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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2017

Prostitucin & Poltica de partidos
Ir de putas en metro con la CUP

Marina Pibernat Vila
Rebelin

Sobre el posicionamiento regulacionista de la CUP (Candidatura de Unidad Popular partido de izquierdas en Catalua) en relacin a la prostitucin.


La proxmica es la subdisciplina de la semitica que se encarga del estudio del significado del uso del espacio interpersonal o las posturas corporales que adoptamos sin ni siquiera pensarlo. Todo esto es algo que cambia segn la cultura en la que nos encontremos y es, por tanto, culturalmente especfico. En una sociedad con grandes diferencias de gnero, la proxmica observa las distintas formas en que hombres y mujeres tienen de relacionarse entre s al compartir el espacio.

Un ejemplo de nuestra sociedad es el hecho de que entre mujeres o entre un hombre y una mujer se suele saludar con dos besos, mientras que entre los hombres suele hacerse estrechndose la mano. Los hombres guardan distancias entre ellos, pero no en relacin a las mujeres. Al tratarse, adems, de una sociedad patriarcal, la proxmica muestra tambin cmo en muchos casos los hombres disponen del espacio a su alrededor de forma no slo distinta a la mujeres, sino reflejando los privilegios masculinos de dicha sociedad patriarcal. El ejemplo que se ha dejado or ltimamente en el debate pblico es el del espacio innecesario que muchos hombres se creen con el derecho a ocupar en el transporte pblico, dejando a las pasajeras apretujadas en un rincn.

Es uno de muchos ejemplos que podran venirnos a la mente. Al fin y al cabo, en las sociedades patriarcales se educa a los hombres para que crean que todo en el mundo incluidas las mujeres les pertenece, y a las mujeres para que crean que nada en l les corresponde. Cosas como stas son sntomas del machismo del que adolece nuestra sociedad estructurada a travs del patriarcado, que es la enfermedad. Estos hbitos proxmicos patriarcales slo pueden modificarse con la destruccin de las estructuras de desigualdad que reinan entre hombres y mujeres, es decir, atacando a las verdaderas causas. Slo cuando seamos capaces de compartir el mundo en pie de igualdad, podremos vivir, trabajar o viajar en las mismas condiciones.

La forma de hacer que esto no ocurra jams es fomentando cualquier institucin basada en la sumisin social y econmica de las mujeres. Es por esto que resulta demencial la postura al respecto de la CUP, formacin poltica independentista catalana, partido que se autodenomina feminista y anticapitalista. Para la CUP, ser prostituta es decir, estar sometida a los deseos sexuales de hombres con el suficiente dinero es una forma de vida aceptable para las mujeres. Y no slo esto, si no que adems la fomenta, hablando de trabajo sexual, prostitutas libres e incluso proponiendo cursos de formacin para que mujeres jvenes aprendan a ser buenas meretrices para los hombres prostituyentes, mal llamados clientes.

La prostitucin, una obscura y tremendamente arraigada institucin patriarcal, se basa en la supuesta necesidad o libertad de los hombres para acceder sistemticamente es decir, a travs de un sistema organizado de negocio, por cierto basado en el crimen al cuerpo de unas cuantas mujeres puestas a su disposicin. Cabe destacar que se calcula que en torno a un 90% de las mujeres prostituidas muchas de las cuales son menores de edad son vctima de trata con fines de explotacin sexual. Sin embargo, quienes defienden la prostitucin esgrimen continuamente la figura de la prostituta por libre eleccin para sortear el grave problema de la trata como argumento abolicionista de la prostitucin. Pero da igual, porque el hecho de que una prostituta haya escogido esta actividad no cambia en absoluto la naturaleza totalmente patriarcal de la prostitucin.

Lo que est claro es que muy empoderante no ser la prostitucin cuando mantiene su volumen de negocio exclusivamente gracias a una inmensa red criminal de proporciones planetarias que secuestra y prostituye a mujeres y nias por todo el mundo. Aceptar la prostitucin como un trabajo vlido a desempear para las mujeres no slo es empujar a las que dispongan de menos recursos a vender su cuerpo a los hombres lo cual ya es repugnante en s mismo -, es tambin dinamitar cualquier atisbo de igualdad que pueda existir entre la mitad masculina y la mitad femenina de la humanidad. Carece de sentido luchar por la igualdad si a la vez defendemos que existan lugares con mujeres a disposicin sexual de los hombres.

Es ridculo pretender que los hombres respeten el espacio de las mujeres en el metro o donde sea si fomentamos que directamente puedan acceder sexualmente a sus cuerpos mediante el pago. No obstante, esto es lo que hace la CUP. Se lleva las manos a la cabeza por los asientos del metro exigiendo acabar con ciertos hbitos proxmicos, y mientras aplaude y difunde el discurso pro-prostitucin. Porque la CUP, como buen partido nacionalista de corte romntico y por tanto idealista, lo entiende todo al revs. Se pretende feminista atacando ciertos consecuencias sobre todo si son mediticamente llamativas como si stas fueran la enfermedad, pero es incapaz de entender las verdaderas causas.

Esta formacin supuestamente anticapitalista ha integrado a pies juntillas la idea de que la mercantilizacin del cuerpo de las mujeres supone poder para las mujeres. La realidad es que la prostitucin es una de las formas ms brutales y sistemticas de sumisin social, econmica y sexual de las mujeres; ya sea de las mismas prostitutas o del conjunto de las mujeres, al reforzar la idea de que ellos tienen el derecho a disponer del cuerpo femenino. Curiosa forma de anticapitalismo y feminismo, la suya

Este tipo de discursos pro-prostitucin se basan cnicamente en la proteccin de las prostitutas, lo que al final repercute realmente en la proteccin del negocio del proxenetismo y en asegurarle que haya mujeres a las que pueda explotar sexualmente. Se trata de preocuparse de la prostituta cuando el mal ya est hecho y el dinero est en la caja, es decir, sin cuestionar el verdadero problema. Otra vez, atacar las consecuencias y no las causas, como ponerle una tirita a alguien a quien ya han degollado.

La CUP no est sola en su defensa de la mercantilizacin sexual del cuerpo de las mujeres. Otros partidos de ideologa en principio muy distinta como Ciudadanos o Espaa 2000 tambin defienden a capa y espada la institucin de la prostitucin bajo la falacia de la libertad individual e incluso las condiciones laborales, si bien es cierto que estos dos partidos no se pretenden feministas ni anticapitalistas en ningn momento. Y seguramente por esto no tienen intencin de salvar la papeleta con cosas como la del espacio en el transporte pblico. As pues, segn la CUP y dems organizaciones aparentemente de izquierdas y feministas y no pocas, e igual que muchas otras de derechas -, tranquilamente los hombres podris acudir a los locales o zonas en donde disponer sexualmente de mujeres.

Eso s, la CUP quiere asegurarse de que van ustedes a ser muy respetuosos y cuidarse mucho de cmo se sientan en el metro para no molestar a ninguna mujer, mientras van camino de que otra les practique una felacin por 20. Esta especie de misoginia de pago, este permitir la sumisin de la mujer a cambio de un par de billetes para ella como si esto saldara el dao no hace ms que incrementar y legitimar alarmantemente el machismo, la supremaca masculina, que invariablemente desemboca en mayor violencia contra las mujeres, como los asesinatos y las violaciones.





Fuente: https://larepublica.es/2017/05/02/ir-de-putas-en-metro-con-la-cup/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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