunitaria. Al mismo tiempo, la combinacin de actividad rebelde y violencia unida tanto a los estupefacientes como al trfico de seres humanos y de armas, vinculados tambin al islam radical y a las lealtades tribales en algunos casos, es un reflejo de un sistema neocolonial, independientemente de las nobles afirmaciones por parte de los gobiernos occidentales, las ONG, los medios de comunicacin, la ONU y el Banco Mundial de que velan por los intereses de las personas africanas.

El trfico de estupefacientes en frica

Los problemas estructurales de frica han contribuido a un floreciente trfico de estupefacientes a travs de las zonas occidental y oriental debido a consideraciones geogrficas. Dado que en los pases subsaharianos el porcentaje de mano de obra que se dedica a la agricultura, la ganadera y la pesca oscila entre el 50 % y el 75 %, el resultado de la agroindustria es crear un mayor porcentaje de trabajadores asalariados en vez de dedicarse a la economa de subsistencia. Un porcentaje de esta poblacin decidir ganarse la vida con actividades ilegales (trfico de seres humanos, armas y narcticos), otras personas con la piratera y otras con el prspero negocio de la prostitucin de adolescentes que dispone de mercado en todo el mundo.

Todo ello es una parte esencial de una economa informal que segn el Banco Africano de Desarrollo contribuye en un 55 % al PIB en la regin subsahariana y equivale al 80 % de la mano de obra. Nueve de cada diez trabajadores rurales y urbanos tiene trabajos informales en frica y la mayora de las personas empleadas son mujeres y jvenes. La importancia del sector informal en la mayora de las economas africanas proviene de las oportunidades que ofrece a las poblaciones ms vulnerables, como las personas ms pobres, las mujeres y los jvenes.

Desde hace aos la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODOC, por sus siglas en ingls) advierte que varios pases de frica Oriental y Occidental estn inmersos actualmente en el trfico de drogas intencional, una realidad que tiene consecuencias en la actividad criminal y en la economa y la poltica sumergidas en general. Como el trfico de drogas es tan lucrativo, los ingresos que genera a menudo son mayores que todo el PIB de algunos pases africanos. Es el caso de Guinea Bissau, donde el trfico de cocana supone ms de 2.000 millones de dlares y donde los crmenes violentos en esta antigua colonia portuguesa han ido aumentando de manera constante. La situacin no es muy diferente en Senegal, donde el aeropuerto de Dakar se utiliza para transportar cocana de Amrica Latina a Europa.

Mientras frica Occidental es un centro para la cocana de Colombia y Per, frica Oriental es un centro para la herona y el hachs provenientes del sudeste y sudoeste de Asia por aire y por mar, a menudo en barcos que transportan artculos legales y que a menudo son propiedad de magnates europeos del transporte martimo y, por supuesto, de los bancos europeos para lavar el dinero de la droga. Varios magnates griegos del transporte martimo han estado vinculados al trfico ilegal de estupefacientes en frica, pero invariablemente tiene relaciones europeas para la distribucin y el lavado de enormes cantidades de dinero dado que el valor que la droga tiene en la calle es 20 veces mayor que su valor original cuando el producto llega a frica.

Aunque pueda parecer que el trfico de drogas est al margen de la actividad econmica dominante, en realidad opera con las mismas leyes del capitalismo y en la prctica segn rutinas similares. Se aplican las leyes de la oferta y la demanda, lo mismo que la cooperacin del gobierno, si bien es cierto que a un nivel secundario de ilegalidad por medio de un soborno que no es diferente de los sobornos que una corporacin multinacional paga a los funcionarios. Por otra parte, de la misma manera que la industria extractiva drena el capital de frica tambin lo hace el trfico de estupefacientes. De hecho, quienes estn involucrados en este negocio son hombres de negocios que operan con un producto ilegal, pero que observan todas las dems reglas del mercado dentro del cual operan y no hace distincin entre el dinero de la droga y el dinero corporativo. Lo esencial para frica es que tanto los negocios corporativos como los de la droga acaban sacando el capital de la zona y dejan atrs todos los problemas sociales y polticos.

El proceso de descapitalizacin, especialmente en medio de ciclos de recesin en la economa mundial, como en el actual caso de bajos precios de los productos bsicos, no hace sino aumentar los problemas provocados por la economa informal, que es una mera extensin de la economa general, dependiente y orientada hacia el exterior, y un remanente colonial que da lugar a actividades ilegales. El frica Oriental situada en torno al Golfo de Aden ya es el centro de la piratera mundial y ello adems del comercio de armas y de seres humanos. Se trafica ilegalmente todo, desde artculos de artesana ilegales a diamantes y oro. frica Occidental se est transformando poco a poco en el nuevo centro mundial para los narcotraficantes sudamericanos. Guinea, Mauritania, Guinea Bissau, Ghana, Benin, Sierra Leona y Senegal son algunos de los principales pases intermediarios del narcotrfico vinculados al comercio de coca de Colombia y Venezuela.

