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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

Europa y su declive democrtico: el caso francs

Rafael Silva
Rebelin


"Lo que acecha, conviene tenerlo en cuenta, es la consecuencia natural de esta Europa neoliberal en crisis: la norteamericanizacin de la vida pblica europea. La UE es, cada vez ms, la anti-Europa, una Europa no europea sino norteamericana y bajo hegemona alemana: sistemas polticos gobernables donde los que mandan y no se presentan a las elecciones controlan frreamente a una clase poltica sin proyecto ni ideologa y obligan a los electores a elegir entre la derecha y la mano izquierda de la derecha. Elegir siempre entre variantes de un mismo tipo de capitalismo y poner fin a la historia. Qu historia? La del movimiento obrero organizado y la de los derechos sindicales y laborales; la de los grandes partidos de masas, la del control del mercado y del capital financiero, la del Estado social, es decir, la especificidad de una Europa permeabilizada por 150 aos de lucha de clases, por dursimos conflictos sociales y nacionales, por dos Guerras Mundiales, por la esperanza de construir una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales comprometidos con la emancipacin" (Hctor Illueca y Manolo Monereo)

"Nunca una derrota fue tan necesaria ni una victoria tan amarga. Ojal este dolor sirva para que Francia sepa reinventar su revolucin francesa, su Comuna de Pars, su resistencia y, como ocurri con La 9 y la Divisin de LeClerc, entremos juntos a liberar nuestros pases de los enemigos de ayer ahora que ya sabemos que obedecen rdenes de los mismos amos" (Juan Carlos Monedero)


El declive democrtico de nuestro Viejo Continente se hace cada vez ms palpable. Las opciones polticas se van centrando cada vez ms en el "sota, caballo y rey", es decir, en los diferentes estilos de gestionar el neoliberalismo, unos ms brutales y otras ms suaves. Prcticamente la totalidad de las fuerzas polticas que se presentan en cada eleccin (como ha sido el caso francs recientemente) suelen representar al arco de la derecha poltica, social y meditica, en diversos grados, y adems suelen complementarse con opciones falaces y engaosas llamadas tpicamente "centristas", y que ofrecen ms de lo mismo. Las opciones polticas que representan a la izquierda transformadora se vuelven cada vez ms ausentes, o representan unas opciones mnimas frente al gran pastel de la derecha. A este pastel se unen tambin las opciones de ultraderecha o derecha extrema, como el FN de Marine Le Pen en el caso francs, a las que el pueblo vota por desidia, por despecho o por venganza con respecto a la actuacin de otras fuerzas polticas que ya gobernaron en el pasado. De esta forma, se configura un panorama electoral europeo ciertamente desolador, donde no tienen cabida (y si la tienen es preocupantemente minoritaria) las opciones que de verdad pudieran suponer planteamientos rupturistas y transformadores respecto a los modelos econmicos que nos gobiernan.

Esto es lo que justamente acaba de ocurrir en el pas galo: "Libertad, Igualdad y Fraternidad" eran los tres sublimes principios heredados de la Revolucin Francesa, las tres patas donde se sostena la Repblica Francesa (al menos en teora), los puntales de su fundacin. Ahora, bajo el mandato del recin electo Presidente Macron (un convencido neoliberal), podemos seguir afirmando que estos principios se aplicarn, o ya formarn parte de una vieja y vaca retrica? De entrada, las campaas electorales y los propios medios de comunicacin que las difunden son las primeras armas engaosas de cara a los mensajes que recibe el conjunto de la ciudadana. Para la segunda vuelta (ya haba sido descartado Jean-Luc Melnchon, el nico contendiente que representaba a la izquierda transformadora), ambos proyectos (el de Enmanuelle Macron y el de Marine Le Pen) se presentaban como antagnicos, incompatibles, radicalmente diferentes, cuando no es verdad... Acaso no defienden ambos el capitalismo? Acaso no representan diferentes grados del mismo sistema econmico? No son acaso ambos proyectos una continuacin de lo que ya existe? Porque incluso podramos valorar como positivas algunas propuestas del Frente Nacional, como la instauracin de una moneda local francesa en coexistencia con el euro, o la celebracin de un referndum para la salida de la Unin Europea, pero si a ellas les sumamos el carcter racista, xenfobo y autoritario del resto de propuestas de Le Pen, se convierte en una opcin absolutamente descartable.

Pero para los medios de comunicacin eran proyectos antagnicos, lo cual confunde a la ciudadana y difunde engaosos mensajes en torno al propio fondo de los mismos. La obsesin por presentar como distintos y alternativos a dos o ms proyectos polticos (como en Espaa hacen los medios con PP y PSOE) es una de las mejores conquistas del capitalismo, que deforma y socava la ms elemental democracia, derivando al pueblo mediante la influencia del pensamiento dominante para decantarse, en el fondo, por un abanico de posibles opciones... iguales. De esta forma, el capitalismo (en su versin actual de un descarnado neoliberalismo) se disfraza, se presenta como un conjunto de opciones alternativas, nos engaa y nos muestra su faz ms inteligente. Y se disfraza ofrecindonos su cara amable, que es ese amago de democracia que padecemos, esa democracia burguesa, un sistema en el que todo el mundo puede, ms o menos, opinar y votar lo que quiera, siempre que los grandes empresarios y banqueros decidan las polticas de los respectivos Gobiernos. Macron y Le Pen son dos piezas, dos peones de este infernal sistema. De esta forma, se elige siempre entre lo malo y lo peor, o entre lo malo y lo menos malo. Se elige entre la forma ms cruel o la ms suavizada de gestionar el capitalismo. En palabras de Jos Lpez: "El capitalismo necesita aparentar cierta democracia para evitarla, para que la ciudadana legitime en las urnas la dictadura camuflada que en verdad es". Las verdaderas opciones de izquierda (como la que representaba Bernie Sanders en Estados Unidos o Melnchon en Francia) son atacadas y silenciadas, con tal que nicamente prevalezcan las opciones ms inofensivas para el sistema.