El trfico de drogas no sera posible sin la cooperacin oficial, todo el mundo desde los funcionarios de aduanas, las autoridades portuarias, la polica, el ejrcito y la marina hasta los altos cargos del gobierno. En resumen, el comercio de drogas en frica es una parte esencial del sistema poltico y de la economa informal que goza de la proteccin de una amplia variedad de actores, lo que hace que el transporte sea poco arriesgado en comparacin con el Caribe. En la ltima dcada ha aumentado la actividad con Rusia como un nuevo actor en el trfico internacional de drogas y los oligarcas detrs del rgimen.

Durante la campaa Just say No! [Simplemente di no!] de la era Reagan Estados Unidos tena el mayor consumo de droga per cpita (la poblacin estadounidense era aproximadamente el 4 % [de la poblacin mundial], pero consuma entre el 25 % y el 40 % de las drogas ilegales del mundo) y esto no quiere decir que en Estados Unidos una pldora legal que cure milagrosamente todo no sea esencialmente una caracterstica cultural. Sin embargo, actualmente tanto Reino Unido como Espaa superan a Estados Unidos en el consumo per cpita de cocana y ambos pases junto con Portugal y Francia son los principales destinos de la coca proveniente de Amrica Latina a travs de frica Occidental.

Los casos de los que se tiene conocimiento parecen indicar que Somalia, actualmente en el proceso de establecer una autoridad central, es anfitriona de transacciones ilegales generalizadas, incluidos el trfico de drogas y de armas. Hay dos importantes aeropuertos internacionales en la zona, que prestan servicios a las capitales de Etiopa y Kenia, pases que se utilizan como puntos de trnsito para las drogas. Ambos aeropuertos tienen conexiones entre frica Occidental y los pases productores de herona en el suroeste y sureste de Asia. Tambin se usan cada vez ms los servicios postales y de mensajera para la cocana, la herona y el hachs.

El trfico de herona desde Pakistn, Tailandia e India a frica Oriental ha aumentado en las dos ltimas dcadas. Parte de esta herona llega a frica Occidental, que tambin la exporta a Uganda, Tanzania y Kenia a travs de Etiopa. Dadas las limitadas opciones en la economa formal cada vez ms tanzanos y mozambiqueos participan en el trfico de herona de Pakistn e Irn. Los sindicatos de narcotraficantes de frica Occidental y frica Oriental estn relacionados entre s y tambin con contrabandistas de Amrica Latina y Asia del Sur, lo que refleja un alto nivel de organizacin.

Teniendo en cuenta que las empresas multinacionales, desde Shell Oil a Siemens, tienen un largo historial de sobornos a funcionarios africanos y no africanos, el modo de operar de los narcotraficantes no es diferente del de los negocios legtimos. Y si se presenta la oportunidad de ganarse la vida, por qu el dinero sucio ha de ser menos valioso que dinero limpio, que parece ser menos de 500 dlares al ao para la mayora de los africanos? A juzgar por las recesiones de postguerra, cuando el ingreso per cpita descendi hasta el 50 %, esto significa que en la crisis actual frica no slo sufrir un mayor empobrecimiento que el resto del mundo, sino que sus problemas econmicos provocarn ms conflictos entre comunidades y tnicos, ms epidemias, ms emigracin dentro y fuera del continente, y ms agitacin poltica de lo que puede esperar cualquier nacin desarrollada.

Este clima es ideal para que haya ms piratera, ms trfico de armas y estupefacientes, ms trfico de seres humanos, y todo ello como parte del legado colonial y neocolonial de una economa orientada al exterior que beneficia a los pases desarrollados. Aunque a corto plazo el continente necesita aliviar de la carga de la deuda y ayuda para desarrollase, para una pequea parte de jvenes africanos desempleados e indigentes la solucin son las drogas, las armas y la trata de seres humanos que generan dinero, aunque la mayor parte de ese dinero no se queda en la zona y crea una violencia que perturba la actividad econmica legtima.

Conclusiones

El tejido social de nuevo trastocado por la nueva lucha por frica y la continua inestabilidad poltica garantizan el aumento de la delincuencia y del malestar social. Resulta sorprendente que las mismas instituciones que contribuyen a la devastacin de frica afirmen actuar en nombre del progreso, el desarrollo sostenible y la eficiencia, afirmen ayudar a aumentar la productividad y las exportaciones, a crear empleos mediante la inversin extranjera, etc. Es decir, la versin moderna de la carga del hombre blanco.

La retrica polticamente aceptable de la eficacia y la sostenibilidad ha dado como resultado un sector agrario orientado al exterior que abastece a los mercados extranjeros en vez de una economa orientada al interior diseada para satisfacer las necesidades alimentarias de una poblacin que aumenta rpidamente. En el siglo XVI los agricultores en Inglaterra se pasaron a la ganadera debido a la creciente demanda de textiles de lana. Los campesinos se moran de hambre mientras aumentaba el coste del grano, as que las ovejas se coman a la gente. En este siglo la agroindustria se comer a los africanos.

Quienes defienden la agroindustria lo justifican con diferentes argumentos, entre los que se incluye que ningn pas se ha desarrollado con dos terceras partes de su mano de obra viviendo de la tierra y dependiente de las industrias extractivas. Es una interesante coincidencia que as como el frica subsahariana ha sido el objetivo de los seores de la droga en los ltimos aos, tambin es el objetivo de los inversores en granjas corporativas cuyo modo de operar es utilizar tierra y mano de obra baratas, y a funcionarios pblicos corruptos para atender las demandas del mercado externo. La pobreza rural aumentar a consecuencia de la inversin de empresas extranjeras en la agricultura africana. El resultado de la nueva lucha por frica por parte de inversores corporativos y seores de la droga ser la eliminacin de hambrunas y enfermedades, y un aumento del nivel de vida de la poblacin nativa, o ser otra forma de neocolonialismo en nombre del progreso?

Utilizando el pretexto de terrorismo, un movimiento guerrillero bajo la bandera de los yihadistas en los ltimos aos, los regmenes occidentales y pro occidentales achacaron todos los problemas a estos fanticos en Nigeria, Chad, Sudn, Somalia, Kenia, Nger, Camern, Uganda y Mauritania. En otras palabras, Estados Unidos y sus socios europeos hacen creer a la opinin pblica que durante dcadas, cuando no haba yihadistas islmicos, el frica subsahariana bajo el dominio colonial y neocolonial disfrutaba de justicia social y movilidad social ascendente bajo regmenes democrticos. An ms insultante es la sugerencia de que los militantes islmicos son la causa y no el sntoma de la explotacin occidental de frica y que el continente no tendra problemas si se eliminaran. Por contraproducente que haya sido la guerra yihadista, e intil en conseguir sus objetivos, no es la causa sino un sntoma ms de la estructura neoimperialista en el continente, desde Libia a Sudfrica, desde Nigeria a Kenia.

Adems de achacar los problemas de frica al terrorismo islmico, tambin hay quienes defienden la teora neomalthusiana, demasiadas personas y muy pocos recursos, en vez de una distribucin desigual de los ingresos. Es cierto que la sequa es un desastre natural cclico en partes de frica oriental y meridional y, en general, tambin es un problema en otro lugares. Sin embargo, la sequa justifica el malthusianismo y explica los obstculos estructurales al desarrollo africano? Esto no quiere decir que no sea deseable una forma de control de la poblacin, pero esto es una cuestin de recursos y educacin de la poblacin en general.

La nica solucin para los africanos es unirse y organizar se a nivel de movimiento de base para poner fin a la explotacin racista neocolonial ya sea en forma de economa formal basada en las exportaciones mineras y agrcolas o en la de la economa informal, que incluye el narcotrfico. El trabajo por el desarrollo sostenible slo puede provenir de los movimientos indgenas que primero cambien los regmenes polticos dependientes del exterior y luego se comprometan a cambiar el orden social, lo que engendrara crecimiento econmico en un modelo orientado al interior. Teniendo en cuenta los profundos antagonismos tnicos histricos en frica de los que en parte son culpables los occidentales y los an ms slidos cimientos neocoloniales occidentales, es altamente improbable la posibilidad de que nada de esto tenga lugar en las prximas dcadas. frica seguir siendo el continente de las contradicciones, con las personas ms pobres del mundo, pero algunos de los recursos naturales ms ricos del mundo.

Jon V. Kofas, doctor y profesor jubilado de historia, es autor de diez libros acadmicos y de dos docenas de artculos acadmicos. Especializado en economa poltica internacional, Kofas ha enseado y escrito sobre la historia diplomtica de Estados Unidos y el papel desempeado por el Banco Mundial y el FMI en el mundo.

Fuente: http://www.pambazuka.org/human-security/africa-21st-century-legacy-imperialism-and-development-prospects

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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