Los lderes de la Unin Europea se mostraban preocupados por el crecimiento electoral de la ultraderecha, incluso preguntndose pblicamente la causa de dicho fenmeno, ocultando descaradamente a la ciudadana que es el propio sistema quien fomenta su crecimiento. Atilio Born lo ha expresado magnficamente: "No puede haber Estado democrtico, o una democracia genuina, si el espacio pblico, del cual los medios son su "sistema nervioso", no est democratizado. Son los medios quienes "formatean" la opinin poltica, imponen su agenda de prioridades, y en algunos casos --no siempre-- hasta fabrican a los lderes polticos (...) que habrn de gobernar. La amenaza a la democracia es enorme porque un sistema de medios altamente concentrado y hegemnico consolida en la esfera pblica un poder oligrquico (...) que, articulado con los grandes intereses empresariales y con el imperialismo, puede manipular sin mayores contrapesos la conciencia de los televidentes y del pblico en general, instalar agendas polticas y candidaturas e inducir comportamientos polticos de signo conservador o reaccionario, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrtico". De esta forma, se configura a nivel europeo (y mundial) un sistema de gobernanza supranacional, controlado por esta mafia que no se presenta a las elecciones en ningn pas, pero que ejerce el poder de facto. Retomo las palabras de Jos Carlos Bonino: "En la actualidad la industria meditica es un aparato ideolgico creado con el objetivo pedaggico de darle legitimidad al Gobierno Mundial. Este gobierno mundial que comnmente decimos que es el 1%, est conformado por el complejo militar-industrial, el sistema financiero, su brazo armado que hace la guerra pregonando la paz y el poder meditico a sus servicios que le da legitimidad poltica y cultural".

El declive y la decadencia democrtica estn de este modo garantizadas. Porque incluso si en algn pas triunfa electoralmente alguna opcin pretendidamente de izquierdas, ya se encargarn las propias instituciones europeas y sus indecentes lderes de condenarlo al fracaso, amenazando a sus gobernantes con provocar el caos en el pas si no se atienen a sus designios. Es justo lo que ocurri en Grecia. Se vota por polticos que no tienen poder real, o que no poseen la valenta suficiente como para enfrentarse de verdad al sistema. Nuestras democracias son fachadas ilusorias, y el voto ciudadano ha sido despojado de todo su valor. JD McGregor lo expres de forma muy grfica: "No tenemos la eleccin del plato pero tenemos la eleccin de la salsa. El plato se llama "nueva esclavitud", con salsa de derecha pimentada o salsa de izquierda agridulce". El reciente caso francs lo ilustra perfectamente: el republicanismo ha sido despojado de sus autnticos valores, que tanto molestaban a las lites francesas y europeas en general. Molestaban el tamao y la dimensin del Estado, los derechos sociales de la ciudadana, los mecanismos de regulacin del mercado, y las conquistas laborales del movimiento obrero. El republicanismo tena que ser desmontado, y prcticamente lo han conseguido. Y es que las lites dominantes, como plantean Hctor Illueca y Manolo Monereo en este artculo, llevan aos intentando imponer un nuevo rgimen poltico contra la Francia republicana. El Partido Socialista francs (como el PSOE en Espaa) lleva aos inmolndose mediante sus continuos engaos y traiciones. Y as, han engendrado a un poltico como Macron, que viene a poner fin al rgimen republicano francs, es decir, que viene a demoler lo poco que ya quedaba en pie del sistema de derechos y libertades que respondan a la triloga de la Revolucin.

La tendencia actual es a la "norteamericanizacin" del sistema poltico europeo, cuyos principios ya expresara magnficamente Noam Chomsky: "En Estados Unidos slo existe el partido de los negocios, con dos facciones, los demcratas y los republicanos". Los ejes izquierda-derecha se minimizan, se difuminan, sus fundamentos se pierden, se amalgaman entre un rosario de propuestas que dicen no abonar ninguno de los dos campos, y as, el mensaje que se ofrece a la ciudadana es que las ideologas ya no sirven para nada. El nuevo Presidente Macron ha sido empujado, llevado en volandas por las lites francesas y europeas como la mejor opcin para convertir la Repblica francesa en una nueva Repblica del capital con todas sus consecuencias. Se pretende mayor predominio de la gran empresa, as como una devastacin absoluta de las conquistas sociales y laborales que el movimiento obrero ha arrancado durante siglos de lucha sindical. Y lo han hecho sacudiendo el espantajo de la extrema derecha, atizando el miedo social a un fascismo europeo que encarna la lideresa del FN, y que les ha venido de perlas para alcanzar su objetivo. Olga Rodrguez en este artculo lo ha expresado en los siguientes trminos: "De cara a la galera el neofascismo puede salvar al capitalismo de sus propias contradicciones, temporalmente, desempeando el trabajo ms sucio, el papel de poli malo, cediendo al otro el espacio del mal menor, el del consuelo, poniendo en bandeja la amenaza". Y as, muchos ciudadanos y ciudadanas en Francia han acudido al voto a Macron con la nariz tapada, y muchos otros no han votado, o lo han hecho mediante un voto en blanco. Pero el fantasma del fascismo volver, pues se alimenta de la propia indignacin de los condenados por el mercado, y de nuevo saldrn las lites dominantes a infundirnos el miedo a la ultraderecha, para volver a salvar sus muebles. Mientras, todo cambia, para que todo siga igual, es decir, en la involucin democrtica, en el triunfo del neoliberalismo, en el "fin de la historia".

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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